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viernes, 12 de octubre de 2012

EL VALLE DEL INDO "EL MISTERIO DE NUESTROS ANCESTROS"


La cultura del valle del Indo fue una civilización de la Edad del Bronce que se desarrolló desde c. 3300 a. C. hasta c. 1300 a. C. en el noroeste del subcontinente indio a lo largo del valle del Indo. Abarcaba cerca de un centenar de asentamientos y dos ciudades importantes: Harappa y Mohenjo-Daro. En conjunto comprendía el área más extensa de todas las civilizaciones antiguas, más de un millón de kilómetros cuadrados, y atravesó varias periodos, siendo su máximo esplendor entre 2600 a. C. y c. 1900 a. C.

Al igual que las civilizaciones de la Mesopotamia y Egipto, dependían de su río. Como el Nilo, el Indo se desbordaba todos los años, inundando extensas zonas y depositando sedimentos fértiles. Este inmenso potencial agrícola fue la base sobre la cual se desarrolló el urbanismo en torno al río Indo.

Con las culturas prehistóricas del valle del Indo se prepara el primer capítulo de la historia de la India. Se trata de un largo periodo prehistórico, probado por testimonios líticos. Por otra parte, se pueden encontrar vestigios prehistóricos hasta el primer milenio a. C., es decir, hasta un tiempo en que la península ya había entrado en la historia. En sentido estricto, las culturas del Indo pertenecen a la prehistoria, ya que solamente han dejado restos arqueológicos, sin documentos literarios. Pero, para apreciar la historia india hace falta tomar en consideración estas culturas urbanas prearias.



Primeros agricultores ;

Las excavaciones realizadas indican que los primeros agricultores pertenecían al VII milenio a. C., en una región comprendida entre las colinas de Beluchistán y la llanura Indo-Gangética. Esta área presenta tierras altas (especiales para el pastoreo en verano), y ríos permanentes que desaguan en la llanura de Kacchi.

Hacia principios del VI milenio a. C. se construyeron casas de adobe (ladrillos de barro) y fabricaron herramientas de hueso y pedernal pulimentado, hachas pulidas y piedras de amolar. Ejemplares de estas herramientas fueron encontradas en Mehrgarh.

La civilización del Indo :

Con las nuevas excavaciones se ha demostrado que el nombre «culturas del Indo» es demasiado restringido; pero otro nombre como «período de Harappa», es insuficiente para comprender estas culturas en toda la dimensión temporal.
Las complejas sociedades de la llanura de Kacchi fueron el preludio de la colonización final del valle del Indo. En un principio estuvo habitada por grupos de agricultores. Luego comenzaron a aparecer ciudades fortificadas. A esta época se la conoce como «periodo inicial del Indo».

Esta fase formativa culmina en el «periodo desarrollado del Indo» (2700 al 2400 a. C.), cuando la diversidad regional primitiva fue reemplazada por la uniformidad cultural y se creó una única provincia que abarcaba toda la llanura del Indo.
Hacia el 2400 a. C. se había desarrollado una compleja civilización urbana, comparable a la de Egipto y Mesopotamia.

Agricultura ;

Los principales cultivos alimenticios eran el trigo y la cebada, que se sembraban en primavera, cuando las aguas de la inundación retrocedían y crecían con un mínimo esfuerzo. También cultivaban sésamo, legumbres, dátiles y melones.
En algunos lugares también se cultivaba arroz, pero sólo se convirtió en una planta de cultivo fundamental cuando los asentamientos se extendieron hasta el río Ganges Medio y Bajo, después del 1400 a. C.

Textiles ;

Practicaban la hilanderia y el textil de lana y algodón. Un fragmento de algodón tejido proveniente de Mohenjo-Daro es la prueba más antigua del uso de los textiles de algodón en el mundo antiguo, siendo éste el textil más importante de India en la actualidad.

Ganadería ;

Los hombres de la civilización del Indo criaron una amplia gama de animales domésticos, entre otros, el asno, el buey, el ganado con joroba de la India, el búfalo de río, el elefante, animales que desde entonces se han considerado como elementos típicos del escenario rural indio. Sin embargo desconocían el caballo

Industria ;

Adornaban sus cuerpos con ricos ornamentos de plata, oro, marfil y piedras preciosas. Conocían el cobre, el estaño y el plomo. Utilizaban el cobre para las armas, instrumentos y utensilios. También utilizaban herramientas de bronce (incluso hachas). Para fines domésticos hacían utensilios de barro y de una gran variedad de formas.

Combinaban con la agricultura y la ganadería, la metalurgia y la alfarería. Aprovechando la fuerza de los animales tanto en el transporte como en el arado, cargaban materias primas y bienes destinados al consumo interno y al intercambio comercial.


Comercio ;

Las ciudades del Indo comercializaban no sólo productos agrícolas, sino con metales, como el oro, plata, plomo y estaño, joyas y piedras semipreciosas (lapislázuli y turquesa), herramientas, utensilios y cerámicas. Sus huellas han aparecido en documentos sumerios y acadios que registraban el comercio de oro, ébano y cornalina con naves que algunos historiadores identificaban como procedentes de esta región.

Durante la fase Harappa, se desarrolla el comercio entendido como un factor importante para la ciudad, que muchos han calificado como importante para el crecimiento del urbanismo y su mantenimiento y otros que creen que no fue tan importante, que no influyó. Es posible que el comercio, que otra fuente de recursos de la misma manera que la agricultura lo era, provocará este crecimiento urbano.

Las causas por las que existiera un comercio exterior eran dos: el buscar materiales que no se encontraban en el propio territorio y los objetos de lujo para la élite que era quien por lo tanto, controlaba este comercio. Las ciudades de la cultura Harappa creaba colonias de explotación de donde extraía los materiales que necesitaba, por muy lejos que estuvieran. Un ejemplo de ellos es Shortugai, un colonia que se encuentra en el norte del actual Afganistán de donde sacaba lapislázuli, cobre y estaño. Además de otras colonias en Baluchistán. El área que participaba del comercio exterior con la zona del valle del Indo era la de la península Arábiga (en concreto la región de Omán, es decir la zona costera), la zona de Mesopotamia y el actual Irán.

Hacia el tercer milenio a. C. este comercio marítimo con el golfo, enlazó la India con Mesopotamia, cuya ruta pudo provocar el intercambio cultural y humano. Carl O. Saver lo cree por la dispersión de plantas domesticadas desde África a Arabia y en el sur de la India a la vez. Muestra del intercambio cultural son las esculturas que son muy parecidas entre Mesopotamia y el Valle del Indo como la representación del mono.


Las evidencias más claras de este contacto externo es el descubrimiento de artefactos típicamente harappienses en Omán como la cerámica o sellos de bronce. Estos productos entraron en Mesopotamia desde mediados del 2500 hasta el 1300 a. C., pero se sabe que han sido fluctuaciones constantes de productos durante toda la fase harappiense.

De hecho textos mesopotámicos hacen referencias a relaciones comerciales con un territorio que ellos llaman Meluhha y que muchos investigadores creen que hace referencia a la zona del valle del Indo. Además hay evidencias de que ciudadanos harappienses se asentaron en Mesopotamia y que acabaron por aculturizarse.

Por otro lado, se sugiere que el trato comercial entre estos territorios no fue directo sino vía el golfo o a través de Baluchistán, y no directamente entre las ciudades de las dos regiones. Por lo tanto, los pocos habitantes de ciudades de Harappa que vivieran en Mesopotamia no eran representantes de estas ciudades del valle del Indo.
Los mayoría de los productos con los que se comerciaba eran de lujo como por ejemplo:

piedras semipreciosas
metales
sellos
joyería
varias formas de objetos de arte
animales exóticos
productos alimenticios (como el pescado salado o ahumado de Baluchistán)
ropa y diversos productos manufacturados.

Productos manufacturados siempre por el pueblo ya que la élite era, como dije antes, quien controlaba este comercio y se beneficiaba de las mercaderías.
La cerámica del Indo también circuló por toda esta zona del Asia meridional:

cerámica en forma de copas, vajilla común, también algunos tiestos con inscripciones en escritura india (como la de Ras al-Junayz). También cerámica específica de un centro productos como la de Sorath Harappan en Guyarat, que se encuentra en gran cantidad en Saar (actual Baréin). Además se han encontrado jarras en varias ciudades del Indo (así como en el golfo):

Mohenjo Daro, Harappa, Balakot, Dholavira, Miri Qalet, Nausharo y Sotkah Koh. Puede se que sirvieran para transportar el vino hacia el golfo, porque la viticultura formaba parte de la agricultura en auge en esta época. También se importaba plata de Afganistán e Irán, cobre de Khetri en Rayastán, Baluchistán y Arabia, turquesa y jade de Asia central e Irán.


Cultura ;

Estas civilizaciones construyeron ciudades inteligentemente pensadas y planificadas. Además de los cultivos mencionados anteriormente, desarrollaron su propia escritura, diseñaron joyas y moldearon figuras de terracota o en barro.

Escritura ;

Junto con el comercio, surgió un sistema de escritura con caracteres y signos inscritos en sellos de barro cocido o piedras lisas que no han sido esclarecidos ni descifrados por los especialistas.

Algunos de estos caracteres comparten una gran semejanza con caracteres encontrados en la Isla de Pascua.

El término escritura del Indo —también llamado idioma protoíndico— se refiere a breves secuencias agrupadas de símbolos vinculadas con la cultura del valle del Indo.
Según se estima, dicha civilización de rasgos netamente urbanos floreció buena parte del III milenio (2600 a 2500 a. C.) y se extinguió aproximadamente a mediados del II milenio (1800 a 1500 a. C.). No obstante, debido a nuevas excavaciones arqueológicas que se están llevando a cabo en la región, los límites temporales forzosamente estarán bajo debate considerando el nuevo material de interés que pueda surgir. Los yacimientos proto-históricos más importantes emparentados con la supuesta escritura son, Harappa y Mohenjo-daro.

Por ahora, el conjunto de signos y símbolos que poseían los habitantes de esos centros, no suele aparecer inciso sobre paredes, lápidas de tumbas,estatuillas, tablillas de arcilla, papiro o códigos como en otros tipos conocidos de sistemas de escritura, sino que viene grabado principalmente en lajas —piedras lisas— de forma cuadrada y rectangular, llamados por los peritos «sellos» (seals en inglés). También se ha encontrado sobre otros materiales imperecederos, como por ejemplo en vasijas o fragmentos de vasijas de cerámica, tablillas de cobre, utensilios variados de bronce y sobre varas de marfil y de hueso. Las piedras lisas que llevan inscripciones se destacan por su estilo particular de incisión y su apariencia exquisita.



Características de la escritura del Valle del Indo ;

Los objetos descubiertos en el curso de los años muestran un número reducido de símbolos en su superficie. El promedio de los signos grabados es de cuatro o cinco. De manera similar, el documento que registra ‘la inscripción’ más larga comprende 17 signos no repetitivos, conocido como M-3146 o 26 signos, i. e., M-494 (Parpola, 1994) Esa conspicua brevedad de signos sobre ‘los sellos’ ha dado origen a hipótesis diferentes respecto a su función. Es posible que contuvieran nombres personales, títulos profesionales, administrativos o de propiedad o bien podían haber servido de documentos de identidad, tarjetas de intercambio, amuletos u objetos votivos.

En muchas lajas aparecen estampadas figuritas de animales identificables como cebúes, búfalos, rinocerontes, tigres,elefantes11 y asimismo ciertas criaturas fantásticas como unicornios o seres tricefálicos. Por algún motivo, no aparecen animales típicos del escenario campestre y salvaje hindú, tales como cobras, pavos reales, vacas lecheras, camellos, monos y asnos. Hasta que no se obtengan más datos sobre esa cultura, no se puede decir con precisión si las lajas servían para catalogar animales y por qué se observa la presencia de determinados animales, mientras se da la ausencia de otros.

Los objetos incisos no vienen acompañados de otro código de símbolos o de otra forma de escritura paralela para que los expertos especulen acerca de textos bilingües.
La dirección de la escritura parece ser de derecha a izquierda.

