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viernes, 15 de febrero de 2013

PIEDRAS DEL ICA III: UN FRAUDE REVELADO

por Alan Brain










Según el Dr. Cabrera, esta piedra indica que la humanidad glitpolitíca conocía avanzadas técnicas genéticas como los implantes de cloroplastos en brazos para capturar por fotosíntesis la energía de los fotones. (Foto por piedrasdeica.es)

En las dos entregas anteriores de nuestra serie sobre las piedras de Ica, hemos conocido al Dr. Cabrera, a sus adoradas piedras grabadas, y a los hechos relacionados con esta historia. Ahora, Los Divulgadores vamos a presentarles nuestra hipótesis. Una hipótesis que si bien ha sido insinuada entre líneas en las dos primeras entregas, no ha sido desarrollada en detalle.



Para nosotros, la gran mayoría de las piedras grabadas de Ica en la colección del Dr. Cabrera son falsas. Fueron diseñadas y fabricadas por el inescrupuloso artesano y huaquero Basilio Uchuya, en complicidad con su familia y otros artesanos de la zona. Luego, estas piedras falsas fueron vendidas al Dr. Cabrera como si fueran auténticos tesoros arqueológicos.

Basilio Uchuya, es quien inflamó la mente del Dr. Cabrera con ideas de humanos peleando con dinosaurios, pájaros mecánicos, y trasplantes de órganos realizados hace millones de años. Los burdos y primitivos dibujos de Uchuya y su mafia encontraron en el Dr. Cabrera a su mecenas intelectual, dispuesto a pasar la noche entera frente a una piedra grabada, filosofando sobre lo que podría significar cada dibujo, cada personaje, cada trazo.



El infame Basilio Uchuya en plena conversación con el investigador J.J. Benítez. (Foto por J.J. Benítez)

Basilio Uchuya, es para Los Divulgadores, uno de los representantes más terribles de ese grupo de delincuentes culpables de la desaparición masiva de muchos tesoros arqueológicos del Perú: los miserables huaqueros. (Huaquero es la persona que saquea sitios arqueológicos)

En las siguientes líneas, veremos cómo y cuándo empezaron las falsificaciones, evidenciaremos el fraude a traves del análisis visual de algunas piedras, revisaremos los supuestos estudios realizados a las piedras, descubriremos el modus operandi de Basilio Uchuya y su banda de estafadores, y revelaremos una sorpresa inimaginable que, a nuestro parecer, es la broma final de esta tragicomedia.

Este artículo se basa fundamentalmente, en el trabajo del investigador de temas paranormales, José Antonio Caravaca, en el reportaje que Vicente Paris realizó en 1998 para la revista Año Cero, en el libro “Existió otra humanidad” de J.J. Benítez, y en el artículo que el investigador de temas paranormales Philip Coppens, le dedicó a laspiedras de Ica.

Conozcamos la historia detrás de las piedras grabadas de Ica.




En esta piedra se puede apreciar a uno de los guerreros de la humanidad gliptolítica del Dr. Cabrera luchando contra un dinosaurio cuya cabeza está al lado izquierdó. (Foto por J.J. Benítez)

Cuando el rio suena es porque piedras trae…

Según nuestra hipótesis, la aparición masiva de las piedras falsas en el mercado iqueño, está relacionada con la desviación del rio Ica de 1960.


Un reportaje titulado “El enigma de las piedras”, aparecido en el periódico “La Prensa” en 1975, nos cuenta lo sucedido:

“Se comenzaron a encontrar piedras, de forma masiva, hace unos 15 años (alrededor de 1960), cuando una especie de desviación del río Ica hizo afluir sus aguas sobre las tierras vírgenes de la zona del Ocucaje. Se hallaron entonces grandes cantidades de piedras grabadas. Seguidamente, los huaqueros (saqueadores de tumbas, buscadores de tesoros) abundaron para negociarlas, y más recientemente, falsificaron algunas. Estos últimos son los responsables de la confusión y la incertidumbre”.

Hoy, cincuenta años después, es imposible conocer el paradero de esas auténticas piedras grabadas. Tampoco podemos saber si la abundancia de piedras grabadas de las que habla el artículo de “La Prensa” se debió a que el desvío del rio reveló grandes cantidades de piedras grabadas, o si por el contrario, el rio sólo dejó un numero reducido de piedras al descubierto y fueron los huaqueros-artesanos quienes empezaron a falsificarlas en grandes cantidades.

En cualquiera de los dos casos, lo cierto es que la falsificación de las piedras grabadas empezó alrededor de 1960.




Esta es una de las piedras de la colección de los hermanos Soldi. Como se puede apreciar, los grabados no se parecen a los que se encuentran en las piedras de la colecciún del Dr. Cabrera. (Foto por A. Veciana)

Las primeras falsificaciones

Aunque parezca extraño, el primer coleccionista de las piedras grabadas que empezaban a aparecer en Ica no fue el Dr. Cabrera. Antes que él, los hermanos Soldi llegaron a tener una colección de cientos de piedras y más de mil de piezas arqueológicas.

Durante los sesentas, muchos de los trabajadores de la hacienda de los hermanos Soldi, ubicada en Ocucaje, complementaban sus ingresos con la práctica del lucrativo oficio de huaquero. Al parecer, eran los mismos trabajadores de la hacienda quienes vendían las piedras grabadas y otras supuestas piezas arqueológicas a los Soldi. Según declaraciones de varios trabajadores de la hacienda, la persona que estuvo detrás de la mayoría de las ventas de esos supuestos hallazgos arqueológicos fue Basilio Uchuya, el verdadero creador de la humanidad gliptolítica.

Los hermanos Soldi, como otros compradores, habían adquirido la mayoría de las piedras de su colección creyendo que estas eran verdaderas piezas arqueológicas que pertenecían a alguna de las culturas del antiguo Perú.

Podemos deducir que en la colección de los Soldi habían piedras de diferente procedencia: un primer y reducido grupo de piedras provenía de tumbas precolombinas, un segundo grupo de piedras provenía del lugar del desvío del rio y un tercer grupo de piedras, probablemente el más numeroso, eran falsas.




Cuatro piedras de la colección de los hermanos Soldi. No tenemos como saber si alguna de estas piedras es una auténtica pieza arqueológica. Las de arriba merecen el beneficio de la duda. Las de abajo tienen todo el estilo de Basilio Uchuya y su mafia. El personaje de la izquierda tiene el mismo tipo de construcción infantil que tendrían luego los humanos gliptolícos de Cabrera. Estamos ante los inicios artísticos del creador de los grabados de la humanidad gliptolítica, Basilio Uchuya. Ninguna de estas piedras guarda semejanza alguna con la mayoría de piedras de la colección de Cabrera. (Foto por A. Veciana)

Veamos que tipos de figuras se encontraban grabadas en las piedras de los Soldi.

El arqueólogo Herman Busse nos cuenta que en la colección de los hermanos Soldi se podían encontrar figuras antropomorfas, lobos marinos, langostas, aves, serpientes y sapos. Nada tan alucinante como los dinosaurios, hombre gliptolíticos, mutantes, y trasplantes de órganos que aparecen representados en las piedras de la colección del Dr. Cabrera. Por ese entonces, los artesanos que falsificaban las piedras realizaban grabados que imitaban la cerámica precolombina de la zona. De esta manera, tenían más posibilidades de ganar dinero vendiendo la piedra falsa al precio de una auténtica pieza arqueológica.

El reportaje que la revista Mundial realizó en 1975, nos presenta una declaración concluyente sobre el tema.

“Santiago Agurto insiste en subrayar que ninguna de las piedras que estudió hasta 1966, las cuales forman ahora su colección particular, ni en otra alguna de las que pudo ver en manos de huaqueros y turistas, había grabados con representaciones de dinosaurios, operaciones quirúrgicas o seres que estuvieran utilizando lupas o telescopios… Absolutamente todas las piedras grabadas que obtuvo Agurto entre 1962 y 1966, año en que cerró y detuvo sus investigaciones, muestran grabados que representan motivos de la flora y fauna regional, muy parecidos y semejantes a los motivos que aparecen en la cerámica y en la textilería de la zona: Paraca, Nazca, Tiahuanaco, Ica e inca. Estos motivos, en todos los casos, son flores, maíz, pájaros, peces y animales de la región”.




Cuatro piedras más de las colección de los hermanos Soldi. Una vez más, en ninguna de estas piedras adquiridas antes de 1966, aparecen diseños parecidos los de las piedras de Cabrera. (Foto por A.Veciana)

El inescrupuloso Basilio Uchuya

En 1966, el Dr., Cabrera recibe su primera piedra grabada de manos de su amigo Félix Llosa. La figura no tenía nada de extraordinario, era un simple pez. Sin embargo, el regalo marcaría la vida de Cabrera para siempre.

Dos años después, en 1968, ya existía un círculo de personalidades que adquirían regularmente las piedras grabadas ofrecidas por los huaqueros. Entre los compradores estaban: Carlos Soldi, Santiago Agurto, Jaime del Solar y el compulsivo Dr. Cabrera, quién, para esta época, ya tenía más de 1,500 piedras. Las piedras eran vendidas sin ningún tipo de información sobre su procedencia. Los huaqueros decían que las desenterraban de un lugar secreto que sólo ellos conocían.

Basilio Uchuya era un artesano de Ocucaje que se había convertido en el principal vendedor de piedras grabadas de la región. Basilio tenía una numerosa familia de ocho hijos, y era un experto huaquero que conocía bien los restos arqueológicos que se podían encontrar en el desierto de Ocucaje. Una tarde de 1970, Basilio tuvo la suerte de conocer a su mecenas, al hombre que pasearía su arte lítico por el mundo, el ilustreDr. Javier Cabrera Darquea.




El huaquero y falsificador Basilio Uchuya con su familia en Ocucaje. (Foto por J.J. Benítez)

Cabrera cuenta que se hizo amigo de los hermanos Uchuya y que un buen día, uno de los hermanos de Basilio le regaló dos piedras grabadas. Desde ese día, el Dr. Cabrera compraría todas las piedras que Basilio le ofrecía.

La colección de piedras de los hermanos Soldi y las piedras recogidas por Santiago Agurto entre 1962 y 1966, ninguna de las cuales tenía imágenes de dinosaurios o humanos gliptoliticos, indican que los motivos que hicieron famosa a la colección de piedras de Cabrera empezaron a aparecer alrededor de 1970, curiosamente en los mismos años en los que Basilio Uchuya empezó a venderle piedras al Dr. Cabrera.

