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jueves, 24 de mayo de 2018

NADA QUE FESTEJAR EL 25 DE MAYO! - ENRIQUE ROMERO (RADIO ZONICA)

ROMERO en Radio Zonica 24/5/18. El 25 de mayo de 1810 fue un golpe de estado organizado a la medida de la geopolítica británica. Columna semanal de análisis en el programa "El Arranque", conducido por Maximiliano Lequi por Radio Zonica http://www.radiozonica.com.ar

H&E: EL ABC DE LAS CRIPTOMONEDAS

Las criptomonedas como el Bitcoin, la mas conocida, son un misterio para la mayoría pero muchos expertos creen que tiene el potencial para cambiar el sistema monetario mundial. Un experto en informática, Javier Ntaca, nos lleva a conocer lo mas importante de este mundo para que podemos entender de que se trata con mayor profundidad.

En su columna Azul nos plantea el enfrentamiento social a raíz del feminismo radical.


lunes, 21 de mayo de 2018

ESPECIAL TLV1/INFIP N°17 - CARLOS DE HASBURGO, "EL ÚLTIMO EMPERADOR" - DR. GERARDO PALACIOS HARDY

Especial TLV1/INFIP N°17 - Carlos de Habsurgo, "el último emperador", por el Dr. Gerardo Palacios Hardy

El Instituto de Filosofía Práctica presenta en el ciclo 2018 "Figuras Ejemplares", para inducir a la vida virtuosa la palabra (La Ley) debe recorrer un largo camino mucho más directo y eficaz que es el ejemplo, al Dr. Gerardo Palacios Hardy, abogado y profesor en la UCA, quien nos brinda una extraordinaria conferencia sobre Carlos de Habsurgo, "el último emperador".

Instituto de Filosofía Práctica

Viamonte 1596-1° piso

Buenos Aires - Argentina

Tel. 00 54 11 4371 3315

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MEDICINA Y ALGO + N°04 - POBLACIÓN: EL "PROBLEMA" QUE DESVELA AL NOM (TLV1)

Medicina y algo + N°04 - Población: el "problema" que desvela al NOM

En esta cuarta edición, la Dra. Chinda Brandolino, entrevista al Dr. Oscar Botta, médico especialista en salud pública, ex- Secretario de salud en San Miguel, y delegado argentino en la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo, que tuvo lugar en El Cairo, Egipto, el año 1994; respecto de las nuevas drogas para abortar que se están instalando en el mercado, bajo la campaña del feminismo y la conquista de derechos. Un nuevo negocio de las farmacéuticas, en complicidad con los Estados, y las organizaciones abortistas, cuyo objetivo es destruir a la familia, usando a la mujer como verdugo de sus propios hijos; todo en un plan macabro para controlar y reducir la población a cualquier costo, aún el de las vidas de las criaturas más inocentes e indefensas de la creación: los niños por nacer.


LA HISTORIA SECRETA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA



Creado durante el Segundo Imperio francés para presentar la historia de París, los jardines, los edificios y la decoración interior del Museo Carnavalet poseen la atmósfera de una casa aún habitada, con una excepcional colección de mobiliario y objetos de arte desde la Edad Media hasta el siglo XX, además de las colecciones de pintura, escultura, mobiliario arqueológico, estampas, dibujos y fotografías que ilustran la historia de París y sus orígenes, desde las piraguas neolíticas de Bercy, del 4500 a. C., hasta la actualidad. El museo también conserva la colección más importante del mundo sobre la Revolución Francesa, con el célebre «Juramento del Juego de la Pelota» de David, los retratos de Robespierre, Danton o Marat, las piedras de la Bastilla y los recuerdos de la familia real en el Temple. Asimismo, en el Museo Carnavalet de París figura una reproducción de uno de los cuadros más famosos que se pueden admirar en su interior. Se trata de una alegoría de finales del siglo XVIII que representa los derechos del hombre y el ciudadano, rubricados en 1789. Como en otras obras del mismo estilo, el texto aparece impreso sobre una especie de Tablas de la Ley rodeado de símbolos de la época. Vemos un par de ángeles pintados en la parte superior y, en lo más alto del cuadro, presidiéndolo todo, hay un triángulo con un ojo abierto en su interior irradiando luz. Es el emblema que desde entonces se ha utilizado en todo el mundo para representar a Dios. y también el signo máximo de los Iluminados de Baviera, más conocidos como los Illuminati. Y aquí vale la pena referenciar la frase del escritor francés Jacques Bordiot: “Una revuelta puede ser espontánea, una revolución jamás lo es“.


Entre los investigadores que aseguran que los Iluminados de Baviera no sólo no desaparecieron tras la persecución y desmoronamiento de su organización en Alemania, sino que se reconstituyeron en la clandestinidad y siguieron adelante con sus planes, figura Curtís B. Dalí, que fue yerno del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt y declarado masón. Los distintos libros de historia califican la Revolución francesa como uno de los hechos fundamentales de la civilización moderna, que, entre otras cosas, sirvió para definir algunos de los criterios ideológicos que, desde entonces, han distinguido a la democracia, tales como el concepto de ciudadano, los derechos civiles, el sufragio universal, el humanismo y la libertad de pensamiento. El impacto de los hechos que condujeron a la caída de la monarquía de Luis XVI y su sustitución por una república, aboliendo el mito de que el absolutismo era invencible, fue de tal magnitud que aún hoy los franceses celebran su fiesta nacional el 14 de julio, festejando la toma de La Bastilla y cantando La Marsellesa. Luis XVI de Francia (1754 – 1793) fue rey de Francia y de Navarra entre 1774 y 1789, copríncipe de Andorra entre 1774 y 1793, y rey de los franceses entre 1789 y 1792. Su llegada al trono hizo pensar en grandes reformas del Estado, pero su falta de carácter, las intrigas de su corte y la oposición de los nobles le impidieron llevar a cabo las oportunas medidas reformistas. En cuanto a política exterior tuvo más éxito, debilitando a Gran Bretaña y manteniendo la paz en Europa. Intentó en seis ocasiones realizar reformas, estableciendo un impuesto equitativo que sustituyera a la talla heredada del feudalismo. La talla (taille en francés) es un impuesto directo y personal del Antiguo Régimen en Francia. El proceso de imposición se denomina tallación. A partir de la segunda mitad del siglo XI, la talla era cobrada por el señor feudal para sufragar los gastos de mantenimiento del señorío.
La nobleza del Parlamento de París y la corte de Versalles se negaron a tales reformas, obligando al rey tener que presentar sus propuestas ante una Asamblea de Notables y posteriormente ante los Estados Generales a fin de aprobarlas. En los Estados Generales de 1789, el llamado Tercer Estado, al que no se le concedió el voto por persona que solicitaba, se autoproclamó como Asamblea Nacional, jurando no disolverse hasta dar una Constitución a Francia. El rey cedió ante esta Asamblea Nacional, viéndose obligado más tarde a trasladarse al parisino palacio de las Tullerías. Debido a su desacuerdo con las leyes y reformas previstas, como la confiscación de bienes de la iglesia y la Constitución civil del clero, y viendo lo mermada que había quedado su autoridad, adoptó una doble actitud. En público aparentó estar de acuerdo con la Asamblea, mientras que conspiraba en privado en contra de ella, con la finalidad de eliminar a los revolucionarios del poder. El rey decidió fugarse para unirse a un ejército fiel, pero fue detenido en Varennes-en-Argonne y llevado de vuelta a París, en donde fue suspendido de sus funciones. A pesar de que hubo un movimiento republicano que exigió que el rey fuera castigado, el monarca firmó la Constitución de 1791 y fue repuesto en sus funciones. En un asalto a las Tullerías, el 20 de agosto fue arrestado por su negativa a enviar soldados a luchar contra Austria y Prusia, puesto a disposición de la Convención Nacional, en sustitución de la Asamblea Legislativa constitucional, y procesado. Finalmente fue guillotinado el 21 de enero de 1793.
En general, la imagen que la gente posee de la Revolución francesa suele estar bastante idealizada. Piensa en ella como una época llena de peligros y aventuras, pero también hermosa y heroica, que hubiera merecido la pena vivir. Hay muchos libros escritos sobre los aspectos externos y visibles de los hechos de 1789 y los años posteriores. Pero algunos hechos no suelen aparecer publicados, ya que los Illuminati se han especializado en disimular su presencia en los documentos históricos. Quienes justifican el desencadenamiento del proceso revolucionario a causa de las pésimas condiciones generales de la población francesa, y sobre todo de las sucesivas hambrunas de las clases más pobres, desconocen la influencia de los Illuminati en el fluir de los acontecimientos. Prácticamente todos los pueblos europeos han atravesado en algún momento de su historia circunstancias críticas parecidas o peores, pero nunca, hasta finales del siglo XVIII, se había producido una revolución organizada como la que padeció Francia en aquella época, ni una convulsión político-social como aquella. Tampoco parecen suficientes las razones que se han esgrimido, como el crecimiento de la burguesía, la crisis del absolutismo, o razones similares. Ni siquiera la combinación de todas estas razones. La única gran diferencia entre 1789 y otros momentos parecidos de épocas anteriores radica en la preparación concienzuda del proceso revolucionario, que fue planificada al detalle durante varios años antes de su estallido. Nada quedó al azar. Cuando saltó la primera chispa fue porque la cadena de acontecimientos que seguiría estaba perfectamente planificada en ese sentido, aunque, al final, la violencia y la brutalidad de su desarrollo hizo que sus creadores perdieran parcialmente las riendas del proceso.
Para que se produzca un proceso revolucionario con éxito es imprescindible una situación previa que fuerce a la población a exigir un cambio. En caso de que este cambio no se produce, se multiplicarán los motines y las revueltas, aunque es muy difícil que se llegue a una verdadera revolución, a no ser que existan factores muy concretos que canalicen la misma. Por un lado se necesita un clima cultural e intelectual que alimente y reconduzca las fuerzas involucradas en la revuelta, así como un selecto grupo que se encargue de organizar y movilizar a las masas, dirigiéndolas hacia los diversos objetivos, aunque ellas no se den cuenta de que alguien las está manipulando. El clima cultural que se necesitaba para la Revolución francesa se gestó en los años previos de la Ilustración y el enciclopedismo, y sus principales inspiradores fueron el filósofo Charles Luis de Secondât, barón de Montesquieu, teórico de la división de poderes y que fue iniciado en la masonería durante su estancia en Londres. Por ello, según cierta tradición masónica, puede ser considerado como el primer masón real de Francia. También estuvieron involucrados François de Salignac de la Mothe, más conocido como Fenelón, arzobispo de Cambrai, cuyo secretario y ejecutor testamentario fue Andrew M. Ramsay, uno de los artífices de la masonería moderna. La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo, especialmente en Francia, Reino Unido y Alemania, que comenzó en Inglaterra con John Locke (1632 – 1704), filósofo y médico inglés, y la Revolución Gloriosa, el derrocamiento de Jacobo II de Inglaterra en 1688 por una unión de Parlamentarios y Guillermo de Orange. La Ilustración se desarrolló desde mediados del siglo XVIII, teniendo como fenómeno histórico, simbólico y problemático la Revolución francesa. En algunos países se prolongó al menos durante los primeros años del siglo XIX. Se denominó de este modo por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces y del asentamiento de la fe en el progreso. Los pensadores de la Ilustración sostenían que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos científicos, económicos, políticos y sociales de la época. Este tipo de pensamiento se expandió en la burguesía y en una parte de la aristocracia, a través de nuevos medios de publicación y difusión, así como reuniones, realizadas en casa de gente adinerada o de aristócratas, en las que participaban intelectuales y políticos a fin de exponer y debatir acerca de ciencia, filosofía, política o literatura. A pesar de que la mujer en estos campos no ocupaba un lugar decisorio en la sociedad, algunas de ellas se involucraron en este movimiento.
El enciclopedismo fue el movimiento filosófico y pedagógico expresado a través de la L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, una enciclopedia francesa editada entre los años 1751 y 1772 en Francia bajo la dirección de Denis Diderot y Jean d’Alembert. En la Enciclopedia se incluían tanto textos científicos como dibujos de las nuevas máquinas. Es un libro escrito con los pensamientos de los ilustrados de Inglaterra y Francia, que más adelante provocarán tres revoluciones. El enciclopedismo fue un movimiento filosófico-cultural que se desarrolló en Francia por influencia de la Ilustración. Pretendía catalogar o compilar todo el conocimiento humano de la época a partir de nuevos principios de la Razón. La meta del enciclopedismo siempre fue la divulgación del conocimiento, la democracia del saber, proporcionando las herramientas que se necesitaban tanto en la Revolución Industrial como en el desarrollo económico. Los nuevos desarrollos técnicos, económicos y políticos, como la división de los poderes en el gobierno, debida a Montesquieu, por ejemplo, hicieron que se identificara al siglo XVIII como el Siglo de las Luces. El propio Simón Bolívar en América declaraba «Moral y luces son nuestras primeras necesidades», teniendo el término “luces” el significado general de saber, de educación, de formación integral del ser humano. El enciclopedismo se plasmó en la afamada Enciclopedia, impulsada y editada por Diderot y D’Alembert, y contribuyeron a su redacción algunas de las figuras más notables de la Ilustración, como Voltaire, Rousseau y Montesquieu. La Enciclopedia fue una obra colectiva de 28 volúmenes que empezó a publicarse en 1751, conteniendo conocimientos concernientes a ciencias, artes y oficios además de soluciones a los problemas que aquejaban a la sociedad noble y burguesa. Su objeto concreto era ilustrar a las generaciones futuras, haciéndolas más dichosas y para ello se recopiló cuantos datos le proporcionaba la filosofía y la investigación científica de la Ilustración.

Es evidente que los masones llevaron desde el principio la voz cantante en la Revolución francesa, aunque da la impresión de que había al menos dos clases de masonería actuando, los que podemos considerar masonería estándar y la infiltrada por los Illuminati. Diversas fuentes, empezando por algunos protagonistas de la época, como Marat o Rabaut Saint Étienne, denunciaron en su momento la presencia de agitadores extranjeros, sobre todo ingleses y prusianos, que dirigieron a la gente en los principales acontecimientos, como la toma de La Bastilla o el asalto al palacio de las Tullerías. En las confesiones obtenidas durante el posterior proceso a la fracción extremista aparecen, entre otros agentes, los de un prusiano llamado Koch Mayer, que fue un agente general y banquero, así como traficante de obras de arte. También aparecieron los austríacos Junius y Emmanuel Frey, y un español llamado Andrés María de Guzmán. Junius y Emmanuel Frey eran dos hermanos judíos, de Moravia, dedicados a la Banca. Junius era un conocido francmasón y ambos eran espías austríacos, que fueron utilizados por Pierre-Joseph Proli, el jefe del espionaje imperial austriaco en Francia. Los hermanos llegaron a Francia en la primavera de 1791. Desde el comienzo mostraron una gran generosidad utilizando los fondos provistos por Proli, así como emitiendo opiniones revolucionarias. Asimismo formaron parte del comité que preparaba la insurrección parisina del 9 y 10 de agosto de 1792. Andrés María de Guzmán (1752 – 1794) fue un revolucionario francés de origen español. Pertenecía a una familia de la nobleza española. Hijo de Juan de Dios de Guzmán y de Isidora Ruiz de Castro, condesa de Tilly, realizó estudios militares en la Escuela Militar de Sorèze, nacionalizándose francés en 1781. En 1789 se alistó en el ejército revolucionario, siendo coronel de caballería en 1793. Fue dirigente del Club de los Cordeliers, y pasó a ser la mano derecha de Marat. El 31 de mayo de 1793 hizo tocar a rebato las campanas de las iglesias de París, dando la señal para la revuelta contra los girondinos. Acusado de haber participado en la liquidación del grupo de los indulgentes de Danton, fue guillotinado el 5 de abril de 1794 en París.
Pero no podemos olvidar una de las figuras de mayor interés al inicio de los acontecimientos. Se trata de Felipe de Orleans, posteriormente rebautizado como Felipe Igualdad, que llegaría a ocupar el cargo de maestre del Gran Oriente de Francia. Había sido iniciado en la Gran Logia Unida de Inglaterra y, por tanto, podría haber actuado aconsejado por esta logia, rival de los Illuminati. Luis Felipe II de Orleans (1747 – 1793), fue duque de Orleans desde 1785 y era un miembro de la rama menor de la Casa de Borbón, la dinastía gobernante de Francia. Partidario de la Revolución francesa, fue conocido por los revolucionarios como Felipe Igualdad. Murió guillotinado en 1793 durante el Reinado del Terror. El Gran Oriente en Francia iba a ser el foco detrás de la manipulación y coordinación de la Revolución Francesa. Desde el punto de vista de la Hermandad de Babilonia, esta revolución del “pueblo” no tenía nada que ver con la libertad y todo que ver con su programa para el control mundial. El grito famoso de los revolucionarios franceses: “Libertad, Igualdad, Fraternidad“, es una lema masónico. Las sociedades secretas establecidas en Francia, especialmente las logias masónicas y los Illuminati de Baviera prepararon cuidadosamente el terreno en varios frentes. Por un lado tenían bajo su órbita a escritores jacobinos, como el suizo Marat, financiados directamente por el Gran Maestre francés del Gran Oriente, una poderosa sociedad masónica, el duque de Orleans, primo de Luis XVI y que luego tomaría el nombre de Philippe Egalité (Felipe Igualdad). Contaban, además, con el apoyo de muchos otros influyentes nobles. Pero también manejaban la economía y las finanzas del Rey con la ayuda de Jacques Necker (1732 – 1804), financiero y político suizo del siglo XVIII.
Los Rothschild pocos años antes habían organizado una reunión en Frankfurt, en la que se había estudiado el desencadenamiento del proceso revolucionario. Según el historiador Alan Stang, uno de los delegados franceses que asistieron a ese encuentro fue el introductor de los Illuminati en Francia, el político, orador y escritor francés Honoré Gabriel Riquetti, más conocido como conde de Mirabeau, presidente de la Asamblea Nacional Francesa en fecha tan crítica como la de 1789, y cuyo nombre simbólico era el de Leónidas. Honoré Gabriel Riquetti (1749 – 1791), conde de Mirabeau, fue un revolucionario francés, escritor, diplomático, francmasón, periodista y político, entre otras cosas. Hijo del matrimonio entre Victor Riquetti, tercer marqués de Mirabeau y de Marie-Geneviève de Vassan, baronesa de Pierre-Buffière, su educación fue estricta y severa. Destacó por su oratoria, especialmente en el Parlamento francés, y fue reconocido por el pueblo como su orador preferido. Figura ya polémica en su tiempo, su paso por la cárcel y los numerosos escándalos que protagonizó no le impidieron ser diputado en el Parlamento y llegar a los Estados Generales como representante del Tercer Estado. El conde de Mirabeau había sido captado por los Illuminat años atrás, durante su visita a la corte prusiana de Berlín como enviado del propio Luis XVI. Gracias a su influencia, los Illuminati penetraron en la logia parisina Los Amigos Reunidos, rebautizada como Philalethes (Buscadores de la Verdad).
Entre los prohombres Illuminati, se distinguieron por su labor proselitista Camille Desmoulins, Louis de Saint-Just, Jean-Paul Marat, André Marie Chénier, y el obispo Charles Maurice de Talleyrand Périgord, de trayectoria tortuosa pero larga, puesto que siguiendo los planes de Weishaupt, el fundador de los Illuminati, reorganizó en noviembre de 1793 las iglesias en Francia, motivo por el cual fue formalmente excomulgado por el Papa. Más tarde fue el encargado de dar el visto bueno a la coronación de Napoleón Bonaparte como emperador francés y, aún después, llegó a ser ministro de Negocios Extranjeros con Luis XVIII durante la segunda Restauración. Una de las obras más célebres del conde de Mirabeau, en la que ya se esbozan algunos de los ideales revolucionarios, es su Ensayo sobre el despotismo, que había redactado durante uno de los encierros a los que le sometió su padre en su juventud, a fin de frenar sus costumbres libertinas. En público, siempre defendió la monarquía constitucional, aunque su propia ideología no podía estar más de acuerdo con los principios revolucionarios. Además de los Illuminati, se ha hablado de la influencia de la orden de los Templarios o, más bien, de sus herederos. La leyenda afirma que, cuando la cabeza de Luis XVI caía guillotinada ante la turba, una voz más alta que las otras gritó: «¡Jacques de Molay, estás vengado!». Recordemos que Jacques de Molay fue el último de los maestres templarios, ejecutado por orden del rey francés Felipe el Hermoso. Cierta tradición masónica liga a las logias con el linaje templario, cuando un puñado de caballeros templarios perseguidos logró embarcar en un buque en el norte de Francia y con destino a Escocia. Allí encontraron refugio en las hermandades de constructores, con las que se fundieron y constituyeron el llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, diseñado por Andrew Michael Ramsay, preceptor del hijo de Jacobo II Estuardo de Escocia, donde encontraron cobijo algunos de los caballeros templarios que huían de la persecución a que fue sometida su orden tras ser desmantelada por el rey francés Felipe el Hermoso y el Papa Clemente V.
Entonces nació la idea de «la venganza templaria», según la cual, los templarios masones asumirían como objetivo político no sólo el derrocamiento de los herederos de Felipe el Hermoso, sino de toda la dinastía de reyes franceses. En el ritual del grado 30 del rito escocés se puede leer: «La venganza templaria se abatió sobre Clemente V no el día en que sus huesos fueron entregados al fuego por los calvinistas de Provenza, sino el día en que Lutero levantó a media Europa contra el papado en nombre de los derechos de conciencia. Y la venganza se abatió sobre Felipe el Hermoso, no el día en que sus restos fueron arrojados entre los desechos de Saint Denis por una plebe delirante ni tampoco el día en que su último descendiente revestido del poder absoluto salió del Temple, convertido en prisión del Estado para subir al patíbulo (en referencia a Luis XVI), sino el día en que la Asamblea Constituyente francesa proclamó frente a los tronos, los derechos del hombre y del ciudadano». En un principio, la masonería de Francia se definía como una «sociedad de pensamiento» de influencia cristiana, pero pronto renunció a este origen bajo la influencia de ideólogos ingleses, de los que heredó el racionalismo mecanicista que desembocó en las teorías de Voltaire y su círculo. También la influencia de ideólogos alemanes, de los que asumió el fuerte misticismo germano y la orientación del martinismo. François-Marie Arouet (1694 – 1778), más conocido como Voltaire, fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés, que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia Francesa en la que ocupó un asiento con el simbólico número 33. La primera logia masónica había sido constituida en territorio francés en 1725 con el nombre de Santo Tomás de París y fue reconocida por la masonería de Inglaterra siete años más tarde, extendiéndose con rapidez entre la nobleza. François de Neufville de Villeroy, II duque de Villeroy (1644 – 1730), mariscal y aristócrata francés al servicio de Luis XIV durante la Guerra de Sucesión Española y amigo íntimo de Luis XV, fue uno de los primeros iniciados franceses. Y se cuenta que el mismo soberano Luís XV llegó a ingresar en la logia de Versalles junto a sus dos hermanos. Sin embargo, en 1737 fue oficialmente prohibida, ya que británicos y franceses estaban en guerra y la monarquía de París temía que el secreto de sus reuniones sirviera para tramar algún tipo de traición.
Fieles a su tradición de clandestinidad, los masones hicieron caso omiso de la prohibición y prosiguieron sus reuniones, pero con una mayor discreción, en un hotel ubicado curiosamente en el barrio de La Bastilla. Un primo del rey, Luis de Borbón, Conde de Clermont (1709 – 1771), fue un noble francés e hijo de Luis III de Borbón-Condé y de su esposa Luisa Francisca de Borbón, hija mayor sobreviviente e legitimada del rey Luis XIV de Francia y de su amante Madame de Montespan. Dirigió las fuerzas francesas en Alemania durante la Guerra de los Siete Años, en la que asumió el mando en 1758 después de que los franceses invadieran Hannover. Fue quinto Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, una de las principales obediencias masónicas de Francia. Según algunas fuentes, el conde fue elegido en 1743 y mantuvo el cargo hasta su muerte, y fue sucedido por su primo, Luis Felipe I de Orleans, conocido como duque de Orleans. La organización masónica fue ganando peso e influencia mientras se extendía por toda Francia y crecía el debate interno sobre si centrarse en el trabajo interno o volcarse hacia la política. Al acceder a la dirección el duque de Orleans se produjo la fractura definitiva entre el Gran Oriente de Francia y el Oriente de Francia. Los primeros apostaban por la indiferencia religiosa y la intervención activa en el ambiente politico-social del país, mientras que los segundos insistían en que los rituales masónicos se habían constituido originalmente para centrarse en el desarrollo espiritual. Poco antes del estallido revolucionario, existían al menos 629 logias en Francia, de las que sólo en París había 63. Se calcula que el número de francmasones franceses no bajaba de los 75.000. El período revolucionario comenzó con la convocatoria de los Estados Generales, representantes del clero, la nobleza y el pueblo llano. Significativamente, de los 578 miembros del Tercer Estado, al menos 477 habían sido iniciados en diferentes logias masónicas, a los que hay que sumar los 90 masones de la aristocracia y un número todavía indeterminado en el clero.