El número de signos, conforme numerosos autores, puede variar de 50 a más de 500 dependiendo de la manera de identificarlos y contarlos. Con eso se intenta decir que aún hay polémica en cuanto a las ligeras modificaciones o combinaciones de los signos básicos, técnicamente llamados alógrafos.

Hasta el día de hoy se han recuperado más de 4000 artefactos incisos.

Sin embargo, en vista de nuevas evidencias, se espera que las afirmaciones de arriba sean descartables y/o mejorables.





Características de la escritura del Valle del Indo ;

Los objetos descubiertos en el curso de los años muestran un número reducido de símbolos en su superficie. El promedio de los signos grabados es de cuatro o cinco. De manera similar, el documento que registra ‘la inscripción’ más larga comprende 17 signos no repetitivos, conocido como M-3146 o 26 signos, i. e., M-494 (Parpola, 1994) Esa conspicua brevedad de signos sobre ‘los sellos’ ha dado origen a hipótesis diferentes respecto a su función. Es posible que contuvieran nombres personales, títulos profesionales, administrativos o de propiedad o bien podían haber servido de documentos de identidad, tarjetas de intercambio, amuletos u objetos votivos.

En muchas lajas aparecen estampadas figuritas de animales identificables como cebúes, búfalos, rinocerontes, tigres,elefantes11 y asimismo ciertas criaturas fantásticas como unicornios o seres tricefálicos. Por algún motivo, no aparecen animales típicos del escenario campestre y salvaje hindú, tales como cobras, pavos reales, vacas lecheras, camellos, monos y asnos. Hasta que no se obtengan más datos sobre esa cultura, no se puede decir con precisión si las lajas servían para catalogar animales y por qué se observa la presencia de determinados animales, mientras se da la ausencia de otros.

Los objetos incisos no vienen acompañados de otro código de símbolos o de otra forma de escritura paralela para que los expertos especulen acerca de textos bilingües.

La dirección de la escritura parece ser de derecha a izquierda.

El número de signos, conforme numerosos autores, puede variar de 50 a más de 500 dependiendo de la manera de identificarlos y contarlos. Con eso se intenta decir que aún hay polémica en cuanto a las ligeras modificaciones o combinaciones de los signos básicos, técnicamente llamados alógrafos.

Hasta el día de hoy se han recuperado más de 4000 artefactos incisos.
Sin embargo, en vista de nuevas evidencias, se espera que las afirmaciones de arriba sean descartables y/o mejorables.

Intentos de desciframiento ;

A lo largo de los años se ha intentado numerosas veces (el profesor Gregory Possehl habla de más de 60 intentos, mientras el autor hindú Iravatham Mahadevan menciona más de 100 intentos) descifrar la escritura en cuestión, pero ninguna de las propuestas ha sido recibida con júbilo por la comunidad científica. Las reprensiones ásperas, ligeras o el mero silencio han sido constantes entre los autores respecto a lo propuesto y enunciado.

Algunos de los estudiosos que han abogado primero por un entendimiento y luego por un posible desciframiento han sido:

En 1877, Alexander Cunningham pensó que la escritura era el arquetipo de escritura brahmi usada en la época del emperador Aśoka.

En 1982, S. R. Rao —en su libro The Decipherment of the Indus Script (‘el desciframiento de la escritura del Indo’) — se ofrece a comentar que la lengua de sustrato tiene que ser el sánscrito védico, o sea una forma temprana del sánscrito (que es un idioma indoeuropeo empleada en los textos védicos). Además, opina que muchos de los signos son compuestos y que hay un conjunto básico de signos simples, a partir de los cuales se han formado los compuestos.

En 1932, Flinders Petrie era de la opinión de que la escritura del Indo funcionaba como los jeroglíficos egipcios, aunque no se ofreció a sugerir que los idiomas subyacentes estuvieran genéticamente emparentados.

En 1974, J. V. Kinnier Wilson —en su libro Indo-Sumerian: A New Approach to the Problems of the Indus Script (‘el indo-sumerio: un nuevo acercamiento a los problemas de la escritura del Indo’) — intentó establecer un vínculo entre la cultura del valle del Indo y la civilización sumeria. El autor consideró que ambas culturas eran ramas del mismo tronco étnico, aunque por otro lado se ha confirmado que epigráficamente no hay pruebas de conexión entre ellas. Su metodología se basaba en la comparación de las formas externas de signos de ambas civilizaciones. Esa manera de dilucidar el problema es similar a la de Guillaume de Hevesy, quien vio una semejanza sorprendente entre los símbolos del valle del Indo y los glifos rongo rongo de la Isla de Pascua, alegando su origen común.





En 1992, Walter Fairservis Jr. —en su libro The Harappan Civilization and its Writing: A Model for the Decipherment of the Indus Script (‘la civilización de Harappa y su escritura: un modelo de desciframiento de la escritura del Indo’) — analizó la forma de los signos y seleccionó palabras procedentes de un idioma drávido para que se adaptaran al icono escogido. Al final, el autor determinó el significado del símbolo particular tomando por referencia el drávido.


Entre las lenguas de la familia drávida, se pueden citar, entre otras, el tamil antiguo, el telugu, el malayam y el kannada.


Yuri Knorozov —uno de los responsables principales del desciframiento de los glifos mayas— y sus colaboradores rusos realizaron un análisis distributivo de los signos y hallaron que la estructura indicaba una lengua de naturaleza sufijante y aglutinativa, como el turco o el japonés de hoy. De ese modo, según ellos, el candidato más probable en ese contexto sería una lengua del tronco drávido.


Otros investigadores de peso que han apostado por el drávido como lengua de sustrato son el profesor finlandés Asko Parpola, que ha editado el corpus de inscripciones en varios tomos, creyendo que los símbolos reflejan una escritura logo-silábica1 y el hindú Iravatham Mahadevan.


Finalmente, hay que decir que si los signos fueran exclusivamente pictogramas o logogramas, existiría la alternativa de que no contuvieran información alguna sobre la lengua hablada por los antiquísimos escribas, ya que no se puede denominar una escritura en el sentido más restringido de la palabra. En un artículo publicado online en 2004, un trío de estudiosos estadounidenses, Steve Farmer, Richard Sproat y Michael Witzel,basado en análisis comparativos, estructurales y de frecuencia de los signos, han favorecido la idea de que la escritura del Indo no estaba asociada a un definido lenguaje oral.


Careciendo, por tanto, de valores fonéticos, tendría un estatus meramente emblemático, lo que por otra parte explicaría la extrema brevedad del material gráfico inciso. Los sellos, según ellos, parecen ser artefactos producidos en masa, destinados a ser utilizados en rituales comunitarios y llevarían encima símbolos religiosos y de sacrificio.



Estatuillas y sellos ;

En 1946, Sir Mortimer Wheeler descubrió en Harappa cientos de estatuillas de terracota. Estas figuras femeninas eran más estilizadas que las antiguas y abultadas diosas de la fertilidad. En algunas de ellas se encontraron collares e incrustaciones de metales preciosos.

Fueron también descubiertas otras artesanías, tales como reproducciones de carretas en miniatura, tiradas por animales; figura de animales de la región (rinocerontes, tigres, monos, elefantes y búfalos). Estas tablillas, se cree que eran usadas como sellos, se han hallado alrededor del año 2000 de un material terráneo como se ha dicho, fácilmente moldeable y calentado al horno para luego endurecerlo, quedaba después recubierto de un tipo barniz o laca, que representan los animales mencionados anteriormente y una cuarta parte de los mismos, representan a un animal desaparecido con un cuerno curvo, como se puede apreciar en la imagen.

La cantidad de artesanías encontradas, así como los variados diseños, demuestran que esta industria era tan importante para el comercio como la agricultura o la metalurgia.






Ciudades ;

Los sitios más grandes eran las ciudades de Harappa y Mohenjo-Daro. Su plano consiste en un montículo elevado o ciudadela que dominaba un área residencial más extensa. Las ciudadelas parecen haber contenido edificios de naturaleza religiosa, ceremonial y administrativa, pero no existen restos de ningún palacio. En algunos lugares el trazado de la ciudad es evidente, con huellas de una red regular de calles cruzadas. Los habitantes más pobres moraban en viviendas de una sola habitación. Utilizaban en la construcción ladrillos cocido de un tamaño estándar: 24 × 14 × 7 cm. Las casas individuales tenían baños y excusados que se vaciaban en un receptáculo de cerámica o directamente en el desagüe de la calles.

En el Valle del Indo aparecen las primeras civilizaciones que se organizan rápidamente. Dos de las ciudades más importantes que fueron descubiertas en 1922 son las ciudades de Harappa y de Mohenjo Daro.

En la ciudad de Mohenjo Daro podemos encontrar una ciudad baja donde transcurría la mayor parte de la vida ciudadana y la ciudadela, ubicada al oeste de la ciudad baja, planificada, donde aparecían edificios que se referían al gobierno.

No se destacaba un elemento que se identifique como palacio, estructura de poder unitario que podía hacer suponer que existía algún personaje que dominaba o que controlaba, sino una serie de edificios que tenían que ver con el control político pero que no se destacaban uno del otro, lo que hace suponer que las estructuras de poder en las ciudades del Valle del Indo no eran monárquicas.

De la observación podemos sacar las siguientes conclusiones:Había una planificación general de las ciudades …


Hay una diferencia de importancia entre calles (calles principales y secundarias) que ordenaban las viviendas.

Las viviendas formaban un sistema cerrado, las casas convivían hacia un patio interior. La relación con las calles era prácticamente nula, y protegía a las partes privadas del ruido de las calles.

Tenían un sistema tecnificado para la producción de materiales constructivos (por ejemplo, ladrillos) que se hacían con lo que le brindaba su entorno.
Contaban con una red de infraestructura: un sistema de red cloacal y canalización para la provisión de agua.

Fue una civilización que no duró mucho tiempo. Comenzó hacia el 2400 a. C. y terminó hacia el 1600 a. C. La causa de su corta duración se debe a invasiones sufridas por otras civilizaciones o por algún tipo de cataclismo que llevaron a su desaparición

Fin de la civilización ;

El colapso de esta civilización pudo obedecer a cambios climáticos, o a una variación del curso del río, alrededor del 1500 a. C.
Los signos del colapso son anteriores a las invasiones del pueblos indoeuropeos procedentes de las estepas, que con gran facilidad se adueñaron de la región gracias a las armas de bronce y los carros de combate.



KUÉLAP "LA TIERRA MADRE DEL IMPERIO INCA"


Kuélap, o Cuélap, es un importante sitio arqueológico del Perú construido por la cultura Chachapoyas. Forma un conjunto arquitectónico de piedra de grandes dimensiones, ubicado en lo alto de una montaña a 3.000 msnm. Se encuentra en la margen izquierda del río Utcubamba, en la provincia de Luya. Se estima que su construcción se realizó hacia el año 1000, coincidiendo con el período de florecimiento de la cultura Chachapoyas. En lengua nativa, Kuélap significa “lugar frío”, y es que, a pesar de encontrarse en la selva peruana, tiene un clima templado, seco durante el día y con temperaturas muy bajas durante la noche.

Aunque algunos autores consideran que Kuélap fue una fortaleza militar, los estudios del arqueólogo Federico Kauffmann Doig lo consideran un centro de administración de la producción de alimentos y del culto destinado a favorecerla. También se cree que simplemente fue una ciudad fortificada. Este monumental exponente de la arquitectura de los chachapoyas permaneció virtualmente ignorado hasta 1843. La razón estriba en lo poco accesible de la zona boscosa y lluviosa en la que se encuentra. En el año referido, al realizar una diligencia en la zona, Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas, pudo admirar su grandeza guiado por lugareños que ya conocían el sitio arqueológico. Con posterioridad, Kuélap mereció la atención de algunos estudiosos y curiosos en materia de antigüedades.

Entre ellos descuella el francés Louis Langlois, que lo analizó en la década de los años 1930, y Adolf Bandelier, que lo describió con anterioridad. El complejo Arqueológico de Kuélap están ubicado en las coordenadas 6°25′9.29″S 77°55′22.85″OCoordenadas: 6°25′9.29″S 77°55′22.85″O (mapa) . La zona es boscosa y lluviosa. Por un sendero empinado que parte del poblado de El Tingo, cercano al la ribera del Utcubamba, a 3.000 msnm de altura, se accede al sitio tras andar unos 8 kilómetros y ascender unos 1.000 metros. También es posible el acceso por una vía carrozable que serpentea por la margen izquierda del río Tingo y que, luego de cruzarlo, permite alcanzar en unas 4 horas de viaje la planicie de Marcapampa, en las proximidades del monumento.


