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jueves, 20 de diciembre de 2012

EL HAARP Y LA BOMBA DEL ARCO IRIS (ADENDA)


Una de las instalaciones EISCAT, cerca de un fiordo, en los Países Nórdicos. EISCAT emite con 1.000 MW combinados de potencia ERP, mientras que HAARP lo hace con 3,6.

El curioso éxito del artículo anterior (más de 20.000 visitas en menos de 3 días y una buenísima participación) me provoca para hacer algunas precisiones importantes tanto sobre el HAARP y las instalaciones del tipo del HAARP como sobre las armas de pulso electromagnético. Muchas gracias a quienes habéis colaborado a difundirlo y habéis participado en él.  :-)


El HAARP y otras instalaciones del tipo del HAARP
  • En contra de lo que dicen, el HAARP no es una instalación secreta. En realidad se trata de una instalación experimental cuyo concepto es de origen universitario, financiada por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos debido al enorme interés de los estudios de excitación ionosférica para los militares. Pero lo que se hace allí no es ningún secreto. Sus resultados se publican en la prensa científica, tienen científicos extranjeros trabajando en la instalación, en verano organizan cursos de verano y workshops para las universidades de medio mundo, y hasta tienen jornadas de puertas abiertas para el público.
  • El HAARP fue durante 14 años una instalación experimental, que sólo alcanzó su potencia máxima de emisión en el año 2007. De las principales que existen, es la menos potente. EISCAT (países nórdicos) puede calentar la ionosfera con una potencia combinada de 1.000 MW (combinados). Sura (Rusia) lo hace con 190 MW. El HIPAS de la Universidad de California, en Fairbansk, con 70 MW. HAARP, sólo con 3,6 MW. Cualquier fragata provista de radar AEGIS, como las F-100 de la Marina Española, podría hacer la misma función con 4 MW sostenidos y hasta 6 de pico. El famoso radar pájaro carpintero de tiempos soviéticos emitía hacia la ionosfera con hasta 10 MW en frecuencia de 7 a 19 MHz (HAARP opera entre 2,8 y 10 MHz).
  • Estas instalaciones no se pueden utilizar como arma, al igual que el radar de nuestras fragatas o del pájaro carpintero no son armas en sí mismos. Se trata de equipos de investigación, cuyos resultados tienen un doble uso militar en el estudio de armas especiales como la de EMP o la de oscurecimiento, así como en el comportamiento de los radares OTH y de seguimiento misilístico y satelitario. 
  • Desde luego, no existe manera ninguna, y además les falta energía por seis o siete órdenes de magnitud, para que las instalaciones del tipo del HAARP pudieran inducir terremotos u otros grandes fenómenos geológicos. De hecho, tal cosa no es posible si no se dan primero las condiciones para que se produzca un movimiento de estas características (tectónica de placas, vulcanismo...) y en ese caso, se genera por sí mismo.
  • Tampoco es evidente por sí mismo de qué manera podrían modificar el clima a gran escala, a pesar del gol que le colaron a la Unión Europea por incomparecencia del oponente (gracias, Alfredo).
Resumiendo: las instalaciones del tipo del HAARP no son más que un radar de un tipo particular y un campo de antenas para detectar los efectos de sus emisiones sobre la ionosfera. Quien piense que esto puede constituir un arma geológica, climática, psíquica o demás lindezas, entonces debería estar aterrorizado ante nuestras F-100. :-D


Campo de antenas en la instalación de Sura (óblast de Nizhny Nóvgorod, Rusia) con 190 MW ERP de potencia de emisión (53 veces más que HAARP)..

Adicionalmente: las luces del tipo de un "arco iris" que se pueden ver en muchos terremotos antes, durante y después del mismo son frecuentes y están documentadas desde mucho antes que existiera el HAARP, las armas nucleares o cualquier otro medio para generarlas arificialmente. Aunque en el pasado se consideraban una especie de fuego de San Telmo vinculado a los movimientos sísmicos, en la actualidad sabemos que el fenómeno es bastante más complejo y aún no está bien explicado en su totalidad. Es posible que obedezcan a varias causas, desde la ignición lenta de gases subterráneos hasta piezoelectricidad por rozamiento entre cuarzitas, pasando por explicaciones más complejas como estados de ionización de rocas que actúan como dieléctricos en el transcurso de un seísmo. Es un tema que se sigue investigando.