No se conoce un documento escrito en el que la masonería definiera alguna directiva concreta para gestionar directamente el proceso revolucionario, pero los números de masones involucrados son elocuentes. Todos los ideólogos del nuevo régimen, así como la totalidad de sus dirigentes políticos, sin ninguna excepción, fueron masones. Desde los teóricos e ideólogos, como el filósofo Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau, Jean le Rond D’Alembert, François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, y Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet, hasta los activistas más destacados de la Revolución, el Terror, el Directorio, e incluso el bonapartismo, como los ya citados Mirabeau, Desmoulins, Marat, así como también Maximilien Robespierre, Georges-Jacques Danton, Joseph Fouché, Emmanuel-Joseph Sieyès, y hasta el propio Napoleón Bonaparte. Es aún un misterio saber cuáles de ellos militaban también en las filas de los Illuminati y cuáles eran dirigidos por sus propios compañeros sin darse cuenta, aunque podríamos encontrar alguna pista en los boletines de los clubes jacobinos que utilizaban masivamente el icono Illuminati del Ojo que Todo lo Ve. Los ciudadanos, que ignoraban todos estos movimientos secretos, asumieron como propios de la Revolución una serie de símbolos que en realidad siempre habían pertenecido a la masonería, como el gorro frigio, los colores de la bandera republicana, azul, blanco y rojo, que eran los distintivos de los tres tipos de logias vigentes en la época, así como la escarapela tricolor, creada por Lafayette, francmasón y carbonario. La famosa divisa «Libertad, Igualdad, Fraternidad» e incluso La Marsellesa, himno compuesto por el masón Rouget de L’Isle e interpretado por vez primera en la logia de los Caballeros Francos de Estrasburgo, que se convirtió en el actual himno nacional de Francia. El mismo Felipe Igualdad, en 1793 y tras haber votado a favor de guillotinar a su primo el rey Luís XVI y a su mujer María Antonieta, quiso terminar con la práctica del secreto en la masonería porque, según sus palabras, «en una república no debe haber ningún secreto ni misterio». Quizá porque temía que, al igual que él había conspirado contra Luis XVI, alguien podía conspirar contra él. Aparentemente la masonería, como tal, desapareció del escenario poco después. Y Felipe Igualdad fue guillotinado ese mismo año, después de que su espada ceremonial fue rota en la asamblea del Gran Oriente de Francia.
La revista Humanisme, editada por la Gran Logia de Francia, decía en 1975 que «es conveniente recordar que la francmasonería está en el origen de la Revolución francesa, ya que durante los años que precedieron a la caída de la monarquía, las declaraciones de los Derechos del Hombre y la Constitución Rieron larga y minuciosamente elaboradas en las logias. Y, naturalmente, desde que fue proclamada la República francesa se adopta la divisa prestigiosa que los francmasones habían inscrito siempre en el oriente de su templo: ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’». Muchos historiadores han demostrado hace tiempo que a la gente no se le ocurrió tomar La Bastilla hasta que no fue incitada a ello por una serie de alborotadores profesionales. Frantz Funck-Brentano (1862 -1947), bibliotecario e historiador francés, llega a asegurar en Las leyendas y archivos de La Bastilla que esos agentes fueron contratados por los Illuminati, que movilizaron a bandas de criminales reclutados en Alemania y Suiza para fomentar los desórdenes en París en los días previos a la revolución. En todo caso, cuando la turba se presentó ante los muros de aquella auténtica fortaleza, exigió a su comandante gobernador, el marqués Bernard-René Jordan de Launay, que se rindiera y abriera las puertas. Lógicamente, Bernard de Launay se negó y la muchedumbre inició entonces el ataque, que el batallón de inválidos encargado de la custodia de la prisión rechazó con facilidad. Este batallón estaba compuesto por soldados veteranos que habían sufrido heridas de importancia en actos de guerra. El propio Bernard de Launay era cojo por esta causa. Los asaltantes comprendieron que no conseguirían nada por la fuerza y propusieron un trato, por el que prometieron respetar la vida de todos los soldados y dejarlos ir si a cambio entregaban a los presos y abandonaban pacíficamente el lugar. De esta manera se evitaría un derramamiento de sangre. Teniendo en cuenta la situación general en Francia, y sobre todo en París, así como la imposibilidad para Bernard de Launay de pedir ayuda, éste aceptó el trato. Abrió las puertas de la prisión y en ese momento la multitud irrumpió en su interior.
La multitud aplastó a los soldados, los degolló y descuartizó, y paseó después sus restos clavados en bayonetas por las calles de la capital francesa. La misma cabeza del gobernador Bernard de Launay fue clavada en una pica y llevada a Versalles para exhibirla ante las ventanas del palacio, donde la propia reina María Antonieta la contempló con horror. Según algunos historiadores, en el momento de la ocupación de La Bastilla solamente había siete reos, condenados por delitos comunes. Según otros historiadores, había un octavo preso, un libertino llamado Donatien Alphonse François, más conocido como el marqués de Sade, quien precisamente en La Bastilla escribió algunas de sus más famosas obras, como Las 120 jornadas de Sodoma y Justine. Poco después, un constructor, que se cree era masón e Illuminati, llamado Pierre-François Palloy, propuso desmantelar la prisión y construir con sus bloques una pirámide «a imitación de las construidas por los egipcios». Pierre-François Palloy (1755 – 1835), conocido como “el Patriota“, fue un maestro albañil y contratista de obras públicas, famoso por haberse establecido a sí mismo. Obtuvo el estatus de verdadero contratista responsable de coordinar el trabajo de demolición que siguió a la toma de la fortaleza de la Bastilla. Pero el proyecto fue desechado ante sus dificultades técnicas. En los meses siguientes, el gobierno revolucionario encarceló y ejecuto a muchas más personas que las que se habían encarcelado y ejecutado en el Antiguo Régimen. Pero su propaganda consagró la toma de La Bastilla como un heroico suceso popular. Uno de los sectores que había apoyado todo el proceso revolucionario desde el principio había sido el financiero. Además de los Rothschild, el historiador francés Albert Mathiez señala a Jacques Necker, director general de Finanzas y primer ministro con Luis XVI, Étienne Delessert, fundador y propietario de la Compañía Aseguradora Francesa, Nicolás Cindre, agente de cambio y Bolsa, y M. Boscary, presidente de la Caisse D’Escompte y titular de varios cargos políticos, como algunos de los más relevantes banqueros implicados.
La Royal Society inglesa era, y es, más que una agrupación de científicos. En su núcleo es una sociedad secreta creada, de hecho, para limitar la amplitud del conocimiento científico y espiritual. Es curioso ver a iniciados esotéricos detrás de una organización que niega lo esotérico. Esto es más evidente si consideramos otro grupo de iniciados esotéricos que se fusionó con la Royal Society. Se llamaban la Sociedad Lunar porque se reunían una vez al mes en una noche de la Luna llena. Entre sus miembros estaba Benjamin Franklin, un francmasón de alto nivel, así como rosacruz. También fue uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, y estuvo estrechamente vinculado a los francmasones que organizaron la Revolución francesa. Otro de los miembros de la Sociedad Lunar era Erasmus Darwin, el abuelo de Charles Darwin. Franklin era un importante miembro de redes masónicas en Francia, como las logia Nueve Hermanas y la logia de San Juan, que ayudaron a organizar y controlar la Revolución francesa en 1789. Asimismo era un iniciado de la muy exclusiva logia Real de Comandantes del Templo Oeste de Carcassonne, así como miembro del club satánico Hellfire (Fuego del Infierno) junto con su amigo y Ministro de Hacienda británico, Sir Francis Dashwood, que estuvo vinculado a diversos grupos esotéricos, incluyendo el Druid Universal Bond. El Gran Maestre de la masonería inglesa era el primo de la Reina, el Duque de Kent. Pero también había una conexión francesa. Londres y París siempre han sido centros de operaciones importantes de la masonería. Muchas veces las logias francesas e inglesas han luchado por la supremacía, pero todavía son, al final, dos lados de la misma moneda. La Revolución francesa de 1789, significativamente el mismo año en que George Washington se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos, fue organizada por los francmasones y los IIluminati bávaros.
Después de que los revolucionarios ejecutaron a la reina María Antonieta, su hijo, el príncipe Luis Carlos, todavía un bebé, fue puesto bajo arresto domiciliario en el Templo de París. Pocas figuras históricas han tenido una existencia tan enigmática como la del que hubiese sido Luis XVII de Francia, el hijo pequeño del rey Luis XVI y de María Antonieta. Después de que sus progenitores fueran ejecutados en la guillotina durante la Revolución francesa, la suerte del benjamín de la familia y delfín de Francia continúa a día de hoy siendo una incógnita para los historiadores. No se sabe si murió de tuberculosis mientras se encontraba en cautividad o logró escapar al exilio. El príncipe Luis Carlos nació en el Palacio de Versalles el 27 de marzo de 1785, siendo el tercer hijo del rey Luis XVI y de la reina María Antonieta, después de María Teresa Carlota y de Luis José. Como era habitual en los hijos de reyes de la época, la educación del pequeño príncipe fue asignada a institutrices elegidas por la Reina. Se eligieron a la Duquesa de Polignac, la Marquesa de Tourzel y, sobre todo, Agathe de Rambaud, quien fue para Luis Carlos una suerte de segunda madre. Pero la tranquila infancia del príncipe se vio alterada en junio de 1789, cuando su hermano mayor y heredero al trono, Luis José, fallece de tuberculosis tras años de haber padecido severas fiebres. Desde ese momento el pequeño Luis Carlos se convirtió pues en delfín de Francia. La vida del príncipe Luis Carlos, como la de toda su familia, estuvo marcada por el estallido de la Revolución francesa en 1789. En octubre de ese año la Familia Real francesa fue obligada a abandonar su residencia en el lujoso Palacio de Versalles para ser enviada bajo arresto domiciliario al Palacio de las Tullerías de París, donde los Reyes y sus hijos pasaron tres años de reclusión y no poca incertidumbre por el futuro de la institución monárquica y sus propias vidas. Tal es la angustia de Luís XVI y los suyos, que en junio de 1791 la Familia Real intenta, en vano, escapar del internamiento. Este huida fallida, conocida como la Fuga de Varennes, solo sirvió para enardecer los ánimos de los revolucionarios, que reclamaron tomar medidas extremas contra el Rey.

Finalmente, el 10 de agosto de 1792, el Palacio de las Tullerías es asaltado por un gentío exaltado y armado. La Familia Real, que en primera instancia busca refugio en el edificio de la Asamblea Legislativa, es finalmente detenida y enviada a la Torre del Temple. Los acontecimientos se precipitan. El rey Luis XVI es ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793, mientras que María Antonieta correría la misma suerte en octubre de ese mismo año. Entonces el príncipe Luis Carlos se convierte, a ojos de los monárquicos, en el rey Luis XVII de Francia bajo la regencia de su tío, el conde de Provenza. El joven rey vive meses de auténticas calamidades en la prisión donde se encuentra confinado, mientras los monárquicos franceses diseñan planes para liberarle. Finalmente en 1794, desnutrido y encerrado en una celda sin luz, el rey cae enfermo. En junio de 1795 el rey Luis XVII muere en prisión a la edad de 10 años, oficialmente de escrófula. Nunca se le realizó la autopsia y su cuerpo fue enterrado en una fosa común. Hasta aquí la historia oficial. Sin embargo, poco después del presunto fallecimiento del pequeño rey, el pueblo francés comenzó a especular sobre el posible asesinato del rey, a manos de los revolucionarios más radicales y, más tarde, sobre la eventualidad de que el rey hubiera conseguido evadirse de la prisión y huir al exilio. En 1814 un historiador monárquico afirmó que el rey había sobrevivido, si bien no reveló su paradero. En 1846 la fosa común donde los restos del rey habrían sido sepultados fue exhumada. Tan solo un cuerpo de los allí enterrados mostraba evidencias de haber sido víctima de la tuberculosis, si bien su edad era claramente mayor de diez años y no coincidía con la del rey Luis XVII. Si, en efecto, el rey seguía vivo, ¿cuál sería su identidad actual y dónde se encontraría? A lo largo de los años esta pregunta se la plantearon en los círculos monárquicos franceses e internacionales. Una serie de nombres aparecieron en la prensa, no pocas veces rodeados de historias rocambolescas, detrás de los cuales se escondería supuestamente el rey Luis XVII.
Además de diversos pretendientes extravagantes, el candidato más verosímil durante un tiempo fue el relojero alemán Karl Wilhelm Naundorff, quien no solo presentó una serie de documentos presuntamente originales pertenecientes a la Familia Real francesa, sino que consiguió que una de las nodrizas del Rey aseverara que Naundorff era el monarca desaparecido. El relojero, que comenzó a hacerse llamar Luis Carlos, vivió el resto de su vida como un aristócrata en los Países Bajos, en donde se le permitió incluso usar el apellido Borbón. Sin embargo, en el siglo XX, tras realizarse un examen del ADN de un hueso de la pierna de Naundorff, quien había fallecido en 1845, se demostró que era un farsante. A principios del siglo XXI, el misterio pareció haber sido resuelto. El historiador francés Philippe Delorme realizó un estudio genético en que comparaba un cabello de la reina María Antonieta con los restos encontrados de la fosa común en la que, presuntamente, el pequeño Rey habría sido enterrado. El resultado del análisis reveló que entre los huesos de la tumba se encontraría el cadáver de un familiar de la Reina. Sin embargo, los científicos no pudieron determinar que los restos fueran los del hijo Luís Carlos, dejando por tanto la duda de si en efecto se trataba de Luis Carlos o de algún pariente de María Antonieta enterrado en la fosa común. En definitiva, el misterio del rey Luis XVII sigue sin ser resuelto de una forma categórica. Pero hay otra historia que dice que dos años después el pequeño Luís Carlos fue pasado de contrabando, en un cesto de la ropa sucia, por el doctor Naudin. Se dice que el sobrino retrasado del Marqués de Jarjayes que murió en 1795, fue sustituido por Luís Carlos. El príncipe habría sido llevado en secreto al Palacio de Vendee y habría recibido asilo del príncipe de Condé. Habría sido trasladado después a una fortaleza sobre el río Rin donde vivió bajo el nombre de Barón de Richemont. Luego habría llegado a Inglaterra en febrero de 1804 con el que fue encargado de la nómina real de Francia, George Payseur, y fue protegido por el Rey Jorge III, el monarca en la época de la Guerra de Independencia estadounidense. El Príncipe cambió su nombre a Daniel Payseur, mientras que George Payseur se convertiría en George Bayshore. El Rey Jorge III regaló una embarcación al príncipe, ahora Daniel Payseur, y otorgó 600 acres de tierra a George Bayshore en Carolina del Norte. Cuando llegaron a América recibieron ayuda de la familia Boddie, que estaba relacionada con la monarquía británica.
Los Rothschild estaban involucrados en la Liga Tugenbund, que se formó en 1786 como una sociedad con ritos sexuales. Todos los miembros de la sociedad, incluidas sus esposas e hijas, se habrían reunido en la casa de una mujer llamada Henrietta Herz y habrían tomado parte en rituales sexuales. Entre ellas estaban dos hijas de Moisés Mendelssohn, un agente de los Rothschild que estuvo involucrado en la organización de Revolución francesa. Asimismo, también participaron el Marqués de Mirabeau, un masón también involucrado en la revolución, y Frederick von Gentz, que se convertiría en un agente Rothschild muy influyente. Al conde Alessandro di Cagliostro (1743 –1795), médico, alquimista, ocultista, rosacruz y alto masón italiano, se le atribuye una participación ideológica en la preparación de la Revolución francesa. También se sabe que el conde de Saint-Germain, enigmático personaje, conocido por ser una figura recurrente en varias historias de temática ocultista. entre 1752 y 1762 participó de intrigas diplomáticas, siendo consejero y hasta espía de Luis XV. Ambos, Cagilostro y Saint Germain, pertenecían a logias secretas esotéricas. De ellos se dice que, si bien aparentemente parecían responder a los intereses de algún rey o príncipe, en verdad no actuaban para nadie terrenal y respondían a potencias invisibles, quienes deseaban el desarrollo de una política de revoluciones en Europa que debilitara el poder de las monarquías, permitiendo el surgimiento de ideas renovadoras. Se dice que Saint Germain era un maestro ascendido. Sin embargo, las supuestas apariciones de San Germain después de su muerte no acabaron en 1785. La condesa d’Adhemar, una miembro de la corte francesa que escribió sus memorias, poco antes su muerte en 1822, alegó haber visto a Saint Germain varias veces después de su supuesta muerte, normalmente durante tiempos de revoluciones. Ella afirmó que Saint Germain había enviado advertencias a Luis XVI y Maria Antonieta justo antes de que estallara la Revolución francesa, que ocurrió en 1789.
Charles Gravier, conde de Vergennes, fue un político y diplomático francés que ostentó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores de su país durante el reinado de Luis XVI. Su política se guiaba por la convicción de que el poder de Gran Bretaña y el Imperio Ruso estaba creciendo demasiado y había que combatirlos. Su rivalidad con los ingleses y su deseo de vengar los desastres de la Guerra de los Siete Años, un conflicto que se desarrolló entre 1756 y 1763, enfrentando a Gran Bretaña y Prusia contra una coalición entre Francia, Austria y sus aliados, lo llevó a respaldar la independencia de las colonias americanas en la Guerra de Independencia americana. Gravier buscó, por medio de negociaciones, asegurar la neutralidad de los Estados del Norte de Europa, sobre todo con Catalina II de Rusia. Al mismo tiempo pactó el apoyo con Pierre de Beaumarchais para el envío oculto de tropas francesas y de armas a los rebeldes americanos. En 1777, el secretario de las Trece colonias americanas informó de que Francia había reconocido a los Estados Unidos y deseaba estrechar una alianza con el nuevo Estado. Gravier, además, animó a Luis XVI a financiar viajes a Indochina, que sirvieron para crear la Indochina francesa en el siglo siguiente. En cuanto a política interna, Gravier fue conservador, participando en las intrigas para eliminar a Jacques Necker, ya que lo consideraba un peligroso innovador, un republicano, protestante y extranjero. En 1781 se convirtió en jefe del concilio del Ministerio de Hacienda y en 1783, respaldó el nombramiento de Charles Alexandre de Calonne como Controlador General de las Finanzas. Gravier murió justo antes de la Asamblea de los Notables de 1787, reunión que él mismo había recomendado al rey. Lo curioso del caso es que Gravier también era francmasón. Él apoyaba a algunos de los francmasones franceses, tales como Voltaire, quien estaba creando el ferviente clima intelectual que conduciría a la revolución francesa. La revolución francesa derribó al rey de Gravier, Luis XVI, una década después de su muerte. Es sorprendente que mientras Gravier estaba vivo, se opuso a todas las reformas en profundidad de la sociedad francesa. En consecuencia, él ayudó a crear el descontento popular que tuvo mucho que ver con el éxito de la Revolución Francesa.
Durante la primera Revolución Francesa el líder rebelde clave fue el Duque de Orleans, quien fue Gran Maestre de la masonería francesa antes de su renuncia en el momento álgido de la Revolución. El marqués de La Fayette, el hombre que había sido iniciado en la fraternidad masónica por George Washington, también jugó un papel importante en la causa revolucionaria francesa. El Club Jacobino, el cual era el núcleo radical del movimiento revolucionario francés, fue fundado por prominentes francmasones. La Revolución Francesa, de manera similar a muchos de los acontecimientos actuales, contaba con diversos grupos en pugna, intereses económicos y financieros contrapuestos, actos de terrorismo, etc. Los historiadores no se ponen de acuerdo acerca de la influencia de las sociedades secretas, íntimamente conectadas con la banca, ni sobre la influencia de los políticos y empresarios británicos en la Revolución Francesa de 1789. Sin embargo, no se tiene documentación sobre la existencia y actividades políticas de las sociedades secretas en la Francia del siglo XVIII. Parece que ni Luis XV ni Luis XVI fueron miembros de logias masónicas ni de sociedades secretas. Se sabe que la masonería había recibido un gran impulso en 1717 con su refundación en Inglaterra. El monarca inglés es considerado como la verdadera cabeza de la estructura piramidal masónica a partir de esta fecha. Por otro lado, en 1776 se fundó la orden de los Illuminati de Baviera con el soporte de algunos de los banqueros, empresarios y nobles más poderosos del mundo de aquella época. Esos sucesos fueron clave para la proliferación de sociedades secretas en Francia durante el siglo XVIII. Hacia el año 1700 prácticamente no existían sociedades secretas en ese país. Sin embargo, en poco más de 80 años llegarían a ser más de 1000, con unos 40.000 miembros, entre los que se encontraban pequeños empresarios y nobles, descontentos con el orden económico-social imperante en Francia. Las condiciones de la economía francesa empeoraron entre 1775 y 1789, ya que Francia había ayudado financiera y militarmente a las colonias norteamericanas para que se independizaran de Gran Bretaña, pero no obtuvo a cambio prácticamente nada, más allá de deudas. La situación empeoró con la firma de dos tratados en 1783 y 1787, mediante los cuales Estados Unidos se comprometía a debilitar sus barreras aduaneras y comenzar una nueva era de libre comercio con Gran Bretaña. En pocos meses la actividad industrial y agropecuaria francesa colapsó debido a la falta de competitividad de sus productos con respecto a los productos ingleses y los importados de las colonias británicas.