Todo indica que a partir de ese encuentro entre Basilio Uchuya y el Dr. Cabrera los motivos de las piedras cambiaron radicalmente. Aparecieron los famosos dinosaurios, las operaciones, los mapas estelares, los mutantes y demás alucinaciones gliptolíticas.

¿Cómo sucedió este cambio?

El cliente sabe lo que quiere

Dicen que el mercado es el que determina la oferta y eso fue lo que sucedió con laspiedras de Ica.

Para cuando conoció a Basilio Uchuya, el Dr. Cabrera ya había tratado, sin éxito, de atraer la atención de los medios de comunicación y de la comunidad arqueológica del Perú. Sus más de mil piedras grabadas no habían sido suficiente para capturar el interés de arqueólogos e historiadores.

Para Los Divulgadores, fue el Dr. Cabrera quien, desesperado por haber sido ignorado, le pidió a Basilio que le trajera piedras con otro tipo de diseños más extraños. Lo que no sabía Cabrera es que es Basilio no iba a buscar ninguna piedra, la iba a fabricar como siempre lo había hecho. Recordemos que Basilio había estado involucrado desde los sesentas en la venta de piedras a los hermanos Soldi y a un grupo de interesados compradores de Ica que incluía a Santiago Agurto y a Jaime del Solar.




El inescrupuloso Basilio Uchuya en una fotografia tomada durante una entrevista realizada por el periodista J.J. Benítez. (Foto por J.J. Benítez)

Basilio grabaría lo necesario para que el Dr. Cabrera siguiera comprando sus piedras. Lo mismo había hecho con los hermanos Soldi y los otros compradores, darles exactamente lo que querían. En este detalle radica la clave para empezar a desentrañar la historia. No es casualidad que las piedras que Uchuya le vendió a los Soldi y a otros personajes relacionados a la comunidad arqueológica de Ica tuvieran motivos similares a los representados en la cerámica de las culturas precolombinas de la zona, justamente lo que sus compradores buscaban.

¿Cómo explicar que las piedras grabadas con dinosaurios y humanos gliptolíticos no aparecieran hasta después de 1970? Podriamos suponer que Basilio encontró una nueva cantera de piedras justamente en los mismos años en los que conoció a Cabrera o que simplemente Basilio decidió, una vez más, escuchar al cliente y darle lo que estaba buscando.

Si leemos con detenimiento el libro de Javier Cabrera sobre las piedras de Ica, encontramos una gran cantidad de referencias a teorías de historia alternativa y a varios hallazgos arqueológicos extraordinarios, que a mediados de los setentas, parecían ser el portal a nueva realidad, donde convivían dinosaurios,extraterrestres, y civilizaciones superiores perdidas en el tiempo y todo sucedía en el Nuevo Mundo. En su libro, Cabrera se refiere a las teorías de Von Daniken, a la biblioteca metálica que Juan Moricz supuestamente encontró en las Cuevas de los Tayos, e incluso a las figuras de Acámbaro en México. Lo más probable es que Cabrera haya conocido estas teorías antes de recibir su primera piedra gliptolítica y que haya sido influenciado por las mismas.

Para Cabrera, los diseños de peces, serpientes y aves que le traía Basilio no eran suficientes. El Dr. Cabrera necesitaba algo que atrajera la atención del mundo entero, algo similar a los descubrimientos de Acámbaro, de Moricz o de Von Daniken. ¿Por qué Ica no podía ser la nueva Cueva de los Tayos y las piedras de Ica una nueva biblioteca no metálica sino lítica?

Podemos imaginarnos aquella conversación que cambiaría la vida del Dr. Cabrera para siempre:


  • Cabrera: Basilio, si hay tantas piedras en ese lugar, ¿por qué no buscas bien? ¿quizás hayan piedras con otro tipo de figuras? 
  • Basilio: ¿qué pasa doctor? ¿las piedras que le traigo ya no le gustan? 
  • Cabrera: Están bien, pero debe haber otras diferentes ¿no? ¿por qué no me llevas al lugar donde las guardas y yo las escojo?
  • Basilio: Eh no se preocupe doctor, usted dígame, ¿que está buscando? ¿qué tipo de piedras? ¿figuras como qué? 
  • Cabrera: No sé hombre, algo diferente. Animales extraños ¿no hay nada con estrellas? tú dime que tienes? tú sabes que tienes ¿no? 
  • Basilio: Hay de todo doctor, de todo, son miles. 
  • Cabrera: Por eso pues, ¿qué has visto? no has visto nada extraño? No sé, ¿algo con dinosaurios? 
  • Basilio: Mmmm, doctor creo que he visto algunas con dinosaurios….

Es sólo una imaginativa reconstrucción de lo que podría haber sucedido pero me atrevería a decir que no se aleja mucho de la realidad.


Segun los defensores de la autenticidad de las piedras de Ica, en este grabado de una piedra del Dr. Cabrera podemos apreciar a dos humanos gliptolíticos practicándole una cesárea a un dinosaurio. Por favor, observe con atención la parte en turquesa que parece ser el dinosaurio bebe. (Foto por piedrasdeica.es)

Basilio Uchuya, en complicidad con su familia, con la artesana Irma de Acarpana, y quién sabe con cuantos artesanos más, empezó a fabricar las piedras que el Dr. Cabrera deseaba.

Como bien sostuvo Vicente Paris, en la ultima emisión del programa Cuarto Milenio sobre las piedras de Ica, Cabrera creyendo que existía una cantera con miles de piedras le mostraba a los artesanos que tipos de diseños debían buscar. Luego, los artesanos se inspiraban en las representaciones de la cerámica local, en ilustraciones de periódicos o en libros escolares y creaban los diseños para Cabrera. El Dr. Cabrera recibía las piedras pensando que los artesanos las habían encontrado, siguiendo sus indicaciones sobre las figuras que debían buscar, en esa cantera con la que siempre soñó visitar. La verdad era simple y no tenía nada de extraordinaria, esas piedras habían sido fabricadas por los artesanos en sus casas.

No es difícil imaginar que Basilio Uchuya se dio cuenta del interés especial que el Doctor Cabrera guardaba por los temas relacionados con la medicina, así nacieron piedras grabadas tan célebres como la del trasplante de órganos y la del hígado gigante.

Con el tiempo, el Dr. Cabrera se volvió adicto a la piedras grabadas. Las piedras eran su vicio, y Basilio quién le vendía su dosis semanal. Cada cierto tiempo, el cruel artesano fue inventando nuevas representaciones para mantener interesado al Dr. Cabrera. La destreza artística de Uchuya no tenía limites: pájaros mecánicos, hombres-pájaro, hígados gigantes, mapas estelares y trasplantes de órganos.

Algunos investigadores como J.J. Benítez sostienen que el precio al que se vendían las piedras es prueba de que no eran falsificadas, porque este no justificaba el trabajo que habría tomado hacerlas. El señor Benitez está equivocado. Las piedras más grandes (mas de cincuenta centímetros de largo y varios kilos de peso) se vendían a precios que iban desde los 100 soles a los 150 soles. Una de esas piedras podía ser grabada en un par de días de trabajo como máximo. 120 soles en el Perú de los setentas equivalen a 100 dólares en el Perú de hoy, la tercera parte del salario minimo legal. Nada despreciable por uno o dos días de trabajo.

Los precios de las piedras pequeñas (seis centímetros de largo) y medianas (doce centímetros de largo) iban desde dos soles hasta veinte soles. Como demostró Irma de Acarpana al periodista París, dependiendo de la complejidad del diseño, el grabado de estas piedras podia tomar de cinco a quince minutos. Si calculamos que en una hora se podían grabar de cuatro a seis piedras de mediano tamaño, tenemos un ingreso promedio de 20 a 25 soles. Nada mal para una hora de trabajo.

Para los artesanos, las piedras eran un buen negocio. Basilio Uchuya le relató al periodista J.J. Benítez que un millonario llamado Rizzi se había llevado más de mil piedras para ponerlas en su su casa en los Estados Unidos.

No olvidemos que el mismo Dr. Cabrera reconoció que había gastado miles de dólares en su su colección de piedras. El negocio de las piedras fue tan importante para la subsistencia de la familia Uchuya que aún hoy los hijos de Basilio continúan con el negocio de la venta de piedras grabadas. No ganan el mismo dinero que antes pero igual es un ingreso que ayuda a llenar la olla.




Cuatro piedras de la colección del Dr. Cabrera que muestran a humanos gliptolíticos peleando contra dinosaurios. Según Cabrera, los humanos gliptolíticos eran gigantes del tamaño de los dinosaurios por eso podían clavar un puñal en el lomo del dinosaurio sin problemas.(Foto por piedrasdeica.es)

Para el pérfido Basilio Uchuya, decidir que nuevos diseños se deberían grabar en las piedras era muy simple, bastaba con escuchar al Dr. Cabrera. Los dos personajes se alimentaban mutuamente en una simbiosis tragicómica. Un ilusionado Dr. Cabrera le contaba sus incipientes teorías sobre la humanidad gliptolítica y un ruin Basilio Uchuya se inspiraba para crear nuevos tipos de representaciones.

Las pruebas de la culpabilidad de Uchuya y su banda no son pocas:



  • Las representaciones de dinosaurios, mutantes, operaciones y demás no aparecieron hasta después de 1970, año en el que se conocieron Basilio y Cabrera.
  • Los mismos Basilio Uchuya e Irma de Acarpana han confesado que fueron ellos quienes hicieron los grabados en las piedras. Primero dibujando con lápiz en la superficie de la piedra, luego tallando con una pequeña sierra y una especie de taladro de dentista. Finalmente embadurnando las piedras con excremento de burro para luego quemarlas por varias horas.
  • El reportaje de Vicente Paris encontró rastros de lápiz gris y de lápiz de colores en los surcos de los grabados de las piedras.
  • Basilio Uchuya cambió su versión de los hechos varias veces dependiendo de la ocasión. A la policía del Perú le dijo que él fabricaba las piedras. Luego le diría a J.J. Benítez que eso lo dijo para salvarse de las autoridades. A Von Daniken le contó, una vez más, que él las hacía y a un periodista alemán le dijo lo contrario. Uchuya fue capaz de olfatear lo que querían escuchar aquellos que lo interrogaban y se convirtió en un maestro en el arte de confundir. Después de tantas confesiones y negaciones, Uchuya relativizó la verdad hasta casi desaparecerla.
  • Los artesanos, como veremos más adelante, usaron como inspiración las cerámicas de las culturas precolombinas de la zona.
  • Los dinosaurios representados en las piedras son sólo los más conocidos. El estegosaurio, el triceratops, el pterodáctilo y unos cuantos más. ¿Dónde están los otras trescientas especies de dinosaurios? ¿Por qué la humanidad gliptolítica sólo conocía cinco especies? Precisamente, las mismas cinco especies que todos conocemos.