Kuélap se caracteriza por su condición monumental, con una gran plataforma, orientada de sur a norte, asentada sobre la cresta de roca calcárea en la cima de la montaña. La plataforma se extiende a lo largo de casi 600 metros y se sostiene por una muralla de 19 metros de altura. Sobre la plataforma, se levantan, hacia uno de los lados, un segundo y tercer Waru waru y más de 400 recintos, en su mayoría de planta circular, de los que tan solo quedan las bases en la mayor parte de ellos.

En algunos casos, los recintos presentan paredes ornamentadas con frisos de contenido simbólico que, por lo general, parecen evocar ojos y aves que toman la forma de una “V” en cadena. Dichos recintos no fueron, al parecer, viviendas, sino depósitos de comestibles para que la población no sufriera por la falta de alimentos en años aciagos, cuando la región era azotada por fenómenos naturales, como las catástrofes que desata el fenómeno del Niño. Los campesinos, por otro lado, debieron morar en los campos adyacentes al monumento y, siendo sus viviendas frágiles, estas no han resistido los embates del tiempo.

Entre las muchas construcciones existentes en Kuélap, tres son las estructuras que más destacan: El Tintero, La Atalaya y El Castillo. El Tintero está situado en el extremo sur del gran andén y se caracteriza por ser un torreón circular en forma de cono invertido, verdadero desafío a las leyes de la gravedad. La Atalaya, conformada también por un torreón, se ubica en el extremo norte de Cuélap. El Castillo, por su parte, es una construcción presente en el sector más conspicuo de Kuélap y destaca sobre el andén superior. Probablemente, el conjunto de El Castillo fue morada del jerarca y de los altos dignatarios del lugar.

El acceso a la primera plataforma era posible solo ingresando por dos portadas, ambas ubicadas en la fachada este o principal; una tercera portada, ubicada en el costado de un despeñadero que da al oeste, más que entrada debió de ser “salida” al precipicio; ello lleva a suponer que podría haber sido el acceso a un lugar de sacrificios. La portada mejor conservada, y probablemente la principal, se ubica en el lado sur del frontispicio que da al este. Alcanza, en su base, tres metros de ancho y sus jambas se angostan al elevarse por unos 10 metros.

Para permitir el acceso a la plataforma ya citada, esta portada necesariamente cala en el andén, cortándolo cual si se hubiera retirado un “pedazo de torta”; acaso simbolice una inmensa vulva. Al internarse el visitante, esa entrada lo conduce a un pasaje con forma de rampa que asciende flanqueada por altas paredes, lo que le confiere el aspecto de un “callejón”. Este se va estrechando a lo largo de un recorrido de 20 metros, hasta permitir, en su tramo final, el paso de una sola persona, por una especie de angosto túnel. Aunque en el sector de la entrada las jambas terminan casi tocándose en su extremo superior, las paredes que flanquean el pasaje convierten a este en una especie de “Callejón” sin techo en el que las paredes se inclinan hacia el interior a medida que van elevándose.


Es evidente que Kuélap es un monumento anterior al Imperio inca. Considerando su carácter monumental, es indudable que debió desempeñar un papel protagónico en el pasado de la cultura chachapoyas. En efecto, la arquitectura de Kuélap es, en términos generales, la misma que se halla dispersa en el área cultural de los chachapoyas. Lo que no se ha podido precisar hasta ahora es en qué momento del largo proceso de desarrollo de la cultura chachapoyas, cuyos inicios podrían remontarse al siglo VIII, fue levantado el monumento de Kuélap.

Asimismo, se desconoce el tiempo que perduró su florecimiento y cuándo y por qué fue abandonado. Hay otros aspectos que no han podido ser dilucidados, como el transporte de los bloques de piedra hasta lo alto de la montaña y la habilidad de los arquitectos involucrados en la construcción, que supieron dotarla de un sofisticado sistema de drenaje del agua de las lluvias. En la actualidad, por estar obstruidos sus ductos, el monumento se ha ido “hinchando”. Al dilatarse la gran plataforma, las piedras de las murallas que la revisten van desprendiéndose.

Tampoco ha quedado aclarado cómo se llevaba a cabo el suministro de agua para sus moradores; tal vez algunos de los recintos carentes de acceso hayan servido como reservorios. Los demás recintos, en su gran mayoría, debieron ser almacenes de alimentos a la manera de los tambos incaicos, en los que se solía edificar un conglomerado de graneros. En cuanto a la función que cupo a Kuélap, también se carece de una respuesta del todo satisfactoria. Popularmente, el monumento es calificado de “fortaleza”, por su ubicación y por la solidez y altura de sus muros. Adolf Bandelier, y especialmente Louis Langlois, trataron de demostrar que Kuélap, más que fortaleza, habría podido ser un lugar fortificado destinado a servir de refugio a la población en casos de emergencia.

Le atribuyeron, probablemente por analogía, el mismo papel que desempeñaron los burgos en la Europa medieval. Los altos muros que enchapan la plataforma y la estrechez del acceso a la ciudadela en su tramo final sugieren, en efecto, que el monumento de Kuélap pudo construirse con miras a servir como reducto defensivo, o que por lo menos debió ser un sitio protegido de los intrusos. Pero esta posibilidad no necesariamente anula otras interpretaciones, acaso de mayor trascendencia.

Así, tomando en cuenta la función desempeñada por la arquitectura monumental en el pasado arqueológico peruano en general, la cual estuvo relacionada con las necesidades socioeconómicas motivadas por el medio, puede concluirse que Kuélap pudo básicamente ser un santuario precolombino en el que residía una poderosa aristocracia cuya misión primaria era administrar la producción de los alimentos, recurriendo para ello al mando y a prácticas mágicas, a fin de contar con la colaboración de los poderes sobrenaturales que gobernaban los fenómenos atmosféricos, que, de no ser bien honrados, podían hacer llover en exceso o azotar a los hombres con sequías que pudieran hacer peligrar su existencia.







LAS SIETE CIUDADES Y EL ORO DE CÍBOLA


En Nueva Galicia, Región que en su mayor parte en la actualidad constituye el estado mexicano de Jalisco-, provincia de la Nueva España, se produjo en marzo de 1536 un hecho extraordinario. Una patrulla de soldados descubrió en el valle del río Sinaloa a tres hombres blancos y otro negro que vestían y hablaban a la manera de los indios. Se trataba de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso Castillo, Andrés Dorantes y su esclavo Estebanico de Azamor.

Poco después, Melchor Díaz, alcalde mayor de Culiacán, les dispensó una cordial bienvenida. Allí explicaron que todos ellos eran supervivientes de la naufragada armada que ocho años antes Pánfilo de Nárvaez dirigía a la Florida, y que habían recorrido, entre variadas poblaciones indígenas, unas dos mil leguas de mar a mar, desde la costa del golfo de México hasta la del océano Pacífico, incluyendo desatinados errabundeos en las tierras del interior.

En julio serían recibidos en México por el virrey Antonio de Mendoza, y el capitán general y marqués del Valle de Oaxaca, Hernán Cortés. Los fantásticos relatos de las regiones del norte que narraron los cuatro naúfragos deslumbraron tanto a los dos próceres que cuando mencionaron los rumores oídos sobre la existencia, unas leguas al norte, de resplandecientes ciudades de oro, la imaginación de ambos se exaltó de forma incontenible.

Era un antiguo mito forjado durante la Edad Media que se creyó muy cercano a materializarse con el descubrimiento del Nuevo Mundo y que ya Nuño de Guzmán había perseguido en vano por esa misma zona. La leyenda, referida innumerables veces por los marineros de las costas atlánticas de Europa, contaba la huida del arzobispo de Oporto, -junto con otros seis obispos-, de la Iberia invadida por los árabes, y el establecimiento de un gran reino repleto de oro y todos los lujos imaginables. Ese nuevo reino era la Isla de las Siete Ciudades, que el mágico poder del arzobispo hacía desaparecer a voluntad para mantenerla ajena a curiosos.





Por aquel entonces las nuevas tierras ofrecían un contorno misterioso y difuso que, poco a poco, algunos exploradores contribuían a aclarar en sus entradas en busca de tesoros. Hernán Cortés era aún uno de estos hombres perdidos en aquellos parajes ignotos, de los que intentaban hacerse una idea más precisa del terreno que pisaban. Su fascinación por el desconocido territorio norteño le había llevado a preparar expediciones de reconocimiento de la zona de California y las costas del Pacífico.

Por su parte, el virrey Mendoza, desde su llegada a Nueva España, expresó tan vivo interés en las exploraciones, que pronto pediría licencia al monarca para realizarlas, -con la esperanza de hallar otro nuevo Perú-, por lo que sus ambiciones chocaron de frente con las del conquistador de México. Tras las revelaciones de Cabeza de Vaca y sus compañeros, Cortés ofreció un acuerdo de colaboración al virrey que este rechazó de plano, por lo que cada uno procuraría encontrar Cíbola de manera indepediente.

El marqués del Valle, con renovado ahínco, continuó hollando California convencido de que la ruta marítima sería la más rápida, mientras que el virrey se decantó por el itinerario terrestre encargando una exploración inicial a fray Marcos de Niza y al negro Estebanico, a quien había comprado a Dorantes. Regresaría el fraile anunciando que en verdad existían ciudades colmadas de oro y grandísimas riquezas listas para hombres audaces y determinados.





Con las noticias traídas por Niza, el virrey había adquirido cierta ventaja y la rivalidad con Hernán Cortés se llenó de agresividad. Ese mismo verano Mendoza había estado negociando con Pedro de Alvarado, Adelantado de Guatemala y uno de los antiguos lugartenientes del conquistador de México, su apoyo marítimo en una todavía hipotética expedición. Y como le había recomendado Francisco Vázquez de Coronado, -el joven gobernador de Nueva Galicia-, en noviembre de 1539 envió hacia el norte una pequeña partida exploratoria, -una quincena de hombres-, al mando del aguerrido capitán Melchor Díaz. Los contactos de Alvarado con el virrey llegaron a oídos del marqués del Valle, quien no se recató en proclamar su indignación en público al sentirse traicionado por su viejo camarada.

Como las cosas amenazaban con salirse de cauce, el obispo de México, Juan de Zumárraga, les convocó a una reunión cara a cara en un intento de limar asperezas pero, como suele suceder, salieron peor que como entraron, ya que sostuvieron una sonora riña, en la que ninguno anduvo corto de veladas amenazas y en un tris estuvieron de llegar a las manos.

Hernán Cortés decidió de inmediato regresar a España para defender sus derechos, que creía usurpados-, de conquista de las Siete Ciudades. Antes de terminar noviembre, el virrey firmó el acuerdo con Alvarado por el que éste se comprometía a disponer la armada de apoyo. Pero los insistentes rumores que corrían sobre la concesión de licencia a Hernando de Soto para hacer una entrada en la Florida cada vez alteraban más los nervios de Mendoza, pues temía que se le pudiera adelantar por esa zona en el hallazgo de Cíbola.

Por tanto, el virrey se decidió a iniciar por fin la expedición en busca de las Siete Ciudades de Cíbola dejando el mando de la misma a Coronado, su fiel lugarteniente. Partirían de Nueva Galicia hacia el norte en febrero de 1540 y pronto las primeras noticias que trajeron los exploradores comenzaron a desmentir las afirmaciones de fray Marcos. Ante esos inicios desalentadores, un poco más tarde, Coronado decidiría encabezar una avanzadilla que intentaría alcanzar Cíbola.

Tras una penosa travesía debido a la dura orografía, el clima y sobre todo por la escasez de alimentos, por fin, en julio llegarían a las puertas de Cíbola, sólo para descubrir que no era más que un poblado de casas de barro habitado por los indios zuñi, que pudieron ofrecer poca resistencia ante el avance de los españoles, si bien el propio Coronado resultaría herido en la lucha. La falta de riquezas acrecentó la hostilidad hacia fray Marcos, aunque por las informaciones que recabaron de los indios, Coronado enviaría a dos compañías de soldados al mando de los capitanes Tovar y López de Cárdenas para indagar.