Francia se vio envuelta en un abultado déficit externo de cuenta corriente que implicaba, además, que el oro y la plata en circulación se transferían a Londres a cambio de bienes de consumo. La recesión acaecida a raíz de los tratados comerciales, además de la propia escasez de moneda, agravaba aún más la situación económica francesa. La producción francesa, tanto agropecuaria como la de su industria, quedó arruinada. Los ingleses deseaban establecer en Francia una monarquía parlamentaria a su propio estilo, con una cámara alta ocupada por miembros de sociedades secretas, que podría haber dado a Inglaterra un gran poder sobre Francia. Las sociedades secretas establecidas en Francia, especialmente las logias masónicas y los Illuminati de Baviera prepararon entonces cuidadosamente el terreno en varios frentes. Por un lado tenían bajo su órbita a escritores jacobinos, como el suizo Marat, financiados directamente por el Gran Maestre francés del Gran Oriente, una poderosa sociedad masónica, y al duque de Orleans, primo de Luis XVI, conocido como Felipe Igualdad. Contaban, además, con el apoyo de muchos otros influyentes nobles. Pero también manejaban la economía y las finanzas del Rey con la ayuda de Jacques Necker (1732 – 1804), financiero y político suizo del siglo XVIII. Necker fue en tres ocasiones encargado de las finanzas de la monarquía francesa por el rey Luis XVI: en 1776, 1788 y 1789. Necker era acreedor de la corona francesa y fue precisamente por este hecho que fue nombrado en el cargo. Entre la ayuda a las colonias norteamericanas en su guerra por la independencia, las exenciones impositivas a la nobleza y al clero, y la situación recesiva que vivía Francia, Luis XVI necesitaba ganarse la confianza de los acreedores para mantener su inestable equilibrio. Y por esta razón no tuvo más remedio que poner a Necker a cuidar de las finanzas. Necker recurrió a la fácil solución de endeudar exponencialmente a Francia y maquillar las cuentas públicas para que los préstamos siguieran aflorando, de modo que la corte pudiera mantener su nivel de gasto.

Necker aconsejó a Luis XVI la llamada a los Estados Generales, una especie de asamblea conformada por los nobles, el clero y la burguesía. Fue él también quien planteó que la burguesía contara con la mitad de los votos. Su aspiración secreta era provocar un estado de cosas para que Francia adoptara el sistema político inglés, o sea una oligarquía financiera y terrateniente bajo la apariencia de una monarquía constitucional. Sin embargo, los Estados Generales se mostraron hostiles a Necker, aunque no al Rey. Se declararon en asamblea soberana y decidieron instituir un régimen político en que la idea era aplicar una monarquía constitucional mucho más democrática que la inglesa, sin Cámara de los Lores. Pero la idea no cayó bien en Inglaterra ni entre las sociedades secretas instaladas en Francia. En julio de 1789 Luis XVI expulsó del país a Necker y consideró la posibilidad de aliarse con los Estados Generales. En ese momento la oligarquía financiera inglesa y las sociedades secretas estuvieron a punto de perder todo el poder en Francia. Y fue entonces cuando se planteó un acto revolucionario en París para revertir esta peligrosa situación para los intereses financieros ingleses. Por un lado las sociedades secretas y los banqueros manipularon a las masas descontentas por medio de la prensa francesa, comprada por los intereses británicos. El objetivo era que se manifestara de manera violenta, argumentando de que la expulsión de Necker iba a representar graves consecuencias para Francia. Así nació la idea de llevar a cabo un ataque a la Bastilla, que era una cárcel en la que prácticamente no había presidiarios. Al mismo tiempo, gracias a la presencia en París de tropas suizas, que eran favorables a los intereses británicos, ordenaron al jefe militar de la Bastilla que abriera fuego contra el pueblo. Estos factores combinados motivaron la muy sangrienta revuelta conocida como la Toma de la Bastilla, que realmente fue un proceso contrarrevolucionario manejado por Inglaterra, los banqueros y las sociedades secretas, con el objetivo de enfrentar a Luis XVI con la Asamblea Nacional. Agotado el periodo de la Convención, los hombres de negocios ocuparon la práctica totalidad de los puestos de importancia en la Administración republicana.
La Revolución francesa degeneró finalmente en uno de los momentos más dramáticos de la historia de Francia debido a la implantación de una dictadura impuesta por el Terror jacobino, consagrada en el decreto del 14 de diciembre de 1793, que suspendía la Constitución, la división de poderes y los derechos individuales. Esta fecha corresponde al calendario republicano francés, que fue un calendario propuesto durante la Revolución francesa y adoptado por la Convención Nacional, que lo empleó entre 1792 y 1806. El diseño intentaba adaptar el calendario al sistema decimal y eliminar del mismo las referencias religiosas. El año comenzaba el 22 de septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño en el hemisferio norte. Aquel decreto, sumado a la creación de un tribunal revolucionario sumarísimo, llevó al primer ensayo de régimen totalitario en la Europa moderna. Pese a presumir de anticlerical y antimonárquico, lo que incluía la persecución de la nobleza, algo contrario al ideal de igualdad, se calcula que el número de víctimas mortales durante este período no bajó de las 40.000 y, de ellas, un 70 % fueron trabajadores y otro 14 %, gentes de clase media. Sólo el 8 % de las víctimas fueron de origen noble y otro 6 % pertenecía al clero. Buen ejemplo del tratamiento que los líderes revolucionarios dieron a las mismas masas que los encumbraron fueron las matanzas de La Vendée, una rebelión que llegó a convertirse en una verdadera guerra civil y que enfrentó a los partidarios de la Revolución francesa y a los contrarrevolucionarios, donde la Convención se propuso «exterminar a los bandoleros para purgar completamente el suelo de la libertad de esa raza maldita». La palabra bandoleros era un eufemismo para referirse a toda la población.
Al principio los habitantes de La Vendée habían apoyado el levantamiento, creyendo en las promesas de prosperidad que traería la caída de la monarquía. Sin embargo, la sucesión de desatinos que se sucedieron después del triunfo del régimen republicano, acabó por provocar una insurrección de los pobladores de la región. La Convención no se podía permitir ninguna revuelta que pusiera en peligro el futuro del inestable régimen, así que envió al ejército a la zona. La brutal represión y las consiguientes matanzas de hombres, mujeres y niños se extendieron bastante tiempo después de que la rebelión fuera formalmente aplastada, como demuestra la masacre de Nantes, en la que centenares de personas fueron ahogadas después de ser amarradas a embarcaciones, que posteriormente hundieron. Al final la Revolución francesa acabó devorando a sus propios hijos y el ideal de fraternidad estalló cuando empezaron a sucederse las traiciones entre sus dirigentes. Jacques-René Hébert, político, revolucionario y periodista francés, por ejemplo, fue guillotinado con el visto bueno de Danton, pero éste subió al patíbulo poco más tarde empujado por Saint Just y Robespierre, quien, según algunos investigadores, había sido designado por Adam Weishaupt, el fundador de los Illuminati, para conducir la revolución. Pero las cabezas de éstos también rodarían en la denominada Reacción de Termidor, que desembocó en el Directorio, constituido por masones como Joseph Fouché o Paul François Jean Nicolas, vizconde de Barras. Este último también aparece, según varias fuentes, como miembro de los Illuminati. Fue el encargado de elegir a Bonaparte para dirigir el ejército francés, pese a su juventud. Reacción de Termidor o Convención Termidoriana son los nombres que recibe el periodo de la Revolución francesa que se inicia el 28 de julio de 1794, tras la caída de Robespierre, y termina el 26 de octubre de 1795, fecha en la que la Constitución del Año III establece el Directorio. El nombre de “termidor” procede de uno de los meses de verano en el calendario republicano y hace referencia al 9 de termidor del año II (27 de julio de 1794), fecha en la que, con la caída de Robespierre, se puso fin al período de la República Francesa de dominio de los jacobinos, dando paso al dominio de los republicanos conservadores, llamados precisamente termidorianos.
Después llegó el golpe de Estado del 18 Brumario, en el que la figura más visible y el gran protagonista fue Napoleón, en aquellos momentos un héroe popular tras sus victorias contra los enemigos europeos de la Revolución francesa. El golpe de Estado del 18 de brumario del Año VIII en Francia hace referencia al golpe de Estado dado en esa fecha del calendario republicano francés, correspondiente al 9 de noviembre de 1799, como dice el calendario gregoriano, que acabó con el Directorio, última forma de gobierno de la Revolución francesa, e inició el Consulado con Napoleón Bonaparte como líder. Napoleón había ingresado durante su campaña de Italia en la logia Hermes de rito egipcio, aunque según otros autores ya había sido iniciado en una logia marsellesa de rito escocés cuando era solo un teniente del ejército. Durante su mandato, siempre se rodeó de masones, algunos de ellos en contacto directo con los Illuminati. Su propio hermano José, al que impuso como rey de España, donde recibió el apelativo popular de Pepe Botella, llegó a ser Gran Maestre. José I Bonaparte, también conocido como Pepe Botella, fue un político, diplomático y abogado francés, hermano mayor de Napoleón Bonaparte. Asimismo fue diputado por Córcega en el Consejo de los Quinientos y secretario del mismo. Luego estuvo nuevamente en el Cuerpo Legislativo y fue ministro plenipotenciario y miembro del Consejo de Estado. Fue Príncipe y Gran Elector del Primer Imperio Francés, rey de Nápoles con el nombre de José I, y rey de España entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813 con el nombre de José I, además de teniente general del Imperio francés. El Consejo de los Quinientosfue la Cámara baja legislativa francesa del Directorio, que junto con el Consejo de Ancianos(Cámara alta) fue instituida por la Constitución del año III de la Revolución francesa. Esta Constitución había sido adoptada por la Convención Termidoriana en agosto de 1795 y puesta en vigor el 23 de septiembre del mismo año. En ella se establecía un sistema legislativo bicameral en Francia.

Tras el golpe de Estado del 18 de Brumario que puso fin al Directorio, el Consejo de los Quinientosfue disuelto por Napoleón Bonaparte. En España, la proclamación de José I Bonaparte como monarca fue precipitada por el incremento de la violencia que siguió al episodio del Levantamiento del 2 de mayo y culminó un periodo de convulsiones e intrigas políticas, debidas a una estrategia del emperador francés Napoleón I para obtener la abdicación del trono de la dinastía reinante de Carlos IV de España, también llamado «el Cazador», fue rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Accedió al trono poco antes del estallido de la Revolución francesa, y su falta de carácter hizo que delegase el gobierno de su reinado en manos de su esposa María Luisa de Parma y de su valido, Manuel Godoy, de quien se decía que era amante de la Reina, circunstancia aceptada como cierta por diversos historiadores. Estos acontecimientos frustraron las expectativas con las que inició su reinado. El empeoramiento de la economía y el desbarajuste de la administración revelan los límites del reformismo, mientras que la Revolución francesa pone encima de la mesa una alternativa al Antiguo Régimen. La llegada al poder de Napoleón en 1799 y su proclamación como Emperador en 1804 alteró las relaciones internacionales y se renovó la alianza con Francia. Napoleón necesitaba, en su lucha contra los británicos, contar con la colaboración de España, sobre todo de su escuadra. Por ello, presionó a Carlos IV para que restituyera su confianza en Godoy. Éste asumió de nuevo el poder en 1800 y firmó el Convenio de Aranjuez de 1801 por el que ponía a disposición de Napoleón la escuadra española, lo que implicaba de nuevo la guerra contra Gran Bretaña. Godoy declaró en 1801 la guerra a Portugal, principal aliado británico en el continente, antes de que lo hiciera Francia. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Naranjas, significó la ocupación de Olivenza por España, que además obtuvo el compromiso de Portugal de impedir el atraque de buques británicos en sus puertos.
En 1805, la derrota de la escuadra franco-española en la batalla de Trafalgar por la Armada británica modificó la situación radicalmente. Frente a la hegemonía de Gran Bretaña en los mares, Napoleón recurrió al bloqueo continental, medida a la que se sumó España. En 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau que estableció el reparto de Portugal entre Francia, España y el propio Godoy, y el derecho de paso por España de las tropas francesas encargadas de su ocupación. Con tal sucesión de guerras se agravó enormemente la crisis de la Hacienda; y los ministros de Carlos IV se mostraron incapaces de solucionarla, pues el temor a la revolución les impedía introducir las necesarias reformas, que hubieran lesionado los intereses de los estamentos privilegiados, alterando el orden tradicional. La presencia de soldados franceses en territorio español aumentó la oposición hacia Godoy, que estaba enfrentado con los sectores más tradicionales por su política reformista y su entreguista hacia Napoleón. A finales de 1807 se produjo la Conjura de El Escorial, conspiración encabezada por Fernando, Príncipe de Asturias e hijo de Carlos IV, que pretendía la sustitución de Godoy y el destronamiento de su propio padre. Pero, frustrado el intento, el propio Fernando delató a sus colaboradores. En marzo de 1808, ante la evidencia de la ocupación francesa, Godoy aconsejó a los reyes que abandonaran España. Pero se produjo el Motín de Aranjuez, levantamiento popular contra los reyes, aprovechando su presencia en el palacio de Aranjuez. Godoy fue hecho preso por los amotinados y Carlos IV, ante el cariz de los acontecimientos, abdicó en su hijo Fernando VII. Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona.
Fernando VII, bajo la presión del Emperador francés y de sus padres, devolvió la Corona a Carlos IV el día 6 de mayo, sin saber que el día antes Carlos IV había pactado la cesión de sus derechos a la corona en favor de Napoleón, quien finalmente designó como nuevo rey de España a su hermano José. Con las anteriores medidas, Napoleón se aseguraba la influencia y primacía del Primer Imperio Francés e incrementaba la dependencia española en relación a los intereses políticos, económicos y militares bonapartistas, en detrimento de sus enemigos, principalmente Portugal y Gran Bretaña. Sin embargo, lejos de obtener una legitimación ante la mayoría de la opinión pública y de frenar la dinámica de enfrentamiento armado, esta proclamación fue rechazada por los órganos de poder autóctonos españoles, como el Consejo de Castilla y la Junta Suprema Central, así como, más adelante, por las Cortes reunidas en Cádiz, decidiendo la generalización del conflicto de la llamada Guerra de la Independencia Española. En este contexto, el gobierno de José I Bonaparte, que debía distinguirse por su carácter reformista surgido de la Carta de Bayona, solo pudo ejercerse en las áreas bajo el control militar del Ejército imperial, y aunque la mayor parte de sus acciones no pudieron concretarse ante el continuo hostigamiento o fueron derogadas durante el reinado de Fernando VII de España, otras perduraron, como las mejoras de urbanismo en varias ciudades. La Constitución de Bayona, también llamada Carta de Bayona o Estatuto de Bayona, y denominada oficialmente en francés Acte Constitutionnel de l’Espagne, fue una carta otorgada promulgada en la ciudad francesa de Bayona el 7 de julio de 1808 por José Bonaparte como rey de España e inspirada en el modelo de estado constitucional bonapartista. José I Bonaparte fundó la Gran Logia Nacional de España y fue Gran Maestro del Gran Oriente de Francia y del Gran Oriente de Italia. Asimismo fue distinguido con la Gran Águila de la Legión de Honor. En España fue apodado despectivamente como Pepe Botella o Pepe Plazuelas.
En una fecha tan simbólica como la Nochebuena del 1799, Napoleón impulsó la nueva Constitución, que estableció el Consulado y permitió que una paz relativa se fuera instalando en el interior del país. A cambio, utilizó las energías bélicas aún latentes para su propio beneficio, construyendo el ejército más poderoso de su época y lanzándolo a la conquista de Europa. Al principio, el emperador sumó una victoria tras otra, aunque no todas ellas fueron de índole militar. En 1810, por ejemplo, confiscó uno de los tesoros documentales más preciados para una organización como la de los Illuminati, los Archivos Vaticanos, que fueron trasladados a París. Se habla de varios miles de valijas con documentación de todo tipo. La mayor parte fue devuelta tiempo después, pero no toda y no se sabe si el resto de la información relevante fue copiada. El Archivo Secreto Vaticano cuenta con una documentación importante, más de 150.000 ejemplares repartidos en unos pasillos que llegan a abarcar en más de 85 kilómetros. Esta documentación puede llegar a tener alrededor de ochocientos años de historia y se tiene acceso sólo con previa autorización del Vaticano. Los documentos que incluyen textos de los primeros cristianos fueron trasladados al Vaticano en 1783 hasta que se trasladaron a París en 1810 por órdenes del emperador Napoleón, perdiéndose varios documentos de la biblioteca en su regreso al Vaticano. Entre los documentos figurarían los que tratan sobre cómo se fundó realmente el Cristianismo y quiénes fueron sus primeros seguidores. Asimismo, se supone que hay los escritos del Papa Clemente V, que registraron el último juicio a la Orden del Temple, mejor conocida como Caballeros Templarios, que también tratarían sobre las razones por la que quienes fueron considerados como modelo en las cruzadas fueron posteriormente ejecutados y desaparecieron oficialmente alrededor del año de 1310. Muchos son los mitos y leyendas que rodean a la biblioteca, dando origen a rumores que no se han podido comprobar hasta el día de hoy, ya que según el mismo Vaticano son muchos los archivos que no se han terminado de analizar.
Tras haber derrotado a casi todos sus enemigos, las tropas napoleónicas fracasaron en los extremos de Europa. En España, donde la guerrilla y la resistencia popular propiciaron las primeras derrotas del hasta entonces invencible ejército francés y, sobre todo, en Rusia, cuya campaña concluyó en un desastre absoluto, especialmente cuando los rusos incendiaron el Moscú recién conquistado y, con la ayuda del frio invierno forzaron a la expedición francesa, carente de pertrechos, a iniciar una trágica retirada. Se dice que algunos dirigentes Illuminati juraron venganza contra el pueblo ruso y su zar por haber frustrado sus planes. Las guerras napoleónicas reportaron grandes beneficios al entonces denominado Sindicato Financiero Internacional, en el que figuraban nombres tan relevantes como Nathan Mayer Rothschild, Boyd, Hope o el filósofo, economista, pensador y escritor inglés Jeremy Betham. Y sólo dos meses después de la llegada de Bonaparte al poder nació el Banco de Francia. Napoleón es nombrado para el primer consulado, que era el máximo cargo en el gobierno de aquella época. Apenas nombrado, Napoleón constituyó el Banco de Francia, a iniciativa de los banqueros suizos que habían financiado el golpe de Brumario. En poco tiempo el Banco de Francia, nada menos que un banco privado con banqueros suizos, socios de los ingleses, como algunos de sus más importantes accionistas, sería el agente monopolista en la emisión de dinero. Por primera vez se percibía una estabilidad política, cosa deseada por las sociedades secretas, que se encontraban exhaustas tras la descontrolada revolución que ellas mismas habían iniciado. En aquellos tiempos Napoleón era visto como un oficial ambicioso que podía adaptarse fácilmente a las sugerencias de los banqueros que lo rodeaban, sobre todo por el hecho de que inicialmente se mostraba favorable a la masonería, y de hecho existe bibliografía que habla acerca de su pertenencia a la misma. Pero más adelante Napoleón no resultó ningún sumiso servidor. Muy pronto, en 1802, tras la efímera paz firmada con el Reino Unido, se negó a firmar tratados comerciales parecidos a los que había firmado Luis XVI, con lo que causaba que la recesión se cerniese principalmente sobre Inglaterra, que no podía colocar en Francia sus grandes excedentes productivos fruto de la Revolución Industrial. La guerra por motivos económicos estaba nuevamente al acecho. Los banqueros de uno y otro lado, muchas veces socios entre sí, aprobaban un nuevo estado de guerra en Europa, dado que las confrontaciones de ese tipo exigían fuertes expansiones de crédito a altas tasas de interés, pagadas por los gobiernos, que eran siempre los mejores deudores de la Banca. Además, aún no se preveía que Napoleón iba a revelarse como un auténtico genio político y militar, difícil de manejar. Pero cuando empezaron a darse cuenta ya era tarde. Napoleón no se mostraba dispuesto a dejarse presionar por sociedad secreta alguna, por más poderosa que fuera. Se había coronado emperador y nuevamente la situación estaba fuera de control para los ingleses en Francia.