Basilio Uchuya muestra las láminas que utilizó como referencia para hacer los dibujos de los dinosaurios que aparecen en las piedras de la colección del Dr. Cabrera. (Imagen cortesía de J.A.Caravaca)

¿El Dr. Cabrera diseño los dibujos?

Algunos reportajes sobre las piedras de Ica sostienen que fue el mismo Dr. Cabrera quien indicaba a los artesanos lo que estos debían grabar. Basilio Uchuya le contó al arqueólogo Federico Kauffmann que “para la temática fueron guiados por el médico iqueño que les ofreció material grafico y de cómo por cuenta propia se inspiraban en los dibujos fantásticos de los animales prehistóricos de las tiras cómicas publicadas en diarios nacionales que aun guardaban y exhibieron al autor de la presente nota”. (Foto de arriba)

Irma de Acarpana y otros artesanos declararon para el reportaje de Vicente Paris de la revista Año Cero, que fue el Dr. Cabrera quién le entregaba los diseños a los artesanos. Aún más, en 1981, el mismo Basilio Uchuya le mostró al periodista Alex Chionetti algunos de los dibujos que el Dr. Cabrera le proporcionó como modelo para grabar las piedras.

Para Los Divulgadores, Uchuya y los demás artesanos mintieron. El primitivo nivel de las representaciones grabadas en las piedras habla por sí mismo.



En esta imagen podemos apreciar dos piedras del Dr. Cabrera con grabados de humanos gliptolíticos domesticando a dinosaurios. El primitivo nivel de los grabados es impresionante.

El Dr. Cabrera era una persona inteligente, al menos lo suficiente como para idear algo menos primitivo que los diseños vistos en las piedras grabadas de su colección. No olvidemos que el Dr. Cabrera era un cirujano graduado en Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú. Si el Dr. Cabrera hubiera sido quien daba las instrucciones sobre como debían ser los diseños, estos habrían sido más elaborados. Se habrían representado otros dinosaurios con más detalles, los hombres-pájaro no serían una caricatura y los órganos del cuerpo humano no parecerían haber sido copiados de una lámina de segundo grado de primaria.

No es muy probable que el Dr. Cabrera haya sido responsable de los arcaicos grabados de corazones e hígados que están en varias de las piedras de su colección.

Cabe preguntarse, ¿qué pensaba o decía el Dr., Cabrera cuando los artesanos declaraban que era él quién les entregaba los diseños?

Para el Dr. Cabrera era simple: los artesanos mentían para no tener problemas con la ley, porque si aceptaban que las piezas eran auténticas irían a prisión. No sería extraño que el mismo Dr. Cabrera haya sido quien les aconsejó a los artesanos que lo hicieran responsable de los diseños, que digan que fue él quien encargaba y decidía los dibujos. Para Cabrera, este habría sido un acto de sobrevivencia, pues estaba protegiendo a quienes le proveían regularmente de sus preciadas piedras.

Los únicos indicios que podrían indicar que Cabrera fue el cerebro detrás de esta farsa, se encuentran en su libro “El mensaje de las piedras grabadas de Ica” (1976). En este libro, Cabrera afirma que las piedras grabadas de Ica son mencionadas en dos crónicas del siglo XVII, la de Juan Santa Cruz Pachacuti y la de Fray Pedro Simón. No solo lo afirma, sino que cita los pasajes relacionados a las piedras grabadas.

El investigador José Antonio Caravaca revisó exhaustivamente estas dos crónicas y no encontró mención alguna a las piedras grabadas.

¿Cabrera nos engaño premeditadamente? ¿se inventó los pasajes de las crónicas que mencionaban a las piedras? ¿su locura lo hizo ver referencias dónde no había nada? o ¿simplemente se negó a aceptar que había sido víctima de una farsa y siguió adelante?



El Dr. Cabrera, con camisa celeste, junto a su familia en los años setenta. (Foto por J.J. Benítez)

Los Divulgadores creemos que Cabrera cayó víctima de su locura, y vio conexiones dónde no las había.

Una locura que se respira a lo largo de las páginas de su libro. Párrafos como el siguiente, en el que Cabrera argumenta que el dibujo de un animal parecido a una llama nos comunica un mensaje sobre el aumento de la temperatura en el planeta, no dejan lugar a dudas:

“Una figura cuyo significado no es lo que ha simple vista representa la figura, sino algo que la trasciende; por ejemplo el dibujo de un ave es el símbolo de aparato de vuelo; la figura del alticamellus (camélido primitivo) es el símbolo de que el incremento calorífico del planeta solo permite la vida de animales resistentes a altas temperaturas; el dibujo de una pirámide es el símbolo de un complejo sistema tecnológico captador, acumulador y distribuidor de energía; la figura de la hoja puede significar energía biológica, conversión de energía fotónica en electrónica o también energía cognoscitiva (capacidad reflexiva del hombre)”. 

Piedras célebres

En su reveladora investigación sobre las piedras de Ica, el periodista José Antonio Caravaca nos presenta algunos ejemplos que demuestran, entre otros detalles, que Basilio Uchuya y su banda se inspiraron en los motivos de la cerámica de las culturas antiguas de la zona para realizar muchos de sus grabados. Para mejor comprensión del analisis, hemos colocado el texto de Caravaca como leyenda de cada una de las fotos de este segmento.

En la siguiente ilustración, Caravaca nos explica que los artesanos se inspiraron en la cerámica Nazca para crear los pájaros mecánicos.



En esta imágen se observa que el pájaro representado de forma estilística en una cerámica encontrada en una tumba en el departamento de Ica, se transforma en el famoso pájaro mecánico de la humanidad gliptolitica (señalado en amarillo). Tal era el descaro de los artesanos que no dudaban en plagiar hasta los mas mínimos detalles de las extremidades de los pájaros, señalado en rojo. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

En la ilustración de abajo, Caravaca nos muestra el origen de la representación de los rostros de los humanos gliptolíticos en el arte Mochica.



En el dibujo se aprecian las similitudes de las representaciones Mochicas, en éste caso 4 músicos, con las facciones de los hombres gliptoliticos (centrado arriba ampliación de uno de los rostros junto al perfil típico de las piedras de Ica. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Caravaca analiza a continuación, una de los dinosaurios grabados en las piedras del Dr. Cabrera.



Para el heterodoxo Dr. Cabrera la banda serpenteante (resaltada en rojo sobre fondo verde), entre los hombres voladores y el animal jurásico, se trataba de un potente gas emitido desde el pájaro mecánico para adormecer al dinosaurio. Sin embargo de nuevo la rica cerámica precolombina de la zona nos da una idea del motivo original (resaltado en amarillo) que sirvió para inspiración de Uchuya y los suyos, y que posteriormente fue reinterpretado de manera fantástica por la inagotable imaginación del medico iqueño. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Los motivos geométricos que se encuentran en los grabados de dinosaurios de las piedras de Cabrera, también fueron copiados de la cerámica local.



Los cuerpos de los dinosaurios se “adornaron” en la mayoría de ocasiones con motivos de las culturas locales como rombos, cuadrados, barras y círculos. Limitándose a presentar un aspecto esquemático, más propio de un dibujo escolar que de un boceto naturalista. Dinosaurio grabado con formas geométricas en su interior en una piedra de Ica. Al lado el autor del reportaje ha colocado un ceramio perteneciente a la cultura mochica que representa una serpiente con los mismos motivos en su interior. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Las pueriles representaciones de organos del cuerpo humano merecen un comentario aparte.



Las piedras grabadas donde se recogen operaciones clínicas, al igual que con la miscelánea jurásica, ni son precisas ni contienen información trascendente. Los principales órganos están representados de forma pueril, y concretamente el corazón humano, aunque calcado de algún manual básico o esquema de la época, según confirmaron al autor del reportaje diferentes médicos, presenta aportaciones añadidas por los artistas del Ocucaje que no se dan en nuestro vital órgano. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Basilio Uchuya o algún otro artesano de su banda, por motivos desconocidos, decidió cambiar su estilo pictórico y representó a un solitario mamut en tres dimensiones.



Los miles de grabados que componen la famosa biblioteca lítica se hallan realizados en dos dimensiones (alto y ancho) pero el Mamut de la presente fotografía está “dibujado” en tres dimensiones. ¿Por qué no existen un mayor numero de tallas en éste formato?, seguramente por su dificultad a la hora de trabajar la piedra y probablemente por que los artesanos no encontraron otros dibujos que copiar mas que unos pocos. Si una supuesta humanidad gliptolitica hubiera querido dejar un testamento petreo para demostrar su elevado conocimiento hubiera optado por representaciones más espectaculares y reales en tres dimensiones. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

El inclemente Basilio Uchuya le vendió a Cabrera más de cincuenta piedras con la representación de la misma estrella. Para Los Divulgadores, los artesanos tuvieron un simple problema de sobreproducción del mismo diseño. Para Cabrera, seguramente se trataba de una serie de piedras que describía el desarrollo de algún proceso estelar.



La biblioteca gliptolitica dedica decenas de piedras a representar el Sol o una estrella. ¿Que sentido tiene en el legado de una civilización que quería transmitir su conocimiento a través del tiempo?. ¿Para qué tallar tantas rocas iguales? (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Una mención especial merece una de las creaciones más enigmáticas de Basilio Uchuya: la famosa piedra de la mujer embarazada. Según Cabrera esta piedra nos muestra como se realizaba un trasplante de corazón utilizando las “hormonas antirechazo” de la sangre de la mujer embarazada. Sin comentarios…



Observamos en detalle la fotografía de la roca de la “embarazada” para constatar que no hay evidencia física (aspecto externo de la mujer) ni gráfica (los organos internos) que indique que la mujer está en estado. Incluso se comprueba que el corazón que sostiene el “médico” (círculo central) es el propio de la paciente, ya que el organo que aparece a su izquierda (circulo mas bajo) representa “algo” que no separece para nada a un corazón humano, como se ve perfectamente en la ampliación de la derecha, resaltado en amarillo. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

Las piedras seriadas de Cabrera

El Dr. Cabrera, en algún momento, dedujo que algunas piedras similares entre sí, explicaban un proceso evolutivo. Por ejemplo, en la colección del Dr. Cabrera hay más de doscientas piedras que representan al pez Agnato. Según Cabrera, estas piedras describen el círculo reproductivo de este pez. El investigador José Antonio Caravaca nos explica la verdad sobre las supuestas series de piedras grabadas:

“Si observamos las piedras nos daremos cuenta, sin esfuerzo, que se trata solo de una sucesión de copias mejor o peor realizadas del mismo pez añadiendo cada una elementos propios con vistosas decoraciones geométricas que no se ajustan para nada a un retrato naturalista y preciso del animal…por tanto las supuestas piedras “seriales” sólo demuestran que algunos dibujos de los grabados eran repetidos por los artesanos del Ocucaje hasta la saciedad, o hasta que el propio Dr. Cabrera indicara que no trajeran mas rocas con ese labrado. De ahí que el medico iqueño concluyera o fabulara que se trataba de piedras seriales en vez de lo que realmente eran, vulgares reproducciones con distintos enfoques de los artistas que rellenaban partes de los dibujos con formas geométricas características de culturas precolombinas.”



