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lunes, 29 de octubre de 2012

¿QUÉ ES UN POBRE? CONVERSACIÓN CON UN VIEJO MAYANGNA



- Cierto, oímos mucho a la gente de gobierno hablar de los pobres y de los gobiernos de los pobres. Pero para nosotros es algo difícil entender eso, aunque hacemos el esfuerzo.

Porque para nosotros,¿ qué  es ser pobre? En realidad, no significa nada, no tenemos esa idea de que es ser pobre. Nosotros entendemos que el pobre es el que está muy enfermo y no puede salir a trabajar, a ver su mancha de arroz, su mancha de frijol, sus matas de plátano o banano. Si estas enfermo, sin fuerzas, te haces pobre, porque no vas a poder lograr tu propia comida o la de tu familia. Menos pensar en un mayangna rico. ¿Que es ser rico? Para nosotros rico es el que consigue su buena cantidad de carne en el monte, sus plátanos, arroz, frijolitos, sin problemas de hambre para el mismo y su familia.

Es cierto, en Musawas, hay unas zonas donde abunda el banano natural; en otras abunda el venado; en otras la guarda tinaja o el palo de fruta de pan o el de tuno. Allá vamos con los cayucos vacíos y nos regresamos con los cayucos llenos.

Entonces lo que hacemos los que vivimos allí, es aprovechar la riqueza de cada parte y usarla con moderación. Comemos bananos, carne de venado y usamos su piel para zapatos o correas; comemos guarda tinaja  fruta de pan o sacamos la fibra del tuno. El único problema es que hay que ir a trabajar para tenerlos. O seguir al venado o la guarda tinaja, que ellos son vivos y no quieren morir así de fácil; cuesta atraparlos, seguirlos, sorprenderlos. Las matas de banano o plátano no se llenan de un día para otro, hay que esperar que la mata dé lo que tiene que dar, irla a limpiar, cuidarla, cortar la cabeza y cargarla y luego, al bote y a la casa. Al tuno hay que hallarlo, hacerle sus cortes, recoger su fibra, majarla bien,cargarla. No es fácil, pero no es imposible.

Aquí en el monte, en la selva, hay riqueza natural por todos lados. Y por eso  no tenemos ni ricos ni pobres en medio de esas riquezas; solo tenemos gente feliz trabajando, agarrando, consumiendo lo que la naturaleza ofrece, aunque las cosas hay que conseguirla con trabajo, esfuerzo y suerte.

Porque a veces vas caminando y alguna pavona se cruza por descuido y la atrapas o matas, es suerte. No hiciste ningún trabajo, pero como que Diosito haya dicho: “voy a darle de comer a este distraído que va allí” y te pone el animal en tu camino. A veces seguís y seguís al venado y no podes ni estar cerca, se te huye una y otra vez. Entonces tenes que esforzarte más, caminar más, tener más paciencia. Por eso te digo: hay riquezas por todos lados, pero necesitas trabajo, esfuerzo y suerte.

Pero nuestros jóvenes, que son inquietos, algunos viajan a Bonanza y miran en lo que para nosotros es una gran ciudad, teléfonos celulares, zapatos mas bonitos que los que hacemos con cuero de venado, ropa más fina, sabanas, cortinas, mas finas  que la que hacemos con la fibra del tuno, esas computadoras, mochilas bonitas y finas  y las ven y son muy caras, además que nosotros no tenemos billetes, dinero, porque aquí no hay como conseguirlos, trabajamos para nosotros mismos y nadie nos paga…entonces no podemos tener de esos billetes. O necesitaríamos vender unos 15 sacos de arroz, unos tres sacos de cacao para comprar algunas de esas cosas. Vemos que cuestan mucho. Entonces, esos jóvenes inquietos que han ido a Bonanza, a Siuna o a Bilwi y algunos a Managua misma y otros, que incluso han salido del país y han visto cosas tremendas en otros países, vienen y nos dicen; “Papa, mama ¿saben que? -Nosotros somos pobres, porque no podemos tener un montón de cosas que la gente corriente de otras parte, tienen, usan y disfrutan”.

Y el pensamiento que somos pobres se ha ido difundiendo entre nosotros, especialmente entre los jóvenes y más en los que estudian, que van a la escuela, a un instituto, a una universidad de Leon o Managua, que cuando vienen de  regreso de vacaciones, nos repiten; “¡somos pobres!”

Pero como te digo, nuestros más viejos, nos dicen y allí es donde hemos llegado a la conclusión que entre nosotros no somos pobres, pero en comparación con otras gentes que tienen más y mejores cosas, si somos pobres.

Entonces, no tenemos pobres entre nosotros, ni ricos, pero somos pobres frente a ustedes.

CANCIÓN POR ÁFRICA, DE JÓVENES CANARIOS Y MAURITANOS


Videoclip realizado con la canción del africano Tiken Jah Fakoly que habla del expolio de África por parte de los países ricos, realizado por los alumnos del Instituto Joaquín Artiles en Canarias y 'Mouvement Scoot et Guides de Mauritanie' 
Verano 2012. 

Asistimos impotentes a una crisis mundial donde lo que escuchamos es ¡sálvese quien pueda! 

Nos parecen tiempos oscuros, donde la solidaridad es lo que más se recorta.

Muchos jóvenes creemos que otro mundo no sólo es posible, sino necesario. 

Por eso hemos unido nuestras voces desde África y desde Canarias para que reaccionemos. 

¡Escuchadnos!: que este mundo no nos gusta, y lo tenemos que cambiar entre todos. 

Que nuestro cántico llegue hasta sus despachos y sus hogares. Que no les deje dormir. Hasta que hagan algo.


JAIMAS Y VERSOS EN ESPAÑOL


"Un beso, solamente un beso, separa la boca de África de los labios de Europa". Fotografías de L.H.M.

Eso dice el poeta saharaui Limam Boisha en su libro Los versos de la madera. Un beso apenas. Y sin embargo la distancia es infinita. Mucho más si miramos allá, al lugar donde está su pueblo, hacia los campamentos de refugiados de Tindouf, en Argelia, la esquina del mundo adonde fueron exiliados sin remedio, hasta ahora que se sepa o se intuya o se suponga. Limam tiene sólo dos obras publicadas en solitario. Ese y Ritos de Jaima, que acaba de presentar. Otras en antologías, junto a otros que conforman la Generación de la Amistad saharaui. Dos obras. Suficientes para hablar de lluvia deseada, de saludos, de ceremonias del té, de arena incansable, de camellos y tiendas y cielos estrellado y beduinos (y verlos y sentirlos a través de sus palabras).
Beduinos españoles. Los hubo, y los hay pero están olvidados en mitad de un desierto esteril, la Hamada argelina, desde hace casi cuatro décadas ya. De todos los olvidos contemporáneos (qué paradoja) hay dos bien dolorosos, el de los refugiados en Tinduf y el de Cachemira (engullida entre India y Paquistán), donde la gente de la calle se desangra hoy por estos, máñana por aquellos (siempre más por unos, el Ejército indio, que por otros).
"Existiría la Hamada si no nos hubieran intentado enterrar en ella? / ¿Existiría si no nos hubieran dicho que existía? / ¿Existiría para otros antes de sabernos parte de su geografía¿ / ¿Y para los que lo ignorar? / ¿Existiría el Sáhara sin la envidia de la memoria del viento, sin las señales del fuego, la libertad de los pastos, la sombra de las acacias? / Sin el muro que separa nuestra carne, sin los hilos que siembran la muerte, sangre nuestra, ¿existiriamos?" (Di que no me lo has contado).
"A veces los deseos / son inmensos / como los latidos / de este espectro vacío". (del poema Cómo atraer a la lluvia)


Para hablar de poetas que hablan español en el Sáhara, la única literatura en castellano en el continente (junto a la de Guinea Ecuatorial) nos reunimos con Limam en una esquina del pabellón 5 de la Feria de Frankfurt, que celebró hace una semana. Un diálogo en público organizado por el Instituto Cervantes en la ciudad y el Weltempfang, Centre for Politics, Literature and Translation. Hablamos de desiertos, de refugiados, de política y de versos con Limam Boisha. Él es un saharaui escueto, un poeta que opina que la poesía es como los granos de arena, que en todos sitios se encuentran "porque en todos sitios se cuelan". Y él debió tragárse muchos porque "la esencia del Sáhara" la va soltando ahora en palabras, está impregnada en cada una de sus actividades y actos.
Como tantos cubarauis, a los diez años Boisha abandonó los campamentos pera irse a estudiar a la Isla Juventud, en Cuba, con los programas de becas abundaantes que existían en los años ochenta. "En primaria estábamos juntos por nacionalidades, luego nos mezclaban. Teníamos todo pagado, todo".


El prólogo de Ritos de Jaima (ediciones Bubisher) lo escribe Javier Reverte, quien dice: "La técnica de Limam es muy sencilla en apariencia, y como todo lo sencillo en apariencia, extremadamente difícil de conseguir. A partir de una referencia cultural del pueblo saharaui, acuña un verso. Y a renglón seguido explica qué significa esa referencia. ¿Antropología cantada, poemario antropológico? Poesía en todo caso. Y claro está, una lucha incansable y teñida de lirismo por recuperar la memoria de un pueblo al que se quiere condenar al olvido y al desarraigo... A veces, la dulzura de la lírica ese un arma mucho más poderosa que la ferocidad de los cañones". Poesía a cuerpo desnudo, dice él, esa es la batalla de Boisha.


Diez años mas tarde regresó a la Hamada argelina, a esa esquina perdida de un mundo perdido donde el horizonte nada tiene de voluptuoso o caribeño, donde el mar no se huele y se ve sólo en espejismos, en cuyo cielo "Dios sólo sembró estrellas y deseos...". Un mundo donde la espera ha dejado una estela de humanos desesperanzados y desechos de la solidaridad internacional en cada esquina. Ya lo contamos en Sáhara, desierto y (des)esperanza. No sólo la tierra es inerte en Tindouf, también lo es la ilusión de marchar de allí un día. Un total de 36 años llevan unas 165.000 personas esperando en vano que una decisión internacional les deje celebrar referendum, les de la razón, les restituya la tierra que un día tuvieron. Ya lo contamos también aquí en el post El ventanuco en Tindouf.


