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viernes, 20 de enero de 2017

LA HUELLA MORISCA: LA TOLERANCIA


Tenemos más de cuatro mil palabras procedentes del árabe, y no sólo de la "almohada" vive el ser humano. Estas palabras también provienen de la algarabía, el árabe hispano, el que se hablaba en Al Ándalus. Literalmente quiere decir el habla de occidente, "al garb". Dicen que es una mezcla del romance y del árabe clásico. Su escritura es la aljamía: escribieron en castellano y con caracteres del alfabeto árabe.

Cuando dicen que Al Ándalus es la mezcla de las tres culturas, en realidad se refieren a la mezcla de tres religiones, pero la andalusí es una sola cultura, mezcla (como toda cultura que se precie) de muchas culturas pasadas y cercanas. Y con ellas, de muchas creencias. Lo que define la cultura andalusí es la mezcla de la gran cultura hispano romana, visigoda, mozárabe, y otros muchos sedimentos de otras culturas que ya existían, con componentes orientales y musulmanas del norte de África, de Iraq o de Siria. Pero, sobre todo, lo que la definía era la gran tolerancia de todas estas mezclas. Esto no significa que existiera una paz idílica ni la ausencia de sed de poder, pero tampoco hubo la intolerancia genocida de lo que ocurrió ocho siglos después: la muerte o expulsión de todo lo que no era cristiano.



Al Ándalus, el Islam y la cultura árabe son cosas diferentes, y ni comienzan de

improviso en el 711 ni desaparecen de un plumazo en 1492.
El islam fue la confesión de sus gobernantes, pero no de todo el pueblo. En Al Ándalus se hablaba en otra lengua cuando llegó el corán. Por eso, cuando llegó, no se hablaba un árabe coránico oriental, sino una lengua propia: la algarabía. Tampoco las costumbres religiosas eran iguales al islam ortodoxo de Oriente. Por ejemplo, el mihrab de muchas mezquitas andalusíes no apuntan a la Meca, sino hacia la salida del sol, oriente, como en época preislámica, y en la de Córdoba apunta al sur. Se trata de un caleidoscopio de tradiciones preromanas, ritos ancestrales animistas, judíos y cristianos... y cafres, que viene de kâfir (no creyente, pero también mala persona sin mala conciencia)

Y así aparecieron conceptos como:
El mudéjar, el musulmán en tierra conquistada, que proviene de "mudayyan", domesticado.
El cristiano andalusí, que es el mozárabe.
El cristiano converso, que para el musulmán era muladí; y para el cristiano era el renegado o elche.
El musulmán converso al cristianismo tras la conquista, que se convirtió así en morisco. La persona que demostraba adaptarse bien a estas dos religiones, era el tagarino, de tagri/tagari, frontera.
No hay que olvidarse del musulmán proveniente de África, el gazí (curiosamentre, los gitanos llaman gaché a los andaluces) 


Fueron 300.000 moriscos deportados. Y los que se quedaron, obligados a esconder sus objetos personales, el corán o el rosario "misbah" o "tasbih", en la llamada "taqa", esa alacena de la que proviene la palabra "taquilla". "Taqa" también es el concepto coránico que alude a la plena y directa conciencia de Dios, sin intermediarios. "Taqya" es la que alude a la permisión al musulmán para realizar prácticas haram, o ilícitas, en caso de necesidad. Por supervivencia.

Supervivientes son los préstamos del árabe y la algarabía (y muchos de estos, también del sánscrito, entre otros) que se constatan en los oficios, como albañil, alarife, alfarero; términos jurídicos como alcalde, alguacil; términos rurales como arroba, fanega; relacionados con el regadío: noria, aljibe, alberca; con la agricultura: naranja, albaricoque, limón, alcachofa...

