El documental muestra la historia del planeta Tierra desde sus inicios hasta el presente. En la película se pueden ver secuencias de imágenes de todo el mundo, en las cuales se puede apreciar, cómo el hombre ha maltratado y está afectando al planeta: el clima (cambio climático), los ecosistemas (deforestación, sobreexplotación de acuíferos, pérdida de biodiversidad, urbanización, etc.) debido a la voracidad de energía y materiales del sistema socioeconómico capitalista. El documental asimismo avisa que según los científicos, de no modificarse nuestra conducta, probablemente en 10 años la situación podría no ser reversible.
ESTE ES UN BLOG PARA COMPARTIR IDEAS Y EXPRESARSE LIBREMENTE, ESPERO LES GUSTE....
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martes, 14 de abril de 2015
lunes, 13 de abril de 2015
CONOCE AL QUOKKA, EL ANIMAL MÁS FELIZ Y ADORABLE QUE EXISTE
Se trata de mamíferos muy simpáticos, sobre todo por las sorprendentes características de su rostro, que viven entre la hierba y tienen hábitos nocturnos. Sin más, pasemos a conocer al quokka, el animal «más feliz» y adorable que existe.
Los quokka prefieren lugares húmedos para vivir o que estén muy cerca de afluentes naturales, especialmente bosques espesos o selvas profundas. Aunque pueden pasársela sin beber, las plantas de las cuales se alimentan no. Así que una buena solución es estar cerca de las fuentes de agua fresca.
Los quokka son animales vegetarianos. Se alimentan preferentemente de hierbas, pero también gustan de algunas frutas silvestres, de las bayas y de las hojas. Por lo general, buscan alimento en el suelo, pero si es necesario pueden escalar los árboles.
Al comer, no mascan la comida, sino que la tragan y luego la regurgitan. Luego se tragan este bolo alimenticio. No necesitan beber mucha agua pues se hidratan de los propios alimentos que ingieren.
Vida social de los quokka y ciclos de vida
Los quokka son criaturas muy sociables que se relacionan pacíficamente con otras especies, incluyendo el ser humano. Viven en grupos pequeños liderados por los machos, entre quienes se pueden producir altercados por los territorios más protegidos.
A partir de enero comienza el ciclo de vida de los quokka. Entonces se produce el apareamiento y la concepción, esta dura un mes, tras de la cual nace el cachorro.
Las hembras traen hijos dos veces al año. Estos se crían en la marsupia durante 11 meses y dos meses después es que se independizan de la leche materna. Los quokka pueden vivir hasta 5 años en la naturaleza.
Tan simpáticos animalitos construyen unas especies de túneles entre las hierbas que les sirven para moverse a través de la zona y encontrar sus alimentos. Son usados, además, para huir de los depredadores en caso de que estos aparecieran.
Quokka: una especie amenazada que debemos ayudar
Los quokka son una especie amenazada de extinción pues su número se ha ido reduciendo considerablemente a lo largo de los años. El ser humano introdujo en estas islas depredadores como los zorros, los gatos y los perros, que les dan caza indiscriminada.
La principal ayuda que podemos darle a los quokka es, si visitamos algunas de las islas donde habitan, no ofrecerles ningún alimento. Esta costumbre de los turistas es dañina para sussistemas digestivos, lo cual es causa de muchas muertes.
Estos marsupiales resultan ser criaturas muy singulares y sus curiosidades nos confirman una vez más que los animales del continente australiano son verdaderamente extraordinarios.
FUENTE: OJOCURIOSO
domingo, 12 de abril de 2015
EL CIELO EN EL CEREBRO: LA FASCINANTE RELACIÓN DE LA LUNA Y LOS NEUROTRANSMISORES
SIGUIENDO CON UNA EXPLORACIÓN DE LA CRONOBIOLOGÍA Y DE LA RELACIÓN ANTROPO-BIO-CÓSMICA PROBAMOS UN MÉTODO PARA AUMENTAR EL DESEMPEÑO COGNITIVO Y LA PRODUCTIVIDAD BASADO EN LA SINCRONIZACIÓN ENTRE LA MENTE Y LA LUNA
Para el hombre antiguo era un hecho incontrovertible que su vida estaba ligada a los procesos astronómicos y a los ciclos estacionales que marcaban los astros. No sólo dependiendo del cielo y de la tierra –y de su relación de creatividad y receptividad– para cosechar sus alimentos, sino también para cultivar una vida sana y virtuosa física y mentalmente. El hombre, como parte de la tierra, también recibe del cielo la energía que le permite crecer. Esto era parte de una cosmogonía que tiene como piedra angular la visión del microcosmos como un espejo del macrocosmos: una filosofía natural perenne que encontramos presente en mayor o menor medida en todas las culturas antiguas. El hombre moderno, no sin arrogancia, ve en esto un rasgo del pensamiento mágico-primitivo que el pensamiento racional ha rebasado. Despojado de este espíritu, el paradigma médico del hombre occidental no toma en cuenta la influencia de factores ambientales y mucho menos cósmicos. Pero hoy sabemos, por experiencia propia, que la medicina occidental moderna es muy buena para atacar y extirpar padecimientos agudos, pero sufre cuando se trata de curar y no sólo aliviar los síntomas de enfermedades crónicas (las enfermedades del tiempo). Tradiciones de medicina antigua, por ejemplo la espagiria (alquimia vegetal) o la acupuntura, curan balanceando y despertando los procesos de autosanación del cuerpo; la medicina alópata moderna “cura” suprimiendo síntomas con fármacos que generan efectos secundarios en otros sistemas y órganos, porque estos no son concebidos como estrechamente interdependientes. Existen, sin embargo, señales de una mayor apertura a sistemas holísticos dentro de la ciencia médica occidental, especialmente a partir de recientes hallazgos en la epigenética, y particularmente en la cronobiología.
Como vimos en un artículo anterior sobre la cronobiología, existe una relación entre la cualidad particular del tiempo y la salud humana y su disposición y aptitud para realizar ciertas tareas. En otras palabras, no todos los momentos son iguales, y realizar cierta acción en determinado momento puede ser contraproducente o, en el sentido contrario, doblemente provechoso, siendo catalizada por la energía que predomina en ese momento (el universo como proceso de aikido). Ser conscientes de esto, de los cambios, de los ciclos y de las diferentes cualidades de los momentos, es ya un paso importante para armonizar el cuerpo y la mente, ahorrar recursos y almacenar energía.
Después de este acercamiento teórico, sigamos con una aplicación práctica de la cronobiología con la intención de comprobar que esta relación entre el hombre y el cosmos no es sólo analogía poética sino correlación energética.
Los cuatro neurotransmisores y las cuatro fases lunares
Con el interés de que este método pueda ser estudiado de manera sencilla y llevado a la práctica, revisemos los efectos particulares de los distintos neurotransmisores y la clasificación que hace Mark Filippi en su sistema somático:
Filosomático—Acetilcolina-Luna Nueva/Cuarto Creciente:
La primera semana del ciclo lunar corresponde al neurotransmisor acetilcolina y a una inclinación filial. “Cuando estamos surcando en acetilcolina, nos volvemos más sensibles, más aptos a actividades grupales y más receptivos emocionalmente”, dice Filippi. Esta semana se caracteriza por mucha energía pero no tanta concentración. Rushkoff observa que en la semana de la acetilcolina “las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas”. La acetilcolina neurológicamente está asociada con la memoria y el aprendizaje (fármacos que suprimen los receptores de acetilcolina afectan la memoria y el aprendizaje). La luna nueva es el momento para iniciar nuevos proyectos, para sembrar plantas pero también ideas, imágenes e intenciones y aprovechar la energía ascendente.