Por supuesto, nada de todo esto convencerá a los conspiranoicos, que por lo visto ya me van incluyendo por ahí como parte de la Gran Conspiración del Nuevo Orden Mundial. Me da lo mismo. Lo que espero es que abra algunos ojos de gente racional, que quizá encuentren más interesante preguntarse por conspiraciones verdaderas como esta.


Sobre la bomba del arco iris.

  • El Dr. Lowell Wood, citado extensamente en el artículo anterior, es un científico polémico. Para empezar se trata de un halcón, un señor muy de derechas y muy belicista, partidario de la "acción directa" y siempre deseoso de hablar sobre las amenazas contra América. Fue discípulo y pertenece a la escuela de Edward Teller, prácticamente el único de los grandes científicos nucleares que no se sumó al pacifismo de los más notables, como Albert Einstein o Leo Szilard. Pero eso no quiere decir que diga tonterías: la posibilidad de realizar un ataque EMP a gran escala es real y ha sido extensamente documentada en la literatura científica. Elegí sus declaraciones porque son fáciles de entender para el público generalista (por ejemplo, los miembros del Congreso y Senado de los EEUU a quienes se dirigía). Precisamente por su postura política, estaba dentro del conglomerado científico nuclear militar como pocos (no pones en sitios así a un tipo partidario de la paz y el buen rollo mundial). Wood sólo aporta una voz comprensible por el vulgo a algo que es conocimiento generalizado entre científicos y militares de altos vuelos con lenguaje mucho más técnico y frecuentemente oscuro.
  • El alcance exacto de un ataque de pulso electromagnético y de las medidas que se puedan haber tomado para protegerse es, obviamente, confidencial. Sin embargo, es un hecho notorio que las grandes instalaciones civiles y los artículos electrónicos de consumo no están protegidos específicamente contra EMP. En ocasiones ocurre de manera casual (equipos blindados electromagnéticamente por sus propias necesidades, seccionadores que por pura chamba sí reaccionarían ante el componente E1 del pulso, etcétera), pero la deslocalización de la producción y la optimización de costes hace que sean relativamente raros. Existen pocas dudas sobre la capacidad de un ataque EMP para dislocar a gran escala una sociedad tecnificada, particularmente cuando ésta utiliza extensivamente componentes de alta integración en sus sistemas críticos: dicho muy a lo bruto, un componente del tamaño del puño tiende a soportar corrientes mayores y durante más tiempo antes de quemarse que un circuito microelectrónico.
  • En contra de la imagen de "aviones y helicópteros cayendo del cielo", curiosamente, las aeronaves resultarían poco afectadas de manera directa por un ataque EMP. Una aeronave actúa un poco como "un pájaro posado sobre el cable de alta tensión", y no cabe esperar que el pulso les cause daños críticos. Sin embargo, los sistemas de navegación y control de tráfico aéreo con base en tierra resultarían con toda probablidad gravemente desarticulados, lo que les obligaría a buscarse la vida por sus propios medios hasta hallar un lugar seguro donde posarse.
  • No todos los equipos resultarían afectados por igual, debido a una multitud de razones. Sin embargo, se desprende claramente de las pruebas Starfish Prime (EEUU) y K-3 (URSS) que el EMP tiende a dañar severamente infrraestructuras esenciales para las sociedades desarrolladas, y eso que de aquella forma primitiva rara vez se superaron los 5.000 voltios/metro. La clase de blindajes y protecciones precisos para asegurar la supervivencia del equipo bajo un pulso en el rango de 20.000 a 50.000 voltios/metro son muy imprácticos (y frecuentemente costosos) para un uso comercial normal.
  • La existencia de una preionización degrada pero no elimina los pulsos subsiguientes. Según el Dr. Michael Bernardin (1999), diseñador de armas termonucleares para el Laboratorio Nacional Los Alamos y experto en EMP, la existencia de un pulso previo que ionice el aire reducirá los siguientes a rangos entre 10.000 y 30.000 voltios/metro, lo que daría un respiro a los equipos protegidos pero destruiría igualmente los no protegidos o deficientemente protegidos.
  • Convencionalmente, el límite teórico máximo del pulso EMP se establece entre 60.000 y 65.000 voltios/metro. A partir de este punto, se produce un fenómeno de saturación que impide potencias mayores (Seiler, 1975), con lo que las protecciones militares se pueden diseñar teniendo en cuenta esta limitación. Sin embargo, rusos y chinos llevan algún tiempo hablando sobre "armas de súper-EMP" que podrían provocar pulsos en el rango de los 200.000 voltios/metro. Queda al criterio del lector determinar si tales armas "sobre 65.000" son posibles o sólo propaganda, o una mezcla de ambas cosas.



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