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jueves, 3 de octubre de 2013

SUEÑOS BAJO EL AGUA: FOTÓGRAFA REALIZA INQUIETANTE SECUENCIA ONÍRICA SUBMARINA



Olas de sombra
mojan mi pensamiento
—y no lo apagan.

Octavio Paz, “Campanas en la noche”

El agua es un símbolo poderoso. En Ka, su libro exegético sobre la mitología hindú, Roberto Calasso las caracteriza como un “irreductible plural femenino”. Las aguas, ese vientre ubicuo donde todo comienza.

Susanna Majuri, fotógrafa de origen finlandés, dio a conocer recientemente una serie en que esta característica metafísica del agua se revela a la luz de las ensoñaciones oníricas, haciendo de este elemento primordial el sustrato donde ocurren los sueños-

Para sus tomas Majuri efectivamente sumergió a sus retratados y también se sumergió ella misma, acaso el rito de paso necesario para penetrar ese otro mundo, el requisito ineludible de cruzar una frontera para llegarse a un territorio que de ordinario y por definición está en otra parte.

“Mi corazón palpita salvajemente cuando puedo sentir la presencia de las sorpresas. Mi reto es ver la realidad con una luz no tradicional. Cuando tomo las imágenes, tengo la premonición de que algo extraño está a punto de suceder”, dice la artista a propósito de su trabajo.

El efecto conseguido, por cierto, por momentos parece alejar a las imágenes del ámbito de la fotografía para acercarlas más bien al de los óleos y las pinturas, una afortunada confusión que otorga todavía más fantasía a las escenas.









FUENTE: PIJAMSURF

EL TESORO DE TILLYA TEPE Y LA CIVILIZACIÓN PERDIDA DE AFGANISTÁN

El soberbio ajuar funerario hallado en 1978 por un arqueólogo soviético reveló la brillante cultura de Asia Central a inicios de la era cristiana

En 1978, el arqueólogo soviético Viktor Ivanovich Sarianidi llegó al noroeste de Afganistán para iniciar una excavación en un lugar de nombre evocador: Tillya Tepe, la «colina dorada». El yacimiento había sido descubierto nueve años antes y Sarianidi quería confirmar si correspondía a alguno de los grandes Estados que se formaron en Asia Central a principios de la era cristiana, sobre los que se poseía muy escasa información.

Al cabo de algunas semanas de trabajo, los arqueólogos desenterraron seis tumbas en cuyo interior se guardaba un riquísimo ajuar: más de veinte mil objetos, entre ellos una enorme cantidad de discos de oro, joyas, monedas y armas. Sarianidi llegó a la conclusión de que las tumbas pertenecían a nobles de Bactriana, una región de Asia Central conquistada por Alejandro Magno en el siglo IV a.C., que conformó un poderoso reino en el que se reunían influencias helenísticas, indias y persas. El arqueólogo creyó que eran concretamente nobles kushanos, un pueblo nómada procedente de Xinjiang, en el oeste de China, que conquistó el reino grecobactriano en el siglo II a.C. y acabó adoptando sus costumbres.

Salvar el tesoro

Sin embargo, el momento del hallazgo de las tumbas y de su espectacular tesoro no podía haber sido peor. En 1978, Afganistán vivía en un ambiente de guerra civil, con los comunistas que habían tomado el poder en Kabul y los muyaidines de las distintas tribus de las regiones montañosas que se preparaban para lo que iba a ser una larga guerra contra el ejército soviético, que invadió el país al año siguiente. Tillya Tepe no quedó al margen de esta situación. Sarianidi recordaría más tarde cómo «una mañana aparecieron a caballo unos hombres armados de unas tribus, como demonios de la arena surgidos del desierto; rodearon Tillya Tepe e hicieron airadas preguntas. Los asustados trabajadores nos imploraron que no dijéramos nada o nos fusilarían». Esa vez el peligro pasó, pero Sarianidi comprendió que había que poner a salvo los tesoros hallados, por lo que en febrero de 1979 decidió trasladarlos a Kabul.

La prolongación de la guerra afgana hizo que ni siquiera en el Museo de Kabul estuvieran seguras las piezas de Tillya Tepe. Así, en 1989, un comité de arqueólogos y conservadores –del que formaba parte Sarianidi– decidió esconder el tesoro en la cámara acorazada del Banco Central de Kabul, en el interior del Palacio Presidencial. Los miembros del comité acordaron no revelar a nadie la nueva localización del tesoro. Abdul Wasey Feroozi, miembro afgano del comité, declaró luego: «Nos dijimos que no se lo diríamos a nadie, ni siquiera a nuestras esposas, y así fue hasta trece años después». En el año 2004, todos ellos pudieron ver con especial emoción cómo aquellos valiosos objetos eran extraídos de los arcones de seguridad y trasladados de nuevo a las vitrinas del Museo de Kabul, que acababa de ser reconstruido y rehabilitado.