Ontosomático—Serotonina—Cuarto Creciente/Luna Llena
La segunda fase de la luna, que va del cuarto creciente a la luna llena, corresponde a la serotonina. Esta semana se tiene mucha energía y además mucha concentración mental por lo que es ideal para la realización de trabajo creativo. Esta es la semana en la que Rushkoff escribió la mayor parte de su libro. Filippi recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar estos momentos de lucidez en los que nos acompaña nuestra musa. La serotonina participa en numerosas funciones orgánicas, incluyendo un rol principal en la digestión (por lo que muchas enfermedades gastrointestinales son tratadas con antidepresivos), pero está sobre todo identificada con regular el estado de ánimo. En la semana del cuarto creciente nos sentimos saciados y plenos. Este estado, sin embargo, puede desbordarse y desfondarnos si no encontramos ese espacio reflexivo para canalizar nuestra energía. En otras palabras, aunque muchas personas pueden sentir la atracción de utilizar (y dilapidar) esta energía socialmente, es un momento de trabajo y cultivación personal.
Ecosomático—Dopamina—Luna Llena/Cuarto Menguante
La semana de la dopamina, es una semana de distracción y divertimento, de involucrarse en actividades sociales y ecológicas, con una cualidad empática. La dopamina neurológicamente está asociada con las experiencias y los estímulos que producen las experiencias, el placer, la recompensa y la excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho.
Exosomático—Noradrenalina- Cuarto menguante/Luna nueva
La semana en la que entramos en la fase de “huir o pelear” (fight or flight), un estado defensivo en el que instintivamente nos protegemos (ya que tenemos menos reservas). Hay mucho análisis, pero poca inspiración. “Es un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo”, dice Filippi. Rushkoff bromea con que es como la mentalidad de Barack Obama. Un regreso parcial al cerebro reptiliano. Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa.
Elogio de la Luna (y un argumento personal a favor de la Luna)
La Luna en los sistemas simbólicos de la antigüedad regenteaba el agua. Sabemos científicamente que la Luna controla las mareas, coordina la menstruación y afecta la ovulación, la retención de orina, y se correlaciona con episodios de diarrea y problemas cardiovasculares. El ser humano, según nos enseñaron en la escuela, es mayormente agua. Esa agua compuesta que es la sangre lleva oxígeno (potencial de energía), nutrientes y productos neuroquímicos a las diferentes partes del cuerpo. Es concebible que la fuerza de la atracción de la Luna ejerza un efecto, aunque sea sutil, en este sistema de distribución. En el Clásico Interno del Emperador Amarillo se dice: “En la tierra hay arroyos, ríos,y océanos. En los seres humanos hay canales y meridianos. Todos ellos con influencia mutua”.
Apelamos aquí entonces a contemplar la posibilidad de que, aunque en un principio sea muy sutil y difícil de percibir, nuestra productividad y bienestar general pueden ser fácilmente mejorados siguiendo una práctica de armonización lunar, una especie de meditación distribuida a lo largo de 1 mes, cuyo fundamento es simplemente observar el tiempo (lo que Pitágoras llamaba “el alma del mundo”) y los efectos particulares que ejerce sobre nuestro organismo, suspendiendo la incredulidad de que somos independientes y estamos separados de los otros procesos naturales, que estamos en un río aparte, que corre solo, sin influencias. Juega con la idea que animaba la filosofía china: somos, como el emperador, el hijo del cielo. Realmente no tienes mucho que perder.
Cuando vivimos en un mundo que ha perdido la sincronía, que está fuera de tono, es apropiado recordar la frase de William Blake: “Debo de crear mi propio sistema o seré esclavizado por el sistema de otro hombre”. William Burroughs en The Revised Boy Scout Manual propone como primer paso para retomar el control de la realidad “proclamar una nueva era y desarrollar un nuevo calendario”. Rushkoff actualiza: “Si no sabes cómo funciona el sistema que estás usando es probable que el sistema te esté usando”.
Existe, por supuesto, una alternativa más tradicional y más segura a crear un propio sistema autónomo. Abandonar el sistema impuesto por el mainstream de la sociedad y encontrar, en equilibrio entre la observación individual –el conocimiento de uno mismo, “Know thy soma”, dice Filippi—y la observación de la naturaleza, un sistema integral. Uno de los sistemas milenarios que mejor ha sobrevivido el paso del tiempo –porque es un reflejo orgánico del tiempo mismo— es el calendario lunar. Las palabras mes, menstruación y moon, en inglés,todas tienen la misma raíz (medir). La Luna es un viejo reloj de luz y agua. Tanto los chinos como los hebreos siguen usando una base lunar para dar coherencia y estructura a sus vidas; los mayas, en su asombrosa percepción astronómica, también desarrollaron un importante calendario lunar; son innumerables las culturas antiguas que rigieron sus vidas por la Luna. El calendario lunar, además, tiene una ventaja, puede ser experimentado en el cuerpo (ese antiguo reloj interno), algo que muchas mujeres han comprobado, más allá de que esté o no legitimado por la ciencia.
Recordar, tal vez como aliciente, que la Luna en el mandala tibetano de la Rueda de la Vida es lo que señaliza una posibilidad de escapar del ciclo ilusorio del sufrimiento y la reencarnación; es un símbolo de la liberación del sistema impuesto. Buda meditando apunta a la Luna. Imagina esta paradoja: una experiencia temporal más coherente es lo que nos lleva a lo intemporal, a lo que no está sujeto ya a la impermanencia y las mutaciones.
Después de 2 meses siguiendo un protocolo lunar en mi trabajo y actividades, mi impresión es que el sistema de Filippi (que además coincide con los consejos del Emperador Amarillo) tiene una cierta coherencia, es decir, se ajusta elegantemente a los efectos de la Luna en la biología humana, aunque permita ciertas interpretaciones y variaciones en función de una adaptación individualizada. Siento una mayor energía y una mayor concentración cuando la Luna crece y una peligrosa plenitud en la luna llena (que puede derramarse y drenar si no se practica una especie de tensegridad), un sutil descenso en la función cognitiva y una mayor aprehensión en la fase menguante (que, sin embargo, se puede paliar si uno se relaja y no se obsesiona con la energía que pierde: entonces hay una pequeña y tranquila muerte al final del mes lunar).
A fin de cuentas, el calendario no debe convertirse en un dogma o en un determinismo cronobiológico, sino en una plantilla que nos permite organizar mejor nuestras actividades y catalizar la cualidad vibrante (el qi) del tiempo. El hecho de observar los efectos y las correlaciones entre las diferentes fases y estaciones de la naturaleza y nuestro cuerpo y mente es probablemente la virtud principal de este ejercicio de cultivación de la salud a través de la regulación energética y emocional. Genera el efecto, que no deberíamos desestimar como secundario, de crear conciencia corporal de nuestra relación con la naturaleza y el cosmos. Nos regresa ese sentido asombroso de pertenencia: nuestros actos tienen más sentido y profundidad cuando están unidos a los procesos del universo.