Limam Boisha lo escribe en su primer libro publicado en 2004, 'Los versos de la madera'. Dice así....
"Tanta arena insaciable / es una estación perpetua" (tanta arena)
Por su belleza, incluyo aquí
Galb
Me pregunta un viajero qué significa galb. Digo yo, por ejemplo, que Miyek es un lunar en el vientre de esta tierra.
Que Ziza, por ejemplo, es pecho en lengua bereber, y que el ala de una duna puede tocar el mar del cielo.
Digo yo, por ejemplo, que en los altos picos de prismáticos amaneceres -frotando su piel- hay mucha vida dormida.
Que en la piedra pasajera hay platillos estacionados, islas que emergen desde el oceáno de la nada.
Un galb puede ser por ejemplo, el nombre de una muchacha esculpida entre las pestañas de una cueva.
Como Tiris es es el ombligo del Sahra, galb es un corazón, corazón de piedra...


FUENTE: ELPAISBLOG


domingo, 28 de octubre de 2012

¿POR QUÉ LOS CAMALEONES CAMBIAN DE COLOR?

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Los reptiles me han interesado desde que soy muy pequeño y en especial, una especie en particular: la de la familia de los Chamaeleonidae. Los camaleones siempre me parecieron criaturas extremadamente sorprendentes pues, entre otras cosas, pueden mover ambos ojos en diferentes direcciones, tienen una lengua larga e increíblemente rápida que utilizan para alimentarse y además,pueden cambiar de color.

Este hecho en particular es simplemente una maravilla de la naturaleza y en ciencias naturales se lo conoce con el nombre de mimetismo. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los camaleones cambian de color? Pues hoy voy a enseñarte.


Los camaleones

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En todo el mundo existen 161 especies de camaleones distintas conocidas. Etimológicamente, su nombre significa algo así como "león de tierra" y se encuentran mayoritariamente en África, especialmente en Madagascar, donde esta casi la mitad de la población total de camaleones del mundo. Otro de los grandes hábitats de estos seres incluye las regiones tropicales, aunque también se los puede encontrar en lugares como el sur de Europa y Asia.

En general, viven los árboles, donde se alimentan de langostas, grillos y muchos otros insectos pequeños. Son animales muy solitarios y de hecho agresivos con los de su misma especie, a excepción de un momento en particular: el de la copulación. Cuando se van a aparear, descienden de las alturas y la seguridad de los árboles para encontrar pareja.

Capturan sus presas con sus largas lenguas, que repletas de músculos y sustancias muy pegajosas, se adhieren a sus presas para traerlas a la boca, donde fuertes mandíbulas se encargan del resto. En cuanto a la particularidad de sus ojos, como todos sabemos, los camaleones pueden mover sus ojos en diferentes direcciones y al mismo tiempo, lo que les da un panorama de 360°.

Pero sin duda, lo más llamativo de estos seres es que pueden cambiar de color ante determinadas situaciones y por diferentes razones, pero antes de que veamos algunas de ellas, veamos cómo es que lo hacen.


Cómo cambian de color los camaleones

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Los camaleones nacen con células muy especiales (cromatóforas) que poseen un color o un pigmento determinado cada una. Todas estas células están dispersas en las capas externas de la piel de los camaleones; las capas más externas tienen células cromatóforas con pigmentos rojos y amarillos, mientras que, las capas más internas tienen células cromatóforas de pigmentos azules y blancos. Cuando estas células cambian, la piel del camaleón cambia de color.

Estas células cambian estirándose o enrollándose, volviéndose más largas o más cortas y estos cambios hacen que se mezclen. Cuando se mezclan, tal como ocurre cuando pintamos y mezclamos los colores primarios, da lugar a nuevos colores. La presencia de otros compuestos y especialmente de melanina en la zona, también influye en el cambio, haciendo los colores más oscuros cuando así es necesario. A su vez, todo esto ocurre cuando el cerebro del camaleón envía determinadas señales nerviosas a estas células.

Échale un vistazo a este brevísimo vídeo para ver cómo los camaleones cambian de color, es increíble...


Por qué lo hacen

Comúnmente se cree que se trata de un comportamiento desarrollado para escapar de presas,camuflarse o para pasar desapercibido y aunque esto es correcto, existen otras razones por las que los camaleones cambian el color de su piel. Los investigadores suponen que también tiene que ver con lo detallado en los siguientes puntos.
Luz

Sabemos que algunos colores repelen los rayos solares de diferentes maneras, bien, suponte que, por ejemplo, un camaleón de color oscuro (marrón) decide descansar bajo el sol, pero tener ese color lo hace más sensible al calor. El cerebro del camaleón puede enviar las señales adecuadas a las células de color amarillo en su piel para que éstas se vuelvan más grandes que las células azules de abajo y así, de repente queda de color verde, ¿por qué? Porque los colores claros le permiten descansar al sol con menos dificultades.

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Temperatura

De la misma forma en la que puede cambiar a un color más claro para no tener problemas con la luz solar, puede volverse oscuro para calentarse. El color oscuro de cierta manera retiene el calor, por lo que el camaleón puede volverse oscuro y así aprovechar mejor el calor.

Ánimo y humor

Otra teoría indica que los camaleones cambian de color de acuerdo a su estado de ánimo y el humor. Por ejemplo, si están alertas ante una situación peligrosa o si se ponen agresivos en una batalla, ante otro camaleón.

Interesante, ¿no lo crees? ¿Qué te parecen estas criaturas? ¿Por qué otra razón crees tu que podrían cambiar de color? 

FUENTE: OJOCIENTIFICO

viernes, 26 de octubre de 2012

LA BELLEZA OCULTA DE LA POLINIZACIÓN (LA FASCINANTE COEVOLUCIÓN DE LAS FLORES Y SUS POLINIZADORES)

El acto de polinización es el acto fundacional del erotismo natural: un espectacular video celebra la coevolución de las flores y sus polinizadores.



Uno de los mecanismos más hermosos que tiene la naturaleza para perpetuarse es la polinización: la danza entre insectos, aves y hasta mamíferos con la eclosión de las plantas. Una relación naturalmente erótica, seducción de los sentidos (colores, aromas, formas y hasta hormonas, una química sutil del amor en el jardín): la planta se desarrolla, con toda  su microcósmica magnificiencia, para estimular a su polinizador, quien transporta  granos de polen a cambio de libar el néctar (la miel femenina que ofrece la naturaleza).

Inspirado por el preocupante síndrome del colapso de las colonias de abejas, Louie Schwartzberg produjo la película Wings of Life, en la que se hace un homenaje a “la historia de amor que alimenta la Tierra”, es decir la polinización, el vuelo erótico que efectuan con sublime gracia las abejas, las mariposas, los murciélagos y los colibríes, entre otros. ”La belleza y la seducción, creo, son el arma que tiene la naturaleza para sobrevivir, porque protegemos aquello de lo que nos enamoramos”, dice Schwartzberg en su platica de TED.

La polinización generalmente se da dentro de un espectro de mutualismo; muchos de lo animales y las plantas en realidad evolucionaron juntos.  Por ejemplo, las flores ornitofílicas que polinizan los colibríes tienen un néctar especialmente equipado para la dieta de estas aves solares, su color sintoniza especialmente con su visión y su forma encaja con su pico. Incluso su florecimiento coincide con la estación reproductiva  de los colibríes, una fiesta sincronizada de eros. 



En el caso de la polinización una cierta monogamia entre especies parece ser benéfica. Las flores que atraen polinizadores específicos tienen la ventaja de gastar menos polen que aquellas que atraen polinizadores promiscuos. Es una ventaja para el polinizador tener su fuente de comida “privada”, ya que tiene menos competencia.

“La intersección entre el mundo animal y el mundo de las plantas es en verdad un momento místico en el que la vida se regenera una y otra vez”, sugiere Schwartzberg .

FUENTE: PIJAMASURF

jueves, 25 de octubre de 2012

EL PELIGRO DE LA HISTORIA ÚNICA: EL LEÓN TAMBIÉN ESCRIBE


"Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador"
Proverbio africano.  


“También el león debe tener quien cuente su historia. No sólo el cazador”. 
Chinua Achebe, escritor.


'El África sobre la que escribo no está habitada por gente sin voz', dijo Achebe en una entrevista. 'Crecí escuchando en mi comunidad un lenguaje que a veces era maravilloso, y siempre eficiente. Nunca escuché los gruñidos y los bramidos que se supone que los salvajes usan como lenguaje. Así que escribí lo que escuchaba'.'Al ir creciendo, me di cuenta de que tenía que explicar a los salvajes que me encontraba en las novelas europeas sobre África, de autores como Ryder Haggard y Joseph Conrad. ¿Eran esos personajes extraños (feos, apenas reconocibles como seres humanos) representativos de la gente de mi aldea, de la gente que yo conocía? La respuesta tenía que ser no'

'Es lo que yo llamo un equilibrio de historias. Y esto es realmente lo que yo personalmente deseo para este siglo: un equilibrio de historias en las que cada pueblo sea capaz de contribuir a una definición de sí mismos, en los que no son víctimas de las historias de otras personas. Esto no quiere decir que nadie debería escribir sobre los otros, creo que deberían, pero sobre los que se ha escrito, ellos también deben participar en la elaboración de estas sus historias.'

Chimamanda Ngozi Adichie, escritora, cuenta también su experiencia sobre el peligro de la historia única:

Soy una cuentacuentos y me gustaría contarles algunas historias personales sobre lo que me gusta llamar “el peligro de una historia única”. Crecí en un campus universitario al este de Nigeria. Fui una escritora precoz. Y cuando comencé a escribir, escribía exactamente el mismo tipo de historias que aquellas que leía. Todos mis personajes eran blancos y de ojos azules. Jugaban en la nieve, comían manzanas y hablaban mucho sobre el clima, y se congratulaban que hubiera salido el sol. Eso a pesar del hecho que yo vivía en Nigeria. Nunca había salido de Nigeria. No teníamos nieve, comíamos mangos y nunca hablábamos sobre el clima porque no era necesario.