Más aún, Napoleón, sabiendo que el futuro estaría dominado por las burguesías, intentó generar una burguesía auténticamente francesa e independiente de la británica, entregando tierras abandonadas por la aristocracia a los nuevos burgueses que le seguían incondicionalmente. Su creación del Banco de Francia había sido un arreglo de compromiso con los banqueros pro británicos para consolidar su poder personal en Francia. Pero es probable que en su cabeza rondara la idea de cmodificar las cosas en lo financiero una vez consolidado su poder continental, cosa que finalmente no ocurrió. Durante las Guerras Napoleónicas (1796 -1815), la adinerada familia de banqueros Rothschild apoyó por igual a Napoleón y a Wellington; pero la jugada maestra la hicieron tras la batalla de Waterloo, del 15 al 18 de junio 1815. Concretamente uno de sus miembros, Nathan Mayer Rothschild, fue espectador privilegiado de la batalla. Inmediatamente después de ser derrotado Napoleón, parece ser que Nathan Mayer Rothschild utilizó un complejo sistema de palomas mensajeras que cubrió en pocas horas los 362 Km. de distancia que separan Waterloo de Londres. Por ello, los Rothschild fueron los primeros londinenses en conocer la decisiva noticia que marcaría el inicio de la nueva Europa. Rápidamente sacaron partido de ello, pues vendieron masivamente sus Bonos del Estado Británico a precios dispares haciendo creer al resto del mercado que Inglaterra había perdido la trascendental batalla. El resultado fue el hundimiento de la London Stock Exchange. Sin embargo, y antes de que se descubriera la verdad, los Rothschild compraron de nuevo, en secreto, cantidades masivas de esos mismos Bonos del Estado a precios irrisorios. Al llegar la noticia de la victoria de Wellington, los precios se dispararon y los Rothschild obtuvieron un beneficio de £1.000.000 en un sólo día. Tras Waterloo, sus negocios no hicieron más que incrementar sus beneficios en Europa.
El Banco de Francia era una institución privada cuyo presidente y administradores no eran nombrados por la Asamblea Nacional, sino por los accionistas mayoritarios. Recibió desde el principio un trato notable de la nueva Administración. Entre sus privilegios ejerció el de recibir los fondos de la Hacienda Pública francesa. Y, tres años más tarde, también solicitó y obtuvo la facultad exclusiva de la emisión de papel moneda. Este sistema de control financiero y por tanto económico y consecuentemente político fue exportado en años sucesivos a otros países europeos y a los Estados Unidos. El historiador británico McNair Wilson asegura que la verdadera razón de la caída de Napoleón fueron las medidas que tomó contra los intereses comerciales de los banqueros, especialmente cuando organizó un bloqueo total contra Inglaterra, a la que siempre consideró la principal potencia enemiga. En esto coincide con el análisis de otros investigadores, que señalan que Napoleón no fue más que un instrumento en manos de los Illuminati. Su misión consistía en edificar una Europa unida, basada en los principios inspiradores de la Revolución francesa. Pero lo abandonaron cuando fracasó en la campaña de Rusia y empezó a tomar sus propias decisiones en lugar de acatar las órdenes que recibía en secreto. Se ha demostrado que los hermanos Nathan y James Rothschild financiaron los ejércitos del duque de Wellington, que fue el gran vencedor sobre las tropas de Napoleón. De cualquier manera, durante el imperio napoleónico hubo una expansión de los principios revolucionarios por todo el continente europeo, así como también de los principios de los Illuminati. Aunque la aventura finalizó de forma diferente a como había sido planificada en secreto, lo cierto es que, cuando Napoleón cayó definitivamente, el antiguo orden europeo ya había quedado destruido por completo. Los Illuminati se dieron por satisfechos y permitieron una reordenación temporal del continente europeo, en el que se redistribuyeron los territorios conquistados, a fin de conseguir un cierto equilibrio de poder entre las potencias triunfantes. El Congreso de Viena sólo fue la cara visible de las negociaciones secretas que sirvieron, entre otras cosas, para consolidar la restauración de la monarquía en Francia con un débil Luis XVIII como rey, y al mismo tiempo eligieron a Suiza como el país neutral por excelencia, con el fin de poder servir mejor a sus intereses financieros.
Entretanto, los tres monarcas más importantes de aquella época, el zar Alejandro I de Rusia, Francisco II de Austria y Hungría y Federico Guillermo III de Prusia, firmaron en septiembre de 1815 la Santa Alianza, un pacto por el cual se comprometían a ayudar a cualquier rey que se comprometiera a defender los principios cristianos en todos los asuntos de Estado, haciendo de ellos «una hermandad real e indisoluble». Todos recordaban lo que le había ocurrido a Luis XVI y a María Antonieta y ninguno deseaba volver a tener en Europa otro proceso revolucionario similar. Pero nadie sospechaba que el ministro austríaco de Exteriores, el príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich, el llamado árbitro de la paz en el Congreso de Viena, fuera un agente más de los Rothschild. Metternich fue un político, estadista y diplomático austríaco, que sirvió durante veintisiete años como ministro de Asuntos Exteriores del Imperio austriaco, además de ejercer en simultáneo como primer ministro desde 1821, momento en que se creó el cargo, hasta la venida de las Revoluciones de 1848. Fue el gran enemigo de Napoleón I. A lo largo de su dilatada carrera, Metternich se mostró como un firme conservador, opuesto a los movimientos liberales y pro-revolucionarios, dedicándose a la defensa de las monarquías europeas, siendo a través del Congreso de Viena el arquitecto de la «Europa de Hierro», que restauró el Antiguo Régimen a lo largo de los diferentes países del continente, tras la caída del Imperio Napoleónico. Pero los intentos posteriores de recomposición política e Europa sólo sirvieron para causar sucesivas convulsiones y nuevas revoluciones que salpicaron además al continente americano y acabaron conduciendo a la tremenda guerra mundial que comenzó un caluroso verano de 1914, tal como ya habían predicho dos insignes illuminati, Giuseppe Mazzini y Albert Pike, que en una extraña correspondencia, especialmente entre 1870 y 1871, se referían a las tres próximas guerras mundiales que iban a acontecer para que se cumpliesen los objetivos de los illuminati.
Fuentes:
Paul H. Koch – Illuminati
David Icke – El gran secreto
Charles Porset – La Masonería y la Revolución Francesa: del mito a la realidad
Christian Jacq – La masonería
Augustin Barruel – Memoria para servir a la Historia del Jacobinismo
Mario Corvalan – La revolución francesa y la masonería
Eduardo R. Callaey – El mito de la revolución masónica: la verdad sobre los masones y la Revolución francesa, los iluminados y el origen de la masonería moderna
Juan Calatrava Escobar – Estudios sobre la Revolución Francesa y el final del Antiguo Régimen
Piotr Kropotkin – Historia de la Revolución Francesa
Albert Soboul – La Revolución francesa
Michel Vovelle – Introducción a la historia de la Revolución Francesa
Marcel Auche – Les francmaçons de la Révolution


domingo, 20 de mayo de 2018

LA EXTRAÑA SIBOLOGÍA DEL PODER OCULTO

Con la asistencia de las personas más poderosas de Europa, la ceremonia de apertura del túnel de San Gotardo, en Suiza, el 1 de junio de 2016, fue un perturbador, oscuro, y extraño ritual satánico e illuminati. Por otro lado, el 24 de junio de 2016, un nuevo experimento, denominado Awake (“Despertar“), efectuado con el Gran Colisionador de Hadrones, situado en el laboratorio de física de alta energía del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), en Ginebra, situado a unos 340 km del túnel de San Gotardo, también en Suiza, se dice que habría abierto un portal dimensional, según se especula a raíz de la difusión de una espectacular fotografía del cielo sobre el laboratorio obtenida ese día. Mientras el pasado 24 de junio los científicos llevaban a cabo el experimento, reuniendo micropatrículas, el cielo sobre el laboratorio de investigación cambió de color, volviéndose carmesí. 


Además, se registró un intenso vórtice de nubes. Por otro lado, en unas cartas fechadas el 15 de agosto de 1871, el illuminati Albert Pike le hace saber a otro illuminati, Giuseppi Mazzini, el plan de los Illuminati para el futuro del mundo. Además de referirse a las dos guerras mundiales ya acontecidas, hacían referencia a una tercera guerra mundial en estos términos: “La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes. Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente. Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera Luz a través de la manifestación universal de la doctrina pura de “Lucifer”, sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo“.

En el diario la Vanguardia, de Barcelona, del 18 de agosto de 2016, leí un artículo titulado ¿Sacrificio humano por la ciencia en el interior del CERN? Como creo puede tener alguna relación con lo que escribo en este artículo, ha considerado oportuno añadirlo. El artículo de la Vanguardia dice: “Estupor en el mayor centro de investigación de partículas del mundo por un surrealista vídeo en el que científicos simulan rituales ocultos. El Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), el mayor centro de investigación en física de partículas del mundo, ha abierto una investigación interna tras difundirse un vídeo grabado en su campus en el que un grupo de personas simula un sacrificio humano. Las imágenes no sólo han provocado estupor en el centro, sino que ponen en entredicho la seguridad de este inmenso laboratorio científico con sede en Suiza y que contiene el acelerador de partículas más grande construido hasta la fecha. El vídeo, publicado el pasado 11 de agosto, muestra a diversas personas vestidas con capas oscuras y la cabeza cubierta por capuchas entregándose al supuesto ritual ante una estatua de la diosa Shiva. La escena, iluminada con antorchas, fue grabada desde un edificio con vistas al patio del CERN. Durante la secuencia aparece una mujer vestida de blanco que se tumba en el suelo y cómo un hombre se acerca a ella y simula clavarle un cuchillo. Desde el CERN han reconocido que las imágenes han sido grabadas en sus instalaciones y, en declaraciones al diario británico The Guardian , han explicado que ‘cada año recibimos a miles de científicos procedentes de todo el mundo y a veces algunos dejan que su humor vaya demasiado lejos. Esto es lo que ha sucedido en esta ocasión'”. En efecto, puede tratarse de una broma, aunque efectuada por personas con acceso al CERN, o puede tratarse de un ritual satánico. Pueden ver el video Sacrificio humano en el CERN y también mi artículo ¿Que simboliza Shiva, el dios destructor, en el acelerador de partículas del CERN?
Todos estos temas, ¿tendrán alguna relación? Yo creo que, como mínimo, habría que investigarlo. Midiendo más de 57 km y con un coste de más de 11 mil millones de euros, el túnel de San Gotardo es el proyecto de túnel más largo y más caro del mundo en toda la historia conocida. Pasando por los Alpes suizos, el túnel tardó 17 años en completarse y se dice que es un símbolo de la unificación europea. Para celebrar la inauguración de este túnel, se presentó una compleja ceremonia delante de dignatarios europeos como la canciller alemana Angela Merkel, el presidente François Hollande, de Francia, y el primer ministro italiano Matteo Renzi, entre otros. Mientras que la mayoría esperaría una animada ceremonia de celebración, los invitados asistieron a un espectáculo inquietante, orquestado por el director alemán Volker Hesse, donde un personaje, vestido como un macho cabrío, presidía un extrañísimo y largo ritual, que más adelante detallaremos. El concepto de macho cabrío nació en la comunidad rural griega de Arcadia como símbolo de la fertilidad. Con el tiempo, derivó en el dios Pan, que en la cultura cristiana se asoció a Satanás, sobre todo cuando se le invocaba mediante ritos satánicos y aquelarres. Pan era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios como un Fauno, divinidad de la mitología romana encargada de velar por la fecundidad de la naturaleza y que se representaba con patas y cuernos de macho cabrío. Pan era también el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachas. En muchos aspectos, el dios Pan tiene cierta similitud con Dioniso. En la mitología clásica, Dioniso (“hijo de dios“) es el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega, como hijo del dios principal Zeus. Aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero».
Pan era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coriciana. Se le atribuían dones proféticos y formaba parte del cortejo de Dionisio, puesto que se suponía que seguía a éste en sus costumbres. Era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las selvas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos. Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan. Le agradaban las fuentes y la sombra de los bosques, entre cuya maleza solía esconderse para espiar a las ninfas. Se dice que Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia tenían la creencia de que, cuando una persona dormía la siesta, no se la debía despertar bajo ningún motivo, ya que, de esa forma, se interrumpía el sueño del dios Pan. En este caso, Pan se aproxima a la noción de Demonium Meridianum(Demonio del Mediodía). Asimismo, como deidad, Pan representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos. Pan tiene diecinueve genealogías diferentes. En ellas su padre fue Hermes, en tanto que el nombre de la madre varía, aunque usualmente pertenecería a la raza de las ninfas. Sus nombres son Dríope, Timbris, Sose, Calisto u Orneo. Según una de las tradiciones, Hermes pastoreaba los rebaños de Driops, rey del pueblo de los dríopes, a veces hijo del río Esperqueo y de la hija de Dánao, Polidora, mientras que otras veces es fruto de la unión de Apolo y Día, hija de Licaón, que realizó sacrificios humanos, lo que degeneró en su posterior metamorfosis en lobo. Hermes tuvo una relación amorosa con una de las hijas de Driops, de la que nació el dios Pan. Según esta teoría, cuando nació, Pan presentaba sus miembros inferiores en forma de macho cabrío y el resto del cuerpo con apariencia de hombre. En la cabeza tenía dos cuernos y su cara era arrugada, con una barbilla prominente, con todo el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo. Se dice que, apenas nacido, escapó a las montañas, donde Hermes tuvo que buscarlo para llevarlo al Olimpo envuelto en una piel de liebre. Una vez allí, lo llamaron Pan, puesto que era la diversión de todos. Otra de las tradiciones cuenta que Penélope, durante la ausencia de su esposo Odiseo, tuvo varios amantes, quedando encinta de uno de ellos. De esta manera, nació Pan, nombre que significa hijo de todos. Otras versiones enumeran las tradiciones anteriormente citadas. Se dice que, tras el regreso de sus viajes, Odiseo repudió a Penélope por sus infidelidades y que, una vez abandonada, concibió al dios Pan, fruto de su unión con Hermes.
Otras tradiciones apuntan a que fue hijo de Zeus y de la ninfa Hibris, de Zeus y Calisto o de Hermes y una ninfa. En cuanto a su descendencia, varía según el autor. En las Dionisíacas de Nono se nos dice que Pan engendró a los doce Panes, una raza de sátiros menores que colaboraron con Dionisio. En otras fuentes aparece como padre de Croto (con Eufeme), Acis (con Simetis), Eurimedonte (sin especificar la mujer), Creneo (con la ninfa Isménide o Ismenis), Linge (con la ninfa Eco) y finalmente el también célebre Sileno (con la oceánide Melia). En cuanto a sus relaciones, se dice que tuvo amores correspondidos con la ninfa Pitis, que también era pretendida por Bóreas. Este último, arrastrado por los celos, arrojó a Pitis desde lo alto de una roca. Sintiendo pena, la diosa Gea la transformó en pino, siendo Pan, desde entonces, coronado con las hojas del pino. También existe la creencia de que el pino gime cuando sopla Bóreas. Asimismo, Pan estaba intensamente enamorado de la ninfa Siringa, quien no le correspondía. Se dice que una vez, mientras huía de Pan, se lanzó al río Ladón. Quedó acorralada y pidió ayuda a sus hermanas las ninfas, quienes, conmovidas, la convirtieron en un cañaveral. Se cuenta que, cuando Pan llegó, sólo pudo abrazar las cañas que se mecían por el viento y el rumor que producían le causó tal agrado que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así, creó la flauta siringa, en recuerdo de la ninfa de igual nombre. Del mismo modo, sedujo a Selene regalándole un vellocino (lana de oveja) de gran blancura. Desde entonces, ambos fueron venerados en una caverna del Monte Niceo. Según cuenta Heródoto, unos días antes de la batalla de Maratón, un mensajero ateniense, que volvía de pedir ayuda a Esparta, encontró al dios Pan y éste le prometió que vencerían a los persas. Por ello, tras ganar efectivamente la batalla a causa de un súbito pánico en las filas enemigas, fue incluido entre los grandes dioses reconocidos por el estado. En la propia ciudad de Atenas se le consagró una de las grutas de la vertiente Norte de la Acrópolis y se decretó en su honor una fiesta anual donde se realizaban carreras de antorchas. Los ritos de fertilidad originales fueron asumidos, a partir del siglo V, por las Bacantes, que duraron hasta bien entrada la Edad Media. Desde entonces, y hasta nuestros días, la imagen tradicional de Pan se asocia con la imagen del diablo, en forma de macho cabrío, y los aquelarres.
Baphomet era una deidad adorada en la antigua Babilonia. Su nombre apareció públicamente por primera vez cuando los templarios fueron enjuiciados por herejes. Durante el proceso muchos de los caballeros de la orden templaria fueron sometidos a tortura y confesaron numerosos actos heréticos. Entre ellos se incluyó la adoración de un ídolo con el nombre de Baphomet. Se entiende que aquellos que veneran esta imagen son contrarios al cristianismo. Se cree que este presunto numen. o deidad romana, poseía una cabeza barbada dotada con pequeños cuernos. Esto explicaría por qué razón los templarios fueron acusados de herejes tras haber tomado contacto, en Tierra Santa, con los sarracenos y sus creencias. Los templarios acusados de herejes vivían en Occitania, cuya lengua local era el occitano. En las lenguas vecinas a la occitana se usaron los términos Mahomet (francés) y Mafumet (catalán). Esta hipótesis se apoya en que en el acta contra los templarios no se dan mayores explicaciones, apuntando a que era un término de uso habitual. Suele relacionarse también el nombre Baphomet con la fusión de dos términos griegos cuyo significado aproximado es el de bautismo de sabiduría. Baphomet era el encargado en el purgatorio de los siete infiernos y de los diferentes demonios de los siete pecados capitales. En 1589, Peter Binsfeld, obispo y teólogo alemán, asoció cada pecado capital con un demonio, que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. Según “La Clasificación de los Demonios por Binsfield“, es la siguiente: Asmodeo = Lujuria; Belcebú = Gula; Mammon = Avaricia; Belfegor = Pereza; Satan = Ira; Leviatán = Envidia; y Lucifer = Soberbia. A partir de 1854, con la aparición de Dogma y ritual de la alta magia, obra del célebre ocultista francés Eliphas Lévi, la figura de Baphomet fue, en gran medida, tergiversada. Desde entonces, su vinculación con el macho cabrío de los aquelarres, como así también Satanás u otros demonios menores ha sido inevitable. Baphomet es una enigmática figura con cabeza de cabra que se encuentra en varias instancias en la historia del ocultismo.