Twitter del autor: @alepholo
Lee la primera parte: La cronobiología o la importancia de vivir en sincronía con los ciclos naturales
Consulta el calendario somático de la luna para este 2015
El hombre cobra vida a través del qi del cielo y la tierra; madura al ritmo de las leyes de las cuatro estaciones.
El Clásico Interno del Emperador Amarillo
Cuando le preguntaron a Pitágoras qué era el tiempo, respondió que era el alma del mundo.
Plutarco
Para el hombre antiguo era un hecho incontrovertible que su vida estaba ligada a los procesos astronómicos y a los ciclos estacionales que marcaban los astros. No sólo dependiendo del cielo y de la tierra –y de su relación de creatividad y receptividad– para cosechar sus alimentos, sino también para cultivar una vida sana y virtuosa física y mentalmente. El hombre, como parte de la tierra, también recibe del cielo la energía que le permite crecer. Esto era parte de una cosmogonía que tiene como piedra angular la visión del microcosmos como un espejo del macrocosmos: una filosofía natural perenne que encontramos presente en mayor o menor medida en todas las culturas antiguas. El hombre moderno, no sin arrogancia, ve en esto un rasgo del pensamiento mágico-primitivo que el pensamiento racional ha rebasado. Despojado de este espíritu, el paradigma médico del hombre occidental no toma en cuenta la influencia de factores ambientales y mucho menos cósmicos. Pero hoy sabemos, por experiencia propia, que la medicina occidental moderna es muy buena para atacar y extirpar padecimientos agudos, pero sufre cuando se trata de curar y no sólo aliviar los síntomas de enfermedades crónicas (las enfermedades del tiempo). Tradiciones de medicina antigua, por ejemplo la espagiria (alquimia vegetal) o la acupuntura, curan balanceando y despertando los procesos de autosanación del cuerpo; la medicina alópata moderna “cura” suprimiendo síntomas con fármacos que generan efectos secundarios en otros sistemas y órganos, porque estos no son concebidos como estrechamente interdependientes. Existen, sin embargo, señales de una mayor apertura a sistemas holísticos dentro de la ciencia médica occidental, especialmente a partir de recientes hallazgos en la epigenética, y particularmente en la cronobiología.
Como vimos en un artículo anterior sobre la cronobiología, existe una relación entre la cualidad particular del tiempo y la salud humana y su disposición y aptitud para realizar ciertas tareas. En otras palabras, no todos los momentos son iguales, y realizar cierta acción en determinado momento puede ser contraproducente o, en el sentido contrario, doblemente provechoso, siendo catalizada por la energía que predomina en ese momento (el universo como proceso de aikido). Ser conscientes de esto, de los cambios, de los ciclos y de las diferentes cualidades de los momentos, es ya un paso importante para armonizar el cuerpo y la mente, ahorrar recursos y almacenar energía.
Después de este acercamiento teórico, sigamos con una aplicación práctica de la cronobiología con la intención de comprobar que esta relación entre el hombre y el cosmos no es sólo analogía poética sino correlación energética.
La praxis de la Luna
Hace unas semanas entrevisté al doctor Mark Filippi, cuyo Método somático descubrí leyendo Present Shock, de Douglas Rushkoff, analista de medios que quizás sea el más legítimo heredero de Marshall McLuhan. Rushkoff empleó el sistema de Filippi, basado en una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos, para maximizar su desempeño escribiendo su libro (una especie dewalk-the-talk, ya que uno de los temas del libro de Rushkoff es la importancia de tomar conciencia de los efectos que tiene vivir conectado a internet 24/7 y abandonar los ciclos naturales). Rushkoff explica cómo trabajó con este método en la escritura de su libro:
Usaba la primera semana de la Luna para organizar los capítulos, hacer entrevistas, y hablar con amigos y colegas sobre las ideas que estaba trabajando. En la segunda y más intensa semana, me encerraba en mi oficina, con una tarea definida, y lograba escribir la mayor parte del libro. En la tercera semana, editaba lo que había escrito, leía material nuevo y saltaba hacia cualquier sección que me llamara, probando ideas nuevas. En la última semana, revisaba la estructura y pasajes difíciles y reprogramaba la pesadilla que es mi sitio web. Mi propia experiencia es que mi productividad aumentó cerca de un 40%, y mi paz mental durante todo el proceso se transformó completamente para bien. Aunque esto resulte anecdótico para cualquier otra persona, ciertamente me convenció de seguir consciente de estos ciclos de ahora en adelante.
Filippi describe su sistema, en su concepción más amplia, como una conciencia de “la relación entre el mundo interior y el mundo exterior”. Esto basado en una interiorización del aspecto cuaternario que rige los ciclos en la naturaleza: cuatro estaciones, cuatro fases lunares, cuatro cuartos de hora, cuatro elementos, cuatro fases de la respiración, etc. El cuatro es parte esencial del ritmo y de la medición. “El cuatro es una constante en la forma en la que las cosas se organizan en la naturaleza y en cómo absorbemos información, dividiéndola en grupos de cuatro”, explica Filippi.
El método de Filippi es una continuación del trabajo de Irving Dardik, Joel Robertson y David Goodman, quienes, cada uno en su ámbito, han elaborado una teoría sobre las oscilaciones en el desempeño fisiológico, emocional y mental del ser humano. “Mi ecología se desprende de la confluencia del modelo de Goodman de cuatro fases y las ideas de Robertson sobre performance. También sé que existe una correlación con el sistema de acupuntura [esto es el sistema de acupuntura lunar que se describe en Clásico del Emperador Amarillo]”. Particularmente la historia de esta correlación entre la Luna y los neurotransmisores se origina en Goodman, quien en las últimas décadas ha recopilado minuciosamente información sobre sueños y estados emocionales en un diario propio y de diferentes sujetos de estudio. Goodman sugiere que existe un patrón: “Surgen cuatro cambios emocionales naturales. Estos los he reportado desde 1996 como: pasivo ascendente, activo ascendente, pasivo ascendente y activo descendente”. La idea de que estos ciclos emocionales están ligados a la Luna viene del libroBody Time (1971), de Gay Gaer Luce, en donde se propone la siguiente hipótesis:
Un sondeo calendárico de los síntomas de las personas sanas probablemente revelará que una sorprendente cantidad muestran oscilaciones en peso, vitalidad, desempeño óptimo, pesimismo, apetito, sueño; oscilaciones en brillantez y apagamiento, empeño y apatía, volubilidad e imperturbabilidad, malestar y robusto bienestar.
Usaba la primera semana de la Luna para organizar los capítulos, hacer entrevistas, y hablar con amigos y colegas sobre las ideas que estaba trabajando. En la segunda y más intensa semana, me encerraba en mi oficina, con una tarea definida, y lograba escribir la mayor parte del libro. En la tercera semana, editaba lo que había escrito, leía material nuevo y saltaba hacia cualquier sección que me llamara, probando ideas nuevas. En la última semana, revisaba la estructura y pasajes difíciles y reprogramaba la pesadilla que es mi sitio web. Mi propia experiencia es que mi productividad aumentó cerca de un 40%, y mi paz mental durante todo el proceso se transformó completamente para bien. Aunque esto resulte anecdótico para cualquier otra persona, ciertamente me convenció de seguir consciente de estos ciclos de ahora en adelante.