Mis personajes también bebían mucha cerveza de jengibre porque los personajes de los libros ingleses que leía bebían cerveza de jengibre. No importaba que yo no supiera qué era la cerveza de jengibre. Y a lo largo de muchos años sentí un deseo desesperado por probarla. Pero esta es otra historia.

Creo que esto demuestra qué tan influenciables y vulnerables somos ante una historia, particularmente de niños.





Sin embargo, gracias a autores como Chinua Achebe y Camara Laye, sufrí un cambio de mentalidad en mi perspectiva sobre la literatura. Me di cuenta de que personas como yo, niñas con la piel de chocolate, cuyo cabello rizado no se podía amarrar en colas de caballo, podían también existir en la literatura. Comencé a escribir sobre cosas que reconocía.

Es cierto que yo amaba esos libros americanos e ingleses que leía. Avivaron mi imaginación; me abrieron nuevos mundos. Pero la consecuencia involuntaria fue desconocer que personas como yo podían existir en la literatura. Entonces, el efecto que tuvo en mi el descubrimiento de los escritores africanos fue este: me salvó de tener una historia única sobre lo que son los libros.

Provengo de una familia nigeriana convencional de clase media: mi padre era profesor, mi madre administradora. Y así teníamos, como era lo normal, personal doméstico que venía de pueblos rurales cercanos. Cuando cumplí ocho años llegó un nuevo chico como criado. Su nombre era Fide. Lo único que mi madre nos contó sobre él es que su familia era muy pobre. Mi madre le mandaba a su familia ñames y arroz y nuestra ropa vieja. Cuando no me acababa mi cena, mi madre solía decir: “¡Acábate tu comida! ¿No sabes? ¡Personas como la familia de Fide no tienen nada!” Así que yo sentía una gran lástima por la familia de Fide.


Entonces un sábado, fuimos a su pueblo de visita y su madre nos mostró una bella cesta decorada de rafia teñida, hecha por su hermano. Estaba sorprendida. No se me había ocurrido que alguien de su familia siquiera pudiera hacer algo. Todo lo que había escuchado sobre ellos era lo pobres que eran, así que se había vuelto imposible para mí verlos como algo más que pobres. Su pobreza era mi historia única sobre ellos.

Años después pensé sobre esto cuando dejé Nigeria para ir a la universidad en Estados Unidos. Tenía diecinueve años. Mi compañera de cuarto estadounidense quedó impresionada al conocerme. Me preguntó dónde había aprendido a hablar el inglés tan bien y quedó confundida cuando le dije que el idioma oficial de Nigeria era el inglés. Preguntó si podría escuchar lo que ella llamó mi “música tribal” y, en consecuencia, fue una gran decepción para ella cuando le mostré mi cinta de Mariah Carey. También supuso que yo no sabría utilizar una estufa.


Lo que me desconcertó fue eso: había sentido lástima por mí incluso antes de verme. Su posición por omisión ante mí, como africana, se reducía a una suerte de lástima condescendiente. Mi compañera de habitación tenía una historia única sobre África. Una historia única de catástrofe. En esta historia única no cabía la posibilidad de que los africanos fueran parecidos a ella en alguna forma. Ninguna posibilidad de sentimientos más complejos que la lástima. Ninguna posibilidad de conexión como seres humanos iguales.

Debo admitir que antes de ir a Estados Unidos, no me identificaba conscientemente como africana. Sin embargo en los Estados Unidos, cada vez que se mencionaba África, la gente se dirigía a mí. No importaba que yo no supiera nada sobre lugares como Namibia. Sin embargo llegué a adoptar esta nueva identidad. Y de muchas maneras ahora pienso en mí como africana. Aunque aún me molesta bastante cuando se refieren a África como a un país. El ejemplo más reciente fue en mi vuelo hace dos días, maravilloso por lo demás, desde Lagos, donde hicieron un anuncio durante el vuelo de Virgin sobre el trabajo de caridad realizado en “India, África y otros países”.

Así que, después de vivir unos años en Estados Unidos como africana, empecé a entender la reacción de mi compañera de cuarto frente a mí. Si yo no hubiera crecido en Nigeria y si todo lo que supiera sobre África procediera de las imágenes populares, yo también pensaría que África es un lugar de hermosos paisajes, hermosos animales y personas incomprensibles, que libran guerras sin sentido, que mueren de pobreza y de SIDA, incapaces de hablar por sí mismos, y esperando ser salvados por un extranjero blanco y gentil. Vería a los africanos de la misma manera que yo, como niña, veía a la familia de Fide.





Pero debo enseguida añadir que yo también soy igualmente culpable en este asunto de la historia única. Hace unos años visité México desde Estados Unidos. Había incontables historias sobre mexicanos como personas que saqueaban el sistema de salud, que se escabullían a través de la frontera, que eran arrestados en la frontera, y cosas así. Me di cuenta de que había estado tan sumergida en la cobertura mediática sobre los mexicanos que se habían convertido en una sola cosa en mí mente, el inmigrante abyecto. Había creído en la historia única sobre los mexicanos y no podía estar más avergonzada de mí misma. Así es cómo se crea la historia única, mostrar un pueblo como una misma cosa, como una sola cosa, una y otra vez, hasta que efectivamente se convierte en eso.

Es imposible hablar sobre la historia única sin hablar del poder. Hay una palabra, una palabra en igbo, que recuerdo cada vez que pienso en las estructuras mundiales del poder y es nkali. Es un sustantivo que se traduce como “ser más grande que otro”. Al igual que nuestros mundos económicos y políticos, las historias también se definen bajo el principio de nkali. Cómo se cuentan, quién las cuenta, cuándo se cuentan, cuántas historias se cuentan, depende realmente del poder.


El poder es una capacidad no sólo de contar la historia de otra persona, sino de hacer que esa sea la historia definitiva de esa persona. El poeta palestino Mourid Barghouti escribe que, si se quiere despojar a un pueblo, la forma más simple de hacerlo es contar su historia comenzando con “en segundo lugar”. Inicien la historia de los pueblos nativos americanos con las flechas y no con la llegada de los ingleses, y obtendrán una historia completamente diferente. Comiencen la historia con el fracaso de los estados africanos y no con la creación colonial de los estados africanos, y obtendrán una historia completamente diferente.

Siempre he sentido que es imposible compenetrarse adecuadamente con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona. La consecuencia de la historia única es esta: roba la dignidad de la gente. Dificulta el reconocimiento de nuestra igualdad humana. Enfatiza nuestras diferencias en lugar de nuestras similitudes.

Así, ¿qué hubiera sido si antes de mi viaje a México hubiese seguido los dos polos del debate sobre inmigración, el de Estados Unidos y también el de México? ¿Qué si mi madre nos hubiera dicho que la familia de Fide era pobre sí, pero muy trabajadora? ¿Qué pasaría si tuviéramos una cadena de televisión africana que transmitiera diversas historias africanas en todo el mundo? Lo que el escritor nigeriano Chinua Achebe llama un “equilibrio de historias”.


Las historias importan, muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden ser usadas para dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero las historias también pueden reparar esa dignidad rota.

Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una historia única sobre ningún lugar, 
recuperamos una suerte de paraíso.


Fuentes:
http://www.theatlantic.com/past/docs/unbound/interviews/ba2000-08-02.htm 
http://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story.html