Desde los caballeros templarios en la Edad Media y los masones del siglo XIX, hasta las corrientes modernas del ocultismo, Baphomet nunca ha dejado de crear polémica. A lo largo de la historia del ocultismo occidental, el nombre del misterioso Baphomet se invoca a menudo. A pesar de que comúnmente se conoce su nombre en el siglo XX, las menciones de Baphomet se puede encontrar en documentos que datan desde tan temprano como el siglo XI. Hoy en día, el símbolo está asociado con todo lo relacionado con el ocultismo, la magia ritual, la brujería, el satanismo y esoterismo. Baphomet aparece con frecuencia en la cultura popular para identificar algo oculto. La descripción más famosa sobre Baphomet se encuentra en el libro de Eliphas Levi Dogma y ritual de la alta magia, antes mencionado. Un libro que se convirtió en un referente para el ocultismo moderno. Hay varias teorías sobre el origen del nombre de Baphomet. La explicación más común afirma que es una corrupción del francés antiguo del nombre de Mahoma, el profeta del Islam. Durante las Cruzadas, los caballeros templarios permanecieron durante largos períodos de tiempo en los países de Oriente Medio, donde se familiarizaron con las enseñanzas de la mística árabe. Este contacto con las civilizaciones orientales les permitió traer de vuelta a Europa los fundamentos de lo que se convertiría en el ocultismo occidental, incluyendo el gnosticismo, alquimia, la cábala y el hermetismo. La afinidad de los templarios con los musulmanes condujo a la Iglesia a acusarlos de adoración a un ídolo llamado Baphomet, por lo que podrían vislumbrase algunos vínculos plausibles entre Baphomet y Mahoma. Sin embargo, hay otras teorías sobre el origen del nombre. Eliphas Levi, el ocultista francés que presentó a Baphomet, argumentó que el nombre había sido derivado de la codificación cabalística: “El nombre de los templarios Baphomet, que debe ser escrito kabalísticamente hacia atrás, se compone de tres abreviaturas: Tem, OHP, AB, Templi omnium hominum pacts abbas, ‘el padre del templo de la paz de todos los hombres’“.
Arkon Daraul (Idries Shah), experto en la tradición sufí, en magia y en brujería, argumentó que Baphomet vino de la palabra árabe Abu Fihama, que significa “El Padre del Entendimiento”. Hugh J. Schonfield (1901 – 1988), especialista británico en el estudio del Nuevo Testamento y de la Biblia en general, que es conocido especialmente por su trabajo sobre los rollos del Mar Muerto, desarrolló una interesante teoría. Schonfield, que había estudiado un sistema de cifrado judío llamado la cifra Atbash, que se usó en la traducción de algunos de los rollos del Mar Muerto, afirmó que cuando se aplica el sistema de cifrado a la palabra Baphomet, se adapta a la palabra griega “Sofía”, que significa ”conocimiento“ y que también es sinónimo de “diosa”. La representación moderna de Baphomet parece tener sus raíces en varias fuentes antiguas, pero principalmente en dioses paganos. Baphomet tiene similitudes con dioses en todo el mundo, como Egipto, el Norte de Europa y la India. De hecho, las mitologías de un gran número de antiguas civilizaciones incluyen deidades con algún tipo de cuernos. Según el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung, Baphomet es una continuación de los cuernos como arquetipo de dios, ya que el concepto de una deidad con cuernos está universalmente presente en la psique individual. Personajes como Cernunnos, Pan, Hathor, el diablo cristiano y Baphomet, tienen un origen común y algunas de sus características son muy similares. El antiguo dios celta Cernunnos es tradicionalmente representado con cuernos en la cabeza, sentado en “posición de loto”, similar a la representación que Eliphas Levi hace de Baphomet. Aunque la historia de Cernunnos es un misterio, por lo general se dice que es el dios de la fertilidad y la naturaleza. En Gran Bretaña, Cernnunos fue nombrado Herne. El dios con cuernos tiene las características de sátiro como en el caso de Baphomet, además de los atributos fálicos. Pan era una deidad importante en Grecia. El dios de la naturaleza a menudo fue representado con cuernos en la cabeza y las piernas de una cabra. No muy diferente de Cernunnos, Pan es un dios fálico. Sus rasgos animales son una expresión de los impulsos carnales y de procreación de los hombres.

En el cristianismo, el diablo tiene características similares a los dioses paganos que se han descrito anteriormente, ya que son la principal inspiración para estas representaciones. Los atributos encarnados por estos dioses se convirtieron en la representación de lo que se considera el mal por parte de la Iglesia. La representación de la carta del diablo Tarot de Marsella, con sus alas, cuernos, pechos y mano firme es, sin duda, una influencia importante en la descripción que Eliphas Levi hace de Baphomet. Robin Good Fellow, o Puck, es un cuento mitológico que es una personificación de los espíritus de la tierra. Muestra varios atributos típicos de Baphomet y otras deidades en la portada de un libro de 1629, rodeado por brujas. En 1821 el gran pintor Goya pinto El aquelarre. La pintura representa un aquelarre de brujas en reunión alrededor de Satanás, representado como una figura de macho cabrío. Encontramos una figura de Baphomet en la catedral de Notre-Dame-de-Paris, que fue originalmente construida por los Caballeros Templarios. En 1861, el ocultista francés Eliphas Levi incluyó en su libro Dogmas y rituales de Alta magia un dibujo que se convertiría en el más famoso retrato de Baphomet. Se trataba de un tipo de cabra humanoide con alas, un par de pechos y una antorcha en su cabeza entre sus cuernos. La figura tiene muchas similitudes con las deidades descritas anteriormente. También incluye otros símbolos esotéricos relacionados con conceptos de esoterismo incorporados por el Baphomet. En el prefacio de su libro, Eliphas Levi dijo: “La cabra en el frontispicio lleva el signo del pentagrama en la frente, con un punto en la parte superior, un símbolo de la luz, sus dos manos formando el signo de Hermetismo, el hombre que apuntaba a la luna blanca de “Jesed” y los otros apuntando hacia abajo a la negra de Geburah. Este signo expresa la perfecta armonía de la misericordia y la justicia. Su brazo es de sexo femenino, el otro masculino como los del andrógino de Khunrath, los atributos que hemos tenido que unir con los de nuestra cabra”, “porque él es uno y el mismo símbolo. La llama de la inteligencia brillante entre sus cuernos es la mágica luz del equilibrio universal, la imagen del alma elevada por encima, como la llama, mientras que fueron atados a la materia, brilla por encima de ella. La cabeza de la fea bestia expresa el horror del pecador, cuya actuación material, que forma parte el único responsable tiene que soportar el castigo exclusivamente, porque el alma es insensible de acuerdo con su naturaleza y sólo se puede sufrir cuando se materializa. La varilla de pie en lugar de los genitales simboliza la vida eterna, el cuerpo cubierto de escamas del agua, el semicírculo por encima de ella la atmósfera, las plumas siguiente por encima de la volatilidad. La humanidad está representada por los dos senos y los brazos andrógino de esa esfinge de las ciencias ocultas“.


En la representación de Eliphas Levi, se pretende que Baphomet representa la culminación del proceso alquímico, o la unión de las fuerzas de oposición para crear la Luz Astral, la base de la magia y, en última instancia, de la iluminación. Una observación de los detalles de la imagen revela que cada símbolo es, inevitablemente, equilibrado con su opuesto. Baphomet es un personaje andrógino, con las características de ambos sexos, tales como los pechos femeninos y un tipo de falo erecto. El concepto andrógino es de gran importancia en la filosofía oculta, ya que es el representante del más alto nivel de iniciación en la búsqueda de convertirse en “uno con Dios”. El falo de Baphomet es en realidad el Caduceo de Hermes, una barra con dos serpientes entrelazadas. Este antiguo símbolo ha representado durante siglos el hermetismo. El Caduceo esotéricamente representa la activación de los chakras, desde la base de la espina dorsal a la glándula pineal, implicando el uso de energía serpentina o Luz Astral. El símbolo de Hermes, la tabla de la esmeralda, es el poder mágico universal, el espiritual, el poder de fuego y la luz astral. Ahí está el fuego secreto, de vida y filosófica, de la que todos los filósofos herméticos hablan con reserva y misterio. Se trata de la semilla universal, el secreto de lo cual se mantienen, y que representaban sólo bajo la figura del Caduceo de Hermes. Baphomet, por lo tanto, sería la Gran Obra alquímica simbólica, donde las fuerzas independientes y de oposición se unen en perfecto equilibrio para generar luz astral. Este proceso alquímico está representado en la imagen de Eliphas Levi por los términos Solve et Coagula en los brazos de Baphomet. Las manos de Baphomet forman el “signo de hermetismo”, que es una representación del axioma hermético “como es arriba es abajo”. Esta sentencia resume la totalidad de las enseñanzas y los objetivos del hermetismo: en el microcosmos (el hombre) es como el macrocosmos (el universo). Esta ley de correspondencia se origina a partir de las Tablas Esmeralda, de Hermes Trismegisto, donde se dice: “Lo que está abajo se corresponde con lo que está arriba, y lo que está arriba, corresponde a lo que está abajo, para llevar a cabo los milagros de una sola Cosa”.

Se dice que la práctica de la magia, ya sea blanca o negra, depende de la capacidad de los expertos para el control de la fuerza vital universal, a la que Eliphas Levi llama el gran agente mágico o la luz astral. Por la manipulación de fluidos esta esencia de los fenómenos de trascendentalismo se producen. La famosa cabra hermafrodita de Mendes fue una criatura compuesta para simbolizar esta luz astral. Era una de las representaciones de Baphomet, ídolo que se relaciona con los caballeros templarios, en una versión que es un ser con cabeza de cabra y cuerpo humano, con rasgos andróginos, tanto masculinos como femeninos. Baphomet fue una figura que los templarios probablemente obtuvieron de los árabes. Cada una de las manos de Baphomet apuntan hacia lunas opuestas, que Eliphas Levi llama Jesed y Geburah, dos concepciones opuestas de la Cábala judía. En el árbol Cabalístico de la vida, las Sefirot, el Jesed está asociado con “la gentileza dado a los demás”, mientras que Geburah se refiere a la “moderación de la necesidad de conferir bondad de los demás, cuando el destinatario de ese bien es considerado indigno y responsable por abusar de ella”. Estos dos conceptos se oponen y, como todo en esta vida, debe haber un equilibrio entre ambos. Las sefirot representan secuencialmente las distintas etapas del proceso creativo, por medio del cual Dios generó desde el mismo núcleo de Su ser infinito la progresión de reinos, los cuales culminan en nuestro universo físico finito. Como grupo coexistente, las sefirot constituyen los componentes interactivos de una única estructura metafísica o espiritual, cuya expresión “genética” puede ser reconocida en todos los niveles, y dentro de todos los aspectos de la Creación. La característica más reconocible de Baphomet es, por supuesto, su cabeza de cabra. Esta monstruosa cabeza representa el animal que hay en el hombre y su naturaleza pecaminosa, sus tendencias egoístas y sus más bajos instintos. Opuesto a la naturaleza espiritual del hombre, simbolizada por la “luz divina” en su cabeza, este lado animal es visto como una parte necesaria de la naturaleza dual del hombre, donde lo animal y lo espiritual se unen en armonía. También se puede argumentar que la grotesca apariencia general de Baphomet podría servir para evitar y repeler a los profanos no iniciados en el significado esotérico del símbolo.
Aunque la representación de Baphomet por parte de Eliphas Levi en 1861 es la más famosa, el nombre de este símbolo ha estado circulando durante más de mil años, a través de las sociedades secretas y los círculos ocultistas. La primera mención registrada de Baphomet como parte de un ritual oculto apareció durante la época de los Caballeros Templarios. Es ampliamente aceptado por los investigadores de lo oculto que la figura de Baphomet fue de gran importancia en los rituales de los caballeros templarios. La primera aparición del nombre Baphomet apareció en una carta de 1098 por parte del cruzado Anselmo de Ribemont diciendo: “Como el día siguiente amaneció llamaron con fuerza a Baphometh mientras oraba en silencio en nuestro corazón a Dios, y luego nos atacaron y obligaron a todos ellos fuera de las murallas de la ciudad”. En 1307, cuando algunos caballeros templarios fueron torturados e interrogados a petición del rey Felipe IV de Francia, el nombre de Baphomet se mencionó varias veces. Mientras que algunos templarios negaban la existencia de Baphomet, otros lo describían como si fuera una cabeza cortada, un gato, o una cabeza con tres rostros. Algunos autores expertos en ocultismo reconocen el vínculo entre los caballeros templarios y Baphomet. De hecho, el ídolo es identificado a menudo como “el Baphomet de los Templarios”. Si los Grandes Maestros de la Orden de los templarios adoraban a Baphomet, y pasó a ser adorado por los iniciados, puede estar todavía presente en las asambleas que son presididas por esta figura, sentada en un trono y con una antorcha encendida entre los cuernos. Pero los adoradores de este ídolo no consideran que sea una representación del diablo, sino que, por el contrario, para ellos se trata del dios Pan, el dios de nuestras escuelas de la filosofía moderna, el dios de la Alejandría teúrgica y de nuestra propia mística neo-platónica. Se trataría del dios de Lamartine y Victor Cousin, el dios de Spinoza y Platón, y el dios de las escuelas gnósticas primitivas. Poco después del lanzamiento de la ilustración de Baphomet por parte de Eliphas Levi, el escritor y periodista francés Léo Taxil publicó una serie de folletos y libros. En su obra Misterios de la Francmasonería acusó a los masones de satanismo y de adoración a Baphomet.
En 1897, después de causar un gran revuelo debido a sus revelaciones sobre la masonería francesa, Léo Taxil convocó una conferencia de prensa donde anunció que muchas de sus revelaciones fueron invenciones. Sin embargo, algunos dijeron que probablemente la confesión de Taxil podría haber sido objeto de coacción con el fin de acabar con la controversia que involucraba a la masonería. Cualquiera que sea el caso, la conexión más probable entre la francmasonería y Baphomet sea a través del simbolismo, donde el ídolo se convierte en una alegoría de profundos conceptos esotéricos. El autor masónico e illuminati Albert Pike argumenta que, en la masonería, Baphomet no es un objeto de culto, sino un símbolo, el verdadero significado de algo que sólo se revela a los iniciados de alto nivel: “Es absurdo suponer que los hombres de intelecto adoraban a un ídolo monstruoso llamado Baphomet, o reconocido como un profeta inspirado en Mahoma. Su simbolismo, inventado siglos antes, para ocultar lo que era peligroso para confesar, fue, por supuesto mal entendido por aquellos que no eran adeptos, y sus enemigos parecían ser panteísta. El becerro de oro, hecho por Aarón para los israelitas, pero fue uno de los bueyes bajo la capa de bronce, y la Karobim sobre el propiciatorio, incomprendido. Los símbolos de los sabios siempre se convierten en ídolos de la multitud ignorante. Lo que los jefes de la Orden realmente creían y enseñaban, se indica que los adeptos de las sugerencias contenidas en los altos grados de la Masonería, y por los símbolos que sólo los adeptos entienden“. El influyente ocultista, místico, alquimista, escritor, poeta, pintor y mago ceremonial inglés, Aleister Crowley, nació unos seis meses después de la muerte de Eliphas Levi, lo que le impulsó a insinuar que él era la reencarnación de Levi. Por esta razón, Crowley era conocido dentro de la Ordo Templi Orientis (O.T.O. u Orden de los Templarios Orientales), una sociedad secreta inglesa, como “Baphomet”.
Crowley, en su libro Las confesiones de Aleister Crowley, escrito en 1929, nos dice sobre la etimología del nombre Baphomet: “Yo había tomado el nombre Baphomet como mi lema en la O.T.O. Durante más de seis años intenté descubrir la manera correcta de escribir este nombre. Yo sabía que tenía que haber ocho letras, y también que las correspondencias numéricas y literales deben ser tal como para expresar el significado del nombre, de tal manera que confirmaran lo que había averiguado sobre ella, y también para aclarar los problemas que los arqueólogos hasta ahora no han logrado resolver. Una teoría del nombre es que representa el bautismo de la sabiduría, y otra, que es una corrupción de “Padre Mitra”, que significa el título. He añadido la palabra escrita por el Asistente, que ascendió a 729. Este número nunca había aparecido en mi trabajo cabalístico y por lo tanto no significaba nada para mí. No obstante, se justifica como el cubo de nueve años. El místico título dado por Cristo a Pedro como la piedra angular de la Iglesia, tiene el mismo valor. Se había aclarado el problema etimológico y se mostraba porque los templarios le han dado el nombre de Baphomet a su llamado ídolo. Baphomet era el Padre Mitra, la piedra cúbica que es la esquina del templo“.