Según los planteamientos del Dr. Cabrera el desarrollo del pez Agnato se halla tallado en 205 piedras, todo un disparate cuando se comprueba que las rocas tan sólo son sucesivas copias repletas de adornos geométricos típicos de las culturas locales. (Texto y foto de J.A. Caravaca)

El depósito de la Humanidad Gliptolítica 

Como vimos en la primera entrega de esta serie, Cabrera hizo varias declaraciones sobre la ubicación del lugar del que el estafador Basilio Uchuya, supuestamente, extraía las piedras grabadas. Leyendo entre líneas las declaraciones de Cabrera sobre el tema, podemos darnos cuenta que Cabrera no había estado en ese lugar. Es más, ni siquiera sabía su ubicación. Los artesanos no se lo podían revelar porque no existía.

En el año 2002, luego de la muerte de Cabrera, el periodista J.J. Benitez consiguió convencer a Basilio, para que este lo llevara al lugar del que sacaba las piedras. Basilio lo llevó a la loma de un cerro, y luego de buscar por unas horas, encontraron varias piedras grabadas.



J.J. Benítez y Basilio Uchuya, en 1975, en cerro de Ocucaje durante trabajo de extracción de piedras grabadas en el supuesto lugar secreto. (Foto por J.J. Benítez)

¿Cómo explicar lo que sucedio?

Es muy simple. Basilio vivió más de treinta años envuelto en la farsa de las piedras. Es decir, sabía lo que estaba haciendo y no era tonto. La mayoría de las piedras, luego de ser fabricadas, eran ofrecidas al Dr. Cabrera. Otro grupo de piedras permanecía en la casa de Basilio, por si algún comprador interesado aparecía inesperadamente. Un tercer grupo de piedras constituía la coartada de Basilio. El artesano, quien conocía la zona al revés y al derecho, escogía con anticipación y de manera regular una serie de cerros donde enterrar sus piedras ya grabadas y quemadas. Entonces, cuando alguien le pedía a Basilio que lo llevara al lugar dónde encontraba las piedras. Este sólo tenía que escoger uno de los cerros en los que, semanas o meses atrás, había enterrado un buen número de piedras.

Así fue sorprendido J.J. Benitez, quien creyó que había encontrado varias piedras grabadas auténticas. Los autores del libro “La verdad sobre las piedras de Ica”, Maria del Carmen Olázar y Félix Arenas, tambien fueron engañados por Basilio Uchuya con esta misma técnica. La diferencia fue que en su caso, Uchuya enterró las piedras envueltas en textiles precolombinos verdaderos que, seguramente, había saqueado de alguna tumba.



J.J. Benítez retirando una de las piedras encontradas. (Foto por J.J. Benítez)

¡¡Nadie puede grabar 50,000 piedras!!

Muchos defensores de las piedras de Ica usan como argumento principal la inmensa cantidad de piedras grabadas. Ellos sostienen que es imposible que un grupo de artesanos haya grabado más de 50,000 piedras. La pregunta debería ser ¿Cómo es posible que un grupo de artesanos haya vendido más de 50,000 piezas arqueológicas que supuestamente son patrimonio del estado peruano y qué ninguno este preso?

Por si lo anterior no es concluyente. Aquí les dejo un fragmento de los cálculos realizados por el investigador Jose Antonio Caravaca.

“En total entre los años 1961 y 2010, según nuestras apreciaciones, se elaboraron 60.000 piedras (49 años). De esa cifra unos 20.000 ejemplares (2.000 + 11.000 + 7.000) fueron perpetrados entre los años clave del museo 1961-1973, número a tener en cuenta ya que según todos los simpatizantes del Dr. Cabrera dicha cifra no podría haber sido realizada por los huaqueros del Ocucaje. Si calculamos el número aproximado de piedras que pudieron grabarse, de media anualmente durante esas fechas (1961-1973), obtendremos unas 1.666 rocas, entre 4 y 5 piedras diarias en 12 años. Curiosamente una cantidad que habíamos previsto previamente como numero más que razonable de rocas que pueden realizarse en ese plazo de tiempo por una sola y única persona, aunque puede aumentarse sin problemas. Pero nuestras indagaciones matemáticas arrojan más curiosidades.”



Dos de las piedras que J.J. Benítez desenterró con Basilio Uchuya. En la de la izquierda se puede apreciar uno de los famosos dinosaurios creador por el estafador Uchuya, prueba indiscutible de que las piedras habíam sido enterrada con anticipación. (Foto por J.J.Benítez)

Los análisis y estudios realizados a las piedras

El principal problema de los estudios realizados a las piedras radica en que estas no se pueden someter a la prueba del carbono catorce. Si bien existen otras pruebas, la mayoría de ellas requieren un procedimiento específico de extracción de la piedra y de toma de muestras del suelo donde se encontró.

A lo largo de los casi cincuenta años que comprende la historia de las piedras de Ica, se realizaron muy pocos estudios científicos sobre los grabados líticos. El Dr. Cabrera siempre se refirió al estudio realizado por la Universidad de Bonn en Alemania. Según Cabrera este estudio confirmó la antiguedad de las piedras, aunque nunca mostró los documentos. La verdad sobre este estudio es que en 1967, Eric Wolf, un ingeniero de minas amigo de Cabrera de la Compañía Minera Mauricio Hochshild con sede en Lima, envio las piedras a la Universidad de Bonn para que se determinara su antiguedad. El resultado del estudio fue firmado por el profesor Trimborn y es resumido por el mismo Dr. Cabrera en su libro:

“Las piedras grabadas eran andesitas y estaban cubiertas por una pátina de oxidación natural que cubría las incisiones de los grabados, lo que permitía deducir que eran antiguas. Se añadía que esta película no bastaba para precisar el tiempo de antigüedad, pero que para ello debían emplearse los métodos comparativos que ofrece la Estratigrafía y la Paleontología”.

Nada concluyente, ni antigüedad, ni ratificación de la autenticidad de las piedras. Las declaraciones de Cabrera sobre el aval de autenticidad que proveia el estudio de la Universidad de Bonn esta muy lejos de la realidad. Lo único que se puede presumir del estudio es que los especialistas no detectaron ningún tipo de deterioro o erosión en los surcos, y tampoco encontraron el más mínimo signo de desgaste en las ralladuras de la piedra pese a su supuesta antigüedad.

Luego, en 1976, el científico de la NASA, Joseph Blumrich contactó a Cabrera para realizar un análisis a las piedras. El resultado del estudio, que consistió en observar las piedras a través de un microscopio, señaló que algunas piedras tenían una pátina en las limaduras lo que indicaba que no eran recientes.

Lo que ni Wolf ni Blumrich sabían era que las piedras eran sometidas a un proceso de envejecimiento artificial por quemado. Como declaró Irma de Acarpana al periodista Vicente Paris, a las piedras ya grabadas se les embadurnaba con excremento de burro, se les echaba combustible y se les quemaba por varias horas.



Supuesta cesarea practicada por la humanidad glitpolítica. No se pierda el bebe en la parte inferior del grabado. (Foto por J.J. Benítez)

A finales de los setenta el programa de la BBC “The Case of the Ancient Astronauts” realizó un reportaje sobre la colección del Dr. Cabrera. La producción del programa consiguió que Cabrera les facilitara una piedra para realizar estudios sobre su posible antiguedad. Los análisis fueron realizados por el Instituto de Ciencias Geológicas de Londres. El resultado fue concluyente: “Los bordes de los grabados son rectos y relativamente limpios, lo que es prácticamente imposible que se presente en piedras que han estado enterradas o expuestas al medio ambiente durante miles de años, como se nos quiere hacer creer…se analizó la capa superficial de las piedras encontrando que fueron trabajadas después de que esta capa se formó por intemperismo, es decir, los grabados son modernos.”

En el 2002, los autores Maria del Carmen Olázar y Félix Arenas desenterraron junto con Basilio Uchuya, una piedra envuelta en un manto muy antiguo. Además, los escritores tomaron muestras de suelo del lugar donde se encontró la piedra. Los resultados indicaron que el manto había sido fabricado hacia el año 661-775 A.C.. La Datación Absoluta por Termoluminiscencia de Carbonatos de Deposición determinó que el extracto de tierra donde se halló la primera piedra tenía una antigüedad de unos 99.240 años, y el extracto de tierra del lugar donde se halló la segunda, una antiguedad de 61.196 años. Debe quedar claro, que lo que se dató fue la tierra donde se encontraron las piedras, no las piedras mismas.

Este último estudio, sólo prueba que para el año 2002, Basilio Uchuya había perfeccionado sus técnicas de enterramiento de piedras.

Las piedras que J.J. Beniítez desenterró junto a Basilio Uchuya en el 2002 también fueron enviadas a varios laboratorios para tratar de determinar su antiguedad. Los estudios determinaron que la pátina que cubría las piedras era una materia orgánica que podía ser betún o el asfalto. Los análisis también indicaron que luego de remover esta sustancia de la superficie de la piedra, se podía apreciar que el color natural de la roca era el marrón.



Diagrama de la tumba precolombina en la que el arqueólogo Pezzia encontró la piedra grabada con la figura de una estrella. (Foto por J.J. Benítez)

¿Todas las piedras eran falsas?

Si bien, según la mayoría de versiones, el desvío del rio Ica, alrededor de 1960, dejo auténticas piedras grabadas al descubierto, no lo podemos confirmar. No sabemos donde están esas piedras.

Lo que podemos afirmar es que existe un reducido grupo de piedras grabadas que sí son auténticas.