LA RECOMPENSA DEL DESIERTO


Un bello cuento sufí:
Hace mucho tiempo había un joven comerciante llamado Kirzai, cuyos negocios lo obligaron a viajar un día al pueblo de Tchigan, situado a doscientos kilómetros de distancia. Por lo común, el habría tomado la ruta que seguía el borde de las montañas, lo que le habría permitido hacer la mayor parte del viaje protegido del sol.
Pero en esta ocasión, Kirzai sufría la presión del tiempo. Era urgente que llegara a Tchigan lo mas pronto posible, de modo que decidió tomar el camino directo a través del desierto de Sry Darya. El desierto de Sry Darya es conocido por la intensidad de su sol y muy pocos se atreven a correr el riesgo de cruzarlo. No obstante, Kirzai dio de beber a su camello, lleno sus alforjas y emprendió el viaje.
Varias horas después de partir empezó a levantarse el viento del desierto. Kirzai refunfuño para sus adentros y apuro el paso del camello. De repente se detuvo, estupefacto. A unos cien metros delante de el se levanto un gigantesco remolino de viento. Kirzai nunca había visto nada semejante. El remolino arrojaba todo en derredor de una extraña luz purpúrea y hasta el color de la arena había cambiado. Kirzai titubeó. ¿Debía hacer un largo rodeo a fin de evitar esa extraña aparición o debía seguir siempre derecho? Kirzai tenia mucha prisa, sentía que no disponía de tiempo para tomar el camino más lento, de modo que agachó la cabeza, encorvó los hombros y avanzó.
Para su sorpresa, en el momento en que penetró en la tormenta todo se volvió mucho más calmo. El viento no azotaba ya con tanta fuerza contra su cara. Se sintió contento de haber tomado la decisión correcta. Pero de pronto se vio obligado a detenerse otra vez. Un poco más adelante, un hombre yacía estirado sobre el suelo junto a su camello acuclillado. Kirzai desmonto de inmediato para ver que pasaba. La cabeza del hombre estaba envuelta en una chalina, pero Kirzai vio que era viejo. El hombre abrió los ojos, miró con atención a Kirzai durante un instante y después habló con un susurro ronco.
-¿Eres …. tú? Kirzai rió y sacudió la cabeza. -¿Qué? ¡No me digas que sabes quien soy! ¿Mi fama se ha extendido hasta el desierto de Sry Darya? Pero tu anciano, ¿quién eres? El hombre no dijo nada. -De todos modos -continuó Kirzai- , Tú no estas bien. ¿Adonde vas? -A Givah -suspiró el viejo-, pero no tengo más agua.
Kirzai reflexionó. Sin duda podía compartir un poco de su agua con el anciano, pero si lo hacia se arriesgaba a quedarse sin agua él mismo. Sin embargo, no podía dejarlo así. No se puede dejar morir a un hombre sin echar una mirada atrás. “Al diablo con mis planes -pensó Kirzai- , sólo necesito encontrar mi camino hasta el sendero que corre a lo largo de las montañas, en caso de necesitar más agua. ¡Una vida humana vale mucho más que un compromiso de negocios!” Ayudó al viejo a tomar un poco de agua, llenó una de sus cantimploras y después lo ayudó a montar su camello.
-Sigue derecho por ese camino -le recomendó mientras apuntaba con el dedo- y en dos horas estarás en Givah. El anciano hizo una señal de agradecimiento con las manos y antes de irse miró un largo rato a Kirzai y pronunció estas extrañas palabras:
-Algún día el desierto te recompensará.
Entonces acicateo a su camello en la dirección que Kirzai le había indicado. Kirzai continuó su viaje. La oportunidad que lo esperaba en Tchigan sin duda estaba perdida, pero se sentía en paz consigo mismo.
Paso el tiempo. Treinta años después, los negocios llevan a viajar a Kirzai de continuo de una parte a otra entre Givah y Tchigan. No se había hecho rico, pero lo que ganaba era suficiente para proporcionar una buena vida a su familia. Kirzai no pedía mas que eso.
Un día, mientras vendía cueros en la plaza del mercado de Tchigan, se enteró de que su hijo estaba enfermo de gravedad. Era urgente que fuera a verlo de inmediato. Kirzai no vacilo. Recordó el atajo a través del desierto que había tomado treinta años atrás. Dio agua a su camello, llenó sus cantimploras y partió.
A lo largo del camino libró una batalla contra el tiempo, azuzando sin cesar a su camello. No se detuvo ni disminuyo la marcha mientras bebía agua, y por esas razón ocurrió el accidente. La cantimplora se le cayo de pronto de las manos y antes que pudiera bajarse para recuperarla, el agua desapareció en la arena. Kirzai profirió una maldición. Con una sola cantimplora llena era imposible cruzar el desierto. Pero al pensar en su hijo, el viejo se obligo a seguir adelante.
-¡Tengo que hacerlo! ¡Lo haré!
El sol del desierto de Sry Darya es despiadado. Le importa poco por qué o para qué fines un hombre trata de desafiar sus rayos, arde inexorablemente siempre con la misma fuerza e intensidad. Kirzai pronto comprendió que había cometido un gran error. Se le resecó la lengua y la piel le quemaba. La única cantimplora restante ya estaba vacía. Y ahora, para su desazón, vio que empezaba una tormenta de arena. Kirzai se envolvió la cabeza con su chalina, cerro los ojos y dejo que el camello lo llevara adelante a donde fuera. Ya no era conciente de nada. Un gigantesco remolino de viento se levantó frente a él. Despedía una suave luz purpúrea, pero Kirzai seguía inconsciente y no vio nada. Su camello entró en el remolino de viento, avanzó unos pocos pasos y entonces, en forma abrupta, se sentó. Kirzai cayo al suelo. “Estoy terminado -pensó- ¡Mi hijo nunca volverá a verme!”
De repente, sin embargo, dio un grito de alegría. Un hombre montado en un camello avanzaba hacia él. Pero cuanto más se acercaba el hombre, tanto más la alegría de Kirzai se convertía en estupefacción. Este hombre que ahora desmontaba de su camello …. ¡Kirzai lo conocía! Reconoció su propio rostro juvenil, sus ropas …. ¡y hasta el camello que montaba! Un camello que el mismo había comprado por dos valiosos jarrones muchos años antes.
Kirzai estaba seguro: ¡ el joven que venia a ayudarlo era él mismo ! ¡ Era el mismo Kirzai tal como era treinta años antes !
-¿Eres …. tú? -balbuceo Kirzai con un susurro ronco. El joven lo miro y rió. -¿Qué? ¡No me digas que sabes quien soy! ¿Mi fama se ha extendido hasta el desierto de Sry Darya? Pero tú, anciano, ¿quién eres? Kirzai no contestó. No sabia que hacer. ¿Debía decirle al joven quien era, o no decir nada? Mientras tanto el joven continuo: -De todos modos, tú no estas bien. ¿Adonde vas?
-A Givah -respondió Kirzai-. Pero no tengo mas agua.
Kirzai vio que el joven reflexionaba en silencio acerca de la situación y supo con exactitud lo que pasaba por su mente: ¿debía ayudar a Kirzai o continuar para atender sus propios asuntos? Pero Kirzai también supo cual seria la decisión y sonrió al observar que el joven le ofrecía un trago de agua. Después, el joven le lleno la cantimplora vacía, lo ayudo a montar su camello y apunto con un dedo.
-Sigue derecho por ese camino y en dos horas estarás en Givah.
El viejo Kirzai miro un largo rato al joven que alguna vez había sido él mismo y le hizo una señal de agradecimiento. Hubiera deseado hablar con él de muchas cosas, pero solo logro encontrar estas palabras: -Algún día el desierto te recompensará. Y entonces partió de prisa hacia Givah, donde lo esperaba su hijo. Kirzai llego a ser un hombre sabio, respetado por todos. Y cuando contaba este extraño cuento, todos los que lo escuchaban le creían. Desde aquellos tiempos, el desierto de Sry Darya ha sido conocido con el nombre de Samavstrecha, que quiere decir:
El desierto donde Uno se encuentra a Sí Mismo

FUENTE: PLANOCREATIVO

OMS, LA ORGANIZACIÓN "INDEPENDIENTE" DE LA SALUD, RECIBE MILES DE DÓLARES EN DONACIONES DE COCA COLA


Red Voltaire
dom, 21 oct 2012 05:37 CDT


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recibido cientos de miles de dólares de algunos fabricantes de bebidas y alimentos, cuyos productos son conocidos por su nocividad para la salud, informó el viernes la agencia de prensa Reuters. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), que es la Oficina Regional de la OMS para las Américas, encargada, entre otros asuntos, de combatir el problema de la obesidad en México, el mayor consumidor de bebidas con burbujas, recibió 50.000 dólares de la mayor fabricante de bebidas del mundo, Coca Cola; 150.000 dólares de Nestlé, mayor productor de alimentos, y otros 150.000 de Unilever. 

Estas donaciones se deben a que la OMS "cuenta con fondos muy limitados", explicó Boyd Swinburn, colaborador de la OMS y especialista en nutrición, lo que obliga a este organismo de la ONU a asociarse con el sector privado, pero no deja de ser un riesgo para la salud en todo el mundo. 

En este sentido, el informe señala que la OMS dedica apenas el 6% de su presupuesto total a la erradicación de enfermedades crónicas debidas a una dieta no saludable, pese a ser la causa del 63% de las muertes. 

El pasado junio una investigación del Instituto Nacional de Consumo en Francia reveló, de hecho, la existencia de numerosos sustancias químicas en las bebidas gaseosas de cola producidas por los gigantes Coca Cola y Pepsi. 

Entre los principales compuestos nocivos que contienen estas bebidas cabe destacar los "terpenos", sustancias químicas conocidas por provocar alergias; de hecho la propia OMS había advertido sobre el aumento de casos de alergias producidas tras el consumo de alimentos industriales. 

Asimismo, los investigadores demostraron que las empresas de la Coca-Cola y la Pepsi todavía usan en Europa el ácido fosfórico en las bebidas gaseosas de cola. Además, el E150d, un caramelo mezclado con sulfuro de amonio, sirve para dar el color marrón a la Coca-Cola y a la Pepsi-Cola. 

E150d es una materia de uso controvertido en los Estados Unidos y que figura en la lista de sustancias peligrosas del estado estadounidense de California por amenazar la salud de la sociedad. Las empresas de Coca-Cola y Pepsi anunciaron que no lo añadirían a las bebidas que se producen en el territorio estadounidense, pero, al no existir tal prohibición en Europa, no alteraron la fórmula en las bebidas gaseosas de cola que ofertan en Europa. 

Las investigaciones, asimismo, revelaron la presencia de un alto nivel de azúcar en estas bebidas. Por ejemplo, los médicos y la OMS han calculado que el nivel máximo de azúcar para el consumo diario del hombre es de 100g de fructosa y han advertido de que el exceso puede dañar el metabolismo, provocando enfermedades como la diabetes. Según el estudio, la mayoría de bebidas gaseosas -excepto las bebidas light- contiene más de 100g de azúcar por litro, es decir, 17 terrones de azúcar por litro. 

Así pues, el cambalache entre la Organización Mundial de la Salud y estas grandes industrias de bebida y comida revalida ese ingrato círculo vicioso: el dinero que sostiene a estos organismos cuya función última es proteger la salud invalida su propia razón de ser, a sabiendas, valer por la salud de los pueblos contra los intereses de la multinacionales.

FUENTE: SOTT

martes, 23 de octubre de 2012

SERVICIOS SECRETOS PARALELOS


En la continuación de su análisis, Peter Dale Scott muestra como los acuerdos de enlace entre los servicios secretos de los Estados aliados permiten el desarrollo de servicios secretos paralelos y la realización de operaciones no controladas. Este ex diplomático canadiense pone así al descubierto el método que permitió a los conspiradores del 11 de septiembre de 2001 utilizar los mecanismos del aparato estatal estadounidense a espaldas de sus propios colegas.

Este artículo es la continuación de «La CIA, el 11 de septiembre, Afganistán y el Asia Central».

Los acuerdos de enlace con otros servicios de inteligencia

Pienso que Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi posiblemente tuvieron protección desde el principio porque habían sido enviados a Estados Unidos por los servicios de inteligencia de Arabia Saudita (el GID, ver sitio oficial). Eso explicaría por qué, después de su llegada, parecen haber sido financiados de forma indirecta por la embajada de Arabia Saudita en Washington. Paul Church resume esos hechos en Asia Times Online (edición del 12 de febrero de 2012):

«Entre 1998 y 2002, hasta 73 000 dólares en cheques bancarios fueron transmitidos por Hayfa bint Faysal, la esposa de [l embajador de Arabia Saudita en Washington, el príncipe] Bandar, a dos familias californianas conocidas por haber financiado a al-Midhar [sic] y a al-Hazmi (Bandar describió un día a George H. W. Bush y su esposa como ‘mi madre y mi padre’). […] La princesa Hayfa enviaba con regularidad pagos mensuales que iban de 2,000 a 3,500 dólares a Majeda Dweikar, la mujer de Osama Basnan –quien era un espía del gobierno saudita, según varios investigadores.