Baphomet es una figura importante en la Thelema, la filosofía religiosa que Crowley estableció a principios del siglo XX. En una de sus obras más importantes, Liber AL vel Legis, Crowley describe Baphomet como un andrógino divino: “El diablo no existe. Se trata de un nombre falso, inventado por los hermanos Negros que implica una unidad en su confusión ignorante de las dispersiones. Un diablo que la unidad sería un Dios. El diablo es, históricamente, el Dios de toda la gente que personalmente no le gusta. Esta serpiente, Satanás, no es el enemigo del hombre, sino del que hizo a los dioses de nuestra raza, conocedores del bien y el mal. Él ordenó ‘Conócete a ti mismo’ y enseñó la Iniciación. Él es ‘el diablo’ del Libro de Thoth, y su emblema es Baphomet, el andrógino que es el jeroglífico de la perfección arcana. Es, por lo tanto, la vida y el amor. Pero además, su carta es ain, el ojo, por lo que es Luz, y su imagen zodiacal es Capricornio, la cabra saltando cuyo atributo es la libertad“. En la Ecclesia Gnostica Catholica, el brazo eclesiástico de la Ordo Templi Orientis (OTO), se recita durante la misa gnóstica “Y creo en la Serpiente y el León, Misterio de Misterio, en su nombre Baphonet”. Se considera que Baphomet es la unión del Caos y de Babalon, la energía masculina y femenina, el falo y el útero. En algunos relatos cosmogónicos griegos, el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos. Para la mitología del Thelema, Babalon es la diosa Mujer Escarlata que cabalga la Bestia 666. Babalon es la representación del arquetipo femenino de la diosa-madre, es la hija de las estrellas y de la Noche, hija de la diosa egipcia Nuit. Aunque técnicamente no es una sociedad secreta, la iglesia de Satanás, de Anton LaVey, sigue siendo una influyente sociedad secreta oculta. Fundada en 1966, la organización adoptó el “Sello de Baphomet” como su insignia oficial. El Sello de Baphomet, el símbolo oficial de la Iglesia de Satán, ofrece la Cabra de Mendes dentro de un pentagrama invertido. El Sello de Baphomet fue probablemente inspirado en gran medida por la ilustración de La Clave de la Magia Negra, de Stanislas de Guaita. De acuerdo con Anton LaVey, los templarios adoraban Baphomet como símbolo de Satanás. Baphomet está presente de manera destacada durante los rituales en la Iglesia de Satanás y como símbolo se coloca por encima del altar.
En la Biblia satánica, Anton LaVey describe el símbolo de Baphomet: “El símbolo de Baphomet fue utilizado por los caballeros templarios para representar a Satanás. A través de los siglos este símbolo ha sido llamado por muchos nombres diferentes. Entre ellos se encuentran: La Cabra de Mendes, El Chivo de mil jóvenes, La Cabra Negra, La Cabra de Judas, y quizás la más apropiada, el chivo expiatorio. Baphomet representa a los Poderes de las Tinieblas combinados con la fertilidad generativa de la cabra. En su forma ‘pura’ del pentagrama se muestra que abarca la figura de un hombre en las cinco puntas de la estrella – tres puntos, dos apuntando hacia abajo – simbolizando la naturaleza espiritual del hombre. En el satanismo el pentagrama también se usa, pero como el Satanismo representa los instintos carnales del hombre, o lo opuesto a la naturaleza espiritual, el pentagrama se invierte para acomodar perfectamente la cabeza de la cabra – sus cuernos, lo que representa la dualidad, el empuje hacia arriba en desafío, los otros tres puntos invertidos, o negar la trinidad. Las cifras hebreas en el anillo exterior del símbolo que se derivan de las enseñanzas mágicas de la Cábala, explica ‘Leviatán’, la serpiente de las aguas del abismo, y se identifica con Satanás. Estas cifras corresponden a los cinco puntos de la estrella invertida“. Debido a la influencia de Aleister Crowley y Anton LaVey en la cultura popular, las referencias a Baphomet puede encontrarse en bandas de heavy metal, en que las referencias son bastante claras e inequívocas. Baphomet es una creación simbólica alquímica sobre la realización a través de la unión de fuerzas opuestas. Algunos ocultistas creen que, a través del dominio de la fuerza de la vida, uno es capaz de producir la iluminación mágica y espiritual. La representación de Baphomet por parte de Eliphas Levi incluye varios símbolos alusivos a la elevación del kundalini , una energía invisible e inmedible representada simbólica y alegóricamente por una serpiente, que duerme enroscada en el mūlādhāra, el primero de los chakras de los siete círculos energéticos, que está ubicado en la zona del perineo. Se dice que al despertar esta serpiente, el yogui controla la vida y la muerte. En última instancia conduce a la activación de la glándula pineal, también conocido como el “tercer ojo”. Por lo tanto, desde el punto de vista esotérico, Baphomet representa este proceso oculto.
Sin embargo, con el tiempo el símbolo ha llegado a significar mucho más que su significado esotérico. Baphomet se convirtió, dependiendo del punto de vista, en una representación de todo lo que es bueno en el ocultismo o todo lo que está mal en el ocultismo. Es, de hecho, el último “chivo expiatorio”, el rostro de brujería, magia negra y el satanismo. El hecho de que el símbolo sea monstruoso y grotesco probablemente ha ayudado a impulsar el símbolo a su nivel de infamia. Baphomet se usa actualmente como un símbolo del ocultismo y del ritualismo. En los medios de comunicación, propiedad de grandes corporaciones, que tienen vínculos con las sociedades secretas, la figura de Baphomet aparece en los lugares más extraños. Baphomet es utilizado como un símbolo del poder de la élite oculta sobre las masas ignorantes. Pero Baphomet, ¿es un símbolo de Satanás o de la iluminación espiritual? En la mitología egipcia, Toth Hermes era un poder mediador entre el bien y el mal, asegurándose de que ninguno de ellos tenía una victoria decisiva sobre el otro. Baphomet representa la realización de esta tarea cósmica a una escala más pequeña, dentro de cada uno. Una vez que se logra un perfecto equilibrio en un nivel personal, lo oculto se puede iniciar apuntando hacia el cielo o hacia la tierra, al mismo tiempo que se pronuncia este axioma hermético repetido a lo largo de milenios: “Como es arriba, es abajo”. Una teoría sobre el origen del nombre de Baphomet dice que es una variación del nombre Mahoma (Mahomet). Adorar a Mahoma sería una traición política y espiritual. Una segunda explicación es que el nombre es un acertijo, llamado Notaricón. Como lo argumentaba el ocultista francés Eliphas Levi, es una forma en que los cabalistas o magos ceremoniales escribían las palabras al revés y como acrónimos. En el Notaricón, Baphomet se traduce como “Padre del Templo de la Paz de Todos los Hombres“. Que los caballeros templarios, en medio de una guerra religiosa, adoraran a una extraña cabeza que hablaba, llamada el “Padre del Templo de la Paz de Todos los Hombres“, parece extraño, especialmente cuando observamos, desde la Masonería al movimiento de la Nueva Era, la “paternidad de Dios y la hermandad de los hombres“. El líder islámico místico, Idris Shah, afirma que Baphomet proviene del árabe Abufihamat, que significa “Padre del Entendimiento“. Esto concuerda con la teoría de que los templarios eran sobrevivientes de una secta gnóstica del Medio Oriente, adoradora del falo, y que creía en la salvación por medio de la gnosis, o conocimiento.

Otra teoría dice que el nombre es realmente Bafo-Mitra, que significa “Padre Mitra“. Mitra era un dios sol, adorado en Roma en la época en que nació el cristianismo. Era considerado rival de Jesucristo, y la fecha de su nacimiento era el 25 de diciembre. Mitra era representado como un hombre con cabeza de toro o como un matador de toros, parecido a la versión del ídolo que lo representaba como un hombre con cabeza de cabra. Kenneth Grant, líder mundial de la O.T.O., afirma que Baphomet esconde una fórmula de magia homosexual de los templarios. Otro ocultista mundialmente reconocido de la generación pasada, Dion Fortune, dijo que Baphomet representa una práctica que, en su forma primitiva, fue “una de las causas de la degeneración de los misterios griegos“, El erudito masónico Manly P. Hall, identifica claramente a Baphomet con la satánica “Cabra de Mendes“, probablemente la representación más conocida de Lucifer en el ocultismo, que afirma que probablemente la obtuvieron de los árabes. En 1308, la Inquisición acusó a la orden templaria de adorar una cabeza que tenía el poder de hacer fértil la tierra, Estas características de la cabeza concuerdan con la antigua adoración druídica de la cabeza cercenada, la cabeza de Bran el Bendito, un dios del poema galés Mabinogion. Y concuerdan precisamente con el panteón de la hechicería céltica, especialmente en relación con su cualidad de producir fertilidad. Baphomet es otro nombre para el dios de los brujos, que es también el dios de los templarios. Este dios es conocido asimismo como el “dios con Cuernos“, porque a menudo lo presentan con la apariencia de un animal enastado (venado, cabra o toro). Este dios es adorado hoy en todas las reuniones de brujos alrededor del mundo, y posiblemente sea uno de los ídolos más antiguos en la historia. Las pinturas en las cuevas de Ariége, Francia, muestran al hechicero o brujo con un disfraz con cuernos. Inclusive a Nimrod, dios y monarca de Mesopotamia, se le muestra a menudo usando un adorno con cuernos en la cabeza. Otra forma común del dios de los brujos en las Islas Británicas, es el “Hombre Verde“. Este generalmente tiene una cabeza verde con sarmientos que salen de su boca y nunca tiene cuerpo. Las semejanzas son muy notables para que sean sólo coincidencias. Es importante recordar que el sacerdocio original de la Bretaña pagana fueron los druidas, y que casi mil años antes que aparecieran los templarios, ellos realizaban los llamados “colegios de bardos“, un tipo de seminario satánico, por toda Francia, Inglaterra y el Mediterráneo.
Los rituales de magia negra que conocemos como satanismo son la expresión moderna de los rituales y los sacrificios humanos en la antigua Babilonia, cuando la Hermandad Babilónica se infiltró en sociedades de los pueblos sumerios, fenicios, hititas, egipcios, cananitas y acadio, entre muchos otros alrededor del mundo. Ha sido una ejecución continua, a través de la Historia, de los mismos rituales para las mismas deidades. Y ello sigue siendo de fundamental importancia para los iniciados de la Hermandad actual. El término satanismo sirve para describir un sistema de sacrificio y tortura ritual que, por asombroso que parezca, aún es efectuado actualmente, como pudo verse en la extraña ceremonia de inauguración del túnel de San Gotardo. El satanismo es sólo otro nombre para la adoración de una fuerza muy destructora y negativa que ha recibido distintos nombres a lo largo de los siglos, tales como Nimrod, Baal, Moloc, Seth, Baphonet, el diablo, o Lucifer. El satanismo pervierte todo lo positivo. Esta es la razón de que los satanistas inviertan la estrella de cinco puntas y que utilicen el negro para simbolizar la oscuridad a través de sus Misas Negras. Pero también invierten el simbolismo del blanco, que es un color poderosamente negativo para ellos. Las redes satánicas, bajo los nombres de sus diversas deidades, fueron creadas por la Hermandad Babilónica para servir a sus necesidades. Los relatos de los Observadores y sus vástagos, los Nefilim, incluyen referencias a sus actividades de bebida de sangre. La Hermandad sabe que la sangre contiene la energía de la fuerza vital. Beber sangre menstrual ha sido siempre una característica de los seres que están detrás de la Hermandad Babilónica, ya que necesitan sangre para vivir en nuestra dimensión. Era conocido como el Fuego de Estrella, la esencia lunar femenina. El ciclo menstrual femenino es gobernado por los ciclos de la Luna y la sangre contiene esa energía. Sus ingredientes se supone que aseguran una vida larga. En India fue llamado soma y en Grecia era llamado ambrosía. De ello se dijo que era el néctar de los dioses bebedores de sangre. El cáliz o la copa del “Santo Grial” es también un símbolo del útero y de la libación de sangre menstrual, así como también es un símbolo del linaje de los dioses. La sangre menstrual fue suministrada a la élite de la línea real de la Hermandad Babilónica por sacerdotisas vírgenes y éste es el origen del término “Mujer Escarlata” o, para los griegos la “Mujer Sagrada“. La sangre menstrual es una razón de porque el color rojo es tan importante para los satanistas y es otra razón para el uso constante del color oro por parte de los linajes reales de la Hermandad.

El oro es llamado el metal de los dioses, pero para los dioses anunnaki de las Tablillas Sumeriasla sangre menstrual era el “oro de los dioses“. Los anunnaki y sus descendientes, muchos de ellos producto de cruces con seres humanos, bebían sangre porque contenía la fuerza vital de la persona y porque la necesitan para existir en nuestra dimensión. Zecharia Sitchin (1920 – 2010) fue un escritor y autor de una serie de libros que promueven la teoría de los antiguos astronautas y el supuesto origen extraterrestre de la humanidad. Atribuye la creación de la cultura sumeria a los Anunnaki (o Nefilim), que procederían de un planeta llamado Nibiru, que supuestamente formaría parte del sistema solar. Sitchin afirmó que la mitología sumeria refleja este punto de vista, aunque sus afirmaciones han sido contestadas por diversos científicos, historiadores y arqueólogos. Sitchin interpretó las traducciones en lenguas modernas de los textos escritos en varias tablillas de arcilla que se encuentran en distintos museos del mundo. Según esta interpretación, habría que hablar de una nueva versión de la creación humana. Seres extraterrestres serían los responsables de la evolución de la especie humana mediante ingeniería genética. Sitchin fue autor de «Crónicas de la Tierra», una serie de 7 libros en los que expuso el resultado de sus investigaciones: El 12º planeta, presentado en 1976, fue el primero de ellos. Según su reinterpretación de las traducciones realizadas por los expertos en lenguas sumerias, acadias y asirio-babilónicas, existe en el Sistema Solar un planeta llamado Nibiru que se acerca cada 3600 años a la Tierra, provocando alternativamente cambios positivos o catástrofes. La órbita con la que Nibiru ingresa a nuestro Sistema Solar, en el sentido de las agujas del reloj, al contrario que el resto de planetas, sería la causante de tales eventos, incluyendo un choque con un planeta que orbitaba entre Marte y Júpiter, y que dio lugar a al cinturón de asteroides y a sucesivos cambios catastróficos en el Sistema Solar. Según dice Sitchin, en los textos sumerios se hablaría de una raza extraterrestre, los anunnaki, que habrían creado a los humanos para que trabajaran como esclavos en sus minas de África y en otros lugares de la Tierra, como América del Sur y Mesoamérica, con el fin de obtener minerales y metales, principalmente oro. Según su interpretación, los “cabeza negra” de Sumeria fueron creados por esos seres, al hibridar genes, mediante manipulación genética, de los primitivos humanos con los de los anunnaki. Sitchin explica que la realeza era una combinación de “dioses” anunnaki y humanos.

Según David Icke, autor de El Gran Secreto, los anunnaki serían una raza de una corriente genética reptiloide. En las investigaciones sobre el fenómeno ovni serían conocidos como los reptiles. Los Reptiloides, también conocidos popularmente como Reptilianos, serían una raza proveniente de los Draconianos. Serían supuestos reptiles humanoides que juegan un papel destacado en la ufología y en las llamadas teorías de conspiración modernas. Como supuesto origen se ha planteado la evolución de una raza inteligente en el planeta Tierra, en forma paralela a la humanidad, de origen extraterrestre o intraterrestre, entidades sobrenaturales o los restos de una antiquísima civilización pre-humana. David Icke sugiere que es desde otra dimensión, en concreto la cuarta dimensión inferior, desde la que el control y manipulación de los anunnaki estaría organizada. Sin comprender la naturaleza pluridimensional del universo, es imposible entender la manipulación de la Tierra por una fuerza no humana. La Creación consta de un número infinito de frecuencias o dimensiones de vida que comparten el mismo espacio, del mismo modo que las frecuencias de radio y televisión lo hacen. Nosotros estamos sintonizados al mundo tridimensional y, por lo tanto, esto es lo que percibimos como nuestra realidad. Aunque pueda parecer inverosímil, David Icke también explica que los anunnaki cambian su forma, entre humana y reptiloide, cuando beben sangre humana o comen carne humana, como en la película “V – Invasión Extraterrestre“. Se supone que sin beber sangre humana los reptiloides no podrían mantener la forma humana en nuestra dimensión. El satanismo está basado en la manipulación de la energía y la conciencia. Estos rituales crean un campo de energía y una frecuencia vibracional que conecta la conciencia de los participantes con los reptiloides y otras conciencias de la cuarta dimensión inferior. Éste es el campo dimensional, también conocido como el bajo astral, que resuena a la frecuencia de las emociones vibracionales más primarias, como el miedo, la culpa, el odio, etc. La negatividad se mueve principalmente en lo que se llama él “bajo astral”, que es la zona más densa del plano astral. Esta banda de frecuencia, es la que tiene que ver con las emociones y los pensamientos negativos. Es la zona donde mucha gente se desliza cuando sueña. Dentro del astral hay diferentes niveles, relacionados con el inconsciente colectivo. En las viejas enseñanzas esotéricas, se animaba a las personas a realizar “viajes astrales”. Pero se recomienda especialmente evitar la búsqueda del bajo astral de la energía, pues resulta sumamente peligroso.
Cuando un ritual enfoca estas emociones negativas, como el satanismo lo hace, se produce una conexión poderosa con la cuarta dimensión inferior, en que residen los reptiloides. Los principales satanistas serían reptiloides envueltos en una forma humana. Estos rituales invariablemente tienen lugar en puntos de vórtice. Los vórtices son puntos de alta energía en la Tierra. Científicos e investigadores de la Unión Soviética, como Nicolai Feodorovich Goncharov, Vlacheslav Morzo y Valey Mocarov, descubrieron, a través de las fotografías de satélites rusos, un conjunto de líneas de fuerza magnética que rodean a todo el planeta Tierra. Se comprobó que las mismas coinciden exactamente con los centros de presión y cambios atmosféricos y con antiguos centros de las civilizaciones más antiguas, como las pirámides de Egipto o las Mayas y Aztecas. Aparecen en forma sutil, pero totalmente visibles, formando un gigantesco icosaedro de 20 lados conformando triángulos equiláteros. Causa la impresión como si el planeta hubiese sido alguna vez un enorme cristal en que fue acondicionando todo su aspecto energético desde un centro. El terror y el odio creado por ellos ingresan en la rejilla de energía global y afectan el campo magnético de la Tierra. Las formas de pensamiento negativo mantienen baja la frecuencia vibracional y afectan el pensamiento y la emoción humanos. Si vamos a un lugar donde tienen lugar rituales satánicos se siente la malignidad en la atmósfera, que en realidad es un campo vibracional afectado por las formas de pensamiento humanas. Por lo tanto, puede ser una atmósfera feliz o una oscura y maligna. Cuando el campo energético de la Tierra más cerca está vibracionalmente de la cuarta dimensión inferior, más poder tienen los reptiloides sobre este mundo y sus habitantes. El satanismo no es sólo una perversión, sino que su motivación principal, desde el punto de vista de la Hermandad Babilónica, es controlar el campo magnético de la Tierra. Ello implica adorar y conectarse con sus amos reptiloides, beber la fuerza vital de sus víctimas sacrificadas, y proveer energía para los reptiloides, que parecen alimentarse de la emoción humana, especialmente del miedo. Estos sacrificios son, literalmente, sacrificios a los dioses reptiloides, y han estado ocurriendo durante miles de años. El sacrificio masivo de personas por parte de los aztecas en América Central, formaba parte de este ritual.

La teoría conspirativa del llamado Nuevo Orden Mundial afirma la existencia de un plan diseñado con el fin de imponer un gobierno único, controlado por sectores elitistas y plutocráticos, a nivel mundial. La expresión Nuevo Orden Mundial se ha usado para referirse a un nuevo período de la historia, con cambios drásticos en las ideologías políticas y en el equilibrio de poderes. El primer uso de esta expresión aparece en el documento de los Catorce Puntos del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, que hace una llamada, después de la Primera Guerra Mundial, para la creación de la Sociedad de las Naciones, antecesora de la Organización de las Naciones Unidas. La frase se usó con cierta reserva al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se describían los planes para la creación de las Naciones Unidas y los Acuerdos de Bretton Woods, debido al fracaso de la Sociedad de Naciones. El uso más amplio y reciente de esta expresión se origina sobre todo con el final de la Guerra Fría. Los presidentes Mikhail Gorbachev y George H. W. Bush usaron este término para tratar de definir la naturaleza de la posguerra fría y el espíritu de cooperación que se buscaba materializar entre las grandes potencias. En una referencia a las hostilidades en Irak y Kuwait, la revista Time, del 28 de enero de 1991, expresó lo siguiente: “Mientras caían las bombas y se disparaban los misiles, las esperanzas de un nuevo orden mundial cedieron lugar al desorden común. Nadie debe forjarse ilusiones pensando que el nuevo orden mundial, del que tanto alarde se hace, se ha establecido o está cerca”. Nunca se ha logrado la cooperación entre las naciones, y esto perjudica los esfuerzos por establecer un nuevo orden mundial. En un informe en la revista World and I, de enero de 1991, un grupo de expertos examinaron “las políticas exteriores que van surgiendo entre las superpotencias y el efecto que probablemente tengan en el nuevo orden mundial”. El editor llegó a esta conclusión: “La historia nos lleva a pensar que en el mejor de los tiempos se puede pasar muy fácilmente de la paz a la guerra. La cooperación internacional, particularmente entre las potencias principales, es crucial para una transición de éxito de la Guerra Fría a un nuevo orden mundial”. Los illuminati, una sociedad secreta fundada en 1776 aparentemente con el fin de promover ideas de la Ilustración, estuvieron aparentemente involucrados en una conspiración que buscaba reemplazar las monarquías absolutas y la preponderancia de la Iglesia por el “gobierno de la razón“, que era el objetivo general de la ideología liberal, revolucionaria e igualitaria dominante entre la intelectualidad de la época. Después de que el complot se descubrió, el grupo fue prohibido por el gobierno bávaro (1784) y aparentemente se disolvió en 1785.

Sin embargo, los documentos relacionados con la conspiración se publicaron, y se alertó así a la nobleza y al clero de Europa, lo que le dio a la conspiración una gran publicidad y llevó a algunos pensadores a sugerir que todavía existía y que su objetivo era derrocar a los gobiernos europeos. Por ejemplo, Edmund Burke (1790), escritor, filósofo y político británico, le da alguna credibilidad, aunque sin mencionar específicamente cuál sería el grupo responsable, y Seth Payson, autor de Proof of the Illuminati, afirma, en 1802, que los illuminati todavía existen. Por consiguiente, algunos autores, como Augustin Barruel y John Robison, llegaron a sugerir que los Illuminati estaban detrás de la Revolución Francesa. Posteriormente (1903) el servicio secreto ruso de la época publicó el famoso panfleto Los protocolos de los sabios de Sion, como una obra de propaganda antirrevolucionaria, que incorporó casi textualmente argumentos encontrados en el Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, una denuncia satírica, en 1864, de Maurice Joly, satírico y abogado francés ,contra Napoleón III. La tesis central de Los Protocolos es que, si se remueven las capas sucesivas que cubren u ocultan las causas de los diversos problemas que afectan el mundo, se encuentra un grupo central que los promueve y organiza, con el fin, primero, de destruir los gobiernos y órdenes sociales establecidos, y con el fin último de lograr el dominio. Ese contubernio central es un grupo de judíos, que, según se afirma, controla tanto los sectores financieros como diferentes fuerzas sociales que, a su vez, son los que provocan desordenes y conflictos sociales. Se trataría de los masones, los comunistas y los anarquistas, entre otros. Nora Levin, escritora e historiadora del Holocausto, indica que Los Protocolos gozaron de gran popularidad en los años veinte y treinta del siglo XX. Se tradujeron a todos los idiomas de Europa y se vendían ampliamente en los países árabes, en los Estados Unidos e Inglaterra. Pero fue en Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, donde tuvieron su mayor éxito. Allí se utilizaron para explicar todos los desastres que ocurrieron en el país, como el Tratado de Versalles, con el armisticio de la Alemania derrotada, el hambre, la inflación, etc. A partir de agosto de 1921 Hitler comenzó a incorporarlos en sus discursos, y se convirtieron en lectura obligatoria en las aulas alemanas después de que los nazis llegaron al poder. En el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, proclamó: «Los protocolos de los sionistas son tan actuales hoy como lo fueron el día en que fueron publicados por primera vez».En palabras de Norman Cohn, académico, historiador y escritor británico, esto sirvió a los nazis como «autorización del genocidio».