En 1966, el arquitecto peruano Santiago Agurto Calvo encontró una piedra grabada en una tumba de la cultura Paracas (ilustración de arriba).Esta piedra no medía más de siete centímetros de largo, y tenía grabada la figura de una flor estilizada. Analizando los otros objetos encontrados en la tumba, se estableció que la piedra podría haber sido grabada entre el 900 y el 1,200 d.C.



Diagrama de la tumba precolombina de la región de Ocucaje en la que el arqueólogo Pezzia encontró la piedra grabada con la figura de una llama. (Foto por J.J. Benítez)

Meses después, el arqueólogo Pezzia encontró dos piedras grabadas en dos tumbas precolombinas de la zona de Cayango, Ica. Una tenía grabada la figura de un pez y la otra la de una llama. Las dos piedras fueron identificadas como andesitas. Los restos arqueólogos encontrados en la tumba permitieron a los arqueólogos calcular que las piedras podrían haber sido grabadas entre el 900 y el 1,400 d.C.

Como se puede apreciar en las ilustraciones de arriba, las figuras grabadas en estas piedras no se parecen a las que encontramos en las de la colección del Dr. Cabrera.

No podemos determinar con exactitud cuantas de estas piedras se encontraron y menos aún su ubicación actual. En todo caso, estas dos piedras son lo más parecido que tenemos a una auténtica piedra grabada de Ica.



En un cuarto oculto para la mayoría de visitantes del museo de las piedras de Ica, el Dr. Cabrera guardaba su mejor secreto. Una colección de figuras de arcilla con forma de dinousarios y hombres gliptoliticos.

El regreso de los dinosaurios

Por si alguien aún no está convencido de que las piedras grabadas de Ica son una cruel patraña urdida por el inescrupuloso Basilio Uchuya y su banda de artesanos, los invito a conocer al último grito creativo de la humanidad glitpolítica, el secreto mejor guardado del Dr. Cabrera. Lo narra el investigador José Antonio Caravaca:

“A espaldas de todo el mundo, incluso de los seguidores del museo de las piedras de Ica, el Dr. Javier Cabrera fue atesorando una colección de objetos curiosos en una habitación cerrada a cal y canto. Se trataba de una ingente cantidad de figuras de arcilla que mostraban las mismas prodigiosas escenas que caracterizaban a los famosos gliptolítos. Reunidos en estanterías, repartidos por el suelo, arrinconados a un lado y a otro se contaban miles de efigies de dinosaurios, operaciones médicas, extraños animales…Desde un principio resultaba extremadamente sospechoso que unas arcillas tan delicadas, con partes realmente delgadas y frágiles hubieran podido permanecer miles de años, cuando no millones (60 millones), bajo tierra en perfectas condiciones. Además para mayor recelo de los investigadores en los trabajos de desentierro, los huaqueros no causaban ningún desperfecto en las figuras. Pero quizás el toque de gracia a todo el asunto, fue el estudio realizado de nuevo por el eficaz investigador Vicente Paris, que demostró que Basilio Uchuya no solo era un excelente grabador de piedras, si no un versátil artesano capaz de producir esculturas de terracota en poco tiempo…El gran desliz de Uchuya, que sirvió para destapar el fraude, fue colocar las arcillas, para su secado, sobre un cartón. Las marcas del mismo quedaron impresas, como huellas paralelas, en la base de todas las terracotas. Tal fue el fracaso del nuevo impulso que el Dr. Cabrera quiso dar a la colección de piedras, que el cirujano nunca habló abiertamente del asunto.”



Dos de las figuras de arcilla de la colección secreta del Dr. Cabrera. (Foto por J.A.Caravaca)

Luego de esta larga agonía litica, habría que contar que el investigador Erich Von Daniken se robó una de las figuras de arcilla y la sometió a la prueba del carbono catorce. El resultado determinó que las figuras no tenían más de 20 años de antiguedad.

El golpe de gracia, cortesía de Vicente Paris, está registrado en la siguiente foto. Durante sus investigaciones, Paris tuvo la oportunidad de observar a Basilio Uchuya mientras fabricaba una figura de arcilla. Paris, que en ese momento probablemente no conocía la colección secreta de figuras de arcilla del Dr. Cabrera, se percató de que debajo de la figura de arcilla había un pedazo de cartón corrugado que había dejado unas líneas muy características en la base de la figura de arcilla. Paris adquirió esta figura y se la llevó consigo. (Las líneas que dejo el cartón en la base de la figura se pueden apreciar en la foto de abajo.)



En estas imágenes extraídas del programa “Tercer Milenio” podemos apreciar a Vicente Paris mostrando las marcas que el cartón corrugado dejo en las figuras de arcilla. (Fotos por “Tercer Milenio”)

Cuando Paris descubrió la colección de arcillas de Cabrera se dio cuenta que estas figuras tenían en su base las mismas líneas que dejó el cartón corrugado en la figura que Paris adquirió de Basilio…antiguedad cero

La siguiente foto se tomó en 1988 cuando, durante un reportaje para la revista Enigmas, el Dr. Cabrera decidió develar las figuras de arcilla. Las palabras que Cabrera escogió para adornar semejante ocasión merecen ser escuchadas una vez más:

“Aquí guardo la prueba definitiva y demostrativa de que hace unos sesenta millones de años, en estos desiertos del sur del Perú, se gestó una civilización fascinante. Ya no creo que me quede mucho, soy ya muy mayor y he luchado demasiado contra todo y contra todos. Por eso considero que este es el momento en el que el mundo debe ver este hallazgo que en la oscuridad lleva largos años y que para mí es vital. Aquí esta la verdad del misterio de Ica.”



El Dr. Cabrera sostiene una de las piezas de su coleccion secreta para el reportaje de la Revista Enigmas. (Foto cortesía de J.A.Caravaca)

Podemos comprender que en un inicio, Cabrera haya estado cegado por su pasión por las piedras grabadas. Sin embargo, Cabrera vivió con las piedras por muchos años, las observó en detalle, las analizó. Los Divulgadores nos preguntamos: ¿nunca se dio cuenta del engaño? ¿ni siquiera sospechó? ¿no se percató de las torpes representaciones? ¿de la repetición sin sentido del mismo motivo en más de cien piedras? ¿de las burdas figurillas de barro?

Nosotros creemos que sí, pero era demasiado tarde para Cabrera. Para él, reconocer que había sido engañado habría sido peor que seguir hacia delante haciendo oídos sordos a su propia conciencia. En algún momento, Cabrera decidió dejar de escuchar, dejar de pensar y se desconectó de la realidad por completo. Se volvió una piedra más…

PIEDRAS DEL ICA II: DE OCUCAJE A LA CORTE DE ESPAÑA

Gliptolito. Piedra delica con reina Sofia


En la entrega anterior dejamos al Doctor Cabrera (1924-2001) casi aislado del mundo, descifrando los extraños dibujos grabados de las once mil piedras que había llegado a juntar y que guardaba celosamente en su casa-museo….la historia continúa.



Javier Cabrera sabía que la comunidad científica no iba a aceptar sus teorías fácilmente. Por esto, a inicios de los años setenta, le entregó treinta y tres de sus piedras a su amigo Luis Hochschild para que este realizara estudios sobre el origen y antigüedad de los grabados. De acuerdo con la versión relatada por Cabrera, el resultado de los análisis realizados en la universidad alemana de Bonn, fue que los grabados eran muy antiguos. Cabrera nunca especificó la datación exacta del laboratorio, ni mostró los resultados de dichos estudios.
De cómo las piedras de Ica se volvieron famosas

En 1971, después del supuesto análisis europeo de las piedras y de sensacionales declaraciones de Cabrera a la prensa, el arqueólogo aficionado logró finalmente lo que venía buscando. Las piedras de Ica se convirtieron en el foco de atracción de los medios de comunicación peruanos.

Los titulares de algunos periódicos de la capital peruana hicieron eco de un descubrimiento fabuloso, casi revolucionario. El diario Ultima Hora (2/9/71) decía: “En Ica hay unas piedras raras que son un enigma”. El Dominical (28/8/71) publicaba: “El secreto de las piedras de Ica” y sostenía que “aún siendo difícil admitir cosas que sobrepasan a la imaginación, esto es posible, puesto que aquí, delante de nuestros ojos, están las piedras. Se pueden fabricar una, dos, tres o cuarenta pero no 11,000 piedras.”




A la izquierda el Dr. Cabrera, y a la derecha la portada del libro "El enigma de los Andes" de Robert Charroux, que catapultó al gliptolítico Dr. Cabrera a la fama mundial. (Foto por J.J. Benítez)

Este fue el inicio de la pasajera gloria que Cabrera vivió a comienzos de los años 70. Ahora, el Perú entero conocía a la humanidad gliptolitica y Cabrera tenia la oportunidad de convertirse en uno de los más importantes descubridores y arqueólogos de la historia.

En 1974, el escritor e investigador francés Robert Charroux decidió incluir a las piedras del Dr. Cabrera en su famoso libro “El enigma de los Andes”. Según Charroux, “las piedras provenían, posiblemente, de uno de los santuarios secretos donde los habitantes de la Atlántida dejaron inmensos testimonios de su avanzada civilización.”

El siguiente comentario de Charroux contribuyó no sólo a la credibilidad de Cabrera frente a la comunidad científica internacional, sino que de paso, hizo que el doctor iqueño y su tesoro pétreo alcanzaran la fama. Para Charroux, el hallazgo del Dr. Cabrera nos obligaba a reescribir la historia del mundo:

“Hoy, 29 de abril de 1973, el doctor Cabrera Darquea ha abierto para mí el libro del pasado fantástico de los hombres. Es una revelación, un descubrimiento que influirá en mi caminar mental habitual y sin duda también en el de mis lectores. El Doctor Cabrera Darquea es no sólo el más grande descubridor del siglo, sino de todos los tiempos. Su museo de piedras y sus tesis abrirán dentro de algunos años la era del conocimiento verdadero que nos fue ocultado hasta ahora por las conjuras de mentira. Estaría orgulloso de ser su discípulo, si él lo quisiera, y desde aquí le dedico toda mi admiración y afecto.”




A la izquierda el Dr. Cabrera con el reconocido investigador español de temas paranormales, Fernando Jímenez del Oso. A la derecha, lo acompaña el famoso periodista e investigador del fenómeno ovni, J.J. Benítez. (Fotos por piedrasdeica.es)

En pocos meses, el Dr. Cabrera se convirtió en una celebridad a nivel mundial. Desde España, llegaron reconocidos investigadores de fenómenos paranormales como Fernando Jiménez del Oso y Juan José Benítez, quienes viajaron hasta el desierto de Ica para visitar el museo, ver las piedras y entrevistar a Cabrera. De Alemania, llegó el famoso Erich Von Daniken para tomarse fotos con Cabrera y con las piedras. La actriz norteamericana, Shirley Mac Laine, interesada en temas relacionados con la nueva era, también estuvo en el museo del Dr. Cabrera.