Numerosos cheques estaban [también] destinados a Manal Bajadr, la mujer de Omar al-Bayuni, a su vez sospechoso de trabajar en secreto para el reino [saudita]. Anteriormente, las familias Basnan, al-Bayuni y los dos piratas aéreos del 11 de septiembre que habían vivido en el mismo inmueble en San Diego. Fue Omar al-Bayuni quien recibió a los asesinos cuando llegaron a Estados Unidos por primera vez y fue también él quien les proporcionó un apartamento y tarjetas de seguridad social (además de otras formas de ayuda). Incluso los ayudó a inscribirse en varias escuelas de pilotaje aéreo en la Florida.» [1]

Si los dos sauditas habían sido realmente enviados por el GID, es prácticamente seguro que fueron admitidos en Estados Unidos en el marco de un acuerdo de enlace entre el GID y la CIA [2]. El príncipe Turki ben Faisal, ex director del GID, declaró que él mismo intercambiaba con la CIA sus informaciones sobre al-Qaeda y que en 1997 los sauditas «establecieron una comisión de inteligencia con Estados Unidos para intercambiar informaciones sobre el terrorismo en general y sobre […] al-Qaeda en particular» [3]. El Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre agrega que, como consecuencia del paso al año 2000, se emprendieron reformas en el Centro de Contraterrorismo (CTC), lo cual incluía a Alec Station (la Unidad ben Laden de la CIA). En ese contexto, el CTC quería instaurar su plan, adoptado 6 meses antes, que consistía en «mejorar las capacidades de los servicios de seguridad extranjeros que habían proporcionado información a través del enlace» [4].

Esa era una especialidad de Richard Blee. Steve Coll informó que Blee y su superior, Cofer Black, estaban muy entusiasmados con las posibilidades que se abrían gracias a los acuerdos de enlace, ya que permitían extender la influencia y la capacidad de acción de la CIA en regiones cruciales. Así que, en 1999, Cofer Black y Richard Blee volaron juntos a Taskent, donde negociaron un nuevo acuerdo de enlace con Uzbekistán [5]. Según Steve Coll y el Washington Post, aquel arreglo condujo al rápido establecimiento de un enlace de la CIA con la Alianza del Norte, en Afganistán, a través de Taskent [6]. Thomas Ricks y Susan Glasser reportaron en el Washington Post que después de los atentados con bombas contra las embajadas de Estados Unidos en Dar es Salaam y Nairobi, en 1998, «Estados Unidos y Uzbekistán realizaron discretamente operaciones secretas comunes tendientes a contrarrestar el régimen taliban en el poder en Afganistán, así como a sus aliados terroristas […], según los responsables de esos dos países» [7].
Aquella implicación en Uzbekistán correspondía a un esquema regional mucho más amplio. Desde 1997, Estados Unidos había iniciado una serie de maniobras militares con las fuerzas armadas de Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán. Aquellos ejercicios simulaban un posible despliegue de fuerzas de combate estadounidenses en la región:

«CENTRAZBAT’97, como se designaba, era claramente un test sobre la capacidad americana de proyección de fuerzas en la cuenca del Caspio en caso de crisis. ‘No existe sobre la faz del planeta ninguna nación que esté fuera de nuestro alcance’, declaró el general Jack Sheehan […] el oficial de más alto rango en este ejercicio. Y para quien tenga dudas sobre la naturaleza de nuestros intereses en esta región, Catherine Kelleher, quien acompañaba a Sheehan como asistenta del secretario adjunto de Defensa, citó ‘la presencia de enormes recursos energéticos’ como justificación de la implicación militar de Estados Unidos. La operación de 1997 fue la primera de una serie de ejercicios anuales [bautizados] CENTRAZBAT, concebidos para poner a prueba la rapidez con la que Washington podría directamente desplegar en esta región fuerzas basadas en Estados Unidos y emprender aquí operaciones de combate.» [8]

En otras palabras, la actividad del Pentágono en Uzbekistán precedía en 4 años el acuerdo público firmado en octubre de 2001 por Donald Rumsfeld y el presidente Islom Karimov.

Volvamos al acuerdo de enlace que Richard Blee y Cofer Black negociaron con Uzbekistán. Como ex diplomático que soy, permítanme observar aquí que un acuerdo de enlace probablemente habría requerido acreditaciones especiales para quienes estuviesen al tanto de ese arreglo y para quienes intercambiasen información en el marco de ese enlace [9]. Eso explicaría la exclusión de los agentes del FBI no autorizados a tener acceso a aquella información, así como el comportamiento de los demás agentes no acreditados de la CIA que seguían recogiendo y diseminando información sobre los dos supuestos piratas aéreos. El «grupo Alec Station» necesitaba a las dos categorías de agentes para proteger la doble identidad del tándem de sauditas, y para garantizar que el FBI no les arrestara, lo cual hubiese traído complicaciones.

Es casi seguro que la CIA tenía importantes acuerdos de enlace, no sólo con el GID saudita y con Uzbekistán sino también con la Dirección de Inteligencia Interservicios de Pakistán (ISI, siglas en inglés de Inter-Services Intelligence). La CIA también había establecido acuerdos con los servicios de inteligencia de Egipto, y probablemente incluso con los de Yemen y Marruecos. Existen incluso razones para pensar que Ali Mohamed fue admitido para residir en Estados Unidos como agente de un servicio extranjero (probablemente egipcio) en el marco de algún arreglo de ese tipo [10].
Mohamed era un doble agente cuyo arresto en Canadá había sido impedido por el FBI, lo cual le permitió organizar los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses. Figura simultáneamente entre las fuentes y el contenido del célebre Contacto Presidencial Cotidiano del 6 de agosto de 2001 (PDB, siglas en inglés de Presidential Daily Briefing), en el que la CIA avisó al presidente Bush de que «Ben Laden [estaba] decidido a atacar Estados Unidos» [11].

Según Jack Cloonan, el enlace de Ali Mohamed con el FBI, «todas esas informaciones [contenidas en el contacto presidencial] venían de Ali», mientras que el PDB atribuía aquellos importantes descubrimientos a lo que «un agente operativo de la Yihad Islámica Egipcia (JIE, según sus siglas en inglés) declaró a un servicio [---]» [12]. (Es evidente que Ali Mohamed era miembro de la JIE y que el servicio en cuestión probablemente era egipcio), pero cuando Ali Mohamed fue inoportunamente admitido en Estados Unidos, al igual que Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi, no fue la CIA sino «otra agencia federal» quien se hizo cargo de él [13].

Probablemente se trataba de una agencia del Pentágono ya que, entre 1987 y 1989, Ali Mohamed «estuvo destacado en el [SOCOM, el] Comando de Operaciones Especiales [del ejército] estadounidense en Fort Bragg, la base de los Boinas Verdes y de Delta Force –la unidad de élite del contraterrorismo» [14]. El SOCOM, que incluye el Commando Mixto para las Operaciones Especiales (JSOC, siglas en inglés del Joint Special Operations Command), tiene su propia división de inteligencia [15]. Por otro lado, el SOCOM es el comando que estableció en 1999 el programa Able Danger para vigilar a los agentes de al-Qaeda, y que también detuvo ese mismo programa, sin la menor explicación, antes del 11 de septiembre y destruyó su base de datos [16]. Por otra parte, el SOCOM operaba en Uzbekistán con agentes de la CIA gracias al acuerdo de enlace que habían negociado Cofer Black y Richard Blee, ambos miembros del CTC, el Centro de Contraterrorismo de la CIA.

Por todas esas razones, yo sugiero reconceptualizar lo que Kevin Fenton llama el anormal «grupo Alec Station». Pudiéramos considerar a esa facción como un equipo (o varios equipos) de enlace interagencias que disponía de acreditaciones especiales y que incluía miembros de Alec Station, colaboradores del FBI y probablemente elementos del SOCOM. (Uno de esos colaboradores era la agente Dina Corsi, agente del FBI que, según Fenton, ocultó información vital a su colega el agente Steve Bongardt, incluso después de que la NASA autorizara el acceso de dicho agente.) [17]


Obligado recuento: el Safari Club y William Casey

Bajo diferentes formas, esos arreglos tienen su origen al menos en los años 1970. En aquella época, importantes oficiales de la CIA, tanto en activo como ya retirados (entre los que se encontraba Richard Helms), estaban descontentos por los cortes de personal que el director de la CIA Stanfield Turner había realizado bajo la presidencia de James Carter. En respuesta, organizaron una red alternativa conocida como Safari Club.

Supervisado por los directores de los servicios de inteligencia de Francia, Egipto, Arabia Saudita, Marruecos e Irán (en aquel entonces bajo el poder del shah), el Safari Club se convirtió en una base para oficiales de la CIA que, como Theodore Shackley y Thomas Clines, habían sido marginados o despedidos por el director de la CIA Stanfield Turner. Como explicara después el príncipe Turki ben Faysal, el objetivo del Safari Club no era el simple intercambio de información, sino también dirigir operaciones secretas que la CIA no podía seguir realizando directamente a causa del escándalo del Watergate y de las reformas que se realizaron como consecuencia de aquel escándalo [18].

En los años 1970, el director de la CIA William Casey tomó decisiones cruciales en la dirección de la guerra secreta en Afganistán. Pero todas aquellas decisiones se elaboraron fuera del marco burocrático de la CIA dirigida por Casey ya que habían sido preparadas con los directores de la inteligencia saudita –primeramente con Kamal Adham y después con el príncipe Turki ben Faysal. Entre aquellas decisiones podemos citar la creación de una legión extranjera destinada a ayudar a los muyahidín afganos que luchaban contra los soviéticos –en otras palabras, la creación de una red de apoyo que posteriormente conocimos como al-Qaeda cuando finalizó aquella guerra entre la Unión Soviética y Afganistán [19]. Casey puntualizó los detalles de aquel plan con los dos jefes de la inteligencia saudita y con el director del Bank of Credit and Commerce International (BCCI), el banco pakistano-saudita en el que tenían acciones tanto Kamal Adham como el príncipe Turki ben Fayçal.