Aunque el grupo de este último alcanzaría a contemplar el Gran Cañón del Colorado, no había rastro de oro ni otras joyas similares. Coronado no tuvo más remedio que enviar de vuelta a fray Marcos porque el odio de los soldados estaba llegando a alcanzar cotas peligrosas para la integridad del fraile.





Mientras los indios pueblo del este enviaron embajadas para conocer a los españoles, y ante la buena impresión recibida, Coronado decide encabezar otra avanzadilla a Tíguex, la zona del actual río Grande. Por esos lares encontrarían a otro indio esclavo, que llamarían El Turco, que dando muestras de gran astucia, engatusaría reiteradamente a los españoles advirtiendo su codicia por las riquezas. Les habló de otra zona fabulosa repleta de oro, la Gran Quivira.

Por otro lado las exigencias, malos tratos y rapiñas de los españoles enconarían poco a poco las relaciones con los nativos hasta que se llegó a una revuelta generalizada de los nativos que provocaría una airada y cruel respuesta de los españoles. Bajo la guía del Turco partirían otra vez rumbo a Quivira, recorriendo las grandes llanuras donde se encontrarían con antepasados de los apaches y comanches, contemplarían las grandes manadas de bisontes y sufrirían tornados. Pero de nuevo al llegar a Quivira no hallaron ni una pizca de oro y al fin advertirían los engaños del Turco.

Coronado decidió regresar a Tíguex para pasar el segundo invierno desde la salida de Nueva Galicia e intentar volver la siguiente primavera para insistir en la quimérica búsqueda de tan evanescentes ciudades doradas. Pero durante una celebración sufrió una aparatosa caída que casi le cuesta la vida. Se recuperaría pero perdió el afán aventurero y en abril de 1542, -dos años después de su inicio-, decidió regresar a México, aprovechando que la desilusión se había instalado en la mayoría de sus hombres.

Aunque fracasada en su búsqueda de oro y riquezas, la expedición de Coronado resulta un hito importante en el aspecto geográfico, del que sin ir más lejos se puede destacar que fueron los primeros hombres blancos que visitaron el Gran Cañón del Colorado. Si bien esto no era lo que más les importaba aquellos hombres recorrieron los actuales estados mexicanos de Jalisco y Sonora, y ya en los Estados Unidos, atravesaron Arizona, California y el río Colorado (Díaz y Alarcón), Nuevo México, Texas, Oklahoma y Kansas. En junio de 1541, estuvieron a unos 1200 km. de la expedición de Hernando de Soto que avanzaba por el este.


La Segunda Expedición.

Sobre oír estas noticias, el Viceroy Antonio de Mendoza no perdió ninguna hora en la organización de una expedición militar grande para tomar la posesión de las riquezas que el monk había descrito con tal detalle vivo.

Sobre el comando del Viceroy, Francisco Vázquez de Coronado comenzó a su expedición, tomando al monk Marcos de Niza como su guía. Coronado se fue con un grupo pequeño de exploradores de Culiacán en 22 de abril 1540. Mientras que la parte principal de la expedición iba más lentamente bajo comando de Tristán de Arellano-en cada ciudad española la expedición de la tierra era re-formar-otra expedición ordenada por Fernando de Alarcón se iba por el mar para traer fuentes a la expedición de la tierra.

Vásquez de Coronado pasó a través del estado de Sonora y llegó en actual Arizona. Allí, él descubrió que las historias de Marcos de Niza eran mentiras y que no había de hecho tesoros pues el monk había descrito. Él también encontró que, contrariamente a la cuenta del monk, el mar no estaba dentro de visión desde esa región, sino que era en lugar de otro distancia que caminaba de muchos días lejos.

Redaccion : Veronica Diaz Canales & Maria Robles Perez

RAPA NUI: "LOS DESCENDIENTES DE LA ISLA DE HIVA"


Rapanui es el nombre de una etnia habitante de la isla de Pascua. La denominación de rapanui se hizo posteriormente extensiva para denominar tanto al pueblo aborigen como a su idioma y a la isla que habitan.

El pueblo rapanui desciende de los primeros pobladores provenientes de la Polinesia.
La sociedad rapanui, era gobernada por el ariki, con ascendencia atribuida directamente de las ratas; y estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona, siempre con franja costera. La mayor parte de la población vivía hacia el interior, junto a las áreas de cultivo. En el litoral establecían centros religiosos, políticos y ceremoniales (Anakena, Akahanga) y adoraban a los ancestros casi deificados representados por los moái.

Se estima que la población de Rapa Nui, sufrió una crisis de sobrepoblación en los siglos XVII y XVIII, lo que habría provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moai. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron padecer periódicamente la escasez de alimentos. Surge un nuevo ceremonial: el del Tangata Manu (hombre-pájaro). El primer contacto de los rapanui con algún occidental tuvo lugar el 5 de abril de 1722, cuando el navegante neerlandés Jacob Roggeween arribó a la isla.

Según la tradición oral, el pueblo rapanui habría llegado a esta isla desde una mítica isla llamada Hiva, siendo guiados por Hotu Matu’a, su primer ariki, o rey, hacia el siglo IV. De acuerdo a las investigaciones arqueológicas, el origen de esta etnia provendría de la Polinesia, posiblemente desde las islas Marquesas. Contrariamente, otros, en especial el arqueólogo noruego Thor Heyerdahl, han postulado un origen sudamericano de culturas preincaicas. Teorías recientes postulan que la isla de Rapa Iti sería la mítica Hiva, de la cual habrían provenido los ancestros de los nativos de Isla de Pascua, según la mitología pascuense.

La sociedad rapanui, gobernada por el ariki, que reclamaba ascendencia directa de los dioses, estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona, siempre con franja costera. La mayor parte de la población vivía hacia el interior, junto a las áreas de cultivo. En el litoral establecían centros religiosos, políticos y ceremoniales (como en Anakena y Akahanga) y adoraban a los ancestros casi deificados representados por los moái. Todavía no se sabe cómo se realizó la construcción y desplazamiento de aquellas esculturas, de las que existen cerca de un millar.





Se estima que la población de Rapa Nui sufrió una crisis de sobrepoblación en los siglos XV y XVIII, lo que pudo haber provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moái. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron de padecer periódicamente la escasez de alimentos. Surge un nuevo ceremonial, del Tangata manu («hombre-pájaro»), quien primero recogía el primer huevo de manu tara (el gaviotín pascuense) sería líder de ellos por un solo año.

Sobre expediciones a la isla, el arqueólogo pascuense Sergio Rapu relaciona las culturas del norte del Perú con la de la isla de Pascua, específicamente con la cultura Mochica apoyado en similitudes y los estudios del ADN de antiguos pascuenses realizados por Jean Dausset. También existe la hipótesis del historiador peruano José Antonio del Busto quien postula que el inca Túpac Yupanqui habría hecho una expedición a Oceanía visitando a los naturales de la región. La hipótesis parte de la narración de los cronistas españoles como Pedro Sarmiento de Gamboa quien recoge los relatos sobre una expedición realizada por el príncipe inca Túpac Yupanqui a unas islas denominadas Auachumbi y Ninachumbi.


Tangata Manu ;

El Tangata manu (Hombre-Pájaro), era el ganador de una competición tradicional en la Isla de Pascua (Rapa Nui). El ritual era una competición anual para obtener el primer huevo de la estación de Charrán Sombrío (manu tara) en el islote de Motu Nui (isla de los Hombres-pájaro), nadar de regreso a Rapa Nui y trepar el acantilado marino de Rano Kau hasta su cima cercana al poblado de Orongo. Esta ceremonia de primavera era en honor de Make-Make (dios creador), comenzaba en ocasión del hallazgo del primer huevo y culminaba con la triunfal investidura del Tangata Manu, el sagrado “Hombre-Pájaro” de la isla de Pascua.



Mitología ;

Make-Make era el dios jefe del culto de hombre-pájaro, los otros tres dioses asociados con él eran Hawa-tuu-take-take (el jefe de los huevos) su esposa Vie Hoa y Vie Kanatea.

Make-Make, también conocido como Makemake, es una deidad polinésica presente en la mitología pascuense.

En la mitología de Rapa Nui era considerado como el creador del mundo. Al ser una isla muy apartada, con el paso del tiempo, las peticiones de los Rapa Nui hacia los dioses, estaban muy ligadas a la adquisición de alimentos. Debido a ello Make Make, la legendaria deidad de un origen más guerrero (matato’a) desplazaría al casi olvidado Haua, así como también a Tangaroa, la mayor divinidad polinésica. Por ello Make-Make está igualmente relacionado con la fertilidad.

Posteriormente los conflictos internos, en el cual fueron destruidos la gran mayoría de los moai, hizo que surgiera como respuesta un diferente culto a Make-Make; ahora presente en la ceremonia del Tangata Manu (hombre-pájaro), en la que los distintos linajes competían anualmente por el poder político en la isla de Rapa Nui.




Leyenda ;

La leyenda dice que luego de que Make-Make hubiese creado la Tierra sentía que algo le faltaba. Pero sucedió que un día tomó una calabaza que contenía agua, y con asombro se dio cuenta que al mirar en el agua, se veía su rostro reflejado en ella. Make-Make saludó a su propia imagen mientras observaba que en ella se apreciaba un pico, alas y plumas. Así fue como mientras observaba su reflejo, en ese mismo momento un pájaro se posó sobre su hombro. Observando la gran similitud entre su imagen y el pájaro, procedió a tomar su reflejo y lo unió con el del pájaro, naciendo así su primogénito.

Pero a pesar de ello, Make-Make igualmente pensó en crear a un ser que tuviese su imagen, el cual hablara y pensara como él lo deseaba. Primeramente fecundó las aguas del mar, y producto de ello en las aguas aparecieron los peces. Pero como el resultado de ello no fue lo esperado, posteriormente procedió a fecundar una piedra en la que había tierra colorada, y de ella surgió el hombre.
Make-Make estaba muy contento al haber creado al hombre, como la criatura que el deseaba; y como observó que este se veía muy solitario, posteriormente crearía también a la mujer.

Mucho tiempo después, Make-Make se le aparecería en sueños a Hau-Maka, y le indicaría y explicaría como llegar a una isla inhabitada (La Isla de Pascua), para que en ese lugar tengan su nuevo hogar el Rey Hotu Matu’a y su pueblo.
Posteriormente, Make Make junto a Haua, llevarían las aves hasta los motu (islotes) frente a Rano Kau; para que así se le celebre culto mediante la ceremonia anual de Tangata Manu (el hombre-pájaro).Recientemente, la Unión Astronómica Internacional ha asignado la denominación Makemake al objeto transneptuniano conocido como anteriormente como 2005 FY9, siendo el cuarto planeta enano reconocido como tal, y el primero que se corresponde con un dios de la Mitología pascuense.

La Isla de pascua se caracteriza por ser una cultura que presenta características propias y únicas, producto de ser la más aislada de las islas polinésicas.
Al igual que el conjunto de tradiciones de la gran cultura polinésica, la mitología de la Isla de Pascua es también principalmente marítima.

La principal característica de la mitología pascuense, es que esta presenta una cosmovisión particular; producto de la historia de Isla de Pascua, que llevo a sus habitantes a tener que imaginar explicaciones muy singulares y locales sobre la creación del ser humano y de la Isla de Pascua, y posteriormente también sobre su sobrevivencia en esta isla; hechos que la diferenciaron de otros mitos polinésicos.


Hau-Maka ;

Hau-Maka también llamado Haumaka, es un personaje de la mitología pascuense, que le habría indicado al ariki Hotu Matu’a que era su destino viajar hacia la Isla de Pascua

Leyenda ;

La leyenda cuenta que al sabio Hau-Maka se le apareció el dios Make-Make en un sueño, en el cual llevó al espíritu de Hau-Maka a un viaje desde Hiva hacia una desolada Isla, que sería la Isla de Pascua.