Filippi describe su sistema, en su concepción más amplia, como una conciencia de “la relación entre el mundo interior y el mundo exterior”. Esto basado en una interiorización del aspecto cuaternario que rige los ciclos en la naturaleza: cuatro estaciones, cuatro fases lunares, cuatro cuartos de hora, cuatro elementos, cuatro fases de la respiración, etc. El cuatro es parte esencial del ritmo y de la medición. “El cuatro es una constante en la forma en la que las cosas se organizan en la naturaleza y en cómo absorbemos información, dividiéndola en grupos de cuatro”, explica Filippi.
El método de Filippi es una continuación del trabajo de Irving Dardik, Joel Robertson y David Goodman, quienes, cada uno en su ámbito, han elaborado una teoría sobre las oscilaciones en el desempeño fisiológico, emocional y mental del ser humano. “Mi ecología se desprende de la confluencia del modelo de Goodman de cuatro fases y las ideas de Robertson sobre performance. También sé que existe una correlación con el sistema de acupuntura [esto es el sistema de acupuntura lunar que se describe en Clásico del Emperador Amarillo]”. Particularmente la historia de esta correlación entre la Luna y los neurotransmisores se origina en Goodman, quien en las últimas décadas ha recopilado minuciosamente información sobre sueños y estados emocionales en un diario propio y de diferentes sujetos de estudio. Goodman sugiere que existe un patrón: “Surgen cuatro cambios emocionales naturales. Estos los he reportado desde 1996 como: pasivo ascendente, activo ascendente, pasivo ascendente y activo descendente”. La idea de que estos ciclos emocionales están ligados a la Luna viene del libroBody Time (1971), de Gay Gaer Luce, en donde se propone la siguiente hipótesis:
Un sondeo calendárico de los síntomas de las personas sanas probablemente revelará que una sorprendente cantidad muestran oscilaciones en peso, vitalidad, desempeño óptimo, pesimismo, apetito, sueño; oscilaciones en brillantez y apagamiento, empeño y apatía, volubilidad e imperturbabilidad, malestar y robusto bienestar.
-Primera semana lunar: acetilcolina
-Segunda semana lunar: serotonina
-Tercera semana lunar: dopamina
-Cuarta semana lunar: norepinefrina (o noradrenalina)
Los neurotransmisores son mensajeros químicos que viajan en el espacio sináptico llevando información de neurona a neurona. La mayoría de los neurotransmisores son sintetizados a partir de los aminoácidos presentes en nuestros alimentos, pero sabemos también que factores ambientales influyen en la conversión de estas moléculas neuromediadoras. Un ejemplo muy conocido es la disminución de la serotonina en invierno debido a la menor exposición al Sol, lo que produce el trastorno afectivo estacional; podemos observar aquí un efecto de carácter literal, la luz del Sol se convierte en serotonina, lo cual nos mantiene animados; la oscuridad nos deprime. Existen numerosos neurotransmisores, pero tanto Goodman como Robertson y Filippi identifican a la acetilcolina, la serotonina, la dopamina y la norepinefrina como los dominantes en cuanto a su influencia en el estado de ánimo y en el desempeño psicofísico. “Son diferentes sabores de coherencia”, dice Filippi, “y los cuatro vienen a ti todo el tiempo, pero uno es el principal en determinado momento”.
Algunas personas parecen tener una mayor inclinación hacia alguno de estos cuatro grandes dominios. “¿Cuál es tu tendencia? “¿Cuál es tu forma predominante de mostrarte en el mundo”, dice Filippi. “Conoce tu soma, para que puedas adoptar una estrategia de refinamiento de las áreas en las que tienes cierta carencia natural”.
Se pueden seguir ciertas indicaciones para balancear una deficiencia en la producción de neurotransmisores, sin tener que tomar antidepresivos o buscar “highs” permanentes a través de cosas como el sexo y el deporte extremo. Por ejemplo, Joel Robertson, en su libro Natural Prozac, nos dice que escuchar a Bach es una forma de provocar la secreción de serotonina: nos produce una calma energética. Podemos también hacer reformas a nuestra dieta. Otra forma es simplemente estar conscientes del calendario lunar y de los picos y valles que seguimos en el curso de 1 mes (o el ciclo que determinemos, ya que algunos de nosotros podríamos estar un poco desfasados). Esto permite una especie de neurofeedback: si nos vemos reflejados en el espejo del cosmos, un bajón en nuestro desempeño no será recibido con frustración, sino aceptado como un proceso de regeneración en el que estamos participando colectivamente. Una marea externa que se vuelve interna.
Aunque el sistema de Mark Filippi tiene la virtud de incorporar multidisciplinariamente nuevos hallazgos científicos, personalmente lo que más confianza me da es que coincide en espíritu con las observaciones realizadas por el gran clásico de la medicina china: El Clásico Interno del Emperador Amarillo (Huangdi Neijing), para algunos la biblia de la acupuntura. En el texto atribuido al Emperador Amarillo, se dice:
Al principio de la luna creciente, el qi y la sangre se originan como esencia, y el qi de defensa se empieza a mover. Cuando el disco de la Luna está lleno, la sangre y el qi están repletos, los músculos y el tejido firmes. Cuando el disco de la Luna se vacía los músculos y el tejido menguan, los conductos y los vasos se agotan y el qi de defensa se pierde.
La apariencia física existe por sí sola. Es por eso que uno sigue las temporadas del cielo para regular la sangre y el qi… Uno sigue la secuencia del cielo y los tiempos de abundancia y agotamiento. La posición [del qi] está determinada en observancia de los cuerpos celestes moviendo [la posición de su] luz.
Algunos verán superstición y pensamiento mágico en esta indicación que sirve como guía para modular la intensidad del tratamiento de acupuntura; otros (me incluyo) verán aquí una muestra de sabiduría milenaria, ya que este método sigue aplicándose con resultados avalados empíricamente después de más de 2 mil años en China y numerosos otros países en los que se practica medicina china.
El qi en la medicina china es un término que generalmente se traduce como energía o aire, pero que tiene también la connotación de “información” que puede dirigirse en el cuerpo (con el dao-yin) para reprogramar funciones orgánicas. Aunque evidentemente no es lo mismo, para fines prácticos podemos substituir qi por los diferentes neurotransmisores y descubrimos un patrón similar, el cual, por otro lado es marcado de manera literal por la misma Luna: más luz es más energía y claridad. Como en el cielo en la tierra, y como en los cuerpos celestes en el cuerpo humano.
Los cuatro neurotransmisores y las cuatro fases lunares
Con el interés de que este método pueda ser estudiado de manera sencilla y llevado a la práctica, revisemos los efectos particulares de los distintos neurotransmisores y la clasificación que hace Mark Filippi en su sistema somático:
Filosomático—Acetilcolina-Luna Nueva/Cuarto Creciente:
La primera semana del ciclo lunar corresponde al neurotransmisor acetilcolina y a una inclinación filial. “Cuando estamos surcando en acetilcolina, nos volvemos más sensibles, más aptos a actividades grupales y más receptivos emocionalmente”, dice Filippi. Esta semana se caracteriza por mucha energía pero no tanta concentración. Rushkoff observa que en la semana de la acetilcolina “las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas”. La acetilcolina neurológicamente está asociada con la memoria y el aprendizaje (fármacos que suprimen los receptores de acetilcolina afectan la memoria y el aprendizaje). La luna nueva es el momento para iniciar nuevos proyectos, para sembrar plantas pero también ideas, imágenes e intenciones y aprovechar la energía ascendente.