Al hacerlo, Casey estaba dirigiendo entonces una segunda Agencia, o una CIA de dos canales, construyendo con los sauditas la futura al-Qaeda en Pakistán, a pesar de que la jerarquía oficial de la Agencia, la que Casey tenía bajo su mando en Langley, «pensaba [con toda razón] que aquello era una imprudencia» [20].

En American War Machine (edición francesa: La Machine de Guerre américaine), yo incluí al Safari Club y al BCCI en una sucesión de arreglos elaborados en el seno de una «CIA alternativa» o de una «segunda CIA» que databan de la creación, en 1948, del Buró de Coordinación Política (OPC, siglas en inglés de Office of Policy Coordination). Es por lo tanto comprensible que George Tenet, el director de la CIA en tiempos de George W. Bush, haya seguido el precedente de Casey y que se reuniera casi mensualmente con el príncipe Bandar, el entonces embajador de Arabia Saudita en Washington, sin revelar el contenido de aquellas conversaciones a los oficiales de la Agencia a cargo de los temas sauditas [21].

El propio Kevin Fenton invocó el ejemplo del Safari Club para proponer una posible explicación del hecho que Richard Blee y Tom Wilshire utilizaban una «red paralela» para vigilar a al-Mihdhar y al-Hazmi en territorio estadounidense. Según Kevin Fenton, «retener las informaciones sobre Almihdhar et Alhazmi [sic] sólo tiene sentido si la CIA estaba vigilando a los dos hombres en los propios Estados Unidos, oficialmente o no» [22]. Sin embargo, pudiéramos analizar una tercera posibilidad. En efecto, el GID pudiera haber estado vigilando sus movimientos, lo cual correspondería a las afirmaciones del príncipe Bandar de que los servicios de seguridad sauditas habían «seguido activamente los movimientos de la mayoría de los terroristas [,] de manera detallada» [23].

Joseph y Susan Trento oyeron decir a un ex oficial de la CIA –que había estado basado en Arabia Saudita– que «Hasmi y Mihdar eran ambos agentes sauditas» [24]. 

Si eso es cierto, es evidente que eran agentes dobles, que actuaban como terroristas (o se hacían pasar por terroristas) a la vez que actuaban como informantes (o se hacían pasar por informantes). En el campo del espionaje los agentes dobles son extremadamente valiosos y a veces útiles, pero confiar en ellos puede resultar peligroso –como lo demuestra el ejemplo de Ali Mohamed.

Y así resultó para la CIA en relación con Arabia Saudita. En efecto, el GID respaldaba enérgicamente a al-Qaeda en países como Bosnia, en virtud de un acuerdo que estipulaba que esa organización yihadista «no interferiría en los asuntos políticos de Arabia Saudita ni de ningún otro país árabe» [25]. El ministro del Interior de Arabia Saudita, Nayef ben Abdelaziz, había negociado aquel compromiso con Osama ben Laden. El ISI pakistaní estaba mucho más activamente implicado con al-Qaeda y ciertos elementos de esa agencia de inteligencia probablemente se sentían más cercanos de los objetivos ideológicos de esa organización que del gobierno nominalmente laico de Pakistán.

En todo caso, recurrir a informantes ilegales no sólo es peligroso y puede arrojar resultados imprevisibles sino que es además un factor de corrupción. En efecto, para desempeñar su papel los informantes tienen que violar la ley, y quienes los supervisan conociendo esa necesidad tienen que protegerlos absteniéndose a denunciarlos. También sucede, con demasiada frecuencia, que los supervisores se ven obligados a intervenir para evitar que los informantes sean arrestados por otras agencias. Así que los supervisores se convierten constantemente en cómplices de los crímenes de sus informantes [26].

Incluso en las mejores circunstancias, la agencia interesada se ve obligada a decidir si autoriza al informante a perpetrar su crimen o si se lo impide, arriesgándose en ese último caso a que el informante deje de serle útil. Ante esa disyuntiva, las agencias tienden la mayoría de las veces a tomar decisiones contrarias al interés general.

Un buen ejemplo de lo anterior es el primer atentado con bomba cometido contra el World Trade Center, en 1993. Es un caso interesante porque Khalid Sheikh Mohamed, el supuesto cerebro del 11 de septiembre, también estuvo entre los organizadores del atentado de 1993, entre los que se hallaba también Emad Salem, informante del FBI. Posteriormente, basándose en pruebas provenientes de las grabaciones de sus encuentros con el FBI, Salem declaró que el propio FBI había decidido –por propia iniciativa– no impedir el proyecto terrorista planeado contra el World Trade Center. Ralp Blumenthal escribió para el New York Times un detallado recuento de aquella acción, anterior al misterio del 11 de septiembre de 2001:

«Se reveló a los funcionarios de las fuerzas del orden [el FBI] que había terroristas tratando de concebir una bomba, que fue finalmente utilizada para volar el World Trade Center. Pensaron frustrar a los malhechores sustituyendo secretamente los explosivos por una pólvora inofensiva, declaró un informante después del atentado. 

Este [informante] supuestamente debía ayudar a los malhechores a fabricar la bomba y proporcionales la pólvora falsa, pero aquel plan fue anulado por un supervisor del FBI que tenía otras ideas sur la manera de utilizar al informante, [llamado] Emad A. Salem. 

Esta historia, sacada de la retranscripción de cientos de horas de grabaciones que el señor Salem realizó en secreto durante sus conversaciones con agentes de las fuerzas del orden, demuestra que las autoridades estaban en mejor posición de lo que dijeron en cuanto a tratar de frustrar los atentados con bomba del 26 de febrero contra los edificios más altos de todo Nueva York. La explosión mató a 6 personas, hirió a más de 1 000 y provocó daños que sobrepasaron los 500 millones de dólares. Cuatro hombres están siendo procesados ante la Corte federal de Manhattan por aquel ataque.» [27]

Lo que hace aún más interesante el complot de 1993 es el hecho que, según varias fuentes, Emad Salem era un agente del servicio de inteligencia egipcio enviado a Estados Unidos para espiar las acciones de Omar Abdel Rahman, a quien llamaban el «jeque ciego» [28]. 

Es por lo tanto posible que el supervisor del FBI que tenía «otras ideas» sobre la manera de utilizar a Emad Saled fuese miembro de un equipo de enlace que no podía revelar lo que sabía a los demás agentes del FBI. Por ejemplo, es posible que ese supervisor estuviese al tanto de una posible negativa de la inteligencia egipcia a que se revelara la cobertura de Salem. Esa posibilidad es a la vez hipotética y problemática. Pero permite dar una explicación relativamente coherente a un comportamiento del FBI que puede calificarse como desconcertante.

Esta explicación no excluye la posibilidad de que algunos funcionarios del FBI tuviesen motivaciones más siniestras para permitir la realización de atentados con bomba, y disimularlo posteriormente. En efecto, en aquel preciso momento, el jeque Omar Abdel Rahman era uno de los elementos centrales de un programa saudita muy sensible, en el que también participaban funcionarios estadounidenses. Aquel programa estaba destinado a reclutar y enviar combatientes muyahidín a Bosnia para luchar contra Serbia (incluyendo individuos, como Ayman al-Zawahiri, que posteriormente fueron acusados en el complot del 11 de septiembre) [29].

Después de haber visto el comportamiento de los investigadores y de las autoridades judiciales, resulta evidente que cierto número de agencias estadounidenses no querían interferir en las actividades del jeque Rahman. Incluso después de su inculpación, en 1995, en un caso de asociación de malhechores con vista a cometer atentados contra varios monumentos de Nueva York, el gobierno de Estados Unidos siguió protegiendo a Ali Mohamed, que era un personaje crucial en ese caso.

Peor todavía, el hecho que el FBI permitiera la realización de esos atentados con bomba forma parte de una serie de errores y de oportunidades no aprovechadas –todas vinculadas entre sí– que alcanzaron su clímax el 11 de septiembre de 2001. La serie comienza en 1991, con el asesinato de extremista judío Meir Kahane. En ese caso, el FBI y la NYPD [siglas en inglés del Departamento de Policía de Nueva York. NdT.] arrestaron a dos de los asesinos y después los soltaron, permitiendo así que participaran posteriormente en los atentados con bomba de 1993 contra el World Trade Center. Uno de los principales instructores de aquellos dos individuos era Ali Mohamed, quien por aquel entonces aún era miembro de las Fuerzas Especiales estadounidenses. Pero Patrick Fitzgerald, el fiscal a cargo del caso, evitó sistemáticamente que se diera a conocer públicamente el nombre de Ali Mohamed. En 1994, cuando Ali Mohamed fue arrestado en el aeropuerto de Vancouver por la Policía Montada de Canadá, el FBI intervino para obtener su liberación. Aquella iniciativa del FBI permitió que Mohamed viajara a Kenia, donde se convirtió en el principal organizador del atentado con bomba de 1998 contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi [30].

Ali Mohamed fue finalmente arrestado por los estadounidenses en 1998, pero no fue encarcelado de inmediato. Es evidente que fue como hombre libre que Ali Mohamed confió sin reservas a Jack Cloonan, su contacto en el FBI, que él conocía al menos a 3 de los presuntos piratas aéreos del 11 de septiembre, y que incluso había ayudado a enseñarles cómo secuestrar aviones [31]. 

En un libro publicado en septiembre de 2011, Ali Soufan afirma que 12 años después de haber aceptado su culpabilidad, en mayo de 1999, Ali Mohamed seguía esperando su condena en 2011 [32].

Lo anterior hace pensar que hay en Estados Unidos un grave problema de funcionamiento, muy anterior al 11 de septiembre. Se trata en realidad de un problema que ha seguido existiendo bajo las dos mayorías políticas. Las condiciones de confidencialidad garantizadas por las acreditaciones especiales no sólo impidieron que se conociesen las anomalías de funcionamiento –como demostraré más adelante– sino que contribuyeron a engendrarlas. La historia del espionaje demuestra que el poder, cuando se ejerce en la esfera de las actividades ilegales, se convierte poco a poco en una fuerza contraria al poder público democrático [33]. Mientras más restringido es el grupo de planificadores especiales que dispone de sus propias acreditaciones, menos posibilidades hay de que sus decisiones correspondan a las exigencias de las legislaciones nacionales e internacionales, y menos aún a la moral y al sentido común.