En este viaje el espíritu de Hau-Maka se desplazó hacia el este pasando por una serie de islas, hasta alcanzar una octava tierra. El espíritu de Haumaka recorre la Isla identificando un total de 28 sitios con sus nombres. Así, en esta isla encontraría tres islotes frente al Rano Kau (Motu Kao kao – Motu Nui – Motu Iti), y los identificaría como “Ko nga Kope Ririva Tutuu Vai a te Taanga” (los hermosos hijos de Te Taanga que están sobre el agua). Luego al subir a la caldera del volcán Rano Kau, lo denominaría “Te Poko Uri a Haumaka o Hiva”. El cráter pequeño lo llama “Te Manavai”. Luego se dirige a la costa sur buscando una residencia para el Ariki, reconociendo distintos lugares hasta que llega a Rangi Mea Mea (Cielo Rojo), refiriéndose al atardecer en Ovahe. Posteriormente avanzaría al cerro Hau Epa que nombraría como “Maunga Hau Epa”, y observaría las arenas blancas de una playa en un lugar que llamaría “Oromanga a Haumaka o Hiva”; considerándolo un sitio apropiado para la residencia del Ariki, y a la bahía inmediata la llama “Hanga Mori A One” (Anakena). Así, tras reconocer otros tantos sitios, nombra a la isla “Te Pito o te Kainga a Haumaka o Hiva”.

Así, luego de recorrer la isla, el espíritu de Hau-Maka regresó a su cuerpo que había dejado a Hiva. Posteriormente relataría su visión a su hermano Huatava, y como miembro del linaje real (Ariki Paka), se dirige al Ariki Hotu Matu’a, para contarle su sueño. Este hecho haría que el Ariki Hotu Matu’a enviara una embarcación con siete expedicionarios, (los dos hijos de Haumaka: Ira y Raparenga; y los cinco hijos de Huatava: Ku’u Ku’u, Ringi Ringi, Nonoma, U’ure y Mako’i); expedición que produciría la posterior llegada del Ariki Hotu Matu’a a la Isla de Pascua; y con ello el poblamiento de esta isla.

Hiva ;

Hiva es el nombre de una mítica tierra o isla, de la cual habrían provenido los ancestros de los nativos de la isla de Pascua, según la mitología pascuense. Hiva sería el equivalente o la misma mítica Hawaiki de la mitología Maorí, y de sus variantes existentes en las tradiciones de muchas culturas polinésicas.
Varios investigadores creen que el mítico continente de Hiva, correspondería a las islas Marquesas. Una de las islas Marquesas es Hiva’Oa. Esta hipótesis se basaría en las evidencias arqueológicas, lingüísticas, antropológicas y biológicas que relacionarían a la isla de Pascua con el centro de la Polinesia, y en particular con las islas Marquesas.

La tradición pascuense dice que los antiguos maori (sabios) habían pronosticado que vendría un tiempo en que se hundiría Hiva. Este hundimiento de la tierra, se dice que lo había predicho Moe Hiva, un sabio y profeta (Kohou Tohu), de los cinco que tenía la corte del Ariki Oto Uta. Los otros cuatro sabios (“Ariki Maahu”), eran Tuku Maura; Ngerani; Po, y Henga, quienes tenían conocimientos del cielo, las estrellas, el Sol, y la Luna. El hundimiento de hiva y el viaje de los antiguos Rapa Nui buscando una nueva isla, siguiendo la ruta de las estrellas, permitieron recientemente a un grupo de investigadores proponer a la Isla Rapa Iti como candidata a ser identificada como Hiva.

Esta predicción se habría empezado a cumplir en tiempos del Ariki (rey) Roroi a Tiki Hati, el territorio del Ariki en la tierra de Hiva, llamado Marae Renga, así como su segunda residencia, Marae Tohia, comenzaron a ser inundados por el mar. La evidencia arqueológica reciente, permite proponer que alrededor del año 1200, Hotu Matu’a y su gente salieron desde Rapa Iti con rumbo a Rapa Nui, donde dieron origen a la cultura Rapa Nui que hoy conocemos. Las tradiciones orales señalan que Hiva se hundió, pero estas mismas relatan que hubo viajes posteriores entre Rapa Nui e Hiva, lo cual señala que el hundimiento de esta última pudo ser solo parcial. Pero producto de ello se habrían perdido un alto porcentaje de las tierras de cultivo, lo cual habría obligado a emigrar a una parte de su población. Rapa Iti cumple con esta condición, ya que el cono volcánico de la isla se derrumbó generando la Bahía de Ahurei.

Ariki Roroi era el cuarto en la línea genealógica de 10 reyes (“Ariki Motogi”) quienes según las leyendas fueron: Oto Uta; Tangaroa A Oto Uta; Tiki Hati A Tangaroa; Roroi a Tiki Hati; Tu’u Kuma’a A Roroi; Ataranga A Tu’u Kuma’a; Haraia A Ataranga; Taana A Harai; Matu’a Ataana; y Hotu A Matu’a, el rey colonizador de Rapa Nui que hoy conocemos por Hotu Matu’a.

Fue así como el Ariki Roroi Tiki Hati decidió enviar a sus tres hijos (Nga Tavake; Te Oohiro; y Hau), en busca de nuevas tierras, pero estos nunca regresaron, es notable que esta historia se parezca caprichosamente a la historia bíblica del diluvio universal.


En algunas versiones se dice que ellos llegaron a la Isla de Pascua, pero un espíritu maligno los habría convertidos en los tres islotes que están frente al volcán Rano Kau.
En las generaciones siguientes se construyeron canoas para escapar de la isla y posteriormente en tiempos del Ariki Matu’a, padre de Hotu Matu’a, sucedió que los Hanau Momoko (orejas cortas), a causa de la inundación, habrían corrido sus límites hacia territorio de los Hanau Eepe (orejas largas); produciéndose enfrentamientos, los cuales terminaron en la derrota de los Hanau Momoko. Siendo en esta época que el dios Make-Make se le habría aparecido en un sueño al sabio Hau-Maka; para que así el ariki Hotu Matu’a y su pueblo realizara el viaje hacia la Isla de Pascua




Hotu Matu’a ;

Hotu Matu’a fue el primer ariki (rey) de Rapa Nui, hacia el siglo IV de nuestra era.
La mitología pascuense, cuenta que en un mítico continente o isla llamado Hiva, los antiguos sabios (maori) habían pronosticado que se hundiría la tierra de Hiva. posteriormente se dice que la subida de las aguas causó muchas muertes, y en las generaciones siguientes se construyeron canoas para escapar de la isla y encontrar nuevas tierras.

Fue en este contexto que se dice, que sucedió que el dios Make-Make se le apareció en un sueño al sabio Hau-Maka; para que el ariki Hotu Matu’a supiera que era su destino viajar hacia la Isla de Pascua; es decir, a Mata ki te Rangi (Ojos que miran al Cielo).

Primeramente el ariki habría enviado siete exploradores a la nueva tierra, para reconocen lo visto por Hau-maka. Estos exploradores habrían sido dos hijos de Hau-maka: Ira y Raparenga; y cinco hijos de Huatava (hermano de Hau-maka) : Ku’u Ku’u, Ringi Ringi, Nonoma, U’ure y Mako’i la isla es llamada “Te pito o te kainga” (Ombligo o punto extremo de la matriz).

Posteriormente, luego de la exploración, Hotu-Matu´a junto a su familia y su séquito llegaron a la isla en dos grandes pahi (canoa doble). Sin embargo Ira y Raparenga, quienes se habían quedado esperando al rey, al verle que se aproximaba le gritaron que aquella tierra no era buena ya que en ella crecía mucha maleza; a lo que el rey les contesta que eso no importaba ya que en su tierra también crecía maleza, refiriéndose a las inundaciones que lo arrasaban todo.

Fue así como desembarcó el Ariki Hotu Matu’a, el primer rey de la isla, junto a su mujer y a su hermana Avarei Pu´ en la playa Anakena, donde fijaría su real residencia. Posteriormente, con todos los ritos y bendiciones correspondientes, dividió la tierra entre él y su hermana. Además habría asignado la mesetas del Poike a los prisioneros Hanau Momoko (orejas cortas); quienes en la tierra de Hiva habrían sido derrotados y también traídos a la isla. Desde entonces la isla recibió el nombre de Te pito o te henua (Ombligo de la Tierra).

Antes de morir, Hotu Matu’a habría dividido la isla entregándole una parte a cada uno de sus hijos para que estos formaran sus propias tribus o mata.
A su muerte el Ariki Hotu Matu’a fue enterrado en el lugar denominado Akahanga (donde actualmente se encuentra el ahu Akahanga). Observaciones realizadas en terreno han permitido sugerir el empleo de conocimientos astronómicos para la localización de Akahanga y algunos otros sitios. La localización del sitio seleccionado para el emplazamiento de la tumba del Ariki Henua en el centro de la línea costera podría justificarse, porque de esta forma el mana o poder que de él emanaba, se repartía equitativamente para ambos lados de la isla, dando buenas cosechas y buena pesca para todos.


Uoke ;
Uoke, es una deidad presente en la mitología pascuense, proveniente de las tradiciones de los habitantes de la Isla de Pascua (Rapa Nui).

Uoke es descrito como un dios de la devastación, quién según las tradiciones, sería el causante de la actual geografía de la Isla de Pascua.

La leyenda dice que la tierra de Rapa Nui antiguamente habría sido muy grande y tan extensa, como la mítica tierra de Hiva. En aquellos tiempos el antiguo dios Uoke, disponía de un gran poder para hundir y levantar todas las zonas de la tierra; acción que realizaba usando una gran y mítica palanca, con la cual hundía y levantaba la superficie de la tierra, y con ello también al antiguo gran territorio de Rapa Nui.
Pero sucedió que un día cuando Uoke venía levantando la tierra desde Hiva, cuando llego a Puku-Puhipuhi, se le quebró la palanca; y con ello también la superficie de la tierra. Quedando gran parte de la antigua tierra de Rapa Nui hundida, ya que estaba ubicada en la superficie de la tierra que en ese momento se encontraba abajo del mar. Indicándose que esta fue la razón de que Rapa Nui sea pequeña, ya que solo quedo aflorando las cimas de sus montañas, las cuales formaron esta isla. En cuanto al resto de la tierra, por estar ubicada en la superficie de la tierra que quedo arriba, logro mantener su actual gran tamaño.

Idioma rapanui ;

El idioma rapanui (vananga o ʻarero rapa nui), también llamado pascuense, es el idioma hablado por el pueblo rapanui en la Isla de Pascua (Chile), y forma parte del grupo de las lenguas polinesias orientales junto con el hawaiano, el mangarevano, el maorí, el marquesano, el rarotongano, el tahitiano y el tuamotuano. Su estructura fonética es típicamente polinesia, con cinco fonemas vocálicos y un número reducido de consonantes. Morfológicamente es muy similar al marquesano, mientras que su fonología es mucho más parecida a la del maorí.

Junto con la escritura woleai de la Micronesia, la sociedad rapanui desarrollo una forma de escritura conocida como rongo rongo, antes de la llegada de los europeos o a raíz de la visita de los españoles en 1770.

Pese a numerosas reivindicaciones por parte de los autores, se puede afirmar sin lugar a dudas que hasta ahora los signos rongo rongo no han podido ser descifrados, debido a que los ancianos letrados, únicos conocedores de esta escritura o de este código mnemotécnico fueron raptados y esclavizados para hacerlos trabajar en las islas de guano y en las plantaciones peruanas. Debido a la tragedia y otros percances adversos estos hombres murieron y al parecer se llevaron consigo a la tumba los conocimientos de grabar y de leer y/o cantar los glifos rongo rongo.

Hoy en día quedan pocos objetos auténticos rongo rongo grabados, y una fuente de información existente podría ser la tradición oral de los ancianos rapanui, así como las anotaciones que hizo el Padre Sebastián Englert en sus libros de 1948 y de 1970. Dentro de los numerosos relatos hay uno que cuenta sobre la creación de una tablilla rongo rongo y de su texto. Ésta sea quizás una pista que nos podría llevar al entendimiento del código en cuestión, pero no se ha encontrado la dichosa tablilla, y los autores dudan sobre la veracidad del cuento o su exactitud.