Ontosomático—Serotonina—Cuarto Creciente/Luna Llena
La segunda fase de la luna, que va del cuarto creciente a la luna llena, corresponde a la serotonina. Esta semana se tiene mucha energía y además mucha concentración mental por lo que es ideal para la realización de trabajo creativo. Esta es la semana en la que Rushkoff escribió la mayor parte de su libro. Filippi recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar estos momentos de lucidez en los que nos acompaña nuestra musa. La serotonina participa en numerosas funciones orgánicas, incluyendo un rol principal en la digestión (por lo que muchas enfermedades gastrointestinales son tratadas con antidepresivos), pero está sobre todo identificada con regular el estado de ánimo. En la semana del cuarto creciente nos sentimos saciados y plenos. Este estado, sin embargo, puede desbordarse y desfondarnos si no encontramos ese espacio reflexivo para canalizar nuestra energía. En otras palabras, aunque muchas personas pueden sentir la atracción de utilizar (y dilapidar) esta energía socialmente, es un momento de trabajo y cultivación personal.
Ecosomático—Dopamina—Luna Llena/Cuarto Menguante
La semana de la dopamina, es una semana de distracción y divertimento, de involucrarse en actividades sociales y ecológicas, con una cualidad empática. La dopamina neurológicamente está asociada con las experiencias y los estímulos que producen las experiencias, el placer, la recompensa y la excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho.
Exosomático—Noradrenalina- Cuarto menguante/Luna nueva
La semana en la que entramos en la fase de “huir o pelear” (fight or flight), un estado defensivo en el que instintivamente nos protegemos (ya que tenemos menos reservas). Hay mucho análisis, pero poca inspiración. “Es un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo”, dice Filippi. Rushkoff bromea con que es como la mentalidad de Barack Obama. Un regreso parcial al cerebro reptiliano. Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa.
Elogio de la Luna (y un argumento personal a favor de la Luna)
La Luna en los sistemas simbólicos de la antigüedad regenteaba el agua. Sabemos científicamente que la Luna controla las mareas, coordina la menstruación y afecta la ovulación, la retención de orina, y se correlaciona con episodios de diarrea y problemas cardiovasculares. El ser humano, según nos enseñaron en la escuela, es mayormente agua. Esa agua compuesta que es la sangre lleva oxígeno (potencial de energía), nutrientes y productos neuroquímicos a las diferentes partes del cuerpo. Es concebible que la fuerza de la atracción de la Luna ejerza un efecto, aunque sea sutil, en este sistema de distribución. En el Clásico Interno del Emperador Amarillo se dice: “En la tierra hay arroyos, ríos,y océanos. En los seres humanos hay canales y meridianos. Todos ellos con influencia mutua”.
Apelamos aquí entonces a contemplar la posibilidad de que, aunque en un principio sea muy sutil y difícil de percibir, nuestra productividad y bienestar general pueden ser fácilmente mejorados siguiendo una práctica de armonización lunar, una especie de meditación distribuida a lo largo de 1 mes, cuyo fundamento es simplemente observar el tiempo (lo que Pitágoras llamaba “el alma del mundo”) y los efectos particulares que ejerce sobre nuestro organismo, suspendiendo la incredulidad de que somos independientes y estamos separados de los otros procesos naturales, que estamos en un río aparte, que corre solo, sin influencias. Juega con la idea que animaba la filosofía china: somos, como el emperador, el hijo del cielo. Realmente no tienes mucho que perder.
Cuando vivimos en un mundo que ha perdido la sincronía, que está fuera de tono, es apropiado recordar la frase de William Blake: “Debo de crear mi propio sistema o seré esclavizado por el sistema de otro hombre”. William Burroughs en The Revised Boy Scout Manual propone como primer paso para retomar el control de la realidad “proclamar una nueva era y desarrollar un nuevo calendario”. Rushkoff actualiza: “Si no sabes cómo funciona el sistema que estás usando es probable que el sistema te esté usando”.
Existe, por supuesto, una alternativa más tradicional y más segura a crear un propio sistema autónomo. Abandonar el sistema impuesto por el mainstream de la sociedad y encontrar, en equilibrio entre la observación individual –el conocimiento de uno mismo, “Know thy soma”, dice Filippi—y la observación de la naturaleza, un sistema integral. Uno de los sistemas milenarios que mejor ha sobrevivido el paso del tiempo –porque es un reflejo orgánico del tiempo mismo— es el calendario lunar. Las palabras mes, menstruación y moon, en inglés,todas tienen la misma raíz (medir). La Luna es un viejo reloj de luz y agua. Tanto los chinos como los hebreos siguen usando una base lunar para dar coherencia y estructura a sus vidas; los mayas, en su asombrosa percepción astronómica, también desarrollaron un importante calendario lunar; son innumerables las culturas antiguas que rigieron sus vidas por la Luna. El calendario lunar, además, tiene una ventaja, puede ser experimentado en el cuerpo (ese antiguo reloj interno), algo que muchas mujeres han comprobado, más allá de que esté o no legitimado por la ciencia.
Recordar, tal vez como aliciente, que la Luna en el mandala tibetano de la Rueda de la Vida es lo que señaliza una posibilidad de escapar del ciclo ilusorio del sufrimiento y la reencarnación; es un símbolo de la liberación del sistema impuesto. Buda meditando apunta a la Luna. Imagina esta paradoja: una experiencia temporal más coherente es lo que nos lleva a lo intemporal, a lo que no está sujeto ya a la impermanencia y las mutaciones.
Después de 2 meses siguiendo un protocolo lunar en mi trabajo y actividades, mi impresión es que el sistema de Filippi (que además coincide con los consejos del Emperador Amarillo) tiene una cierta coherencia, es decir, se ajusta elegantemente a los efectos de la Luna en la biología humana, aunque permita ciertas interpretaciones y variaciones en función de una adaptación individualizada. Siento una mayor energía y una mayor concentración cuando la Luna crece y una peligrosa plenitud en la luna llena (que puede derramarse y drenar si no se practica una especie de tensegridad), un sutil descenso en la función cognitiva y una mayor aprehensión en la fase menguante (que, sin embargo, se puede paliar si uno se relaja y no se obsesiona con la energía que pierde: entonces hay una pequeña y tranquila muerte al final del mes lunar).
A fin de cuentas, el calendario no debe convertirse en un dogma o en un determinismo cronobiológico, sino en una plantilla que nos permite organizar mejor nuestras actividades y catalizar la cualidad vibrante (el qi) del tiempo. El hecho de observar los efectos y las correlaciones entre las diferentes fases y estaciones de la naturaleza y nuestro cuerpo y mente es probablemente la virtud principal de este ejercicio de cultivación de la salud a través de la regulación energética y emocional. Genera el efecto, que no deberíamos desestimar como secundario, de crear conciencia corporal de nuestra relación con la naturaleza y el cosmos. Nos regresa ese sentido asombroso de pertenencia: nuestros actos tienen más sentido y profundidad cuando están unidos a los procesos del universo.