Tumbas regias

Tillya Tepe fue hace unos 3.200 años el emplazamiento de un templo dedicado al fuego, compuesto por una gran plataforma y flanqueado por muros y torres circulares. A mediados del I milenio a.C., el lugar había quedado abandonado, pero más tarde, en el siglo I a.C., se convirtió en una necrópolis para los pueblos que vivían en la zona. Concretamente, Sarianidi interpretó que las seis tumbas excavadas y estudiadas pertenecieron a aristócratas nómadas locales, quizás una familia real que vivió en el cercano enclave de Yemshi-Tepe.

Los innumerables tesoros que contenían estas tumbas, datadas en el siglo I d.C., indican que los entierros debieron realizarse de un modo velado, muy posiblemente durante la noche. Los cuerpos fueron introducidos en ataúdes de madera que se depositaron en fosas excavadas con tal propósito y cubiertos con tierra. De los seis enterramientos, cinco eran de mujeres y sólo uno pertenecía a un varón, identificado con la figura de un príncipe. Todos los cuerpos estaban cubiertos por ricos atuendos, adornados con oro y piedras preciosas. En los ajuares se hallaron pendientes, cinturones, brazaletes, collares, armas y coronas, elaborados con materiales preciosos: oro, turquesa, cornalina y lapislázuli.

La gran cantidad de objetos de oro localizados sorprendió a los arqueólogos, y algunas piezas de particular belleza –como la corona y unos pendientes hallados en la tumba de quien fuera muy posiblemente una princesa– atrajeron la atención del gran público, que conoció el hallazgo gracias, entre otros, a un reportaje de National Geographic Magazine de 1990. Asimismo, los objetos desenterrados ofrecen una preciosa clave para saber más sobre el período conocido como la Edad Oscura de Asia Central.

Imperio multicultural

Es posible que, como creía Sarianidi, las tumbas estén relacionadas con el Imperio kushano, que se extendió desde el actual Tayikistán hasta el mar Caspio y desde Afganistán hasta el valle del Ganges. Pero hoy día los estudiosos creen que las piezas localizadas, en particular las monedas, presentan mayor afinidad con los partos que vivían en el noroeste de Irán. De lo que no hay duda es de que Tillya Tepe se hallaba en el centro de una tupida red de conexiones e influencias de diversas culturas que se extendía por Asia Central, a lo largo de la Ruta de la Seda. De ahí el origen variopinto de las piezas que forman su tesoro, en el que hallamos un cinturón de oro con una diosa flanqueada por dos leones, motivo asociado al mundo parto, monedas romanas, partas e indias, e incluso un espejo de plata con caracteres chinos.

Para saber más


Gandhara, la memoria de Afganistán. Berenice Geoffroy-Schneiter y H. Kliczkowski. Madrid, 2003.



La corona de una princesa nómada

Corona de oro desmontable hallada en la tumba Vi de Tillya Tepe. Siglo I. Museo de Kabul.



Carnero de oro

Esta exquisita pieza formó parte en su día del tocado del noble nómada enterrado en la tumba IV, la única sepultura masculina.


Pendiente ritual

De oro, turquesa y lapislázuli, representa a un señor de los animales que sujeta dos dragones y viste pantalones típicos persas.


Esqueletos y joyas

Cinco de las tumbas de Tillya Tepe contenían esqueletos de mujer, como el que se muestra en la imagen, cubierto de joyas. Esparcidos entre los huesos se encontraron discos de oro, pendientes y otros adornos.






miércoles, 2 de octubre de 2013

EL MISTERIOSO MAPA DE PIRI REIS

El mapa de Piri Reis, muestra la costa occidental de África, la costa oriental de América del Sur y la costa norte de la Antártida. Fue elaborado en 1513, publicado en 1523, extraviado y recuperado en 1929, y ahora se guarda con celo en el Museo Topkapi Sarayi de Estambul. La precisión de sus líneas siempre ha sido un misterio, sobre todo el hecho de que incluyera la Antártida, entonces por descubrir.