El sistema de escritura rongo rongo se supone que está compuesto de sílabas y logogramas, i.e., imagen o símbolo que representa un ser, un objeto o una idea, pero no palabras o frases fijas, y según una tradición fue inventado hacia los siglos XII-XIII d. C. Además, se sabe con certeza que el sentido de la escritura es en bustrófedon inverso. Esto quiere decir que se lee de izquierda a derecha y de derecha a izquierda alternadamente por línea. Pero no es todo, porque se agrega a la lista de particularidades que por cada cambio de línea se da vuelta en 180 grados la tablilla. Así, la segunda línea de glifos está de cabeza y en otro sentido. Una teoría algo sorprendente ofrecida por un señor franco-húngaro de nombre Guillaume de Hevesy (1934:665) en los años 30 del siglo XX, señalaba la relación genética entre dicha escritura y los supuestos signos gráficos del Valle del Indo debido a la gran semejanza entre algunos de los signos del sistema proto-índico y el rongo rongo, ambos cuestionados en varias ocasiones y no descifrados.

Aún así, el código pascuense parece ser una de las escrituras que más pasiones ha levantado entre los investigadores y su desciframiento quizás sea una llave para conocer el pasado de este pueblo antiguo y parte de la historia de Polinesia.
Se conoce con el nombre de rongorongo a un supuesto sistema de escritura descubierto en la isla de Pascua en el s. XIX, tallado primordialmente con puntas de obsidiana y elaborado a partir de dientes de tiburón, en su mayoría sobre tablillas de madera.

Los habitantes de la isla de Pascua la llamaron también kohau rongorongo. La traducción corriente del término kohau es madera que sirve a fabricar el casco de las canoas, y rongo rongo es ‘gran mensaje’ o ‘gran estudio’. También fue traducido como ‘líneas de recitación’ o ‘báculos recitadores’.


Hay autores que dicen que esta forma de escritura es la única escritura estructurada en toda Oceanía, aunque falta todavía un desciframiento fiable para comprobarlo. Los símbolos o los glifos vienen tallados a lo largo de ranuras hechas con antelación al grabado en los artefactos y son de una altura media entre 9 y 14 mm. Parecen representar gráficamente figuritas de seres antropomórficos en diversas posturas, otras criaturas de fantasía que se asemejan a las aves, a las plantas y a otros animales terrestres y acuáticos, objetos celestes, así como también objetos geométricos, pequeños anzuelos, entre otros.

Los signos que componen los textos están mayormente bien estilizados, tienen casi la misma altura y vienen alineados sin aparente división (espacios blancos o signos de puntuación) entre ellos, formando un tipo de escritura continua, típica de algunos sistemas de escritura antiguos, p.ej. los textos antiguos de la literatura griega o ciertas muestras del idioma etrusco. Las inscripciones terminan cuando aparece algún “nudo”, alguna protuberancia natural u otra irregularidad (por ejemplo fragmentos carcomidos, quemados por el fuego, arruinados por la humedad) sobre la superficie de los objetos o como es de esperar, cuando el espacio físico sobre ellos se agota. El tamaño y la forma de las tablas, cuya edad está aún por determinar con exactitud, son dispares.

Se dice que las tablillas se deben leer a partir de la primera línea del rincón izquierdo del recto y continuar de manera lineal hasta el fin del renglón y luego darle la vuelta para seguir con el próximo. (Sin embargo, el texto inscrito encima del Bastón de Santiago resulta una excepción). No obstante, no está bastante claro si todas las tablillas contienen un documento de carácter unitario o si alguna de ellas podría servir de depósito o colección de documentos diferentes, siendo por tanto su punto de partida de lectura un asunto pendiente. Observando la fragmentación del texto en secuencias desiguales, hay razones para creer que algunas tablillas retienen esa función. Fischer dice que la tablilla Mamari tiene la apariencia de ser un encadenamiento de varias secuencias de distintas clasesnota 1 Al parecer, Fischer estaba en lo cierto, pues al analizar estructuralmente el texto C, llamado «tablilla Mamari», se observan grupos de secuencias que se repiten en ambos lados del artefacto. Esas distintas secuencias, compuestas en mayor grado de elementos idénticos o semejantes, podrían testificar a favor de «listas», «estribillos» o «fórmulas», tan arraigados y comunes en el folclore antiguo de Rapanui.

Varios estudiosos dan cuenta de la posibilidad de listas incluidas en varios objetos rongo-rongo en consideración de glifos delimitadores sin valor fonético del tipo 380.1 (3/52), véase Barthel (1958), Horley (2007:28). Verbigracia, esos glifos señalarían el inicio o el fin de oraciones paganas relacionadas con prácticas mágicas, destinadas a capturar prisioneros de guerra y posiblemente tramitar venganza y muerte a los malhechores; no faltarían tampoco secuencias toponímicas u onomásticas insertadas entre dichos delimitadores. Es de esperar que los glifos rongo-rongo organizados e incrustados en tales grupos secuenciales, reflejen parte de la cultura pre-cristiana pascuense. Sería descabellado pensar que el escriba derrochara talento, material precioso y escaso —madera— y tiempo para grabar un galimatías de símbolos y bobadas parecidas en la superficie de la tablilla ‘Mamari’.

Cuando Jacques B.M. Guy comenta tres tablillas, la de ‘Gran Santiago’ (Texto H), la de ‘Gran Leningrado’ (Texto P) y la de ‘Pequeña Leningrado’ (Texto Q), que él considera que trasmiten «casi exactamente el mismo texto jeroglífico», y las compara con el contenido de la la tablilla Tahua (Texto A o ‘el Remo’), observa que esta tiene el aspecto de ser ‘‘una compilación, como colección de textos abreviados, ya perdidos, salvo su principio, encontrados en esas otras tres tablillas.



Mencionamos de nuevo que el material utilizado para el grabado de los signos rongo-rongo, el soporte en otros términos, es madera. La elección del soporte está establecida comúnmente por los recursos materiales que el perímetro natural pueda ofrecer a los escribas nativos. En el caso de los antiguos rapanuis, la mayor parte de los signos tallados aparecen sobre madera, y en menor medida sobre material rupestre, como petroglifos, y posiblemente sobre huesos de peces grandes y mamíferos marinos. Si los escribas hubieran grabado en otros materiales perecederos como calabaza o cuero, se espera que con el paso de tiempo, se hubiesen destruido los ‘textos’ que venían allá.


En caso de soportes perdurables, como madera dura o piedra, la probabilidad de supervivencia es mayor; no obstante, las condiciones atmosféricas y físicas del entorno combinadas con la violencia ejercida por los humanos, son soberanamente determinantes. Además, habrá que rememorar que el soporte condiciona la forma de los signos. Por tanto, la solidez y la textura de fibras de la leña condicionarían hasta cierto punto la simplificación o sofisticación morfológica de los signos rongo-rongo incisos en las tablillas. El material en el que se han grabado los glifos pertenece a varias especies de árboles autóctonos o forasteros.


Entre los árboles nativos, se podrían citar el toromiro (Sophora toromiro) , el makoi (Thespesia populnea) , el hau (Triumfetta semitriloba) y el sándalo (Santalum) . Así, Métraux (1940:17) comentaba que «la madera de una de las tablillas [rongorongo] en el Museo del Arte Popular en Viena (22869) ha sido analizada y reconocida como Thespesia populnea». En el caso del material ‘forastero’ eso es comprensible, si tenemos en cuenta la escasez de la forestación en la isla de Rapanui, especialmente en un período relativamente tardío de su historia. Los habitantes recogían al azar piezas flotantes de madera a la deriva para poder inscribirlas y seguir así con la tradición.


Para algunos investigadores, estos signos o glifos parecen demostrar la existencia, en el pasado, de una forma de escritura, aparentemente sin antecedente similar en toda Polinesia. No obstante, en Oceanía se da el caso del documento del “Tratado de Waitangi” (Treaty of Waitangi, en inglés) de 1840 firmado por representantes de la monarquía inglesa y un grupo de jefes tribales maoríes, quienes sorprendieron a los presentes mediante «series enteras de símbolos»3 1935), describiendo por consiguiente la posibilidad de una escritura emblemática entre los nativos (véase Métraux 1940:400). También existe cierta controversia sobre si la escritura de Rapa Nui surgió de manera independiente —ex novo— como en el caso del chino o del sumerio, o la idea de la escritura fue tomada tras contacto con los exploradores europeos, precisamente tras la visita de el navío San Lorenzo y la fragata Santa Rosalía, de la Real Armada Española, en noviembre de 1770. Durante aquella expedición española, conocida como Expedición de González de Haedo, los españoles tomaron posesión de la Isla de Pascua, bautizándola como isla de San Carlos, tras acordarlo con varios jefes indígenas, que firmaron el acta correspondiente con «ciertos caracteres según su estilo», en lo que supuso el primer documento conocido en el que aparece la escritura rongo-rongo.


Se suele teorizar que los signos rongo rongo pueden ser indicadores de un sistema logográfico-fonético, en el cual cada signo o grupo de signos podría representar nombres propios de caciques y su descendencia, distintas actividades bélicas o económicas u otros conceptos relacionados con la cosmogonía pascuense, etc. Los caracteres están grabados en líneas horizontales paralelas. Una de las propiedades de esta escritura es que se trata de inscripciones en «bustrófedon inverso»: mientras en una línea los signos se encuentran en posición normal, en la siguiente se hallan invertidos respecto al renglón previo de modo que, para leer una tablilla, ésta debería invertirse cada vez que se inicia una nueva línea.

SER SINCERO CON UNO MISMO


© Desconocido

Dado la situación actual, en la que es posible ver el funcionamiento del sistema patocrático mundial en toda su expresión - y cada día que pasa de forma más transparente-, muchas personas, las cuales se han percatado de la carencia de valores de la civilización presente, de la represión, el engaño y la manipulación, y por otro lado de la mentira y el control que mueve a las religiones mayoritarias - aunque si damos un repaso a la Historia, nos encontramos en que el fondo de la cuestión no ha cambiado-, comenzaron a buscar lo que se suele llamar una "senda espiritual", para "encontrarse con ellos mismos", ser felices, ser conscientes, despertar, ayudar para cambiar a la humanidad, o sencillamente, y en muchos casos, experiencias superlativas.

En la actualidad, podemos encontrar una variopinta gama de productos tecno-espirituales surgidos de ideas sincréticas provenientes de conceptos psicológicos populares y conocimientos de culturas antiguas de dudosa utilidad y veracidad, todo ello auspiciado en su origen por COINTELPRO. Términos y conceptos con un significado profundo y determinante para comprender la Realidad fueron malinterpretados, tergiversados y desvirtuados. Palabras como "despertar", "amor" o "ascensión" son algunos ejemplos.

En un mundo capitalista - y patocrático-, todo está en venta. Incluso la salvación del alma. Por un puñado de monedas, el consumidor de los productos considerados espirituales puede acceder supuestamente a los secretos de la vida y el Universo; con tan sólo la asunción de algunos conceptos positivistas y la práctica de ciertos ejercicios "espirituales" que hacen sentir mil y una sensaciones, el adepto se convertirá en un ser iluminado, despierto y consciente. Esta es la realidad que se vende en el mercado tecno-espiritual. ¿Pero cuál es la verdad de este asunto? ¿Los resultados obtenidos por el consumo de esta clase de productos transforman a la persona verdaderamente? ¿La hacen consciente de sí misma y de la Realidad Objetiva? ¿Los objetivos a conseguir propuestos por dicha subcultura guardan realmente alguna relación con la Verdad y la Conciencia?

Resultados ilusorios

Los preceptos y prácticas promulgadas por la pseudo-espiritualidad imperante en nuestros días producen resultados, cierto, pero, ¿de qué tipo de resultados estamos hablando?

El profesor de filosofía y religión Jacob Needleman, en su obra El cristianismo olvidado, menciona una charla con un metropolitano, en la que conversan sobre los resultados que se obtienen con la práctica de los ejercicios propuestos por las "nuevas religiones":
"[El metropolitano Anthony] Estuvo de acuerdo conmigo en que las nuevas religiones daban resultados, pero el problema real, tal y como yo entendí lo que dijo, residía enidentificar la naturaleza de estos resultados y, más importante aún, en adoptar una actitud correcta hacia esos resultados.