Twitter del autor: @alepholo
Lee la primera parte: La cronobiología o la importancia de vivir en sincronía con los ciclos naturales
Consulta el calendario somático de la luna para este 2015
FUENTE: PIJAMASURF
MIGRACIONES: UN PLANETA EN MOVIMIENTO - DOCUMENTAL
El siglo XXI será el de los pueblos en movimiento. Pero el fenómeno no es nuevo. Los seres humanos se han desplazado siempre aunque sólo fuera unos kilómetros, incitados por la búsqueda de tierras cultivables o expulsados a causa de conflictos. Las tensiones económicas, las crisis políticas, las guerras y las catástrofes naturales continúan arrojando a los emigrantes a los caminos. Éstos, cada vez más numerosos, circulan de un lado a otro del planeta y no están dispuestos a quedarse inmóviles.
sábado, 11 de abril de 2015
PREFACIO DEL TENER AL SER - ERICH FROMM
Vivimos en una época sin esperanza. El hombre busca desesperadamente algo en qué creer y acude a los nuevos gurús. Ni aun el hombre inteligente, de gran conocimiento. por desgracia, esta a salvo de formas primitivas de espiritualidad. La fe apasionada, fanática, en ideas y prohombres (sean cualesquiera) es idolatría. Se debe a la falta de equilibrio propio, de propio actividad, a la falta de ser. Lo mismo ocurre con el gran amor: se convierte en idolatría cuando alguien cree que la posesión de otro da respuesta a su vida, le presta seguridad y se convierte en su dios. El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo; nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo. Erich Fromm - Del tener al ser
miércoles, 8 de abril de 2015
EL AEROMÓVIL, EL COCHE VOLADOR QUE PODRÁS COMPRAR EN 2017
En 2017 estará disponible el AeroMobil, un coche volador pensado para el mercado masivo aunque su costo será alto. No creas que es un jet, sino que puede describirse como un vehículo híbrido con la capacidad de elevarse.
AeroMobil: Adiós a los atochamientos
Faltan apenas dos años para que el primer coche volador creado para su uso masivo llegue a su versión final. Se trata del AeroMobil, un vehículo muy especial y del que ya existen prototipos funcionales.
El conductor puede usar su AeroMobil como desee, ya que funciona con la misma gasolina que los vehículos actuales y, su tamaño es similar al de un coche normal, pudiendo estacionarlo en los espacios públicos sin problemas.
A la hora de volar, el AeroMobil requiere de una pista para despegar, puede ser en un aeropuerto o también en un terreno que le de una recta de más de 300 metros, algo que no es tan difícil de encontrar.
Este coche, que ya está en su versión 3.0, viene probándose desde octubre de 2014 y los resultados son exitosos. Sus fabricantes, la empresa eslovaca AeroMobil, contaron con el apoyo económico de la Unión Europea, por lo que cumple con todos sus estándares de calidad y revisiones.
Cómo es el AeroMobil
Un diseño futurista, interior que mezcla los controles de vuelo y tierra y capacidad para dos pasajeros. Así es el AeroMobil, que siempre está listo para andar en ciudad o volar.
El AeroMobil cambia de forma según cómo lo vas a utilizar, para ello tiene alas desplegables, las que se guardan cuando se va a conducir por la ciudad, teniendo así el aspecto de un coche con diseño extraño pero agradable.
Si viajas por aire, el AeroMobil puede cubrir una distancia de 700 kilómetros con el estanque de combustible lleno, mientras que por tierra la cantidad sube a 875 kilómetros.
Si bien se espera que el AeroMobil salga a la venta en 2017, su precio no será para nada económico, así que la gran mayoría de la gente no podrá acceder a él, pero si esperamos una década, quizá el hacer que tu coche despegue hacia el cielo no sea algo exclusivo de millonarios.
PAGINA WEB OFICIAL DEL AEROMOBIL: https://www.aeromobil.com/
FUENTE: BATANGA
UNA MADRE RECICLA BARBIES Y LAS TRANSFORMA VOLVIÉNDOLAS MAS NATURALES
Una mujer de Australia les quita el maquillaje a las muñecas y les cambia la ropa para modificar el modelo “sexista y fashionista”. Considera que las figuras perfectas puede afectar el autoestima de las niñas.
Una científica y artista australiana decidió cambiar la forma de las barbies con las que jugaba su hija, dándoles un aspecto menos “fashionista” y más “natural”.
Sonia Singh era una amante de las muñecas de niña y ahora recicla barbies en desuso y las transforma en muñecas con características más parecidas al común de las mujeres y niñas.
Les quita la pintura de la cara con quitaesmalte y les dibuja ojos más redondeados, les pone ropa similar a las que usan las niñas y quedan con un aspecto menos “sexista y fashionista” según relata ella misma.
CAMBIO TOTAL. Sonia hace que el aspecto de las muñecas se vuelva más natural y menos fashionista (Captura de vídeo)
CAMBIO TOTAL. Sonia hace que el aspecto de las muñecas se vuelva más natural y menos fashionista (Captura de vídeo)
CAMBIO TOTAL. Sonia hace que el aspecto de las muñecas se vuelva más natural y menos fashionista (Captura de vídeo)
CAMBIO TOTAL. Sonia hace que el aspecto de las muñecas se vuelva más natural y menos fashionista (Captura de vídeo)
Una científica y artista australiana decidió cambiar la forma de las barbies con las que jugaba su hija, dándoles un aspecto menos “fashionista” y más “natural”.
Sonia Singh era una amante de las muñecas de niña y ahora recicla barbies en desuso y las transforma en muñecas con características más parecidas al común de las mujeres y niñas.
Les quita la pintura de la cara con quitaesmalte y les dibuja ojos más redondeados, les pone ropa similar a las que usan las niñas y quedan con un aspecto menos “sexista y fashionista” según relata ella misma.
“De chica me gustaba mucho jugar con muñecas pero mi madre no me dejara jugar con las barbies. Yo no entendía hasta que fui mayor”, cuenta Sonia en una entrevista.
La científica considera que este tipo de muñecas con ojos muy pintados y curvas perfectas siempre han recibido mucha controversia. “Sus cuerpos idealizados pueden afectar en gran medida la forma en que las jóvenes se perciben a sí mismas”, dijo.
Sonia sostiene que las mamás de todo el mundo a menudo luchan con esta situación. Ellas quieren que sus hijas tengan juguetes impresionantes, pero desde luego no quieren que tengan problemas de autoestima.
“La solución es difícil, pero una madre es encontrar la manera de navegar por el mundo de las muñecas y las imágenes hiper-sexualizada”, concluye.
FUENTE: LAVOZ
martes, 7 de abril de 2015
AUNQUE NO LO CREAS, LO QUE APARECE EN ESTA IMAGEN ESTA LEJOS DE SER UN CAMALEÓN
¿ESTÁS LISTO PARA CONFUNDIR UN RATO A TU VISTA Y TU CEREBRO CON ESTA ESPECTACULAR OBRA DE BODYPAINTING?
¿Te acuerdas de la imagen de una guacamaya que cautivó internet por tratarse, increíblemente, de una mujer pintada? Pues ahora el mismo artista, Johannes Stoetter, quien alguna vez ostentó el extraño título de “campeón de bodypainting”, está de regreso. Y quizá su nueva obra es aún más sorprendente que la legendaria guacamaya: se trata de un camaleón (o al menos todo nos indica que lo es) que en realidad está conformado por los cuerpos hilvanados de dos mujeres.