Agréguense a esas ambiguas condiciones de confidencialidad las relaciones fundamentalmente malsanas y corruptas que mantienen las agencias de inteligencia estadounidenses con las de Arabia Saudita y Pakistán. Esas relaciones han sido hasta ahora profundamente antidemocráticas, tanto en Asia como en nuestro país. Mediante un mecanismo de reciclaje de riquezas, la dependencia estadounidense del petróleo saudita ha subvencionado en realidad una propagación del islamismo por todo el mundo. Al mismo tiempo, el dinero que el 99,9% de los estadounidenses paga por su gasolina y su gas genera sumas gigantescas, sumas que los sauditas reciclan en las instituciones financieras del 0,1% que conforma la cúpula dominante en Wall Street.

De la misma manera, la oscura relación de Estados Unidos con el ISI pakistaní dio lugar a un considerable aumento del tráfico internacional de droga, esencialmente gracias a los clientes afganos de la CIA y del ISI [34]. En resumen, el mal funcionamiento burocrático que ya mencionamos al referirnos al 11 de septiembre es síntoma de un problema mayor. Ese problema tiene su principal origen en la relación que Estados Unidos mantiene con Arabia Saudita, con Pakistán y –a través de esos países– con el resto del mundo.

Los acuerdos de enlace y la protección de Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi

Aún sin entrar a tener en cuenta el sugestivo precedente del atentado con bomba de 1993 contra el World Trade Center, resulta totalmente justificado pensar que ciertos acuerdos de enlace hayan podido impedir el arresto de Khaled al-Mihdhar y de Nawaf al-Hazmi. Analicemos, en primer lugar, lo que descubrió Kevin Fenton: «Es evidente que esas informaciones [sobre los dos individuos] no fueron retenidas como resultado de una sucesión de incidentes extraños sino de forma intencional» [35]. Yo pienso que se trata de un descubrimiento importante e irrefutable. Pero no podemos estar tan seguros de la explicación que propone Fenton, según la cual «el objetivo de la retención de información era en lo adelante permitir el desarrollo de los ataques» [36].

En realidad, yo pienso que tras esa intención hay cierto número de posibilidades, que van desde la explicación relativamente inocente (los bloqueos provocados por un acuerdo de enlace) hasta la más espantosa. Antes de analizarlas tenemos que estudiar la noción de «permitir el desarrollo de los ataques». Es evidente que si los presuntos piratas aéreos no eran arrestados en las puertas de embarque de los aeropuertos, la consecuencia sería que habría muertos. ¿Pero cuántos? Recordemos que en los documentos de la operación Northwoods [37], sobre la planificación de ataques bajo bandera falsa [Las operaciones “bajo bandera falsa” (false flag) son provocaciones organizadas y realizadas secretamente con la intención premeditada de atribuirlas al adversario. NdT.] que debían justificar una intervención militar contra Cuba, varios responsables del Comité de Jefes de Estados Mayores Interarmas (JCS) habían escrito: «Podríamos desarrollar una campaña de terrorismo [falsamente atribuida a los comunistas de Cuba]» durante la cual «podríamos hundir un barco lleno de cubanos» [38]. ¿Sería acaso muy diferente a eso la pérdida de 4 aviones comerciales llenos de pasajeros?

Por supuesto, la dimensión trágica del 11 de septiembre se vio considerablemente amplificada cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas y contra el Pentágono. A pesar de ello es posible pensar que las personas que estaban al corriente del acuerdo de enlace sobre los dos sauditas no pensaran que dichos individuos fuesen capaces de concretar algo de aquellas proporciones. Debemos recordar que las lecciones de vuelo que recibieron, a pesar de ser simplemente a bordo de un Cessna, fueron tan desastrosas que terminaron prematuramente. El instructor les dijo que «simplemente no estaban hechos para pilotear» [39].

Permítanme sugerir que los ataques del 11 de septiembre se dividen en 3 etapas diferentes: los secuestros aéreos, los estrellamientos contra los edificios y los sorprendentes derrumbes de 3 edificios del World Trade Center. Es posible que el equipo de enlace del «grupo Alec Station» previera solamente la primera etapa, sin imaginarse la existencia de las 2 etapas siguientes.

Una explicación inicial de las retenciones de información sobre dos de los presuntos piratas aéreos –explicación a la vez simple y menos retorcida– sería la hipótesis que yo propuse en el caso de Emad Salem: las restricciones de acceso a la información impuestas por la existencia de las acreditaciones especiales requeridas en el marco de un acuerdo de enlace. Sin embargo, al igual que en 1993, los poderes secretos constituidos tras la muralla de las acreditaciones restrictivas podían utilizarse para alcanzar otros objetivos. La peligrosa situación creada entonces –o sea, la existencia de posibles piratas aéreos protegidos del arresto precisamente en momentos en que se esperaba un ataque– pudiera haber incitado a ciertos individuos a explotar las condiciones de secreto ya creadas como una oportunidad para planificar un incidente necesario para justificar la guerra. Hay que subrayar entonces un importante parecido entre el 11 de septiembre y el falso segundo ataque del Golfo de Tonkín, en agosto de 1964, utilizado para justificar la agresión contra Vietnam del Norte. Efectivamente, al igual que en aquella época, existía en la cumbre del Estado una poderosa facción que estaba decidida a desencadenar una acción militar unilateral. Se trata de la camarilla del PNAC, que maniobraba en 2001 en el seno del gobierno de Estados Unidos [40].

Uno de los indicios de esa siniestra intención es el hecho que el modelo de disimulación que detalla Kevin Fenton no se limita a los dos sauditas y a sus supervisores de la estación de la CIA. También podemos comprobar una cadena de retenciones de información por parte de otras agencias. Para ser más precisos, se trata de las informaciones del grupo Able Danger que fueron destruidas por el SOCOM y de la disimulación –que evidentemente cometió la NSA– de una intercepción importante, que aparentemente tenía que ver con los presuntos piratas aéreos y con Zacarias Mussaui [41].

Si en aquel entonces la NSA disimulaba información a los responsables interesados, se trataría de un comportamiento que recuerda el papel de esa agencia en tiempos del segundo incidente de Tonkín, en agosto de 1964. En un momento crucial, la NSA envió 15 segmentos de ROEM (datos de inteligencia de origen electromagnético) que indicaban –equivocadamente– un supuesto ataque de los norvietnamitas contra dos destructores estadounidenses. Al mismo tiempo, la NSA disimuló 107 segmentos de ROEM que demostraban –con toda exactitud– que no se había producido ningún acto hostil de parte de los norvietnamitas [42]. En aquella época, el comportamiento de la NSA encontraba su eco en la CIA. Ambas agencias estaban conscientes de la existencia de un poderoso consenso en el seno de la administración Johnson. En efecto, dicha administración ya había decidido que era necesario provocar a Vietnam del Norte con la esperanza de crear una oportunidad para una respuesta militar [estadounidense. NdlR.] [43].

Gracias a numerosos relatos provenientes de fuentes internas de la administración Bush, sabemos que antes del 11 de septiembre existía también en la cúpula del Estado un poderoso consenso a favor de la guerra. Ese consenso orbitaba alrededor de Dick Cheney, de Donald Rumsfeld y de la llamada facción del PNAC (el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano), que antes de la elección de George W. Bush había desarrollado un enérgico cabildeo a favor de una acción militar contra Irak.

Sabemos también que la inmediata respuesta de Rumsfeld a los atentados del 11 de septiembre fue proponer un ataque contra Irak, y que la planificación de ese ataque se inició el 17 de septiembre de 2001. Es por lo tanto necesario analizar la posibilidad de que los individuos que protegieron a los presuntos piratas aéreos hayan podido compartir esas ambiciones guerreristas [44].

(Continuará…)


Peter Dale Scott Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía: Seculum: Coming to Jakarta: A Poem About Terror (1989), Listening to the Candle: A Poem on Impulse (1992), y Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000. Además ha publicado: Crossing Borders: Selected Shorter Poems (1994). En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación. Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) «que Coming to Jakarta es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo».

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Maxime Chaix.

 