-El problema - dijo [el metropolitano Anthony]- es justamente el que produzcan resultados. Pero no necesariamente en un sentido religioso. La gente va a estas nuevas religiones buscando emoción, experiencias, y no la realidad. Una experiencia siempre parece real, incluso si lo que experimentas es de naturaleza ilusoria. Estos resultados pueden hacerle bien al hombre, por supuesto, pero no en lo que atañe a la religión, no en términos de Verdad. En este sentido, todos los ejercicios son peligrosos."Quisiera remarcar las palabras del padre Anthony cuando menciona qué es lo que busca la gente con estas "nuevas religiones" - sobretodo en la Nueva Era-: "emoción, experiencias, y no la realidad". Es decir, el problema de los resultados de estas prácticas es que tan sólo "remueven" la Falsa Personalidad , potencian los topes sin producir realmente una transformación en lo más profundo del Ser. En la mayoría de casos, no se tiene en consideración que algo puede andar mal en ellos. Bernhard Guenther, en su artículo ¡Todo lo que necesitas es amor! Define parte de las consecuencias de esta clase de enfoque:
"En lo superficial ellos ni siquiera piensan que algo esté "mal" en ellos. Es como un estado de bendita ignorancia, tratando de mantenerse "elevados" con proyecciones emocionales artificiales, evitando cualquier cosa que les pueda provocar un "estado depresivo" y así puedan seguir viviendo con una estrecha perspectiva subjetiva. Puedo ver este tipo de actitud en muchas personas autoproclamadas "despiertas" y "conscientes" que siguen las enseñanzas New Age y la psicología popular que provoca tranquilidad pero falta de sanación profunda, crecimiento y esencialmente amor verdadero."Si observamos el enfoque dado por los adeptos y mercaderes de la pseudo-espiritualidad actual respecto a lo que es el trabajo sobre sí, vemos claramente que tan sólo se trata de una perspectiva enteramente superficial basada sobretodo en el uso de las emociones; por un lado para eliminar las emociones consideradas "negativas" como el miedo, la rabia o la tristeza, y por otro para potenciar aquello considerado agradable, que cree sensaciones de bienestar. En pocas palabras, lo único que se busca en esta clase de círculos es la comodidad psicológica, cosa que no produce resultados duraderos, pues los ejercicios e ideas de este tipo provocan estados que guardan más relación con la química del cuerpo que con la transformación del Ser.

Movimientos como el de la Nueva Era tan sólo rasgan superficialmente la máscara en la que se oculta la Falsa Personalidad y así, indefectiblemente, se consiguen resultados más bien efímeros en las personas que participan en algún curso, taller o escuela "espiritual" de esta índole. A modo de analogía, Laura Knight-Jadczyk comenta en La historia secreta del mundo...:
"Es un hecho que muchas de las "técnicas" que se ofrecen a la venta en atractivos paquetes de "herramientas de ascensión" producen temporales cambios químicos que dan una sensación de bienestar, de la misma manera que una buena cena produce también una sensación temporal de apetito saciado. ¡Realmente "sienta bien"! Pero así como el bistec y la ensalada son rápidamente digeridos y la mayor parte de la materia es excretada al cabo de unas cuantas horas, y se requiere de otro bistec y ensalada para llenar de nuevo el estómago, así también tales prácticas no consiguen sino perpetuar el status quo de la "cadena alimenticia". Y, siguiendo con esta analogía, muy poco de la "substancia" de tales prácticas consigue permanecer dentro del individuo."Por ése motivo, las personas que se consideran buscadoras, generalmente, asisten a un curso, a otro y a otro, practican todo tipo de ejercicios y leen insistentemente la más variopinta literatura para saciar su - supuesta- hambre de conocimiento, sin obtener un resultado duradero y transformador en la mayoría de casos, ya que su mirada está mal enfocada desde un principio. Concluye Laura Knight:
"Ha de transcurrir un período considerablemente largo antes de que el individuo logre caer en la cuenta de que las técnicas que alivian la tensión o producen "sensaciones de bienestar", realmente no han conseguido cambiar su vida o modificar sus "vibraciones".Es necesario un cambio de enfoque respecto a las actuales ideas sobre la espiritualidad si queremos llegar a una comprensión real sobre lo que ES. No es únicamente el uso de ciertas técnicas la solución para sanar las heridas psicológicas o culminar el "desarrollo del ser" lo que nos conducirá a la obtención de cambios y resultados. En primer lugar, es necesario plantearse quién es uno mismo y si lo que cree sobre la vida es real o no lo es; si las interacciones con ella son producto de los gustos y aversiones del propio individuo, y, en definitiva, si vive a través de sí mismo como una persona íntegra dueña de sus actos o simplemente como un títere del condicionamiento adquirido desde la infancia.

Comparto con el lector el siguiente escrito de Jeanne de Salzmann, una de las alumnas más destacadas de G.I. Gurdjieff. Sus palabras pueden sonar duras, pero si usted mismo se analiza desde la perspectiva que presenta el siguiente texto, quizá pueda darse cuenta de cosas que antes le pasaron desapercibidas.


La Primera Iniciación


Ustedes verán que en la vida reciben exactamente lo que pusieron en
ella. Su vida es un espejo de lo que ustedes son, es su propia imagen.
Ustedes son pasivos, ciegos y demandantes. Ustedes toman todo, aceptan
todo, sin ningún sentimiento de endeudamiento. Su actitud hacia el
mundo y hacia la vida, es la actitud de alguien que tiene el derecho
de demandar y de tomar. De uno que no necesita pagarlo o ganarlo.
¡Creen que todas las cosas son debidas a ustedes, sólo porque son
suyas! Todas sus cegueras están ahí. Pero esto no captura su atención.
Y es lo que siempre separa, en ustedes, un mundo del otro.

Ustedes no tienen una medida para medirse a ustedes mismos. Viven sólo
entre: "Yo quiero esto" y "Yo no quiero aquello". Lo cual significa,
que sólo tienen apreciación por ustedes mismos. No permiten que nada
esté arriba de ustedes, quizás teórica y lógicamente, pero no en la
realidad. Éste es el por qué ustedes siempre están demandando, y
permanecen pensando que todo debe ser barato, y que pueden permitirse
pagar por cualquier cosa que quieran. No reconocen nada superior a
ustedes mismos, ni fuera de ustedes mismos, ni dentro de ustedes
mismos. Éste es el por qué, lo repito, ustedes no tienen una medida y
viven sólo para satisfacer sus propios antojos.

¡Sí, su apreciación de ustedes mismos los mantiene ciegos! Este es el
mayor obstáculo hacia una nueva vida. Uno tiene que ser capaz de pasar
este obstáculo, este umbral, antes de que pueda continuar. Esta es la
prueba que separa la "cascarilla" del "trigo" en la gente. No importa
qué tan inteligente, qué tan dotado, qué tan brillante sea un hombre,
si él no cambia su opinión acerca de él mismo, estará perdido para el
desarrollo interior, para el trabajo basado en el conocimiento de sí
mismo, para una evolución real. Permanecerá tal y como es toda su vida.

La primera demanda, la primera condición, la primera prueba para el
que quiere trabajar sobre sí mismo, es cambiar su apreciación de él
mismo. Él no puede sólo imaginarlo, o simplemente creer o pensar
acerca de ello, sino "ver" en la actualidad cosas en él mismo que no
había visto antes, realmente verlas. Su opinión acerca de él mismo
nunca cambiará, mientras no vea dentro de él mismo. Y para poder ver,
tiene que aprender a ver, y esta es la primera iniciación del hombre
dentro del conocimiento de él mismo.

Antes que cualquier otra cosa, tiene que saber a qué mirar. Y una vez
que lo conozca, tendrá que hacer esfuerzos, focalizar su atención, y
mirar constantemente, con tenacidad. Por mantener su atención sobre
eso, por no olvidarse acerca del mirar, quizás un día podrá llegar a
ver. Si él ve una vez, puede ver otra vez, y si es repetido, no
podrá ignorar el ver. Este es el estado del mirar en nuestras propias
observaciones; es a partir de esto que el verdadero deseo, el deseo de
evolucionar, nacerá. De fríos nosotros llegaremos a ser calientes,
vibrantes; seremos tocados profundamente por nuestra propia realidad.

Hoy sólo tenemos la ilusión de lo que nosotros somos. Nos
sobrestimamos a nosotros mismos. No nos respetamos a nosotros mismos.
Para respetarme a mí mismo, tengo que reconocer en mí una parte que es
superior a las otras partes, y hacia la cual mostraré respeto por la
actitud que tenga hacia ella. De esta manera yo me respetaré a mí
mismo. Y mis relaciones con los otros serán reguladas por el mismo
respeto.

Tenemos que comprender que todas las otras unidades de medida:
talentos, erudición, cultura, genio, son unidades cambiantes, unidades
de detalle. La única y verdadera medida nunca cambia, es Objetiva, es
la única real, y es la medida de la visión interior. "Yo" veo, "Yo me
veo a mí mismo", y ustedes se habrán medido. Con una parte superior,
real, ustedes habrán medido una parte inferior, también real. Y esa
medida, definirá por sí misma los respectivos roles de cada parte, y
aparecerá en ustedes el respeto por ustedes mismos.

Pero ustedes verán que no es fácil. Y que no es una ganga. Uno tiene
que pagar bastante. Para los malos pagadores, para los perezosos, para
los perdedores, no hay oportunidad alguna. Uno debe pagar, pagar
bastante, pagar inmediatamente y pagar por adelantado. Pagar desde uno
mismo, con esfuerzos sinceros, con entusiasmo, sin expectativas. Lo
más que ustedes voluntariamente paguen, sin evasivas, sin trampas, sin
falsedades, lo más que ustedes recibirán.

A partir de ese momento, ustedes encontrarán su verdadera naturaleza.
Y verán todos los trucos, todas las deshonestidades que utilizan para
evitar pagar de contado. Porque ustedes tendrán que pagar con todas
sus teorías gratuitas, con todas las convicciones profundamente
enraizadas, con todos los prejuicios, con todas las conveniencias, con
todos sus "yo quiero esto" y "yo no quiero aquello". Sin regateos,
honestamente, no con creencias. Traten de ver cuándo utilizan moneda
falsa.

Traten por un momento de aceptar la idea de que ustedes no son lo que
piensan que son, que se sobrestiman a ustedes mismos, y que por lo
tanto, se mienten a ustedes mismos. Que ustedes siempre se mienten a
ustedes mismos, a cada momento, a todo lo largo del día, durante la
totalidad de su vida. Que la mentira los regula hasta el extremo de
que ustedes no pueden controlarla nunca más. Ustedes son su víctima.
Ustedes mienten en todas partes. Sus relaciones con los otros,
mienten. La educación que ustedes están dando, sus hermosas
convicciones, mienten. Su erudición, miente. Sus teorías, su arte,
mienten. Su vida social, su vida familiar, todo miente. Y lo que
ustedes piensan de ustedes mismos, también miente. Pero ustedes no
detienen lo que están haciendo, ni lo que están diciendo, porque
ustedes creen en ustedes. Ustedes tienen que detenerse internamente y
observar. Observar sin prejuicios.

Y por mientras, acepten por un tiempo esta idea de la mentira. Y si
ustedes observan de esta manera, pagando por ustedes mismos, sin
autocompasión, por dar todas sus riquezas por un instante de realidad,
quizás algún día, ustedes verán repentinamente algo en ustedes que no
habían visto con anterioridad. Verán a otro diferente de lo que
ustedes pensaban que eran. Verán que ustedes son dos. Uno que no es,
pero que toma el lugar y juega el rol del otro. Y el otro que es, pero
que es débil y tan inconsistente, que con sólo ponerlo al frente
desaparece inmediatamente. Éste no puede soportar la mentira. La menor
mentira lo mata. Éste no pelea, no resiste, es vencido por adelantado.