Y no sólo en las palabras, sino también en expresiones que hoy por hoy utilizamos sin saber su origen, como por ejemplo la interjección “ojalá” de la que se deduce su procedencia de la expresión “in shaa Allah”, o si Dios quiere. O la de Olé, que dicen, viene de Alá.

En los topónimos, por ejemplo los que comienzan por «Guad-», del árabe clásico wād, «valle» o «río». Guadalquivir (río grande), Guadiana (río de patos)... 


Madrid es la única capital europea de origen y nombre árabes: Maŷrit. En sus

primeros 200 años de historia fue una pequeña ciudad construida por los omeyas de Córdoba a mediados del siglo IX para defender la frontera norte de al-Ándalus.
Después de su conquista e incorporación a Castilla en el 1085, aún existió durante más de 500 años una minoría musulmana en la ciudad hasta la definitiva expulsión de los moriscos.
Maslama el madrileño (al-Maŷrîtî ) tradujo del griego el “Planisferio” de Ptolomeo, obra perdida que hoy conocemos gracias a él. Introdujo técnicas para la construcción de astrolabios y realizó un manual de aritmética mercantil para uso popular.

Y también aparece la huella andalusí en muchas de nuestras costumbres. Para esto, es imprescindible conocer a Ziryab, que significa "Mirlo" debido a su tez oscura y hermosa voz. Fue poeta, gastrónomo, músico y cantante de Bagdad. Él impulsó la costumbre de la higiene personal mediante los baños árabes, aunque ya existían las termas romanas con tres pilones de agua caliente, templada y fría. En contraposición a las ideas medievales en el reinado de Alfonso X el Sabio, que catalogaba de “molicie e afeminamiento” la limpieza y el cuidado corporal.



Zyriab se estableció en la corte cordobesa de Abderramán II y revolvió todas las costumbres sociales: impulsó el uso de la crema de dientes y el desodorante, el rasurado de la barba tan de moda en estos días, y peinarse con flequillo al estilo oriental.
Gracias a él, nos encanta comer espárragos y albóndigas (al-bunduqa, que significa bala o avellana) 
Se introdujo el arroz, el azúcar, el café, ese brebaje que se sabía excitaba a los camellos en el continente africano. El andalusí era adicto a la cafeína. 
Ziryab provenía de Bagdad y allí acababa de imponerse la moda de escalonar los alimentos. Primero las sopas o verduras, luego las carnes o pescados y por últimos los dulces o frutas. Pasteles elaborados con frutos secos, como los mazapanes o turrones. Muchas mujeres moriscas, tras el decreto de expulsión, se escondieron en conventos, llevando consigo esas recetas de postres que tanto conocían.

En las farras (de "farah", alegría en árabe) de las bodas, los invitados derraman sobre las cabezas de los recién casados una lluvia de arroz, que en Oriente simboliza abundancia. 
Gracias a Ziriab podemos brindar con copas de cristal, en lugar de las de oro y plata, y no manchamos la mesa gracias a los manteles, que antes eran de cuero fino.

Y dicen que gracias a Ziryab, tenemos la guitarra. Él fue el que incorporó a un laúd una quinta cuerda, para darle mejor sonido. Este laúd, que aún tocan en zonas de África, es el padre directo de nuestra guitarra. Pero, ojo, guitarra viene de la palabra griega kithá‧ra, instrumento de cuerdas.

El himno de España tampoco se escapa de esta mezcla de culturas. El musicólogo andalusí Amin Chaachoo explica que la nuba andalusí que tanto se parece al himno español se trata de una pieza instrumental que precedía a otras cantadas, y se interpreta en el norte de África en señal de hospitalidad para el recién llegado. Pero que las nubas (nawbas) también están relacionadas con la cultura hispano visigótica e hispano romana e incluso tartésica, griega... Avempace, en la música, supo mezclar estos dos componentes ibéricos y orientales, con el fin de que llegase a la población andalusí.