Durante el período de la Guerra Fría con la URSS, en los Estados Unidos una serie de teóricos de la conspiración fueron promoviendo cada vez más una percepción de que la masonería, el liberalismo y la “conspiración judeo-marxista” eran la fuerza directriz de la ideología del “ateísmo estatal“, del “colectivismo burocrático” y del “comunismo internacional“. A partir de1960, grupos como la John Birch Society y el Liberty Lobby dedicaron muchos de sus ataques a las Naciones Unidas como vehículo para crear “Un Gobierno Mundial“, promoviendo una posición de desconfianza en relación a ese organismo. Adicionalmente, la escritora norteamericana Mary M. Davison, en su The Profound Revolution (1966), estableció el origen de la supuesta conspiración del Nuevo Orden Mundial a la creación del Sistema de Reserva Federal en EEUU por un “grupo de banqueros internacionales“, que posteriormente habrían creado el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en Estados Unidos como “gobierno en la sombra“. En aquellas fechas la frase “grupo de banqueros internacionales” se entendía como referencia a personas tales como David Rockefeller o la familia Rothschild. Posteriormente, a partir de la década de 1970, Gary Allen, periodista y teórico de la conspiración norteamericano, afirmaba que el término Nuevo Orden Mundial es utilizado por una élite internacional secreta dedicada a la destrucción de todos los gobiernos independientes. Para este autor el mayor peligro deja de ser la conspiración cripto-comunista y pasa a la élite globalista que algunos identifican con el atlantismo del Club Bilderberg. Muchos de los mismos personajes, como los Rockefeller, todavía ocupan un papel central, pero como parte de un grupo plutocrático y elitista, grupo que controlaría tanto los gobiernos y sus instituciones, incluyendo los servicios secretos, como los organismos internacionales. Un papel importante en la generalización de esa percepción fue desempeñado por la trilogía satírica “The Illuminatus“, de Robert Anton Wilson, que, a pesar de ser una parodia acerca de las conspiraciones secretas, llegó a tener su influencia. Esta popularidad de la teoría conspirativa se acrecentó cuando, en 1990, poco después de la caída del Telón de Acero, el entonces presidente de los EEUU, George H. W. Bush padre, hizo varias referencias al Nuevo Orden Mundial. A pesar de que esas referencias fueron percibidas a nivel internacional como estableciendo los objetivos de la diplomacia de EEUU, muchos las entendieron como una validación de la teoría de la conspiración del Nuevo Orden Mundial.
Para algunos, los conspiradores son simplemente un grupo amorfo que incluye a todos y a cualesquiera individuo u organismo percibido como poderoso. Así, los participantes en la conspiración incluirían a capitalistas, comunistas, judíos, illuminati, plutócratas, masones, grupos infiltrados en la Iglesia católica, políticos, gobiernos, etc.,, lo que se extendería incluso a los medios de comunicación, las Naciones Unidas, e incluso los extraterrestres. Se afirma también que muchas familias prominentes, tales como los Rothschild, los Rockefeller, los Morgan, los Kissinger y los DuPont, lo mismo que algunos monarcas europeos, podrían ser importantes miembros, ya que mantienen relaciones entre sí. Organizaciones internacionales tales como los bancos centrales, el Banco Mundial, el FMI, la Unión Europea y la OTAN son mencionadas como componentes esenciales del Nuevo Orden Mundial. Por ejemplo, Émile Flourens, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, denunció la creación de la Sociedad de Naciones, antecesor de las Naciones Unidas, en un libro, señalando las influencias masónicas para crear un gobierno mundial. Gary H. Kah, escritor norteamericano de teorías conspirativas y antimasónicas, considera que los masones son la fuerza que se halla detrás del plan de un gobierno mundial único, el Nuevo Orden Mundial. Igualmente, los presidentes y primeros ministros de numerosas naciones son incluidos en la conspiración. Por ejemplo, William F. Jasper, miembro de la John Birch Society, una asociación conservadora de Estados Unidos, denunció la supuesta pertenencia socialista o marxista de todos los secretarios generales de las Naciones Unidas, lo que se vincularía a la participación en una futura dictadura mundial. Los partidarios de esta teoría sugieren que ellos pueden afirmar, hasta cierto punto, quién forma parte de este grupo. Igualmente confusas son las especulaciones acerca de quiénes serían los dirigentes de la supuesta conspiración. Según muchos de los proponentes de la teoría de la conspiración, los Illuminati siguen existiendo y persiguen aún el cumplimiento de ese nuevo orden mundial. Este grupo aglutinaría a los personajes más influyentes del mundo, los cuales se reúnen cada año en el Grupo Bilderberg, guardados en todo momento por miembros de la CIA y el FBI, el MI6 británico, o la KGB (actualmente GRU) ruso, entre otros. Entre sus asistentes habituales se encuentran el centenario David Rockefeller y la familia Rotschild, junto a personajes de la realeza europea y los presidentes de grandes corporaciones, como General Motors, Pepsi o Chrysler.

De acuerdo con defensores de la teoría de la conspiración, hay signos que lo prueban. Por ejemplo, logos de corporaciones y organizaciones mundiales, los murales en el Aeropuerto Internacional de Denver, signos de la francmasonería en edificios, particularmente en Washington D.C. y pentagramas en los planos de la ciudad, el símbolo Illuminati en el Sello de Estados Unidos con las palabras “Novus Ordo Seclorum” (“Nuevo Orden de los Siglos“), que fue impreso en los billetes de un dólar desde 1935 por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Morgenthau, a petición del entonces secretario de Agricultura y futuro vicepresidente de los Estados Unidos, Henry A. Wallace, bajo la influencia de Nicholas Roerich. Según William Guy Carr, escritor canadiense de teorías conspirativas y antimasónicas, en su obra Peones en el juego(1955), habla de unas cartas escritas el 15 de agosto de 1871, intercambiadas entre dos illuminati, y de las que ya hemos descrito una parte. En ellas, Albert Pike le hace saber a Mazzini un plan de los Illuminati para el futuro del mundo: “Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero. La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental. Las divergencias causadas por los agentes de los Illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pangermanismo y el paneslavismo. Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la ‘nueva Rusia’ y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones. La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultraconservadora y los sionistas políticos. Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias (Nazismo, Fascismo, Comunismo y Socialismo) y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías. Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental. La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes. Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente… Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de ‘Lucifer’, sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo“.
Volviendo al tema de la inauguración del túnel de San Gotardo, como sucedió en la apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la élite disfruta con dramáticas y simbólicas exhibiciones como reminiscencia de los dramas escenificadas en los rituales de las sociedades secretas. Por otra parte, no hay mejor manera de mostrar el poder total poniendo el “sello de aprobación de los Illuminati” en grandes megaproyectos como los Juegos Olímpicos o las grandes construcciones. Para más detalles sobre la inauguración, ver vídeo en Video inauguración San Gotardo. La ceremonia comienza con trabajadores vestidos en naranja caminando lentamente, como zombis, al ritmo rítmico de un tambor militar. A medida que los tambores se vuelven más rítmicos, los trabajadores se vuelven más excitados, bailando alrededor y saltando a través de aros. Entonces un tren trae un grupo de jóvenes vestidos con ropa interior blanca. Después de retratar a los trabajadores como zombis, la ceremonia representa a la población como personas lascivas, que participan en un tipo de aquelarre y que parecen ser muy influenciables. Luego, emerge desde este tren un ángel caído demoníaco, un Lucifer con cara de niño. A partir de este momento, el evento se convierte en una ceremonia satánica en toda regla. Por otro lado, hay un personaje disfrazado de macho cabrío, tipo Baphonet, que es muerto y luego resucita, siendo adorado por la población. La segunda parte de la ceremonia tiene lugar fuera y sigue la misma narrativa básica. Los trabajadores zombi van primero, seguido por gente en ropa interior, para dar la bienvenida al mismo Satanás. Una vez más, la ceremonia retrata la muerte de trabajadores en una forma bastante perturbadora. También aparece el símbolo illuminati del ojo que todo lo ve, en el que finalmente aparece la imagen del supuesto Baphonet. Todo ello completado con otros extraños rituales, que se extendieron hasta unas tres horas. La élite ocultista tiene que ver con el poder y el simbolismo. Parece claro que esta ceremonia fue una muestra de ello. A través de la ceremonia de apertura del túnel más profundo y más largo del mundo, la élite ocultista le dice al mundo que ellos controlan los recursos materiales y humanos del mundo. En otras palabras, son los únicos que pueden hacer que sucedan este tipo de proyectos, ya que controlan la política, las finanzas y los negocios. Por otra parte, mediante las ceremonias ocultistas públicas, la élite le dice al mundo que ellos detentan el poder. La ceremonia de apertura del túnel de San Gotardo se convirtió en una ceremonia dedicada a Baphomet, mientras ridiculizaba a los trabajadores. Luego, las autoridades más poderosas de Europa se pusieron de pie y ovacionaron esta ceremonia dedicada al verdadero gobernante de la élite ocultista.
¿Pretende el Gran Colisionador de Hadrones del CERN abrir un portal dimensional?, ¿Quién o qué se esconde detrás del CERN? Estas son algunas de las preguntas que surgen con respecto a este gigantesco acelerador de partículas ubicado en Ginebra. Tal vez existe un programa secreto en el CERN que no aparece en los medios de comunicación y que pretende hacernos entrar en otras dimensiones espacio-temporales. Estamos saliendo de la Era de Piscis y entramos en la Era de Acuario. Este cambio de Era ocurre aproximadamente cada 2.148 años, formando parte de las doce eras astrológicas o zodiacales, definidas por el concepto de «gran año» o «ciclo equinoccial», determinado por el fenómeno astronómico de la precesión de los equinoccios, conocido también como «año platónico», de unos 25.776 años. Un año después de la gran inauguración del CERN, Sergio Bertolucci, exdirector de Investigación e Informática Científica del CERN, afirmó que el Gran Colisionador de Hadrones podría abrir puertas a otra dimensión en “un lapso de tiempo muy pequeño“, añadiendo que quizá fuese suficiente “para mirar en el interior de esa puerta abierta, para obtener o enviar algo“. Este comentario generó entre la comunidad científica una preocupación relacionada con el riesgo existente de que el colisionador permita la entrada a nuestro mundo a visitantes de otras dimensiones espacio-temporales, tal vez el regreso de los dioses de la antigüedad, o que nosotros entremos en otras dimensiones espacio-temporales. De acuerdo con la Profesora Irina Arefeva y el Dr. Igor Volovich, ambos físicos matemáticos en el Instituto de Matemáticas Steklov, en Moscú, las energías generadas por las colisiones subatómicas en el LHC pueden ser lo suficientemente potentes como para rasgar el espacio-tiempo, generando agujeros de gusano. Algunos científicos creen que el LHC puede producir suficiente energía como para abrir agujeros de gusano, lo que lo convierte en un dispositivo similar al de la serie televisiva Stargate. Hace tres años, su puesta en marcha permitió descubrir la evidencia de la existencia del bosón de Higgs, también conocida como la ‘partícula de Dios’. Ahora se pretende usar este colisionador para hacer chocar entre sí partículas subatómicas a casi la velocidad de la luz, en un intento por recrear las condiciones existentes tras el Big Bang. Por otro lado, Shiva es el dios de la creación y de la destrucción, que con su danza mantiene el ritmo sin fin del universo. ¿Se imaginan que la entrada en la Era de Acuario coincida con la entrada en otras dimensiones espacio-temporales?

Ángeles y demonios es una novela de intriga y suspense, escrita por Dan Brown y publicada por primera vez en 2000. El profesor de simbología religiosa Robert Langdon, quien después protagonizaría El Código Da Vinci, El símbolo perdido e Inferno, se ve pronto sumido en la búsqueda de secretos de una antigua secta denominada Illuminati y por la búsqueda del arma más mortífera de la humanidad, basada en la antimateria, obtenida por un físico del CERN, que los Illuminati han puesto en el Vaticano con el fin de destruir la Iglesia Católica. Con unas pocas horas para evitar el desastre, unos misteriosos ambigramas y con un asesino que siempre lleva la delantera, Langdon y una científica italiana se ponen en una carrera contrarreloj. Ángeles y demonios explica como Robert Langdon trata de impedir que la legendaria sociedad secreta de los Illuminati destruya la ciudad del Vaticano gracias al recientemente descubierto poder de la antimateria. El director del CERN, Maximilian Kohler descubre en una de las instalaciones del edificio el cadáver de uno de sus físicos más respetados, Leonardo Vetra, descubridor del poder de la antimateria, asesinado en su propia oficina. En el pecho, marcado a fuego con un hierro al rojo, grabaron la palabra Illuminati. En lugar de llamar a la policía, Kohler busca la palabra en Internet y finalmente contacta con el profesor Robert Langdon, experto en los Illuminati. Kohler le pide ayuda para descubrir al asesino. Hasta aquí la ficción de la novela de Dan Brown. ¿Estarán los Illuminati involucrados en el CERN? Ahora entramos en el mundo real. Resulta muy curiosos que el CERN haya escogido como símbolo a un dios hindú, Shiva. Justo a las afueras del edificio se encuentra una antigua estatua de Shiva. La fértil imaginación hindú ha creado miles de deidades, que aparecen en innumerables manifestaciones. Las tres divinidades más veneradas en la India hoy son Shiva, Vishnú y la Madre Divina. Shiva es uno de los más viejos dioses hindúes, que puede asumir muchas formas. Se le llama Mahesvara, el Gran Señor, cuando es representado como la personificación de la plenitud de Brahman, aunque puede también personificar muchos aspectos individuales de la divinidad, siendo su más célebre apariencia la de Nataraja, el Rey de los Danzantes. Como bailarín cósmico, Shiva es el dios de la creación y de la destrucción, que con su danza mantiene el ritmo sin fin del universo. El hinduismo también halló muchas maneras de expresar la naturaleza dinámica del universo en su lenguaje mítico. Así dice Krishna en el Gita: “si yo no tomara parte en la acción, estos mundos perecerían“, y Shiva, el Danzante Cósmico, tal vez sea la personificación más perfecta del universo dinámico. Con su danza, Shiva sostiene los múltiples fenómenos del mundo, unificando todas las cosas, sumergiéndolas en su ritmo y haciéndolas participar de la danza, imagen magnífica de la dinámica unidad del universo.
En marzo de 2016, y después de una pausa de dos años durante la que se potenció el acelerador de partículas para que pudiese casi duplicar su energía, esta máquina situada en el CERN volverá a entrar en funcionamiento. Por si no lo sabían, en la frontera franco-suiza, cerca de Ginebra, se realizan experimentos bajo tierra que pueden llegar a ser altamente peligrosos para nuestra humanidad, aunque aparentemente todo está bajo control. El Gran Colisionador de Hadrones, GCH (en inglés Large Hadron Collider, LHC) es un acelerador y colisionador de partículas ubicado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, más conocido como CERN, siglas que corresponden a su antiguo nombre en francés: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV (teraelectronvoltios) de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar en física, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura en el caso de alcanzarse altos niveles de energía. En física de altas energías, el electronvoltio resulta una unidad muy pequeña, por lo que son de uso frecuente múltiplos como el megaelectronvoltio MeV o el gigaelectronvoltio GeV. En la actualidad, con los más potentes aceleradores de partículas, se han alcanzado energías del orden del teraelectronvoltio (TeV). Un ejemplo es el Gran Colisionador de Hadrones, LHC, que a partir de marzo de 2016 estará preparado para operar con la astronómica energía de hasta 13 teraelectronvoltios. Hay objetos en nuestro universo que son aceleradores a energías aún mayores. Por ejemplo, se han detectado rayos gamma de decenas de TeV y rayos cósmicos de pentaelectronvoltios (PeV = mil TeV), y hasta de decenas de exaelectronovoltios (EeV = mil PeV). El modelo estándar de la física de partículas es una teoría que describe las relaciones entre las interacciones fundamentales conocidas y las partículas elementales que componen toda la materia. Es una teoría cuántica de campos desarrollada entre 1970 y 1973, y que es consistente con la mecánica cuántica y la relatividad especial.
Hasta la fecha, casi todas las pruebas experimentales de las tres fuerzas descritas por el modelo estándar están de acuerdo con sus predicciones. Sin embargo, el modelo estándar no alcanza a ser una teoría completa de las interacciones fundamentales debido a que no incluye la gravedad, la cuarta interacción fundamental conocida, y debido también al número elevado de parámetros numéricos, como masas y constantes, que se deben considerar en la teoría. Hay algunos libros, películas o series que hacen referencia a lo que podría suceder en el caso de una utilización no adecuada de un superacelerador de partículas. En la serie española de televisión, El Barco, un científico, Roberto Snaider, descubrió un fallo en el acelerador de partículas de Ginebra que produciría una catástrofe mundial que hundiría bajo el mar al 99% de la Tierra. Entonces elaboró el Proyecto Alejandría, un plan de salvación en caso de que ocurriera dicha catástrofe. 7 barcos se salvarían situándose en puntos estratégicos de la geografía. La idea era crear un mundo mejor, pero personas muy poderosas y corruptas dominaron el proyecto, convirtiendo los 7 barcos en bancos de órganos para su exclusiva supervivencia. Por eso son elegidos. Hay otra serie, Perdidos (Lost), que tiene bases científicas. Hay un grupo de científicos que cree tener explicaciones para las cosas que ocurren en la isla. Ese es el caso del argentino Fernando Lombardo, doctor en Física de la UBA/CONICET, que explica que hay un episodio en la serie que es especialmente importante para entender la base científica sobre la que se asienta esta ficción: “En la serie hay un capítulo muy importante en el que se ve un vídeo antiguo con un científico -se refiere al doctor Pierre Chang- donde se explican las propiedades especiales que tiene la Isla. En este vídeo, se dice que la Isla posee una gran cantidad de materia cargada eléctricamente de manera negativa en la cual se produce una especie de Efecto Casimir“. “Este efecto no es un invento de los guionistas“, asegura Lombardo. En el vídeo que se adjunta realiza una serie de explicaciones adicionales. El científico Pierre Chang explica en una de las películas de Orientación de Dharma que esas propiedades permiten realizar viajes espacio temporales. Pero para explicarlos no es suficiente con hablar del Efecto Casimir. “Es necesario recurrir a los agujeros de gusano. La Relatividad General, que es la herramienta que tenemos los físicos para describir el Universo, admite como solución a las ecuaciones de Einstein -de la Relatividad General- lo que se denominan ‘agujeros de gusano’. Un agujero de gusano es una especie de túnel con dos bocas por el cual uno podría en principio entrar por una y salir por la otra“.