Stoetter tardó 4 horas en diseñar esta pieza y 6 en pintarla, un período bastante breve si consideramos que el resultado es el engaño puntual de nuestra mente. En todo caso, se trata de un recordatorio más de lo falible que es el adagio popular “ver para creer”
Stoetter tardó 4 horas en diseñar esta pieza y 6 en pintarla, un período bastante breve si consideramos que el resultado es el engaño puntual de nuestra mente. En todo caso, se trata de un recordatorio más de lo falible que es el adagio popular “ver para creer”
lunes, 6 de abril de 2015
EL ARTE DE LEONORA CARRINGTON
Leonora Carrington nace en Lancanshire, Inglaterra, el 6 de abril de 1917.
En 1936 ingresa a la academia de arte del pintor Amédée Ozenfant.
En 1937 conoce al pintor Max Ernst en Londres. Ernst, de 46 años, sedujo a Leonora, de tan sólo 19. Así comenzó la leyenda de “La desposada del viento”, como él le llamaba. Viaja con él a París y entra en contacto con los surrealistas.
En 1938 escribe el libro de cuentos La casa del miedo. Participa junto a Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Amsterdam.
En 1939, Max Ernst es apresado por las tropas alemanas, Leonora huye a España y Portugal.
En 1940 es internada a raíz de una crisis nerviosa en el Hospital Psiquiátrico de Santander. Escribe la novela “La dama oval”.
En 1941 huye del hospital y contrae matrimonio con el escritor mexicano Renato Leduc y viaja a Nueva York.
En 1942 viaja a México.
En 1943 se divorcia. Conoce en este año al fotógrafo húngaro Emérico Chiki Weisz
En 1944 escribe la obra de teatro “Penélope”.
En 1946 contrae matrimonio con Emerico (Chiki) Weisz con quién vivirá 61 años de su vida. Nace su hijo Gabriel.
En 1947 nace su hijo Pablo. Inaugura su primera exposición individual en Nueva York .
En 1960 escribe la obra de teatro “La invención del mole”.
En 1965 pinta un mural en una de las paredes del laberíntico Castillo de Xilitla, muy cerca de la surreal obra arquitectónica creada por Edward James en selva de la Huasteca potosina (Xilitla, Me?xico).
En 1976 publica la novela “La puerta de piedra”.
En 1988 escribe el libro de cuentos “El séptimo caballo”.
En 1990 participa en la exposición “La mujer en México”, exhibida en la National Academy of Design en Nueva York.
En el 2005 recibe el Premio Nacional de Bellas Artes otorgado por el gobierno de México
Leonora Carrington reside en México.
El 25 de Mayo de 2011, fallece víctima de una neumonía a los 94 años de edad, en la ciudad capital de México.
FUENTE: VIAJESCONMITIA
En 1936 ingresa a la academia de arte del pintor Amédée Ozenfant.
En 1937 conoce al pintor Max Ernst en Londres. Ernst, de 46 años, sedujo a Leonora, de tan sólo 19. Así comenzó la leyenda de “La desposada del viento”, como él le llamaba. Viaja con él a París y entra en contacto con los surrealistas.
En 1938 escribe el libro de cuentos La casa del miedo. Participa junto a Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Amsterdam.
En 1939, Max Ernst es apresado por las tropas alemanas, Leonora huye a España y Portugal.
En 1940 es internada a raíz de una crisis nerviosa en el Hospital Psiquiátrico de Santander. Escribe la novela “La dama oval”.
En 1941 huye del hospital y contrae matrimonio con el escritor mexicano Renato Leduc y viaja a Nueva York.
En 1942 viaja a México.
En 1943 se divorcia. Conoce en este año al fotógrafo húngaro Emérico Chiki Weisz
En 1944 escribe la obra de teatro “Penélope”.
En 1946 contrae matrimonio con Emerico (Chiki) Weisz con quién vivirá 61 años de su vida. Nace su hijo Gabriel.
En 1947 nace su hijo Pablo. Inaugura su primera exposición individual en Nueva York .
En 1960 escribe la obra de teatro “La invención del mole”.
En 1965 pinta un mural en una de las paredes del laberíntico Castillo de Xilitla, muy cerca de la surreal obra arquitectónica creada por Edward James en selva de la Huasteca potosina (Xilitla, Me?xico).
En 1976 publica la novela “La puerta de piedra”.
En 1988 escribe el libro de cuentos “El séptimo caballo”.
En 1990 participa en la exposición “La mujer en México”, exhibida en la National Academy of Design en Nueva York.
En el 2005 recibe el Premio Nacional de Bellas Artes otorgado por el gobierno de México
Leonora Carrington reside en México.
El 25 de Mayo de 2011, fallece víctima de una neumonía a los 94 años de edad, en la ciudad capital de México.
FUENTE: ELCATALEJO
Los faustos del subsuelo
Dibujo durante su estancia en hospital psicquiatrico
La giganta
Las viejas damas
El mundo magico de los mayas
Queria ser pájaro
Fruta prohibida (oleo sobre lienzo 1959)
México city, oleo sobre lienzo
(Los animales, de carácter totémico, así como las criaturas mitológicas y fantásticas, tienen un papel preponderante en pintura de Leonora Carrington)
(Leonora Carrington, San Antonio ermitaño*)
(La hermana del Minotauro, óleo de Leonora Carrington, 1953)
(Les distractions de Dagobert (**), temple y óleo sobre tabla de Leonora Carrington)
ESCULTURAS:
domingo, 5 de abril de 2015
sábado, 4 de abril de 2015
CREAN MÉTODO PARA EVITAR QUE LOS PACIENTES DE CÁNCER PIERDAN EL CABELLO
Sin embargo, gracias a un nuevo método desarrollado en conjunto, por científicos europeos y norteamericanos, sería posible evitar la calvicie provocada por este tratamiento sin disminuir sus efectos positivos. Veamos de qué se trata.
Ver también: El bótox promete un futuro alentador para el tratamiento del cáncer
Adiós a la pérdida de cabello en la quimioterapia
El tratamiento más común al que se someten los pacientes de cáncer es la quimioterapia, un procedimiento no invasivo a través del cual se inyectan en el cuerpo toxinas para matar o reducir el tamaño del tumor.
Este veneno para tumores, también provoca efectos secundarios graves, como la disminución de la inmunidad del cuerpo, y otros más leves, como la caída del cabello. Justamente, se creó un método para prevenir este último efecto. En Europa y Estados Unidos se están comenzando a utilizar las llamadas Cold Caps, unas cubiertas frías que se ponen en la cabeza del paciente antes, durante y después de la quimioterapia.
La idea es enfriar o incluso congelar el cuero cabelludo, por lo que disminuye o detiene la actividad de los folículos encargados de hacer crecer o nacer el cabello, haciendo que la quimioterapia no los pueda dañar. Otro beneficio de estas gorras es limitar el flujo sanguíneo a la zona enfriada, impidiendo que las toxinas puedan llegar.
Ver también: ¿Cómo se puede detectar el cáncer?
¿Cómo se usan las gorras congeladas?