Esta representación gráfica de los nuevos territorios del Atlántico se elaboró como una power point de la época, para enseñarle visualmente a Selim I los descubrimientos de los españoles y los portugueses. Sin embargo, el atlas del almirante turco fue mucho más allá, hasta el punto de convertirse en una leyenda. ¿Cómo pudo dibujar América con tanta precisión, solo unos años después de la llegada de Colón? ¿Cómo pudo siluetear la Antártida, mucho antes de que nadie pusiera los ojos en sus hielos?

Respecto a la primera parte de la pregunta, parece que Piri Reis bebió directamente de los mapas elaborados por la tripulación de Colón. Era un marinero bien informado, con todo tipo de contactos, por lo que se supone que fue de los primeros en conocer y valorar la hazaña del descubrimiento. En cuanto al segundo interrogante, lo cierto es que en otros mapas medievales ya aparecían referencias a un territorio ignoto, que podría ser la Antártida. Sin embargo, el acabado tan perfecto de unos territorios tan desconocidos en Europa como cabe suponer sigue resultando asombroso. De hecho, el almirante es hoy un símbolo en Turquía, una referencia para todos los aficionados a la cartografía y a la belleza de los mapas.

FUENTE: ABC














HUMOR GRÁFICO - QUINO

EL HOMBRE DEL HACHA (LEYENDA URBANA) - VOCES ANÓNIMAS

El hombre del hacha fue uno de los asesinos seriales más macabros de la historia. Sobre el mismo giran un montón de interrogantes y misterios. Este, afirmaba ser una entidad infernal que habitaba en el cuerpo de una persona. Lo cierto es que provocó el terror en los habitantes de la ciudad de Nueva Orleans muchos años atrás...

PENSAR MEJOR - MARIO JAVIER VAENA


LA HUMANIDAD EN FOTOS





























































FUENTE: STEVEMCCURRY

lunes, 30 de septiembre de 2013

CÓMO SONABAN LAS LENGUAS QUE YA NO SE HABLAN

En los libros y las películas a veces aparecen lenguas fantásticas, como, por ejemplo, las lenguas élficas. Pero en la antigüedad existieron idiomas que ahora parecen de otros mundos. Te invito a escuchar algunos de ellos.

Egipcio



El egipcio fue el idioma del Antiguo Egipto antes de que fuera reemplazado por el árabe a mediados del primer milenio. Se habló aproximadamente entre los siglos XXVII a.C. y el VI d.C., pero, obviamente, durante todo ese tiempo el idioma debió de cambiar mucho. Son muy conocidos los jeroglíficos, pero éstos convivían también con las escrituras hierática y demótica.




Acadio 




El acadio es una de las lenguas semíticas más antiguas que se hablaba en la antigua Mesopotamia, principalmente por asirios y babilonios, durante el segundo milenio a.C. En su momento fue una lengua franca en la región 





Griego antiguo



El griego antiguo es el idioma que se hablaba en la Antigua Grecia, aproximadamente entre los siglos IX a.C. y IV a.C. En este idioma fueron escritos numerosas obras clásicas de literatura y de filosofía.






Latín

El latín, del que provienen las lenguas romances como el español, el italiano o el francés, apareció en el medio del segundo milenio a.C. y se habló hasta aproximadamente el Renacimiento. Es una lengua que se considera 'muerta', porque nadie lo habla como una lengua materna, aunque es el idioma oficial del Vaticano y se usa mucho en medicina.






Arameo

El arameo es una rama de las lenguas semíticas que tiene una antigüedad de al menos 3.000 años. En los tiempos antiguos fue la lengua franca de Oriente Medio y uno de los idiomas que se hablaban en la Judea del Jesucristo. En la localidad siria de Maalula se habla hoy una variedad moderna del arameo.




Gótico

El gótico es el idioma germánico documentado más antiguo, que se habló a mediados del primer milenio. Una de las primeras manifestaciones de esta lengua fue la traducción de la Biblia que data del siglo IV. Aunque es 'hermano' de todos otros idiomas germánicos, el gótico desapareció por completo sin que ningún idioma lo sucediara directamente.




Nórdico antiguo


El nórdico antiguo era la lengua germánica hablada por los habitantes de Escandiavia y sus colonias de ultramar desde aproximadamente el siglo VIII hasta el XIV. Al evolucionar, el idioma dio lugar a todas las lenguas escandinavas actuales.






Inglés antiguo


El inglés antiguo es una forma temprana del que se habla hoy en Inglaterra y en el sur de Escocia, y que estuvo vigente entre los siglos V y XII d.C., aproximadamente.





FUENTE: TARINGA

jueves, 26 de septiembre de 2013