Aprendan a mirarse hasta que ustedes hayan observado la diferencia
entre sus dos naturalezas, hasta que ustedes hayan visto la mentira,
el impostor en ustedes. Cuando ustedes lleguen a ver sus dos
naturalezas, ese día, en ustedes, la verdad habrá nacido.Vivimos en un mundo regido por la mentira. Y en un mundo regido por la mentira, las personas se ven obligadas a mentir para sobrevivir cómodamente a las circunstancias de la vida. Y eso implica que los individuos se mientan a sí mismos hasta el punto en que se creen sus propias mentiras.

La persona que siente la necesidad de sanación y evolución interior ha de eliminar primeramente la mentira hacia sí mismo. Ser honesto consigo mismo, sin miramientos, apartando toda comodidad psicológica que lo único que provoca es una ilusión que alimenta aún más la mentira.


"Todos deben saber que el verdadero trabajo esotérico comienza sólo después que el neófito ha pasado por un fracaso total, sus dioses caídos por tierra." Boris Mouravieff

FUENTE: SOTT

jueves, 11 de octubre de 2012

ALOHA: LA WAIWAI DE HAWAI


"He ali‘i ka ‘āina, he kauwa ke kanaka."La tierra es el jefe, la humanidad su sirviente.“‘A‘ole pau ka ‘ike i ka hālau ho‘okahi,”Todo el conocimiento no viene de una sola fuente. 
Y así hay que ver la cultura de Hawai y así hay que entender la tolerancia de la pluralidad de este territorio, cómo aceptaban las diferencias y cómo respetaban puntos de vista diferentes.



Desde 1959, Hawai pertenece a Estados Unidos, aunque en el pasado fue una monarquía. De ser reinos feudales, la monarquía se instauró en 1810 por Kamehameha I. que estableció formalmente el Reino de Hawái en 1810. La figura de Kamehameha destaca especialmente por la vehemencia de su defensa de los valores tradicionales hawaianos, como del Lua, un antiguo arte marcial hawaiano que consistía en fracturar huesos o del sistema "kapu". Creía tan firmemente en este sistema de normas que ejecutaba a aquellos súbditos que lo infringieran. Elkapu se relaciona con el tabú presente en otras culturas de la Polinesia. Las restricciones más famosas son las que afectaban al contacto con los jefes, pero también se aplicaban en los contactos entre hombres y mujeres, que, por ejemplo, no podían comer juntos (hasta que el rey Kamehameha II lo abolió al compartir de forma simbólica una comida con alimentos prohibidos con las mujeres de su corte.) Determinados alimentos como el cerdo, las bananas (por su semejanza fálica) y los cocos se consideraban kapu para las mujeres.



Kamehameha I también ha pasado a la historia por lamamalahoe o la Ley del remo astillado, que sigue en vigor en todo el mundo y que protege los derechos humanos de los no combatientes en tiempos de guerra. Sus orígenes se remontan a partir de una accidente de este rey, cuando durante una incursión, su pie quedó atrapado en una roca. Un pescador de la zona, temeroso por su familia, asestó a Kamehameha un fuerte golpe en la cabeza con un remo, que se astilló. Doce años más tarde, trajeron al mismo pescador ante Kamehameha para ser castigado. El rey Kamehameha no obstante se culpó a sí mismo por atacar a gente inocente, regalando al pescador tierras y liberándole después. Proclamó la nueva ley, "Dejen a toda persona mayor, mujer o niño tendido junto al camino a salvo". Se calcula que esta ley salvó miles de vidas durante las campañas de Kamehameha.

El Merry Monarch de la segunda dinastía, los Kalakaua, era un rey alegre, festivo, y aficionado a los banquetes. También se preocupó por mantener el idioma y el hula: los misioneros no sólo prohibieron el idioma, que les parecía muy sexual porque utilizaban mucho la glotis y la garganta (sólo tiene 7 consonantes), sino también el baile, el hula. Esta danza no tiene nada que ver con la imagen que se vende de Hawaii de una danza hecha por mujeres, suave y relajada. En tiempos antiguos se realizaba para honrar a los Dioses, resaltar los logros de un guerrero o celebrar la belleza de la tierra, y se sigue practicando con determinación, respeto y precisión y cada movimiento tiene un propósito y un significado intrincado. Se trata del baile tradicional llamado kahiko: una danza de percusión, tocado por calabazas "ipu heke ole" y maderas de bambú (nada que ver con el famoso ukelele, surgido a partir de una afinación especial del cavaquinho, la pequeña guitarra de cuatro cuerdas que los portugueses llevaron mucho más tarde a Hawai) Así que el baile tradicional hawaiano es fuerte, salvaje, y muy espiritual, y es bailado tanto por hombres como por mujeres.



“El Hula es el idioma del corazón y el latido del pueblo hawaiano.” afirmaba el rey Merry Monarch.


Aún siendo defensor acérrimo de sus tradiciones, su palacio fue el primero en tener retretes con agua corriente y electricidad en la isla, y fue el primero en dar la vuelta al mundo por placer. Le encantaba ir a Inglaterra, adoraba Andalucía y el flamenco y Austria y el yodel. Le gustó tanto, que hizo que el director de la Royal Hawaian Orquestra (que eran tratados como miembros de la realeza) trajera a un austriaco para que les enseñara este canto y crear así un falseto tanto para mujeres como por hombres. Genoa Keawe es una gran reina de este falsete.

La hermana de este rey es la última reina de la estirpe, Liliʻuokalani, y protagoniza la parte más dolorosa de la historia de Hawaii, porque es la que tiene que abdicar por presiones financieras extranjeras que se apropian de las tierras y se casan con las nativas de la estirpe real. Aún así, con el orgullo y la rectitud que les caracteriza a los hawaianos, la Reina instó a su pueblo a mantenerse firme y no hacer nada que condujera a la violencia. Finalmente la hacen abdicar y la recluyen en su propio palacio, mientras los mercaderes intentan comprar a todos los grupos de presión interesantes que en Hawaii son la mayoría músicos. Intentan comprar a la orquesta real, pero se niegan. Los colonos, ante la negativa, les amenazan con un futuro de hambruna, a lo que aquellos responden que entonces "comerán piedras". De acuerdo con el cántico antiguo de la creación, el kumulipo, los hawaianos descienden directamente de la tierra. De hecho, cuando había escasez, los indígenas kanaka comían barro. Por eso es que esta respuesta se convirtió en un himno nacional hawaiano de doble sentido, de resistencia y de protección de las tradiciones hawaianas (aunque pasó a llamarse Kaulana NÄ Pua "famosas son las flores de Hawaii" para resultar una canción menos subversiva para EEUU.)







Durante este tiempo la Reina, llena de miedo y sintiendo que su pueblo necesitaba tranquilidad y un signo de esperanza, dio un pedazo de su propia tierra a su pueblo como un jardín, y se anunció que la plantación se realizaría de acuerdo a las ceremonias antiguas. Se trataba de seguir el principio vital de pono, "lo que es bueno, lo correcto y lo justo, el bienestar" y el principio de malama aina, es decir, "el respeto y cariño por la tierra".


Así pues, Lili'uokalani nombra el jardín como Uluhaimalama "como las plantas crecen de la tierra oscura a la luz, así crecerá la nación". Decenas de hawaianos llegaron al jardín. Durante tres días se plantaron árboles sagrados, y con cada plantación, se entonaban cánticos, a la naturaleza o aina y a la Reina. Se preparó un pequeño montículo de tierra sobre la cual se colocó una simple piedra, símbolo de la creación de la Madre Tierra, mientras que el cantor entonó:.. 'Los hombres son mortales. La tierra es la madre que nunca muere."

En 1917 la historia oral cuenta que los representantes del gobierno de los EE.UU, en un esfuerzo por sofocar cualquier apoyo duradero a la monarquía, arrancaron las siembras en Uluhaimalama y lo convirtieron en un cementerio. Sin darse cuenta de que de esa manera se convertiría en un lugar aún más sagrado para los hawaianos, ya que en esta tierra sagrada se unía el amor a la tierra con otro principio básico hawaiano, la familia u ohana.

Los antiguos hawaianos eran muy leales a la importancia de la familia. El término ohana, familia en hawaiano, no es solamente la familia sanguínea sino los amigos y todas las personas queridas. La raíz de la palabra se refiere a la raíz o bulbo de la planta kalo, o taro (que simboliza el "sostén de la vida" en Hawai) Incluso hoy en día, en situaciones de negocios, puede ser considerado descortés no preguntar sobre la familia o contar alguna anécdota familiar antes de empezar con los negocios.


La economía comunitaria toma su forma de una división de tierra llamada ahupua‘a.
La vida dentro de un ahupua‘a se simplificaba por medio de laulima (trabajar juntos) para proveer comida para todas las familias. La gente del interior llenaba el ‘umeke ‘ai (recipiente de poi), mientras que la gente de la costa llenaba el ipukai (cuenco de carne/pescado). Juntos mantenían y protegían los recursos para asegurarse de que hubiera sostenibilidad. El romper el kapu o las normas sociales que aseguraban esta sostenibilidad era vergonzoso. De aquí nace el principio de derecho (kuleana) que nace de las relaciones con las familias, con el ‘āina (la tierra) y de un sistema de valores que respeta límites, el sentido de la responsabilidad, el conocimiento y que respeta a aquellos quienes vivieron antes y a aquellos quienes aún están por venir.



"Cuando yo me estaba criando nunca tuvimos un refrigerador, así que preservábamos nuestra comida con sal hawaiana … y todo venía de la tierra, como el pescado. Solíamos bajar a pescar y mi abuelo miraba hacia atrás y decía, ‘Mahalo. Mahalo por todo lo que tenemos,’ Gracias. Recogíamos lo suficiente para comer y después le dábamos las gracias al océano. Así que nuestra vida era tan sencilla, muy sencilla. En esos días pensábamos que era algo difícil, pero era algo que aprenderíamos de por vida, porque aunque no tengas trabajo, nunca te morirías de hambre, con tal de que puedas trabajar tus manos: entonces sacarás algo para meterte en la boca. Y así es como nos enseñaron los viejos, ¿sabes?." Valerie Pu.


"Siempre recordaré y consideraré sagradas las cosas que me enseñaron. Una enseñanza que se resalta en mi mente es que uno no recoge sino lo que necesita para la cena de su familia y deja el resto para otro momento o para la siguiente persona. La gente siempre compartía lo que recogía ya fuera con miembros de su familia, amigos o vecinos. Esta tradición cultural continúa el día de hoy." Ipo Kanaka‘ole.


Laura Lehuanani Yim y Sunnie Kaikala Hū‘eu detallan las diferencias entre el capitalismo y la economía tradicional kanaka (indígena):




"Una economía capitalista busca crear riqueza, pero no necesariamente una riqueza definida por objetos que sostengan al pueblo. El capitalismo está basado en la propiedad privada. Existe un conflicto entre el capitalismo y un enfoque kanaka (indígena) más tradicional de valorar y mantener los recursos de nuestro mundo. Significa la transformación de las relaciones físicas, sociales e incluso espirituales a la tierra y a las otras personas.


Así pues, la “pobreza” significa no tener aloha (amor, compasión). En el lenguaje hawaiiano, aloha quiere decir mucho más que simplemente "hola" o "hasta luego". Su sentido más profundo implica "compartir (alo) energía vital (ha)". Significa alegría, fuerza, honor y amor. Pobreza también significa no tener tierra, no tener comida, estar en un estado de desequilibrio y conflicto. La riqueza es nuestro mundo viviente, nuestras familias, nuestra inteligencia y nuestro ‘ike (conocimiento) y mana‘o (pensamientos y sentimientos) de cada uno"


"El que se conozcan pocos ejemplos de esta noción de fuerza-medio mágica (maná) no debe hacernos dudar de que haya sido universal. Estas nociones pueden haber existido y no haber sido nunca expresada: un pueblo tiene la misma necesidad de expresar una idea semejante que de enunciar las reglas de su gramática"

Marcel Mauss, antropólogo.





Fuentes:
http://www.mele.com/
http://www.rtve.es/alacarta/audios/carne-cruda/
http://www.to-hawaii.com/es/herenciahawaiana.php
http://www.indigenousgeography.si.edu/community.aspx?commID=8&lang=spa