Volviendo a Ziryab, nos encontramos con que él también fue el culpable de los colores de nuestras ropas:
De junio a septiembre hay que vestir de blanco, con lo que revoluciona las costumbres, ya que hasta entonces era un color reservado para las personas de luto, que a partir de ese momento tendrán que llevar atuendos negros en los meses cálidos con el fin de distinguirse así de los demás. En octubre se deben abandonar los vestidos blancos y sustituirse por ropajes de colores relativamente oscuros de seda cruda, brocado o lana, sobre los que se colocan en invierno pieles o pellizas. Finalmente, en primavera hay que ponerse colores deslumbrantes y llevar vestidos de seda vaporosa a ser posible” explica Charles-Emmanuel Dufourcq en “La vida cotidiana de los árabes en la Europa Medieval”. 

El algodón (de la palabra árabe qutun) era originario de la India pero a pesar de ser conocido desde la antigüedad no alcanzó gran desarrollo hasta que se introdujo su cultivo en Andalucía.
cultura hispanovisigótica... 

Lee más en secretOlivo | Cultura Andaluza contemporánea >> www.secretolivo.com/index.php/2011/08/03/el-himno-espanol-y-la-musica-andalusi/“De junio a septiembre hay que vestir de blanco, con lo que (Ziryab) revoluciona las costumbres, ya que hasta entonces era un color reservado para las personas de luto, que a partir de ese momento tendrán que llevar atuendos negros en los meses cálidos con el fin de distinguirse así de los demás. En octubre se deben abandonar los vestidos blancos y sustituirse por ropajes de colores relativamente oscuros de seda cruda, brocado o lana, sobre los que se colocan en invierno pieles o pellizas. Finalmente, en primavera hay que ponerse colores deslumbrantes y llevar vestidos de seda vaporosa a ser posible” “La vida cotidiana de los árabes en la Europa Medieval” de Charles-Emmanuel DufourcqLa explotación del algodón y el cultivo de la seda. El primero, proveniente de la palabra árabe qutun, era originario de la India pero a pesar de ser conocido desde la antigüedad no alcanzó gran desarrollo hasta que los árabes introdujeron su cultivo en Andalucía,

La Universidad de Córdoba andalusí se convirtió en el más reluciente faro de cultura. Su biblioteca llegó a contener 400.000 volúmenes, pues el califa Al-Hakam II enviaba a sus hombres a las bibliotecas de Damasco, Bagdad y El Cairo para que copiaran los manuscritos.

Pero el amor de los califas hacia la cultura no fue igual en todos los tiempos, como señala Amin al-Rihani: "No, que no te engañe lo que lees en la historia acerca de la tolerancia de los califas de al-Andalus y su sueño. Porque ellos, a excepción de dos o tres, prefirieron el reino a la ciencia, y la soberanía absoluta a la libertad y la justicia. (...) Ésta es una de las razones de que cayera el poder árabe en al-Andalus".





Hubo un tiempo,
en el que rechazaba a mi prójimo
si su fe no era la mía.
Ahora mi corazón es capaz
de adoptar todas las formas:
es un prado para las gacelas
y un claustro para los monjes cristianos,
templo para los ídolos
y la Kaaba para los peregrinos,
es recipiente para las tablas de la Torá
y los versos del Corán.
Porque mi religión es el Amor.
y voy donde quiera que vaya su cabalgadura,
su camino es la senda de mi fe.
Ibn Arabi.
Sufí, filósofo, poeta, viajero. De Murcia, andalusí. Siglo XIII.


Fuentes:

La cocina de al-Andalus, de Inés Eléxpuru.

http://periodistas-es.com/madrid-unica-capital-europea-origen-nombre-arabes-78501

https://www.youtube.com/watch?v=aEyHhejUAWk

Del al-Andalus que aún pervive, de Carolina Molina

La huella morisca, de Antonio Manuel.

http://www.awraq.es/blob.aspx?idx=5&nId=94&hash=448e4b1f1620540c763142ba81f73778

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