A la izquierda el Dr. Cabrera junto a la famosa actriz norteamericana, Shirley MacLaine. A la derecha, junto al controvertido escritor e investigador, Erich Von Daniken. (Fotos por piedrasdeica.es)

El Dr. Cabrera, convertido en una respetada autoridad con posibilidades de reescribir la historia del mundo, recibió la visita de la reina Silvia de Suecia.



El Dr. Cabrera recibe la visita de la reina Silvia de Suecia. (Foto por piedrasdeica.es)

Eso no es todo. En un esfuerzo intercontinental, el Dr. Cabrera decidió regalarle una de sus piedras más voluminosas a la reina de España. En la siguiente secuencia de fotos podemos apreciar como la piedra fue transportada desde Ica hasta el palacio de la Zarzuela en Madrid.


A la izquierda, el pétreo obsequio del Dr. Cabrera a la reina Sofía llega a España. A la derecha, la piedra es entregada en el mismísimo Palacio de la Zarzuela en Madrid. (Fotos por J.J. Benítez)



A la izquierda la reina Sofía observa estupefacta el tamaño de la piedra. A la derecha, la piedra es colocada en un lugar del jardín del Palacio de la Zarzuela. (Fotos por J.J. Benítez y piedrasdeica.es)

Empiezan las dudas sobre las piedras de Ica

Debido a las increíbles y extravagantes escenas representadas en las piedras, y a las extraordinarias teorías que estas sugerían, los expertos no las tomaron en serio. Para avalarlas, necesitaban que las piedras fueran recogidas de manera documentada, por arqueólogos profesionales.

La realidad era otra. Cabrera no había documentado la procedencia de sus piedras pues simplemente las compraba a los artesanos de la zona, quienes eran huaqueros (los que saquean restos arqueólogicos) y no arqueólogos.

En enero de 1975, la revista limeña Mundial publicó una nota sobre el Museo del Dr. Cabrera. La nota ponía en duda la autenticidad de las piedras y trataba de destruir las teorías del Cabrera sobre la humanidad gliptolítica. Según la revista, las piedras del Dr. Cabrera eran falsas porque los artesanos de la zona las fabricaban en sus talleres.

En el reportaje aparecieron dos nombres que nos acompañaran hasta el final de esta historia: los artesanos Basilio Uchuya e Irma Gutiérrez de Arcapana. Ambos declararon para la revista, que ellos no habían encontrado ninguna piedra, sino que las fabricaban a través de un proceso artesanal. Basilio Uchuya fue arrestado por la policia de investigaciones del Perú. Sobre este incidente, la mujer de Basilio Uchuya declaró:

“Hace varios días mi esposo y la señora Aparcana fueron llevados por unos señores del PIP (Policía de Investigación del Perú) para que declaren si las piedras son falsas o legítimas. Es decir, si las han grabado ellos o las han huaqueado. Y ya mi esposo dijo que todas las piedras que le vendió al doctor Cabrera fueron grabadas por él. Que no las ha desenterrado de ninguna parte. La señora Irma de Aparcana también dijo lo mismo”.




El artesano Basilio Uchuya es quién le vendió la mayoría de las piedras grabadas al Dr. Cabrera. Según algunas investigaciones, Uchuya fabricó las piedras.

En el Perú, como en muchos otros países, existen leyes que protegen los monumentos arqueológicos. Retirar restos arqueológicos sin permiso de las autoridades, como supuestamente lo venían haciendo los artesanos que le vendían las piedras al Dr. Cabrera, es un delito penado con multa y/o cárcel.

Basilio Uchuya declaró que empezó fabricando piedras para vendérselas a los turistas y que nunca imaginó que el asunto crecería tanto. El reportaje de la revista Mundial incluyó también una nota de puño y letra del artesano Basilio Uchuya, en la que este confesaba su culpabilidad.

“Yo Basilio Uchuya Mendoza reconozco que todas las piedras del doctor Javier Cabrera han sido trabajadas por mí bajo el sistema quemado de piedra luego trazada con cierra doble filo y luego bañadas con barro y después son limpiadas con un pequeño trapo y después son embetunadas, este trabajo lo vengo realizando desde hace 10 años y a la única persona que le he vendido mi trabajo es al doctor.”

El reportaje de la revista Mundial sembró la controversia en un tema, que de por sí, ya era complicado.




La artesana Irma Gutierrez de Acarpana, quien confeso a a varios investigadores que ella y Basilio fabricaron las piedras grabadas y luego se las vendieron al Dr. Cabrera. (Foto por A.Veciana)

El juego de Uchuya había empezado dos años antes. En 1973, Basilio Uchuya había declarado al investigador Erich Von Daniken, padre de la teoría que sostiene queextraterrestres visitaron la Tierra en el pasado, que él mismo fabricaba las piedras.

Para los detractores de la humanidad gliptolítica, el Dr. Javier Cabrera Darquea era un falsificador que estaba en combinación con los artesanos de la zona. Para los defensores de Cabrera, esto era una maniobra de la comunidad científica peruana que no veía con buenos ojos la atención que Cabrera estaba recibiendo y que dudaba seriamente de la legitimidad de las piedras.

El problema se hizo más grave cuando en las calles de Ica empezaron a venderse cientos, por no decir miles, de piedras grabadas muy parecidas a las del Dr. Cabrera.

El famoso periodista de temas paranormales, Juan José Benítez, en su libro “Existió Otra Humanidad” (1975), presenta su versión de los hechos. Para él, las piedras que se vendían en el mercado negro eran evidentemente fabricadas por los artesanos tratando de imitar los motivos y dibujos de las que guardaba el Dr. Cabrera en su museo, que eran las auténticas.

“Irma de Acarpana, al igual que Uchuya y el resto de las familias que habita Ocucaje, llevaba muchos años —posiblemente desde 1962— viendo las piedras que salían del fondo del desierto. Esto podía explicar perfectamente que los motivos elegidos por ella para «grabar» la piedra depositada sobre la arena de su corral fueran parecidos —o trataran de parecerse, para hablar con propiedad— a los de las auténticas «ideografías» de la colección de Javier Cabrera. En realidad —y según me confesó minutos después Tito Aisa—, el verdadero objetivo de la vieja Irma no era precisamente vender la piedra, sino «protegerse» de aquellos que realmente podían colocarla en apuros. Tito se refería, por supuesto, a los policías o arqueólogos oficiales. Aquella piedra a medio grabar era la mejor prueba de que ella «trabajaba» los cantos rodados…”.

En la explicación de Benítez encontramos el argumento que el Dr. Cabrera y quienes defienden ciegamente la autenticidad de las piedras, han utilizado recurrentemente: los artesanos siempre dirán que las piedras son fabricadas por ellos mismos para evitar la pena de cárcel por retirar restos arqueológicos sin autorización del estado.



A la izquierda el Dr. Cabrera sosteniendo una de sus piedras. A la izquierda, la portada del libro de J.J.Benítez "Existió otra humanidad", dedicado al tema de las piedras de Ica. (Foto por J.J. Benítez)


Meses después del reportaje de la revista Mundial, Basilio Uchuya diría que se vio obligado a escribir la confesión que apareció en la revista. Según Basilio, el Dr. Cabrera le dijo que la única manera de evitar la pena de cárcel era confesando que él mismo fabricaba las piedras.

Luego, Basilio Uchuya le contaría al periodista alemán Andreas Fischer que las piedras eran auténticas y que había declarado que eran falsas para evitar la cárcel.

Ante tanta polémica, y con el fin de dejar en claro su posición, el Dr. Cabrera publicó, en 1976, su libro “El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica”. En este, Cabrera presentó sus estudios, análisis y conclusiones sobre las piedras grabadas de Ica, y también se refirió a las declaraciones de los artesanos. Para Cabrera, algunas de las piedras que se vendían en la calle también eran auténticas y eran una cortina de humo para mantener en secreto el deposito de la humanidad gliptolítica!

“Aquellos campesinos que abiertamente venden ejemplares de gliptolitos (piedras) en el caserío de Ocucaje, no creo que sean los que han hallado los depósitos que usó la Humanidad Gliptolítica para guardar las piedras. Los que conocen los depósitos extraen las piedras y las llevan al caserío con dos finalidades inmediatas: mantener la imagen que son producto de artesanía local y mantener en secreto el lugar de los depósitos. “ (Fragmento de “El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica”, 1976)

Líneas más adelante, Cabrera sostiene que existe una mafia que se está enriqueciendo con la venta de estas piedras y que son ellos quienes han creado esta confusión. En su defensa, Cabrera hace hincapié en que en el reportaje de la revista Mundial, sólo aparece una piedra falsificada y que eso no es suficiente para acusar a los artesanos de fraude. Alega que si el plagio fuera real existirían más piedras y la revista Mundial habría mostrado fotografías de varias piedras falsificadas. 

Para el Dr. Cabrera, alguien estaba orquestando un plan que tenía como objetivo terminar con la reputación de las piedras grabadas de Ica y de su descubridor.

Cabrera estaba indignado. Su sueño se derrumbaba. La opinión pública empezó a ver las piedras del Dr. Cabrera como un fraude más.




Piedra grabada de la colección del Dr. Cabrera en la que se puede apreciar un extraño pájaro mecánico. (Foto por J.J. Benítez)

Una de las maneras más simples de que Cabrera reivindicase el prestigio de sus piedras, era revelando el lugar de origen de las mismas, la ubicación de la fabulosa biblioteca en piedra de la humanidad gliptolítica. Un lugar al que se refirió de manera contradictoria en una entrevista realizada por el periodista J.J. Benítez.

“Siempre que he solicitado permiso para realizar excavaciones se me ha negado. Ya sé que no soy arqueólogo. Pero, ¿es que acaso no se están concediendo esas licencias a personas que tampoco lo son? Yo he hecho un estudio. Dispongo de un plano y tengo, lógicamente, información que me pondría en la pista de ese depósito en menos de un mes. Yo no haré público jamás dicho yacimiento arqueológico mientras no tenga la seguridad de que el Ejército lo controla y protege… yo sé que el presidente de la República, cuando sepa verdaderamente qué es lo que encierra el suelo de Ica, nos proporcionará todo su apoyo. Parte de ese túnel donde se encuentran las piedras sufrió los efectos de un movimiento sísmico y quedó inclinado. La mayor parte de las piedras que constituyen la «biblioteca» gliptolítica rodaron y ocultaron gran parte de lo que acompañaba a las piedras grabadas”.