[1] El Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre minimizó la importancia de al-Bayumi (ver 9/11 Commission Report, pp.217-18). Pero el Informe de la Comisión Mixta del Congreso encargada de investigar lo sucedido el 11 de septiembre, a pesar de seguir estando considerablemente censurado, nos ofrece información que corrobora lo anterior (pp.173-77). Esa información incluye un informe que indica que Basnan organizó una fiesta para el «jeque ciego» Omar Abdel Rahman, implicado en el primer atentado con bomba contra el World Trade Center, cometido en 1993.
[2] Inicialmente, al igual que otros observadores, yo sospeché que aquellos 2 hombres eran agentes dobles sauditas. También es posible que hayan sido enviados a Estados Unidos como objetivos designados para ser vigilados individualmente o los dos a la vez por los sauditas y los estadounidenses. Uno de mis pocos desacuerdos con Kevin Fenton aparece cuando él llama a al-Mihdhar «uno de los agentes más experimentados [entre los piratas aéreos]» (Fenton, Disconnecting the Dots, p.205). A mí me parece, por el contrario, que al-Mihdhar era un espía inexperimentado o incompetente o que se exponía deliberadamente para poner a prueba la capacidad de respuesta estadounidense.
[3] Summers, Eleventh Day, p.396.
[4] 9/11 Commission Report, p.184.
[5] Steve Coll, Ghost Wars: the secret history of the CIA, Afghanistan, and bin Laden, from the Soviet invasion to September 10, 2001 (Penguin, New York, 2004), pp.456-57.
[6] Thomas E. Ricks y Susan B. Glasser, Washington Post, 14 de octubre de 2001.
[7] Ricks y Glasser, Washington Post, 14 de octubre de 2001.
[8] Michael Klare, Blood and Oil (Metropolitan Books/Henry Holt, New York, 2004), pp.135-36; citando a R. Jeffrey Smith, «U.S. Leads Peacekeeping Drill in Kazakhstan», Washington Post, 15 de septiembre de 1997. Cf. Kenley Butler, «U.S. Military Cooperation with the Central Asian States», 17 de septiembre de 2001.
[9] En 1957, como joven diplomático canadiense, yo mismo tuve a mi disposición un acceso especial, que era una acreditación de un nivel superior al «top secret», para consultar datos de inteligencia de la otan –un enlace relativamente abierto y directo.
[10] Para el recuento de Ali Mohamed, ver Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.213-225 (capítulo 8).
[11] Ibidem, 158; citando a John Berger, «Unlocking 9/11: Paving the Road to 9/11»: «Ali Mohamed fue una de las principales Fuentes del tristemente célebre Contacto Presidencial Cotidiano (PDB, siglas en inglés de Presidential Daily Briefing) del 6 de agosto de 2001 titulado ‘Ben Laden decidido a atacar Estados Unidos’.» En mi opinión, el PDB, frecuentemente citado como un ejemplo del buen resultado de la CIA, ilustra probablemente la forma como la CIA preparaba lo que se convertiría de antemano en los de los controles post 11 de septiembre. Sin mencionar su nombre, el PDB se refiere 3 veces a Ali Mohamed describiéndolo como una amenaza, a pesar de que este se hallaba bajo control de las autoridades federales y en espera de ser condenado debido a su papel en los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses. En otras palabras, el PDB parece haber sido redactado para adornar los archivos, al igual que el trabajo de Wilshire en el FBI, durante aquel mismo mes de agosto de 2001.
[12] John Berger, Ali Mohamed, p.20 (Cloonan); 9/11 Commission Report, p.261 (PDB).
[13] James Risen, New York Times, 31 de octubre de 1998; dans Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.439-41.
[14] Raleigh News and Observer, 13 de noviembre de 2001; en Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.440-41. Yo agregué la palabra «ejército». El Cuartel General del USSOCOM está en Fort MacDill, una base aérea de la US Air Force en la Florida.
[15] Dana Priest y William M. Arkin, «‘Top Secret America’: A look at the military’s Joint Special Operations Command», Washington Post, 2 de septiembre de 2011.
[16] Fenton, Disconnecting the Dots, pp.168-69; Summers, Eleventh Day, p.371, p.550.
[17] Ibidem, p.372.
[18] Scott, American War Machine, p.161; Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.101-03.
[19] Ahmed Rashid, Taliban: Militant Islam, oil, and fundamentalism in Central Asia (Yale UP, New Haven CT, 2000), p.129.
[20] John Prados, Safe for Democracy, p.489; conversación en Scott, American War Machine, pp.12-13.
[21] James Risen, State of War: the secret history of the CIA and the Bush administration (Free Press, New York, 2006), pp.188-89.
[22] Fenton, Disconnecting the Dots, p.104.
[23] Summers, Eleventh Day, p.397.
[24] Joseph J. y Susan B. Trento, citados por Summers, Eleventh Day, p.399. Desde que présenté este ensayo en la conferencia internacional de Toronto el 11 de septiembre de 2011, «Bob Kerrey [, ex senador] por Nebraska, un demócrata miembro de la […] Comisión sobre el 11 de Septiembre, [declaró] en un testimonio bajo juramento […] que ‘importantes interrogantes [seguían] sin respuestas’ en cuanto al papel de las instituciones sauditas. ‘Nunca se siguieron verdaderamente las pruebas que indicaban una posible implicación de agentes del gobierno saudita en los ataques del 11 de septiembre’, declaró el señor Kerrey» («Saudi Arabia May Be Tied to 9/11, 2 Ex-Senators Say», New York Times, 29 d febrero de 2011.). Para más información sobre ese caso, no mencionado por la prensa francesa, ver «11-Septembre: Deux anciens sénateurs US déposent sous serment et mettent en cause l’Arabie Saoudite (+ Vidéo)», ReOpen911, 5 de marzo de 2012.
[25] Wright, Looming Tower, p.161; citado por Summers, Eleventh Day, p.216.
[26] Ese tipo de corrupción es previsible y está muy extendida. En los célebres ejemplos de Gregory Scarpa y Whitey Bulger, agentes del FBI destacados en las oficinas de Nueva York y de Boston fueron acusados de proporcionar a sus informantes de la mafia informaciones que dieron lugar a asesinatos de testigos y de rivales. Los agentes del antiguo Buró de Estupefacientes (FBN, siglas del Federal Bureau of Narcotics) en Nueva York se implicaron tanto en el tráfico de droga de sus informantes que hubo que cerrar el FBN y reorganizarlo.
[27] Ralph Blumenthal, «Tapes Depict Proposal to Thwart Bomb Used in Trade Center Blast», New York Times, 28 de octubre de 1993, acentuación agregada. Al día siguiente, el Times publicó una pequeña corrección: «Las transcripciones de las cintas secretamente grabadas por un informante, Emad A. Salem, muestran que este último había advertido al gobierno que se estaba fabricando una bomba. Sin embargo, las transcripciones no permiten determinar claramente si las autoridades federales sabían que el blanco era el World Trade Center.»
[28] Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.205-06.
[29] Peter Dale Scott, «La Bosnie, le Kosovo et à présent la Libye: les coûts humains de la collusion perpétuelle entre Washington et les terroristes», Mondialisation.ca, 17 de octubre de 2011. Evan Kohlmann describió como una oficina de Zagreb, abierta para ayudar a los yihadistas respaldados por Arabia Saudita en Bosnia, recibía «directamente todas sus órdenes y sus fondos de la principal oficina de al-Kifah en Estados Unidos, situada en Atlantic Avenue [en Brooklyn] y controlada por el jeque Omar Abdel Rahman» (Evan Kohlmann, Al-Qaida’s Jihad in Europe, pp. 39-41; citando a Steve Coll y Steve LeVine, «Global Network Provides Money, Haven», Washington Post, 3 de agosto de 1993).
[30] Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.215-16, pp.440-41; citando el artículo «Canada freed top al-Qaeda operative», Globe and Mail de Toronto, 22 de noviembre de 2001.
[31] Scott, ibidem, pp.213-225 (capítulo 8).
[32] Ali Soufan, The Black Banners, pp.94-95, p.561.
[33] La corrupción parece ser inevitable para las superpotencias –Estados que han acumulado un poderío excesivo en relación con lo que en realidad se requiere para garantizar su defensa. Ese proceso es menos perceptible en Estados menos poderosos, como Canadá.
[34] Peter Dale Scott, «America’s Afghanistan: The National Security and a Heroin-Ravaged State», Asia-Pacific Journal: Japan Focus, N°20, 18 de mayo de 2009. Cf. «U.S. looks into Afghan air force drug allegations», CNN, 8 de marzo de 2012: «Estados Unidos está investigando sobre acusaciones contra miembros de la fuerza aérea afgana, que habrían utilizado sus aviones para transportar droga, según declaró el jueves un vocero del ejército estadounidense. Los investigadores quieren saber si esas acusaciones de tráfico de droga, inicialmente reportadas en el Wall Street Journal, tienen relación con el tiroteo en el que murieron 8 oficiales de la US Air Force en el aeropuerto de Kabul, la capital afgana. ‘Estamos verificando las acusaciones sobre uso indebido de aparatos de AAF’, declaró el teniente coronel Tim Staufer, refiriéndose a las alegaciones según las cuales el equipamiento de la fuerza aérea afgana ha sido utilizado en el transporte ilegal de armas y droga.»
[35] Fenton, Disconnecting the Dots, p.310.
[36] Ibidem, p.371, cf. p.95.
[37] Ver «Quand l’état-major américain planifiait des attentats terroristes contre sa population», por Thierry Meyssan, y «Document déclassifié: L’Opération Northwoods (1962)», Réseau Voltaire, 5 de noviembre de 2001.
[38] Comité de Jefes de los Estados Mayores Interarmas (JCS), «Courses of Action Related to Cuba (Case II)» ; citado en Scott, American War Machine, p.196.
[39] Washington Post, 30 septiembre de 2001; en Summers, Eleventh Day, p.293; cf. 9/11 Commission Report, pp.221-22.
[40] Ver Scott, American War Machine, pp.199-203.
[41] Fenton, Disconnecting the Dots, pp.360-61, p.385. Es evidente que también hubo retención de información en las altas esferas del Comando Mixto Interarmas (USJFCOM, siglas de US Joint Forces Command): «El vicealmirante Martin J. Meyer, comandante en jefe adjunto (DCINC) del USJFCOM, fue uno de los responsables que asistieron al contacto del DO5 [una unidad de inteligencia del USJFCOM a cargo de la vigilancia del terrorismo contra Estados Unidos]. […] Sin embargo, dos semanas antes del 11 de septiembre, a pesar de las alertas emitidas durante aquel contacto, Meyer habría dicho al mayor general Larry Arnold –el comandante del NORAD para la región continental de Estados Unidos (CONR)– y a otros altos responsables del CONR que sus inquietudes sobre Osama ben Laden como posible amenaza para Estados Unidos eran infundadas y que, para citarlo, ‘todo el mundo dejara simplemente de mirar la CNN, no existiría una amenaza llamada Osama ben Laden’» (Jeffery Kaye y Jason Leopold, «EXCLUSIVE: New Documents Claim Intelligence on Bin Laden, al-Qaeda Targets Withheld From Congress’ 9/11 Probe», Truthout.org, 13 de junio de 2001).
[42] Scott, American War Machine, p.201.
[43] Ibidem, pp.200-02.
[44] Mark Selden ha descrito el proceso de «la exacerbación de las pasiones nacionalistas provocadas por ataques provenientes de no se sabe dónde» como el elemento que ha «respaldado el ‘modo de guerra americano’ desde 1898» (Mark Selden, «The American Archipelago of Bases, Military Colonization and Pacific Empire: Prelude to the Permanent Warfare State», que será publicado en 2012, International Journal of Okinawan Studies).

FUENTE: VOLTAIRENET