En un principio, estas gorras para congelar el cuero cabelludo eran bastante precarias. Se requería tener varias para ir cambiándolas a medida que perdían el frío y volverlas a congelar, además de la asistencia de una persona que lleve estos dispositivos al congelador y de vuelta al paciente.
Hoy existen varias versiones de estas gorras con pequeñas variaciones. Una de ellas es laDignicap, que usa un sistema de enfriamiento a través de tubos y circulación de líquidos a través de ellos, por lo que no requiere ir cambiándolo cada cierta cantidad de tiempo.
Otros estudios buscan formas de hacer más cómodo, barato y efectivo el uso de estas gorras que impiden la caída del cabello en pacientes de cáncer, y los resultados han sido bastante positivos, sin incomodar demasiado al paciente, que debe usarla antes, durante y después de su dosis de quimioterapia.
Puede parecer que la pérdida de cabello sea una preocupación irrelevante ante un diagnóstico de cáncer, pero el evitar su caída es importante para el autoestima de quienes se están sometiendo a este tipo de tratamiento, y sabemos que el estar positivo ayuda mucho al organismo a la hora de vencer enfermedades.
FUENTE: OJOCURIOSO
viernes, 3 de abril de 2015
LA CUEVA MÁGICA DONDE RONDA UN ARCO IRIS FANTASMA
EL ARTISTA ESTADOUNIDENSE BRICE BISCHOFF HA CONTRIBUIDO CON UN ESPECTRO MÁS A LAS MÍTICAS CUEVAS DE BRONSON
Cuevas construidas por el hombre hace más de 100 años han sido el escenario de innumerables películas de Hollywood –grutas explosivas, escondites de bandidos y pinturas rupestres, las Cuevas de Bronson han sido transformadas por el artificio cinematográfico. Resulta apto y altamente simbólico que la magia y la ilusión de Hollywood se instalara en una cueva –esa gran metáfora de la ilusión, de la realidad como una película proyectada, que fue imaginada por Platón.
El artista Brice Bischoff ha hecho una aportación al linaje de estas cuevas, escenificando una serie fotográfica en la que fabrica un espectro iridiscente que ronda la boca de la famosa caverna en el Griffith Park de Los Angeles. Las fotos, tituladas simplemente Bronson Caves, retratan una metamorfosis áurica: lo que podría ser el cuerpo de luz elusivo maestro ermitaño o de un fantasma de policromático desdoblamiento. Bischoff materializa un arcoíris surgiendo de la cueva, bailando entre el cañón a la distancia y derritiéndose en el suelo. Todo esto basado en un proceso fotográfico sin utilizar elementos digitales. Fotos de larga exposición que captan el dinámico performance de grandes pliegues de papel de color oscilante. Papel, ese sí, que es alterado por el uso y la perforación, entre el caos y la intención artística.
El espectro iridiscente se convierte en un personaje, habitante de una narrativa no lineal en torno al vacío potencial de la cueva: esa boca que es un infinito surtidor de misterios.
El artista Brice Bischoff ha hecho una aportación al linaje de estas cuevas, escenificando una serie fotográfica en la que fabrica un espectro iridiscente que ronda la boca de la famosa caverna en el Griffith Park de Los Angeles. Las fotos, tituladas simplemente Bronson Caves, retratan una metamorfosis áurica: lo que podría ser el cuerpo de luz elusivo maestro ermitaño o de un fantasma de policromático desdoblamiento. Bischoff materializa un arcoíris surgiendo de la cueva, bailando entre el cañón a la distancia y derritiéndose en el suelo. Todo esto basado en un proceso fotográfico sin utilizar elementos digitales. Fotos de larga exposición que captan el dinámico performance de grandes pliegues de papel de color oscilante. Papel, ese sí, que es alterado por el uso y la perforación, entre el caos y la intención artística.
El espectro iridiscente se convierte en un personaje, habitante de una narrativa no lineal en torno al vacío potencial de la cueva: esa boca que es un infinito surtidor de misterios.
FUENTE: PIJAMASURF
ARTISTA DEJA MANDALAS DE FLORES EN EL BOSQUE COMO UN REGALO (FOTOS)
ARTISTA ESTADOUNIDENSE CREA CÍRCULOS MANDÁLICOS DE FLORES COMO PARTE DE UNA MEDITACIÓN EN MOVIMIENTO
Para Kathy Klein, salir a caminar al bosque es un acto en el que confluyen la disciplina artística y la práctica espiritual. Sale de su casa en Arizona guiada por una intención desconocida, y se detiene a meditar en algún sitio elegido intuitivamente. Después de realizar esta meditación recolecta pétalos de flores, tallos de plantas exóticas y semillas, para crear patrones simétricos que evocan los diseños mandálicos del arte budista. Por cierto, desde hace siglos se ha abordado la práctica de hacer mandalas como un vehículo de sanción, una premisa en la que Jung profundizó bastante.
Estos arreglos florales imprimen cierta espiritualidad en algo generalmente considerado como meramente decorativo. Klein llama a estas representaciones florales del orden cósmico “danmalas” (palabra en sánscrito que significa “dador de guirnaldas”), y en pocas palabras se trata de ofrendas espontáneas para fuerzas invisibles o simplemente para quien pase por ahí y las descubra.
Más allá de la estética o la generosidad implícitas en este proyecto, el proceso creativo de Klein también promueve una reflexión en torno al acto de hacer arte de manera local, usando solamente las herramientas y los objetos naturales que se tiene al alcance en el entorno inmediato.
La belleza de los arreglos de Kathy Klein puede apreciarse en la galería que tiene en su sitio, donde el conjunto de las imágenes parece conformar un mandala macrocósmico. Especialmente notable es su mandala realizado con conos de pino, los cuales simbolizan el tercer ojo; esta obra cumple la función de estimular a la mente para que se depure la visión interna.
FUENTE: PIJAMASURF
Para Kathy Klein, salir a caminar al bosque es un acto en el que confluyen la disciplina artística y la práctica espiritual. Sale de su casa en Arizona guiada por una intención desconocida, y se detiene a meditar en algún sitio elegido intuitivamente. Después de realizar esta meditación recolecta pétalos de flores, tallos de plantas exóticas y semillas, para crear patrones simétricos que evocan los diseños mandálicos del arte budista. Por cierto, desde hace siglos se ha abordado la práctica de hacer mandalas como un vehículo de sanción, una premisa en la que Jung profundizó bastante.
Estos arreglos florales imprimen cierta espiritualidad en algo generalmente considerado como meramente decorativo. Klein llama a estas representaciones florales del orden cósmico “danmalas” (palabra en sánscrito que significa “dador de guirnaldas”), y en pocas palabras se trata de ofrendas espontáneas para fuerzas invisibles o simplemente para quien pase por ahí y las descubra.
Más allá de la estética o la generosidad implícitas en este proyecto, el proceso creativo de Klein también promueve una reflexión en torno al acto de hacer arte de manera local, usando solamente las herramientas y los objetos naturales que se tiene al alcance en el entorno inmediato.
La belleza de los arreglos de Kathy Klein puede apreciarse en la galería que tiene en su sitio, donde el conjunto de las imágenes parece conformar un mandala macrocósmico. Especialmente notable es su mandala realizado con conos de pino, los cuales simbolizan el tercer ojo; esta obra cumple la función de estimular a la mente para que se depure la visión interna.
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