En 1977, la BBC realizó una serie de documentales con el nombre de “Los senderos de los dioses”. En uno de ellos, el reconocido investigador Toni Morrison viajó hasta Ica y entrevistó a Basilio Uchuya. Una vez más, el artesano confesó que él mismo fabricaba las piedras y fue filmado grabando una de ellas con un taladro de dentista. Luego, coció la piedra en un horno con estiércol de vaca. Todo en pocos minutos.

Pasaron los años, y el Dr. Cabrera siguió defendiendo la autenticidad de sus piedras, más con el exceso de su obesión que con la fuerza de la razón. Con el tiempo, la gloria se esfumó entre las arenas del desierto y las piedras grabadas de Ica pasaron al olvido.



En esta piedra de la colección del Dr. Cabrera que pesa cincuenta kilos, se aprecia un supuesto hígado gigante. (Foto por J.J. Benítez)

En 1996, la NBC produjo otro documental sobre las piedras de Ica. Esta vez, para la serie “Los misteriosos orígenes del hombre”. En este, Basilio volvió a confesar el fraude, pero esta vez, afirmó que existían unas cinco mil piedras originales que estaban en posesión del Dr. Cabrera.

Como vemos, la historia es mucho más intrincada de lo que uno imagina. La controversia sobre las piedras empezaría a aclararse definitivamente con el trabajo de un periodista español.

La investigación de Vicente París

En 1998, la revista española “Año Cero” envió uno de sus mejores reporteros, Vicente París, para esclarecer la verdad sobre las piedras grabadas del Dr. Cabrera.

El reportaje de París fue la estocada final a la ya desgastada reputación de las piedras del Dr. Cabrera. El reportero español entrevistó a la artesana Irma de Arcapana, quién lo llevó a la cantera de donde sacaban las piedras y confesó, una vez más, que eran los artesanos quienes fabricaban las piedras grabadas:

“Todos los escombros que ves allí abajo los hemos ido echando Basilio y yo en todos estos años. De aquí han salido gran parte de las miles de piedras que hay en el museo de Cabrera y de las que se han vendido en Ica.”

Luego, en su taller, Irma le mostró a París, el proceso completo de fabricación de una piedra. Primero se dibujada el diseño en papel, luego se le trazaba con lápiz en la piedra y a continuación se grababa el dibujo usando un pedazo de sierra, esta primera parte del proceso no duraba más de cinco minutos. Finalmente, se sometía la piedra a un proceso de embetunado y quemado. El resultado final, según el reportero, era concluyente:

“El resultado fue el esperado: un gliptolito virtualmente idéntico a los de Cabrera. Estaba claro que era posible falsificar un gran número de ellos en poco tiempo.”


Montaje fotográfico en el que se aprecia el proceso de extracción y fabricación de una piedra grabada, como se los mostró Irma a Vicente París. (Revista Año Cero, Fotos por J.A.Caravaca)

Por si fuera poco, Santiago París llevó a España varias piedras grabadas, adquiridas en Ica, con el fin de que un arqueólogo las analizara. Los análisis mostraron que había restos de papel de lija en la mayoría de las muestras.

El reportaje de París incluyó una declaración realizada por el artesano Basilio Uchuya en 1981, en la que Basilio confesaba que era el mismo Dr. Cabrera quien le entregó los diseños para las piedras. Esta declaración de Uchuya fue confirmada por Irma Aparcana, quien le relató lo siguiente al periodista Santiago París.

“Al principio fue el propio Cabrera quien nos daba los dibujos para que se los grabásemos en piedras. Pero después, cuando vio que yo decía la verdad a la gente, dejó de darme trabajo y empezó a decir que yo estaba loca. A partir de entonces sólo encargó trabajos a Basilio”.

Vicente París habló con el Dr. Cabrera y le pidió que le mostrase los documentos del supuesto estudio realizado por la Universidad de Bonn en el que se afirmaba que las piedras tenían miles de años de antigüedad. El Dr. Cabrera se negó. Paris le pidió una de las piedras de su museo para someterla a algunos análisis y el Dr. Cabrera se volvió a negar. París también le mostró el informe que mostraba los restos de papel de lija en las piedras, y el Dr. Cabrera no se inquietó y dijo que la piedra analizada era auténtica pues era similar a muchas de las que había en su museo.

Cansado del hermetismo del Dr. Cabrera y buscando corroborar sus sospechas, París contactó a dos argentinos que habían robado una de las piedras del museo del Dr. Cabrera para someterla a estudios de laboratorio. Según París, los resultados de los análisis mostraban que los grabados de la piedra habían sido realizados con instrumentos modernos.



Según Cabrera, en esta piedra se aprecia el mapa de la Tierra como era hace millones de años atras, en los tiempos gliptolíticos. (Foto por J.J. Benítez)

Finalmente, Vicente París nos cuenta que tuvo acceso al cuarto donde el Dr. Cabrera guardaba las piedras más insólitas. En este lugar París observó una piedra que representaba la “última cena” de forma similar al famoso cuadro de Da Vinci.

“La otra pieza importante es una representación de la Santa Cena - con hombres gliptolíticos incluidos – donde tanto la figura de Cristo como la de los apóstoles, e incluso la forma de las ventanas del fondo son una copia exacta de la obra del inmortal Leonardo da Vinci. Pocas personas han sido autorizadas a ver, y ninguna a fotografiar tan anacrónico gliptolito, que para Cabrera es una muestra indiscutible de la capacidad precognitiva de esa antigua y sabia raza. Sin embargo, para Basilio -verdadero autor de esas piedras – no representa ningún esfuerzo especial: simplemente se limitó a copiar el cuadro de la Santa Cena que adorna una pared del comedor de su casa.”

Vicente París llegó a la conclusión que Basilio Uchuya y el Dr. Cabrera eran cómplices en el engaño
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A la izquierda una piedra grabada de la colección de Dr. Cabrera en la que se aprecia a un supuesto canguro de los tiempo gliptolíticos. A la derecha, el Dr. Cabrera con una de sus adoradas piedras. (Foto por A. Veciana)

Después de 1996, no se hicieron más investigaciones serias sobre el tema. El Dr. Cabrera murió en el 2001, convencido de que un grupo de mal intencionados había organizado un complot en su contra para sabotear el descubrimiento arqueológico más importante de los últimos tiempos y le haba negado la oportunidad de reescribir la historia.

Teniendo en cuenta todo lo visto en este artículo y a pesar de que la investigación de París era concluyente, los defensores de la autenticidad de las piedras del Dr. Cabrera siguieron convencidos de que todo había sido un complot en contra de su maestro.

En la siguiente entrega, con la que terminaremos esta serie, las piedras de Ica nos cuentan una historia que el Doctor Cabrera nunca imaginó.


PIEDRAS DEL ICA I: EL ALUCINANTE DR. CABRERA

por Alan Brain



Una de las enigmáticas piedras de Ica del Dr. Cabrera. Se aprecia la imagen de un triceratops montado por un ser de apariencia humana.




Miles de piedras grabadas con extrañas representaciones, un alucinado cirujano que nos habla de una civilización superior perdida en el tiempo, una familia de artesanos de la costa peruana que confiesa un delito para ocultar otro, y un desierto que provoca espejismos mentales. Todo, a 300 kilómetros de la capital peruana, en las orillas del pacífico.



La historia de las once mil “Piedras de Ica” del Dr. Javier Cabrera Darquea (1924-2001) debería ser escrita por un genio como Gabriel García Márquez, capaz de ilustrar los matices y sutilezas que destilan del alma del personaje principal de esta historia.

Aquí vamos a contarla tal y como es, en tres entregas, con cada una de sus vueltas de tuerca. Usaremos como base, el libro “La verdad sobre las piedras de Ica” de Maria del Carmen Olázar y Félix Arenas, y el exhaustivo trabajo que el investigador José Antonio Caravaca ha realizado sobre el tema.

Para Los Divulgadores, el Dr. Cabrera Darquea fue víctima de un engaño que, camuflado en los aires de cambio de los años sesenta, se disfrazó de sueño y de revelación, y terminó convirtiendo al medico iqueño en el personaje principal de una de las tragicomedias más amargas de los últimos tiempos.

Por ahora, pongámonos en los zapatos del alucinado Doctor Cabrera, allá por los maravillosos años 60.



El Dr. Cabrera, en los años sesenta, junto a su amigo Felíx Llosa, quién le regaló su primera piedra grabada. (Foto tomada del libro "La verdad sobre las piedras de Ica")

De cómo Cabrera se enamoró de las “Piedras de Ica”

María del Carmen Olázar y Félix Arenas, autores del libro “La verdad sobre las piedras de Ica”, nos narran el inicio de la relación entre el Dr. Cabrera y las enigmáticas piedras. Todo empezó en los años sesenta, en el valle de Ica, al sur de Lima, en el Perú:

“Félix Llosa Romero regaló a su amigo Javier Cabrera, una piedra para que la usara como pisapapeles. Era el 13 de Mayo de 1966 y supuestamente fue un obsequio con motivo del cumpleaños del doctor.

- La tomé en la mano y me sorprendió su gran peso, confesaba Cabrera, moviendo la mano como si aún estuviera sopesando el objeto.. Era una piedra ovalada, de color negruzco, y tenía grabada sobre la superficie la figura de un pez desconocido. La piedra me pareció extraña…”

El Dr. Cabrera relató que su primer encuentro con una de las piedras grabadas ocurrió cuando tenía dieciséis años. Una sonda perforadora que extraía material del subsuelo en la hacienda de su padre en el distrito de Salas (Ica), se topó con una piedra grabada. Los trabajadores le explicaron al joven Cabrera que la piedra había sido tallada por los incas, y este quedó impactado para siempre. Su padre guardó la piedra y Cabrera olvidó el asunto. El tiempo pasó y Javier Cabrera se dedicó a sus estudios de cirugía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú.

Cuando su amigo Félix le regaló la piedra en 1966, el Dr. Cabrera le preguntó cómo la había obtenido. Félix le contó que su hermano tenía una amplia colección de piedras parecidas a la que le había obsequiado.



Piedra de Ica del museo del Dr. Cabrera en la que se puede apreciar un estegosaurio.