“Esos túneles son completamente inestables – continúa explicando Lombardo– salvo que en su interior o en sus bocas exista lo que los científicos denominan material exótica. La materia exótica es una especie de materia compuesta por masa negativa -no tiene nada que ver con lo que entendemos por ‘exótico’- entonces si uno puede concebir la existencia de esta materia exótica en un agujero de gusano, éste se vuelve estable y queda abierto. La relación que hace entre el Efecto Casimir y la existencia de energía negativa y la posibilidad de un agujero de gusano es correcta“. En el Bhagavad-Gita, sobre Shiva, el dios destructor, podemos leer: “Si el fulgor de mil soles fueran a reventar a la vez en el cielo, sería como el esplendor de los poderosos. Estoy convertido en la Muerte, Destructor de los Mundos“. Durante la detonación de la primera bomba atómica, el físico Frank Oppenheimer dijo: “Ahora me he convertido en la Muerte [Shiva], el destructor de mundos“. Y tal como hemos indicado, en la fachada del edificio del CERN y como un símbolo del proyecto hay una estatua de Shiva, dios de la destrucción. Allí se instaló una placa especial que explica la conexión entre la metáfora de la danza cósmica de Shiva y la “danza” de las partículas subatómicas. Aunque los estudios del CERN nos dicen que no hay peligro para la Tierra, algunos científicos consideran estos estudios como incompletos y que, por tanto, el Gran Colisionador de Hadrones en el CERN, a partir de marzo 2016, podría ser peligroso. Podría producir partículas potencialmente peligrosas, tales como micro agujeros negros, strangelets y monopolos. Sería prudente considerar que el más poderoso acelerador será más impredecible y peligroso que los acontecimientos que puedan ocurrir. No podemos construir aceleradores cada vez más poderosos con interacciones diferentes, sin riesgo. Nuestro deseo de conocimiento es importante, pero el principio de precaución indica no experimentar.
Los rituales satánicos son más estables durante los eclipses y en estas épocas es cuando algunos pueblos nativos mantuvieron sus ceremonias más importantes, a fin de contactar con entidades de otras dimensiones. Los chamanes tribales lo sabían. David Icke cree que rituales satánicos y sacrificios humanos, especialmente de niños, son llevados a cabo a gran escala e involucran a algunos personajes importantes y poderosos de nuestro planeta. Estos rituales y sacrificios humanos han sido siempre importantes en la “religión” de la Hermandad Babilónica desde tiempos antiguos. Y la Hermandad lleva a sus iniciados y mensajeros satánicos hasta los máximos puestos del poder político, económico, de negocios, militar, médico y de medios de comunicación, así como en posiciones influyentes en el mundo del espectáculo. Por lo tanto la proporción de satanistas en la cumbre de las instituciones es muy alta. El tema del sacrificio humano y animal puede ser fácilmente seguido desde el mundo antiguo a la actualidad. Pero gran parte de estos sacrificios fueron diseñados para mantener la vida en vez de destruirla, ya que la creencia era que se trataba de un sacrificio para apaciguar a “los dioses“, protegiendo las vidas de muchos más. Éste es otro origen del concepto del chivo expiatorio, muerto por los “pecados” de otros. El sacrificio del rey o el gobernante para apaciguar a los dioses es otra tradición antigua. En la llamada cuna de la civilización, el Norte de África y el Próximo Oriente, donde había dioses anunnaki, se efectuaban sacrificios humanos, particularmente de niños. Rituales similares eran habituales en China, Roma, África, Asia, Grecia, Sudamérica y México, donde los aztecas sacrificaban seres humanos a los “dioses“. Los antiguos escandinavos enterraban a niños vivos en un esfuerzo por parar pestes y apaciguar al gran dios del norte, Odín. Los dioses de las escuelas de misterios estaban invariablemente vinculadas al sacrificio humano. Y fueron estas mismas escuelas las que han traído, vía la Hermandad y las redes de satanismo, los rituales hasta la actualidad. Los incas de Perú sacrificaban a niños y el sacrificio humano fue practicado desde la más remota antigüedad en Europa. Un ritual druida consistía en enterrar a un niño bajo los cimientos de un nuevo edificio, o salpicar con la sangre del niño aquel lugar. El mismo ritual se puede encontrar en muchas partes del mundo. En la historia de Santa Columba (la diosa Semíramis), esta heroína dijo a sus monjes que era conveniente que uno de ellos fuera enterrado en los cimientos de un nuevo monasterio en la isla escocesa de Iona (el Sol), para santificar el lugar.
Los relatos romanos del historiador Tácito revelan cómo los druidas consideraban un deber cubrir sus altares con la sangre de sus cautivos. También afirmaba que consultaban a los dioses utilizando entrañas humanas. Las mismas historias pueden ser encontradas en Irlanda y Escocia. El mito irlandés dice que Irlanda fue primero poblada por un grupo de dioses llamado Formorians, que exigían a dos tercios de los niños nacidos todos los años. Los fenicios y sus parientes, los cartagineses, sacrificaban seres humanos a una gran escala. Cuando Cartago estaba pasando apuros en la guerra contra Roma, 200 familias nobles sacrificaron a sus hijos a Baal, el dios del Sol fenicio. Otro tema es el sacrificio del primer hijo varón. En algunas tribus originarias en Australia, la madre mataba al niño primogénito para asegurarse que podría tener más. El sacrificio del primogénito entre animales y humanos era muy común y es mencionado en el Antiguo Testamento. El Libro de los Reyes explica que Mesha, el Rey de Moab, estaba tan perturbado por su derrota a manos de los israelitas, que sacrificó a su hijo mayor y heredero. En el Génesis se explica que Yahvé – Jehová insistió en que Abraham sacrificara a su hijo primogénito para evaluar su fe y obediencia, aunque un ángel lo detuvo en el último momento. El mismo ritual continúa hoy entre los satanistas, incluyendo las familias del linaje de la Hermandad. Yahvé deja claro en el Libro de los Números que “todo primogénito de Israel es mío, tanto hombre como bestia“, y en el Éxodo, Yahvé exige que “el primero de todos sus hijos se me darán“. La Biblia dice que Abraham vino desde la ciudad de Ur, en Sumeria. Excavaciones efectuadas en 1927 por Sir Leonard Woolley en el Cementerio Real de Ur revelaron pruebas del sacrificio humano en tumbas de aproximadamente el 2800 a.C. Los Escitas, que llevaron muchos de los linajes y rituales arios hasta Europa, hicieron lo mismo. Evidencias del sacrificios humanos, especialmente de niños, puede ser encontrada entre todas las principales ubicaciones y pueblos, incluyendo el palacio de Cnosos, en Creta. El culto de la calavera como parte del ritual se ha repetido una y otra vez con los templarios, y con la sociedad secreta Skulls & Bones en los Estados Unidos. Incluso examinando los restos del Hombre de Pekín, que data de hace un millón de años, y del Hombre de Neandertal, datado en aproximadamente 200.000 años, pueden hallarse pruebas de tales rituales. Evidencias de rituales de sacrificios humanos también se han encontrado en la religión sintoísta en Japón y en la antigua China.

Anath, hermana y esposa legendaria de Baal, antigua divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su área influencia, era representada adornada con cabezas cortadas junto con manos humanas pendientes de su cinto, al igual que las diosas madres de México e India. Los textos del antiguo Egipto revelan muchas clases de sacrificios y torturas, que después se extendieron a otros lugares. Los egipcios sacrificarían a hombres pelirrojos sobre la tumba de Osiris porque el rojo era el color relacionado con Seth, la versión egipcia de Satanás. Algunos rituales reflejan aquellos detallados en el Libro Egipcio de los Muertos e incluyen el guardar corazones en un recipiente. Los corazones eran puestos en balanzas para ser pesados para su juicio por la diosa Maat, símbolo de la Verdad, la Justicia y la Armonía cósmica. También era representada como diosa, que era la hija de Ra en la mitología egipcia. Este es el significado real de la mujer con la corona del Sol que sostiene las Balanzas de la Justicia que podemos ver en edificios de tribunales. En el mundo antiguo, los faquires de la India y otras escuelas de misterios conocían drogas que creaban alucinaciones, rituales de tortura y magia. La hipnosis era ampliamente usada en los templos. Los adoradores de Baal / Nimrod en Canaán, Babilonia y Fenicia, participaban en sacrificios humanos, canibalismo, y matanza de niños en nombre de Moloc. Baal o Moloc se identificaron con el dios romano Saturno. De acuerdo con la leyenda griega, Cronos (Saturno para los romanos) se comía a sus hijos tan rápido como nacían porque temía que lo derrocaran. Cronos eran el más poderoso de los Titanes, el nombre griego para los gigantes que resultaron del cruzamiento entre los dioses anunnaki y las “hijas de los hombres“. El mito griego se refirió simbólicamente a ellos como hijos de la unión entre el cielo (tal vez extraterrestres) y la Tierra (seres humanos). Cronos era el padre de Zeus que sobrevivió porque su madre lo escondió de su marido. Zeus emprendió después una guerra victoriosa contra su padre y otros Titanes, y luego gobernó como el rey de los dioses sobre una dinastía en que se practicaba el sacrificio de niños. Cuando estudiamos a diferentes pueblos a través de las generaciones, encontramos los mismos temas de sacrificios humanos. El Antiguo Testamento abunda en historias de sacrificio animal y humano. El mismo simbolismo puede ser visto en diversos textos antiguos en relación al sacrificio de niños.
A través de los linajes de la Hermandad Babilónica, los antiguos rituales han sido mantenidos hasta la actualidad. Los Thugs, una de las sociedades secretas antiguas en la red de la Hermandad, ubicados en la India, asesinaban a sus víctimas de acuerdo con rituales dedicados a la diosa Kali, que era representada llevando una guirnalda de calaveras. El satanismo se basa en la manipulación y el robo de la energía y la conciencia de otra persona. En las épocas antiguas lo llamaban “arrebatar el alma” o posesión. Aquellos que realmente comprenden el trasfondo de los rituales saben que lo que realmente importa es el efecto de los rituales, no tanto los rituales mismos. Son los medios para un fin, como el de robar o manipular la energía. El sexo es tan común en el ritual satánico porque en el momento del orgasmo se produce una energía que los satanistas y los reptiloides pueden capturar y absorber. La actividad sexual inspirada por amor resuena a una vibración mucho más alta, no adecuada para los reptiloides. Pero el sexo durante un ritual o sacrificio satánico produce una energía en una frecuencia muy baja y, por tanto, la energía resuena a la frecuencia reptiloide. Las energías astrológicas generadas por el movimiento de los planetas y los ciclos del Sol y la Luna son también empleadas para aumentar el poder de los rituales. Así que hay días satánicos especiales para sus ceremonias más importantes. En estos días son sacrificadas personas, principalmente niños. Algunas de las fechas principales son el 21 o 22 de marzo, equinoccio de primavera, el 1 de mayo, noche de Walpurgis, el 21 o 22 de junio, solsticio de verano, etc. Pero estas fechas y fiestas no son satánicas en sí mismo. Son momentos en el ciclo planetario anual, cuando energías muy poderosas se están manifestando en la Tierra. Los rituales y las ceremonias, tanto de una naturaleza positiva como negativa, deben ser realizados en estas fechas. El ciclo produce la energía y los satanistas sólo aprovechan esa energía para sus propios propósitos. Otras fechas para el ritual satánico incluyen cada Luna llena, porque la energía reflejada del Sol está en su más poderoso nivel. Es remarcable la trascendencia para los satanistas del 1 de mayo, el día en que los Illuminati bávaros se constituyeron en 1776. También es el día de la celebración de la fiesta del trabajo.


La Clavícula de Salomón es un libro de magia oculta que, según la leyenda, fue escrito por el rey Salomón. Estas obras antiguas suministran los fundamentos para los rituales. El núcleo interior de los caballeros templarios estaba involucrado en rituales de magia negra. Por ello los templarios fueron culpados de lo que hoy llamamos satanismo y de rechazar el cristianismo. Se dijo que veneraban a un demonio poderoso llamado Baphomet, un símbolo de magia negra, también conocido como la Cabra de Menes. Capricornio, de la cabra, también simbolizado por el unicornio, es el signo del iniciado y representa el poder político, mientras que Leo (el Sol) representa el poder de la realeza. De aquí que el león sea el rey de la selva y sea el símbolo principal en la bandera de la familia real británica. El planeta Saturno gobierna Capricornio mientras el Sol gobierna a Leo. Los satanistas y los magos negros se basan mucho en el Sol y Saturno en sus rituales. La vibración de Saturno parece que tiene un mayor impacto en la Tierra de lo que es reconocido. En astrología Saturno es el planeta de la ley y autoridad. Capricornio, signo de la autoridad, también es, de acuerdo con astrólogos, el signo del zodíaco de Inglaterra, centro del control mundial. El nombre, Baphomet, se cree que deriva de palabras griegas significando bautismo de sabiduría o conocimiento. La contraseña secreta de la masonería es Tubal Caín, un descendiente del Caín bíblico, que era un descendiente de anuknaki. La hermana de Tubal Caín, Naamah, se dice que fue quién trajo el sacrificio humano y el canibalismo al mundo. Tubal Caín es conocido como el padre de la brujería y hechicería y por lo tanto, su nombre es una contraseña masónica. El linaje de los Médicis, de la Nobleza Negra en Venecia, que financió a Cristóbal Colón, incluía a Catherine de Médicis, reina de Francia, que encargó un sacrificio humano en una Misa Negra en el siglo XVI. Un niño joven fue sacrificado y la sangre usada para salvar a su hijo moribundo, Philip. Catherine de Médicis llevaba un talismán en su cuello con el nombre del demonio Asmodeo. Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, era un miembro del satánico Club Hellfire. Adolf Hitler y los nazis eran satanistas, así como también sus supuestos adversarios, como Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt.

El satanismo es inherente a la jerarquía dirigente de la Hermandad Babilónica, bajo el dominio de los reptiloides. Como todas las otras partes de la red, está estrictamente compartimentado. Los niveles más altos de la red satánica se conectan con los niveles más altos de la Hermandad. Pero a los grados más bajos no les es permitido saber la naturaleza verdadera de las organizaciones en las que están involucrados. Uno de los centros globales del satanismo es el Chateau des Arnerois, en Bélgica. En sus libro Linajes de los Illuminati, Fritz Springmeier menciona un castillo secreto ubicado cerca del pueblo de Muno, en Bélgica. Este castillo, según él, es un centro de las ciencias ocultas y en su interior hay una catedral con una cúpula con 1.000 luces. Este castillo también es conocido con el misterioso nombre de castillo de la Madre de la Oscuridad. El castillo está cerca a la frontera francesa y aproximadamente a 20 kilómetros de Luxemburgo. Está protegido de la vista por bosques espesos y los guardianes alejan a los curiosos. En esta catedral satánica está el trono de la suma sacerdotisa de la jerarquía superior, un puesto conocido como la Reina Madre. Todos los días, aparentemente, es sacrificado un niño en el sótano. Allí son realizadas ceremonias en honor a la diosa satánica conocida como Lilith, un demonio según la Cábala hebrea. Lilith es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se le considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Según la leyenda, abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al mar Rojo, uniéndose allí con Samael, que llegó a ser su amante, así como con otros demonios. Más tarde, se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos, los lilim, con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo. Se le representa con el aspecto de una mujer muy hermosa, a veces alada. El origen de la leyenda que presenta a Lilith como primera mujer se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis. Antes de explicar que Yahveh dio a Adán una esposa llamada Eva, formada a partir de su costilla, el texto dice: «Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó». Si bien hoy suele interpretarse esto como un mismo hecho explicado dos veces, otra interpretación posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya, formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. La primera mujer a la que se alude sería Lilith, la cual abandonó a Adán y el jardín del Edén.
La leyenda está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles, Snvi, Snsvi y Smnglof. El Génesis Rabba, recopilado en el siglo V en Palestina, señala que Eva no existía todavía en el sexto día de la Creación. Entonces Yahvéh había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres vivientes. Cuando desfilaron ante él en parejas, macho y hembra, Adán sintió celos, y aunque copuló con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. Por ello exclamó: «¡Todas las criaturas tienen la pareja apropiada, menos yo!», y rogó al Dios que remediara esa injusticia. Según el Yalqut Reubeni, colección de comentarios cabalísticos acerca del Pentateuco, recopilada por R. Reuben ben Hoshke Cohen, en Praga: “Yahvéh formó entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán. De la unión de Adán con esta hembra, y con otra parecida llamada Naamá, hermana de Tubalcaín, nacieron Asmodeo e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad. Muchas generaciones después, Lilith y Naamá se presentaron ante el tribunal de Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén“. Adán y Lilith nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilith, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo, hogar de muchos demonios. Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos. El novelista italiano de origen judío Primo Levi pone en boca de uno de sus personajes esta visión de Lilith: “A ella le gusta mucho el semen del hombre, y anda siempre al acecho de ver a dónde ha podido caer (generalmente en las sábanas). Todo el semen que no acaba en el único lugar consentido, es decir, dentro de la matriz de la esposa, es suyo: todo el semen que ha desperdiciado el hombre a lo largo de su vida, ya sea en sueños, o por vicio o adulterio. Te harás una idea de lo mucho que recibe: por eso está siempre preñada y no hace más que parir“.
En la antigua Sumeria el linaje anunnaki fue simbolizado como un lirio (en inglés, lily). Es a estas tierras en Bélgica y Francia del norte donde los linajes anunnaki vinieron, para apoderarse posteriormente de Escocia. Bélgica, este país pequeño entre Francia y los Países Bajos, es también el hogar de la Unión Europea y de la OTAN. También se dice que hay un poderoso centro donde están siendo compiladas bases de datos sobre todas las personas del mundo. Es aparentemente conocido como “La Bestia” y hay cierto número de ellos alrededor del mundo. Nimrod era Eannus, el dios con dos caras, que fue después conocido por los romanos como Jano. La razón de que Bélgica sea un centro del satanismo y tantas instituciones de la Hermandad Babilónica es que la Hermandad creó Bélgica justo por esta razón en 1831 e impusieron una línea real de la élite, la Casa de Saxe – Coburg – Gotha, el mismo linaje que la familia real británica. Y a través de su rama en Prusia, fueron partidarios de Adam Weishaupt, el fundador de los Iluminati bávaros. Se habla de misas negras en las que niños eran asesinados ante miembros ilustres de la sociedad belga. Un periódico belga informó que un ex miembro de la comisión de la Unión Europea estaba entre un grupo de jueces, políticos, abogados, y policías, que asistían a las orgías en un castillo belga. El grupo satánico detrás de los homicidios belgas se dice que se interconectaba con grupos similares en Holanda, Alemania, y América. En realidad sería parte de una red global que operaría en diversos países. El satanismo es dirigido como una corporación transnacional. Los rituales de magia negra se practican en todo el mundo. En Escocia, un centro satánico importante está en el área del Lago Ness, cerca de Inverness. Aleister Crowley, el satanista más famoso del siglo XX, tenía una casa junto al Lago Ness y fue a esta área a la que fue para llevar a cabo algunos de sus rituales de magia negra más poderosos. Una formación rocosa cerca del lago llamada la Roca de las Maldiciones ha sido utilizada por magos negros durante cientos de años y Crowley particularmente estaba extrayendo la energía que emanaba de una montaña cercana conocida como Mealfuorvonie. El satanismo parece que fue una creación de los nefilim, los “ángeles caídos“.

El poeta árabe Firdusi completó el Libro de los Reyes en el 1010 d.C., una historia legendaria sobre Irán. Escribe sobre un rey llamado Sam que se casó con una mujer hermosa que dio a luz a un bebé de apariencia espantosa. La descripción de las características del bebé es exactamente la misma como los niños nacidos del cruce entre los dioses nefilim / anunnaki y mujeres humanas. Aquellos niños eran muy grandes, de piel blanca, y cabello blanco como la nieve. Su nombre era Zal, un niño nefilim, híbrido humano – reptiloide. Y Zal era el hijo de Sam. Los asesinatos del Presidente Kennedy y la Princesa Diana también fueron rituales satánicos. Las redes satánicas controlan el sistema y por tanto aseguran que haya una alta proporción de satanistas en puestos del poder. Cuanto más alto se sube en la pirámide, más satanistas hay. La cantante Joan Baez canta una canción, Play Me Backwards, para recordar el abuso infantil cuando las barreras de amnesia empiezan a caer, el control mental se derrumba, y las memorias llegan en retrospectivas: “No tienes que reproducirme al revés para captar el significado de mi verso, No tienes que morir e ir al infierno, Para sentir la maldición del diablo. Bien pensaba que mi vida era una fotografía, Sobre la tarjeta de Navidad de la familia. Niños todos vestidos de botones y arcos, Y alineados en el jardín. ¿Eran los días de oro de la infancia, tan líricos y cálidos?. O la imagen empezó a desvanecerse, En el día que nací. Que la noche comience, hay un estallido de piel, Y el torrente repentino de escarlata, Hay un niño pequeño montando en una cabeza de cabra, Y una niña pequeña que hace de la ramera. Hay un sacrificio en una iglesia vacía, De la dulce pequeña bebé Rosa, Y un hombre en una máscara de México, Está sacándome mis ropas. Los he visto encender las velas, Los he escuchado tocar el tambor, Y he gritado Mami, Mami, estoy frío como hielo, Y no tuve ningún lugar para correr. Así que estoy pagando por protección, Fumando fuera la verdad, Cazando recuerdos, Clavando la prueba. Me pararé ante tu altar, Y diré todo lo que sé, He venido a reclamar mi infancia, En la capilla de la bebé Rosa“. Esta canción expresa una horrible experiencia.
Fuentes:
David Icke – El Gran Secreto
Santiago Camacho – La conspiración de los Illuminati
Nigel Davies – El Sacrificio Humano en la Historia y actualmente

Daniel Estulin – La verdadera historia del Club Bilderberg
Daniel Estulin – Los Secretos del Club Bilderberg
Paul H. Koch – La historia oculta del mundo
Paul H. Koch – Illuminati: Los secretos y conspiraciones de los Illuminati al descubierto
Esteban Cabal – Gobierno Mundial
Jorge Márquez – Gobierno Mundial y Fin del Mundo
Eliphas Levi – Dogmas y rituales de la Alta Magia
David Icke – Hijos de Matrix: Cómo una raza interdimensional controla el mundo desde hace miles de años
Robert Graves y Raphael Patai – Los mitos hebreos
Manuel-Antonio Marcos Casquero – Lilith. Evolución histórica de un arquetipo femenino
Arkon Daraul – A History of Secret Societies
Albert Pike – Morals and Dogma
Manly P. Hall – The Secret Teachings of All Ages
Aleister Crowley – The Confessions of Aleister Crowley
Anton LaVey – The Satanic Bible
Barry Coward y Julian Swann – Conspiracies and Conspiracy Theory in Early Modern Europe: From the Waldensians to the French Revolution
William T. Still – New World Order: The Ancient Plan of Secret Societies
Pat Robertson – The New World Order
Ralph Epperson – New World Order