El Dr. Cabrera fue a visitar al hermano de Félix y quedó fascinado frente con su enorme colección de piedras grabadas. En ellas, se podían apreciar aves, lagartos, arañas, serpientes, camarones y tortugas. Cabrera recuerda sus primeras impresiones:
“Vi también dibujos de hombres. Escenas simples y complejas de pesca y cacería. Animales con rasgos diferentes a los de las especies actuales: serpientes con aletas en el dorso, aves con cornamentas, artrópodos con tenazas de igual longitud, peces con múltiples aletas distribuidas por todo el cuerpo. Las escenas parecían tener movimiento, como estuvieran cobrando vida frente a mí.”Desde este momento, las piedras de Ica se convertirían en la maldición de Cabrera, y el desierto de Ocucaje en su Macondo. A sus cuarenta dos y años, su destino había sido sellado: el doctor se consagraría en cuerpo y alma a recopilar las piedras grabadas y descifraría el mensaje oculto en sus dibujos.

De cómo Cabrera llegó a tener cinco mil piedras

Con el tiempo, el Dr. Cabrera llegó a tener más de mil piedras grabadas. Para 1967, Cabrera era el director de la Casa de la Cultura de Ica y decidió exponer las piedras en el local de esta institución. El Dr. Cabrera imaginó que las piedras atraerían la atención de los arqueólogos peruanos, quienes vendrían al museo a analizarlas y descifrar su mensaje. Esto nunca sucedió. Nadie le prestó interés a las piedras que empezaron a llenarse de polvo en los anaqueles de la Casa de la Cultura de Ica.


Piedra grabada de la colección del Dr. Cabrera que contiene la imagen de uno de los famosos hombres-pájaro. (Foto por piedrasdeica.es)

En 1968, sucedió un episodio importante. Cabrera fue destituido del cargo de director de la Casa de la Cultura de Ica, y en su reemplazo fue nombrado Adolfo Bermúdez.

Cabrera relata que esto lo alarmó, pues Bermúdez ya se había opuesto a que las piedras se exhibieran y había hecho declaraciones en contra de su autenticidad. Bermúdez era un enemigo de las piedras.

En una entrevista concedida al diario Correo sobre las piedras grabadas de Ica, Bermúdez involucró la opinión del sabio peruano, Raúl Porras Barrenechea.

“No fue necesario solicitar la opinión de un especialista. En una oportunidad mi amigo el arqueólogo norteamericano John L. Rowe me aseguró que las piedras eran falsas. Testigo presencial fue Raúl Porras Barrenechea, conocedor también de la tradición artesanal de la región, sobre todo en la madera, en guarango. Además, el Dr. Luis Valcárcel (hará unos años, y para que usted advierta que grado de importancia le atribuyó), me dijo ‘la policía debería averiguar quien las hace.’”

Cabrera entró en pánico, temiendo que Bermúdez enviara al sótano su preciada colección, mudó las piedras a su residencia. Allí, con la obstinación de quien se sabe poseedor de alguna verdad oculta, fue transformando poco a poco lo que era su consultorio médico, en lo que luego sería el “Museo de las Piedras Grabadas de Ica”.


El Dr. Javier Cabrera en dos épocas diferentes de su vida. A la izquierda, a inicios de la década de los setenta y a la derecha, en los años noventa. (Fotos por J.J. Benitez.)



A finales de 1970, un bien intencionado Dr. Cabrera entró en contacto con los hermanos Uchuya: Basilio, Jesús y Heliodoro, quienes eran huaqueros y artesanos. (Huaquero es una palabra que se utiliza para denominar a aquel que desentierra restos arqueológicos sin el permiso oficial.)

El Dr. Cabrera pensó que los Uchuya podían ayudarlo en su búsqueda de piedras. Lo que no imaginó, es que los Uchuya tenían intenciones menos científicas. El Dr. Cabrera cuenta que entabló amistad con los tres hermanos y que Heliodoro, un buen día, le regaló dos piedras grabadas.

Entonces, usando su dinero, el Dr. Cabrera fue comprando, principalmente a través de los hermanos Uchuya, cuanta piedra grabada se le cruzaba en el camino. Según los Uchuya, había una cantera donde se podía encontrar miles de estas piedras. En poco tiempo, Cabrera llegó a tener más de cinco mil piedras.

Desde ese entonces, el Dr. Cabrera fue sufriendo un paulatino cambio en su personalidad, se alejó de todos, y se dedicó exclusivamente a sus cinco mil piedras. Las estudiaba, las analizaba, las comparaba, las cuidaba y hasta podríamos imaginar que soñaba con ellas, pero sobretodo, las seguía coleccionando.

Lo que había empezado como un sano pasatiempo, se había convertido en una obsesión enfermiza que lo llevaría hasta las puertas de la locura.

Nadie entendía a Cabrera. Miles de piedras ocupaban ahora los cuartos de su residencia, algunas eran del tamaño de un puño y otras del tamaño de una llanta con un peso de hasta quinientos kilos.



El Dr. Cabrera utilizó su casa para albergar su colección de más de once mil piedras grabadas.

De cómo Cabrera interpretó las piedras de Ica

Cabrera dedicó años a estudiar y descifrar el supuesto mensaje críptico de sus piedras. Ante la mirada cada vez más sorprendida de quienes lo conocían, Cabrera se fue aislando de todos y se refugió en sus piedras.

El Dr. Cabrera sostenía que su colección era una biblioteca en piedra, testimonio de una humanidad muchísimo más avanzada que la nuestra, que habitó la Tierra hace miles de años. Los dibujos de estas piedras constituían el legado escrito de esta humanidad. Cabrera bautizó a esta civilización perdida como la humanidad gliptolítica porque su legado eran los gliptolitos, las piedras.

Según Cabrera, el hombre gliptolitíco llegó a la Tierra hace millones de años para crear genéticamente a los ancestros de la especie humana, y abandonó la Tierra antes del impacto de un gran cometa, hace 65 millones de años. El lugar de despegue de las naves de la humanidad gliptolítica habría sido las pampas de Nazca, y el lugar de destino, las Pleyades. De acuerdo con la visión de Cabrera, la humanidad gliptolítica nos dejó su legado intelectual en las piedras grabadas. El Dr. Cabrera veía sus cinco mil piedras eran una como una biblioteca lítica.

Según su teoría, la humanidad gliptolítica tenía una antigüedad de 405 millones de años y había convivido con los dinosaurios como mostraban algunas de las piedras. Cabrera creía que esta humanidad superior había escondido las piedras, intencionalmente, con el objeto de transmitirnos sus conocimientos. Esta civilización habría escogido la piedra como soporte de su legado por su capacidad de resistencia al paso del tiempo.



El Dr. Cabrera en el desierto de Ocucaje junto a lo que, según él, es una cabeza de Triceratops.

Mientras Cabrera estudiaba las piedras, su obsesión lo traicionó e introdujo un elemento perturbador en su mente. El Dr. Cabrera llegó a la conclusión de que le faltaban piedras. El mismo lo relata en su libro, “El mensaje grabado de las piedras de Ica”.

“Los análisis comparados revelaron, que inclusive, cuando las figuras de dos piedras eran similares, la presencia de uno o más elementos nuevos insertados en el diseño, o variaciones de la postura de las figuras, animales y vegetales, como también la ubicación de los objetos representados, hacía cada diseño único. Empecé entonces, a separar las piedras en grupos que presentaban semejanzas superficiales. Fue en este punto que descubrí algo que significó un gran paso hacia adelante en mi investigación: cada grupo de piedras constituía una serie construida alrededor de un tema y dentro de la serie, el diseño de cada piedra representaba un aspecto diferente del tema. Examinando los temas, encontré que revolvían sobre diferentes aspectos del conocimiento humano. Pero si bien la naturaleza del tema podía ser determinaba a simple vista, era mucho más difícil conocer con precisión el significado de cada parte del diseño. Parecía que, para poder descifrar el sistema de expresión usado, tendría que tener a mi disposición más piedras para evitar interferencias basadas en series incompletas.”

El Dr. Cabrera dedujo que las piedras estaban organizadas en series temáticas, y que para entender el mensaje en su totalidad había que tener todos los elementos de cada serie. Había que conseguir todas las piedras grabadas existentes. Todas. La obsesión de Cabrera empeoró…




Piedra grabada en la que se aprecia una encarnizada lucha entre un dinosaurio y dos humanos gliptolíticos. Uno de ellos está siendo devorado por el dinosaurio mientras el otro ataca por atrás con un hacha. (Foto por A. Veciana)


Cabrera llegó a tener más de once mil piedras, y las ordenó en estantes en su casa-museo, de acuerdo a la serie a la que pertenecían: astronomía, botánica, zoología, antropología, transporte, rituales, caza, pesca…

A continuación, el Dr. Cabrera explica una de las piedras en las que se ve a un dinosaurio siendo cazado por un grupo de humanos:

“Tal y como se ve en las múltiples escenas de cacería de estos gigantes, y basándome en estos descubrimientos, afirmó que la cacería de dinosaurios no sólo fue una demostración del valor y la supremacía intelectual del hombre (gliptolítico), sino que la realizó con fines alimenticios y hasta deportivos. Todas estas evidencias y descubrimientos nos llevan a presuponer la existencia de una cultura peruana de insospechada antigüedad, anterior a la época preincaica, y confirman, en primer lugar, la coexistencia del hombre con el dinosaurio.“

Si esto suena extraño, sus afirmaciones sobre las piedras grabadas relacionadas con la medicina, son más sorprendentes aún.

“Poseo series de piedras que testimonian un vasto conocimiento médico y revelan que aquella sociedad primitiva llego a encontrar soluciones a diversos problemas que aún afronta la sociedad actual en el campo de la cirugía. Técnicas usadas para anestesiar, partos en situaciones difíciles y anormales, trasplantes de órganos, cirugía facial…”



Piedra de Ica en la que se aprecia la increíble escena de un transplante de corazón realizado por los humanos gliptolíticos.

Afirmaba además que esta humanidad gliptolítica había encontrado la solución al problema del rechazo de órganos, a través de la hormona anti rechazo. El Dr. Cabrera sostenía que la serie de piedras relacionadas con la astronomía, mostraban mapas de la Tierra que incluían dos continentes perdidos: la Atlántida y Lemuria.

Si el mensaje de las piedras era cierto, Ica era la cuna de la humanidad!.

Al menos eso pensaba el Dr. Cabrera, aunque nadie lo sabia, al menos por ahora…

En la siguiente entrega de esta serie, Von Daniken, J.J. Benitez y la reina de España se maravillan ante las piedras de Ica.